viernes, 31 de enero de 2020

Asociación de la Prensa de Tenerife (y 5)

Por estos lares continuaron tiras y aflojas. Y como antes te señalé, no es hasta el 24 de octubre de 1902 cuando se produce el alumbramiento. Del acontecimiento da cuenta La Opinión en la edición del día siguiente (25 de octubre, página 2) con un expresivo inicio de la información, quizás como desahogo ante las vicisitudes habidas:

“Al fin, anoche ha quedado constituida en esta Capital la Asociación de la Prensa de Tenerife.

En la reunión reinó entusiasmo y uniformidad de criterio y mucho nos congratulamos de que este importante organismo empiece con tan buenos auspicios.

Fueron aprobados con ligeras modificaciones los Estatutos que previamente habían confeccionado tres periodistas que se hallaban animados del deseo vivísimo de constituir la asociación; y acto seguido, procedióse á la distribución de los cargos, resultando elegidos por unanimidad:

Presidente.—D. Patricio Estévanez y Murphy, Director del Diario de Tenerife.
Vicepresidente.—D. Mario Arozena y Arozena, representante de El Ideal.
Tesorero. —D. Gundemaro Baudet y Gámez, Director de Unión Conservadora.
Secretario—D. Esteban Hernández Baños, Director del Boletín de la Cruz Roja.
Vicesecretario.—D. José Cabrera y Díaz, Director de El Obrero.
Y Vocales.—D. Juan Bonnet y Torres, Director del Cronista de Tenerife; D. Fernando Suárez y G. Corvo, Director de El Imparcial de Canarias; don Abelardo Bonnet y Torrente, Director del Diario de Avisos, y D. Ricardo Mora y Sansón, representante de LA OPINIÓN.

Redactóse, después, el acta de la Constitución que fue firmada por todos los concurrentes, acordándose enviar un ejemplar de los Estatutos al Sr. Gobernador civil para la aprobación que la ley exige.

LA OPINIÓN celebra este favorable resultado y hace votos muy ardientes porque la Asociación de la Prensa de Tenerife llegue á realizar todo lo que contiene su Reglamento pues asi se beneficiarían directamente los intereses morales y materiales de la isla.

Para ello, repite una vez más el ofrecimiento de su modesto concurso”.

Y finalizamos este ‘embarazo’ con otra versión, la de La Cruz Roja, publicada el 1 de noviembre de 1902. Y recuerda que son transcripciones literales. Te recuerdo que los fallos ortográficos eran moneda corriente en el entonces. A los componedores de las galeradas en los tiempos del plomo no solo se le trastocaban las ideas, sino también los tipos. Por eso me maravilla cuando el amigo Pepe Herrera aún realiza tales quehaceres en Tipografía García (La Perdoma, La Orotava):

“ASOSIACIÓN DE LA PRENSA

La hermosa idea há tanto tiempo acariciada se ha realizado: la Prensa de Tenerife quedó asociada el 24 del pasado.

En nuestra sala de sesiones, galantemente cedida por el Sr. Presidente, se reunieron la noche de aquel día los directores de los periódicos que se publican en la isla. En aquella reunión reinó la mayor cordialidad; á todos, absolutamente á todos les inspiraba la misma idea, así que no fué necesario discutir, ni siquiera esbozar el propósito que allí les congregaba; tal era el convencimiento de los concurrentes de que la asociación de la prensa se impone.

Se leyó el proyecto de Reglamento y con muy ligeras modificaciones fué aprobado por unanimidad.

Procedióse luego á la designación de la Junta de gobierno y esta quedó constituida en la siguiente forma:

Presidente
D. Patricio Estévanez y Murphy.
Vicepresidente
D. Mario Arozena y Arozena.
Tesorero
D. Gundemaro Baudet y Gámez.
Secretario contador
D. Esteban Hernández Baños.
Vicesecretario
D. José Cabrera Díaz.
Vocales
D. Juan Bonnet y Torres.
 Fernando Suárez y González Corvo.
 Abelardo Bonnet y Torrente.
 Ricardo Mora y Sansón.

Y los demás directores de periódicos de la isla que pertenecen á la Asociación como socios activos.

El reglamento da cabida en el seno de la Asociación á aquellas personas que, amantes de la prosperidad del país en todas las manifestaciones, y aún sin ser periodistas, deseen contribuir con modesta cantidad para el mayor éxito de los fines que en primer término perseguirá la sociedad, siendo estos los de la propaganda: estas personas se denominarán «socios protectores".

La "Asociación de la Prensa de Tenerife", que así se titula la nueva sociedad, será altamente provechosa para la isla, pues ella con los elementos de que ha de disponer sabrá reflejar en los horizontes de las grandes ciudades, que determinan la suerte de las pequeñas, con sus transacciones comerciales, con sus progresos científicos y con sus adelantos en la industria, las excelencias de esta peña dotada por la Naturaleza de lo mejor entre lo bueno”.

Espero no haberte cansado. En la actualidad la APT está presidida por el amigo Salvador García y se define como la Casa de los Periodistas y forma parte de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE). Ha instituido el premio Patricio Estévanez para reconocer trayectorias profesionales dignas de mención y este pasado lunes (27 de enero) se entregó a José Antonio Pardellas Casas, toda una institución en el sector radiofónico de las islas.

Como siempre disfruto con la lectura de verdaderos prodigios de la pluma en aquellas (casi) hojas volanderas, el deseo de haber sido capaz de aportar otro granito de arena a tu conocimiento. Agradecido por ello, claro.

jueves, 30 de enero de 2020

Asociación de la Prensa de Tenerife (4)

También en verso llegan las adhesiones. En la propia Gente Nueva (5 de febrero de 1900, página 8) se puede leer:

"Parece ha hallado acojida
la idea de GENTE NUEVA
de fundar en esta una
Asociación de la Prensa.
Es el proyecto, sin duda,
de importancia verdadera
y merece por su alcance
que nuestros demás colegas
se ocuparan del asunto
con decisión y entereza,
pues es verdad ya sabida
que la unión hace la fuerza.
Con que alientos, periodistas,
no desmayar en la empresa
y unidos estrechamente,
de la patria bajo el lema,
á fundar la Asociación,
de la que tanto se espera,
por la importancia que entraña
y por lo que representa
en la vida intelectual
de los pueblos que progresan.
JUAN MACANA"

Damos un salto en el tiempo, aunque las informaciones con llamamientos a la puesta en marcha de la asociación continuaron presentes en las planas de los periódicos, porque las loables intenciones para lograr esa tan mentada unión no se alcanzan, y así el 31 de diciembre de 1900 queda constituida la Asociación de la Prensa de Las Palmas, lo que se recoge en Unión Conservadora (9 de enero de 1901, página 2) de la siguiente manera:

“Las Palmas de Gran Canaria acaba de señalar de un modo grande, noble y elevado el paso del siglo XIX al siglo XX, con un suceso verdaderamente importante para el movimiento literario de aquella ciudad, constituyendo bajo sólidas y firmísimas bases, la Asociación de la Prensa.

Hora era ya que ese anhelo constante, suprema aspiración y noble deseo de los que dedican su inteligencia á la ruda labor del periodismo, se convirtiera en hermosa realidad; grandiosa idea que germinara al calor de la ansiada fraternidad que siempre debe existir entre la gente de pluma, estableciendo mutuas corrientes de simpatías para fraternizar y juntos defenderse de ataques injustificados, de guerras sordas y sobre todo para cooperar valientemente al adelanto y progreso del terruño querido, de la tierra adorada que nos vio nacer y á la cual debemos unidos en apretado haz, auxiliar en su rápido y constante desenvolvimiento intelectual y material, para colocarla á gran altura en el concierto de los pueblos civilizados.

Esa sociedad periodística constituida en Las Palmas, es una muestra gallarda de lo que puede y vale la constancia y el entusiasmo puestos al servicio de una idea noble y levantada, cual es la de la Asociación de la Prensa, organismo importantísimo y sumamente necesario en estas islas, de cuya constitución tanto se ha hablado y se ha discutido en la prensa del Archipiélago.

En esta Capital, la prensa se ocupó hace un año, con verdadero entusiasmo, de traducir en hecho lo que aún sigue siendo aquí un sueño; elementos valiosos y periodistas de altos vuelos trataron, no una sino cien veces, de suavizar asperezas, buscando la tan ansiada unión de los que aquí se dedican á escribir para el público; hubo verdadera fiebre periodística y casi á punto estuvo de realizarse en nuestro pueblo lo que nuestros compañeros de la isla hermana acaban de llevar á la práctica; pero aquí, triste es confesarlo, no pasó de vana palabrería, de ilusorias esperanzas muertas al nacer, como muere todo en esta Capital, por falta de apoyo, por escasez de sentimientos patrióticos y además, minado por la polilla roedora de unos cuantos sabios agenos á la Prensa, que conceptuaron ridicula y tonta tan hermosa idea.

Sucedió lo de siempre; los que entusiasmados por ese proyecto batallaron rudamente por verlo realizado, tuvieron que renunciar á él, aburridos y cansados de tropezar con tantos obstáculos, con tantas dificultades como á la consecución de esa noble empresa se opusieron en el camino, obligándoles á desistir de tan laudable propósito en vista de la inutilidad de sus esfuerzos.

¿Ahora que en la vecina isla de Gran Canaria ha nacido lozana y vigorosa la Asociación de la Prensa permaneceremos aquí inactivos? ¿Dejaremos de aprovechar tan digno ejemplo y seguirá por más tiempo sin constituirse en esta Capital esa Asociación?

AI entusiasmo verdadero de los que en aquella época tanto trabajaron por conseguirla, apelamos en estos momentos, seguros de que á la mayor brevedad responda la prensa de la Capital al llamamiento de ellos que son los obligados á llevar á la práctica el hermoso proyecto tantas veces acariciado y nunca logrado.

Entre tanto, enviemos un aplauso sincero y entusiasta á nuestros compañeros de Las Palmas, felicilándoles por haber obtenido lo que ha sido, es y será la suprema aspiración del periodista”.

Asimismo, también en el ejemplar mencionado de Unión Conservadora, pero en la página 3, la composición de la primera Junta Directiva:

“El 31 de Diciembre último, en reunión celebrada por los periodistas y escritores de Las Palmas, quedó fundada la Asociación de la Prensa, siendo elegida la siguiente Junta directiva:

Presidente
D. José Franchy y Roca.
Censor
D. Amaranto Martínez de Escobar.
Tesorero
D. Fernando Inglott Navarro.
Vocales
D. Juan Boissier, D. Alfredo S. Pérez y D. Luis Suárez Quesada.
Secretario
D. Diego Mesa y López.

Bien por nuestros compañeros de Las Palmas”.

(Finalizará mañana)

miércoles, 29 de enero de 2020

Asociación de la Prensa de Tenerife (3)

También en La Opinión, ejemplar del día 30 de enero de 1900, página 2, se da cuenta de las adhesiones a la propuesta de Gente Nueva con el siguiente suelto:

“Asociación de la Prensa Canaria. Nuestro apreciable colega Gente Nueva, ha recibido adhesiones de los siguientes compañeros: Cronista de Tenerife, Unión Conservadora, La Palestra y LA OPINION, de esta Capital; La Luz, de La Laguna y España y El Telégrafo, de Las Palmas. Los periódicos que se ocupen de tan importante asunto deben enviar al director de Gente Nueva, Teobaldo Power, 10, los números en que consten las adhesiones. Tenemos entendido que tan pronto se reciba número suficiente de éstas, se convocará á una reunión para echar las bases de la Asociación, cuya necesidad es indiscutible”.

Otra importante reseña a destacar es la de la revista literaria La Unión, editada en La Laguna, en cuyo número correspondiente al 1 de febrero de 1900, páginas 3 y 4, se publica:

“Adelante

ASOCIACIÓN DE LA PRENSA

—Para Gente Nueva—

No es ninguna pasión lo que nos obliga por decirlo así, á tomar la pluma en estos momentos en que la prensa Canaria da á conocer lo que real y efectivamente debiera ser.

El móvil que impulsa nuestras escasas fuerzas hacia el mismo camino porque marcha la demás juventud, no es otro más que el que á ellos guía; es decir, el del engrandecimiento de nuestro pueblo. El momento ha llegado, hora es ya de que nuestras ideas crucen el espacio abandonado por nuestros antecesores; pero ante todo, ¿qué se necesita para llegar á ese alto fin? Indudablemente la unión, medio indispensable para la formación de una base sólida, en la que descanse nuestra futura sociedad, y llegará su completo engrandesimiento.

Este asunto tan combatido por nuestro apreciable colega Gente Nueva y secundado por otros muchos periódicos de la provincia, es el que nos hemos propuesto apoyar, aunque nuestras fuerzas son demasiado escasas.

¿Quién duda que la Asociasión de la prensa Canaria seria de tracendentales consecuencias en nuestro futuro porvenir? Más que sabido es que el engrandecimiento de un pueblo cuando no vá guiado por unanimidad de ideas, no puede llegar á feliz término; los muchos ejemplos que registra la historia asi nos lo demuestra, como lo fué el florecimiento que alcanzaron las letras en el siglo de oro.

Hoy que la pequeña patria Canaria cuenta con hijos que proponiéndose realizar hechos muy importantes, se deslizan sus ideas en las columnas del periódico, como medio eficaz para dar publicidad á sus aspiraciones. ¿Porqué no prestarles apoyos? ¿Por qué no alentar esas masas vigorosas que no obstante su poca experiencia no descansan ni un solo momento en pro de su Patria? Sí, ánimo pues, sin que nada nos importe que la vana crítica á ello se oponga; obstáculos miles encontraremos á nuestro paso pero la constancia que hemos de seguir, todos lo vencerá.

La asociación de la prensa Canaria es indudablemente de suma necesidad, pues por éste medio se evitarían, entre otras ventajas los constantes abusos que con el periodismo se viene cometiendo en estas Islas. Si, vosotros jóvenes redactores de Gente Nueva verdaderos protagonistas de la empresa, no desmayéis ni un solo instante, antes por el contrario, que en vuestros valerosos corazones aumente cada vez más la fuerza de voluntad que tal asunto exige. Nuestras columnas siempre estarán dispuestas para apoyar todo aquello que signifique progreso, y está por demás expresarle al colega que desde luego nos asociamos á tan laudable proyecto”.

Ese mismo día (1 de febrero) La Región Canaria, el lagunero periódico de intereses generales (promovido por quien fuera alcalde, el conservador Lucas Vega Padrón), y en sus páginas 2 y 3, inserta, con el mismo titular que venimos comentando (Asociación de la Prensa Canaria), esta detallada reflexión:

“He aquí un asunto de vital interés para esta Provincia, que hoy, aunque superficialmente, vamos á tratar, no sin antes hacer constar que no son pueriles y vanos deseos, hoy tan á la usanza, de patriotería y regeneración, sino honrados propósitos y nobles ideales, los que nos mueven á trazar estas líneas, acaso faltas de galanura, pero sobradas de lógica y razón.

Ha tiempo que venimos notando —y ahora de un modo más obstensible— cierto afán por parte de distinguidos escritores que constituyen esa pléyade brillantísima, honra del archipiélago, de imprimir un sello característico de concordia y solidaridad á la prensa de esta región, dándole á su vez un espíritu de asociación libre ó independiente y haciendo de ella noble Apostolado y honrada profesión.
Pero resulta que bien por negligente abandono, ó por que aquellos buenos propósitos no se ven secundados por quienes están llamados á secundarlos y convertirlos en práctica constante y beneficiosa, lejos de cooperarse á la realización de esa obra que las circunstancias y la necesidad aconsejan, vemos que cuantas energías, cuantos esfuerzos se hagan, se estrellan contra la inercia y la despreocupación más crasa que se observa en el asunto en cuestión.

Hoy, más que nunca, se siente imperiosa necesidad, de que los elementos sanos que constituyen la prensa regional, despreciando punibles diferencias y atavismos perjudiciales que nos enervan, formen una Asociación de la prensa, al igual de todo país culto y civilizado, que sirva de baluarte y fortaleza inexpugnable al periodismo, y en la cual se identifiquen las aspiraciones de todo el país con las que abrigan las diversas publicaciones de la Provincia.

No somos nosotros solamente los que abogamos por la realización de tan plausible idea, plumas más autorizadas que la nuestra han hecho ver la conveniencia y los beneficiosos resultados que obtendríamos de llevarse á cabo la tan deseada Asociación de la prensa y «La Palestra» en su último número contiene un bien escrito artículo del conocido escritor Amalio Puebla, en el cual, después de lamentarse de la poca libertad que aquí goza el periodista, hace votos por la consecución de los fines que á la ligera hemos enunciado.

No nos aventuramos en decir que la prensa, tal y como se interpetra hoy en Canarias, no es un medio de expresión libre é independiente, que sirve de rémora á los malvados propósitos de los menos y de apoyo poderoso á los honrados fines que persiguen los más. La prensa aquí se interpreta en otro sentido bajo el espíritu acomodaticio que la informa, espíritu que se pretende ocultar con torpeza que pone aún más de relieve la amañada labor, objeto de constantes desvelos.

El periodista recto ó imparcial entre nosotros, es objeto de miras malévolas ó intencionadas, porque sus ideas no cuadran en las tendencias de la época y porque sus propósitos no son los mismos que alimentan los de determinadas agrupaciones, políticas las más de las veces. El que llevado de ciertos ideales, defiende determinadas causas, siempre respetables, se le mira con indiferencia y se le desprecia, y el que guiado por levantados fines, ataca á miembros corrompidos y desprestigiados, á ese se le persigue, se le agobia y lo que es más grave, se le encarcela.

Hay, pues, necesidad de que cese tan lamentable estado de cosas, y que no se ponga trabas al periodismo ni mucho menos se coarte la libertad del periodista.

Y para lograr esto, indispensable es que se lleve á efecto una asociación de toda la prensa regional, donde se hallen debidamente representadas todas las poblaciones del Archipiélago y donde domine un criterio amplio, en armonía con las diversas tendencias á que hoy aspiran nuestras publicaciones.

De este modo habremos conseguido consolidar nuestra prensa y hacerla partícipe de un espíritu único y decisivo, el mismo que debe unir y guiar á todos los pueblos canarios”.

(Continuará mañana)

martes, 28 de enero de 2020

Asociación de la Prensa de Tenerife (2)

UNIÓN CONSERVADORA, que ha acogido en sus columnas cuantas ideas ha creído hermosas y, bienhechoras, que se ha hecho eco de cuantos proyectos ha considerado conducentes al bien general del pueblo tinerfeño, hoy con doble motivo aplaude y apoya el pensamiento de Gente Nueva, ─pues beneficia á Tenerife, y á la Prensa─; y hacemos votos por su realización, dispuestos á contribuir en la medida de nuestras fuerzas al acto más trascendental que había de llevar á efecto la prensa de Canarias”.

En el ejemplar de Gente Nueva correspondiente al 22 de enero de 1900, página 4, se publica un artículo de Manuel Delgado Barreto, quien fuera su director en una etapa del semanario (en Wikipedia, por ejemplo, puedes acceder a la información de su trayectoria periodística y política), en el que aboga por la creación de la Asociación de la Prensa Canaria.

Como se deja entrever en las líneas precedentes, esa era la intención, pero los derroteros políticos ya se encaminaban claramente hacia la división. Y así, te adelanto que el 31 de diciembre de 1900 se constituye la Asociación de la Prensa de Las Palmas y la de Tenerife lo haría casi dos años más tarde, el 24 de octubre de 1902.

Pero vamos con el artículo precitado:

“Por la unión

DIGNIFIQUÉMONOS

No, no más tiranía, no más servilismo, no más humillación. Pedimos la libertad porque nos pertenece; exigimos que nos sea respetada porque para ello nos autoriza la constitución del Estado.

Ya estamos cansados de vejaciones, de ridículas denuncias, de atropellos mortificantes. Ya nuestra paciencia, la de los que nos dedicamos honradamente á ejercer esta sagrada misión del periodismo, ha sufrido bastantes pruebas. Somos prudentes, excesivamente prudentes, pero la prudencia tiene también sus límites.

Aquí todo el mundo ha tomado á la prensa por blanco de sus iras. Cualquier imbécil ó cualquier zascandil, así que cree descubiertos su imbecilidad ó su rebajamiento, no vacila en llevar ante los tribunales de Justicia, á honrados periodistas, aunque solo consiga con ello proporcionarles molestias y perjuicios.

De poco tiempo á esta parte, puede formarse una lista respetable de queridos compañeros procesados. Aquí los periodistas lo pagan todo; los periodistas son los únicos calumniadores, los únicos delincuentes, los únicos que injurian, los iniciadores de todo lo malo, los que deben purgar en la cárcel los enormes delitos de arrancar al pueblo la venda que le impide ver claro, de ametrallar á la granujería, de pedir la revisión de sumarios erróneos, de protestar contra las inmoralidades y descubrir sin temores los abusos, las estafas, el pillaje.

En cambio andan por ahí muchos ladrones sin grilletes, muchos chupadores de la sangre del pueblo sin castigo y no pocos curtidores de honras sin mordaza.

Cuidado con hablar del Ejército, á la Marina que no la toquen, los encargados de hacer justicia son infalibles, á los curas no hay que nombrarlos, los caciques pueden despacharse á su antojo, la gestión de los administradores de la cosa pública es infiscalizable... Aquí todos tienen derechos, todos son sagrados, todos libres, todos... ¡menos los periodistas!

¿Y esto por qué? Porque la prensa canaria no se ha unido para hacerse fuerte, empuñar con vigorosa mano el látigo y, cruzando con él rostros de estafados y farsantes, trabar reñida lucha hasta vencer á los opresores ó caer honrada y dignamente en la refriega.

Nuestra misión es defender la verdad y los intereses del pueblo. Poco importa lo demás: quien caiga, si puede reivindicarse que lo haga en buen hora, sino.... nadie le tiene culpa de sus ruindades y sus miserias.

Ya es hora de que nos defendamos todos unidos, como soldados de un mismo ejército. Ya es tiempo de que la prensa canaria se dignifique.

Libertad, pidamos la libertad de que gozan los periodistas fuera de Canarias y si nadie nos escucha, tomémonosla por nuestra cuenta.

Asi, todos unidos, todos asociados, seremos fuertes. Y ya de ese modo, lluevan denuncias, inténtense atropellos, á ver si de una vez dejamos sin prensa á la provincia, sin voz al pueblo.

Compañeros, olvidad por un momento la diferencia de ideas: precisa que formemos una muralla inexpugnable para, desde ella, ametrallar al enemigo, barrer todo lo encanallado, destruir todo lo podrido.

¡Trabajemos por la Asociación de la Prensa Canaria!”.

En Diario de Tenerife, que dirigiera Patricio Estévanez Murphy, hallamos el 24 de enero de 1900, página 2, este suelto:

“Desde Gente Nueva se viene propagando la idea de establecer una Asociación de la Prensa. El pensamiento es bueno, aunque se nos figura que de difícil realización. Madúrelo, sin embargo, y trabájelo el colega con los entusiasmos propios de la juventud, que son los llamados á vencer los obstáculos del egoísmo y la rutina, que aquí se oponen á todo, y cuente desde luego con nuestro modesto concurso”.

Días después (27 de enero, página 1), y en La Opinión, periódico liberal-conservador, también se informa del asunto y junto con los párrafos que transcribimos a continuación, se reproduce el artículo de Manuel Delgado Barreto, publicado el día 22 en Gente Nueva, como antes se indicó:

“De verdadera importancia para los que nos dedicamos en Canarias á esta penosa tarea del periodismo es el proyecto con tanto calor defendido por nuestro apreciable colega Gente Nueva. En el artículo Un escándalo más, que escribimos con motivo de las denuncias formuladas contra nuestros distinguidos compañeros de Arrecife D. Domingo Ferrer y D. Antonio Mª. Manrique, exponíamos la idea de que, si las cosas no cambiaban, es decir, si no nos uníamos todos para defendernos, era preferible que ni un solo periódico se publicara en las islas, único medio de que no se nos molestara á cada instante con denuncias ridiculas ó con atropellos escandalosos. Gente Nueva, con la resolución y el entusiasmo que tantas simpatías le han conquistado, hallóle solución al conflicto, haciendo un llamamiento á los colegas para constituir la tan deseada «Asociación de la Prensa canaria.» Muchos han respondido ya á él y no permanecerán seguramente sordos á esas excitaciones los que aún no han hecho pública su adhesión, puesto que todos, unos hoy y otros mañana, tendremos necesidad del mutuo apoyo que se proporciona con la Asociación de referencia. Asunto es este que no debe echarse en olvido y que es necesario tratar con preferencia. Por nuestra parte dispuestos estamos á trabajar lo que sea preciso, hasta ver realizada la idea que en varias ocasiones ha sido objeto de nuestra atención. Bastante pudiéramos decir en apoyo y defensa del proyecto, pero creemos más oportuno dejar esa labor a Gente Nueva, reproduciendo á continuación, como ya lo han hecho varios colegas de esta Capital y del resto de la isla, el valiente artículo que aquel simpático semanario publica en su último número”.

(Continuará mañana)

lunes, 27 de enero de 2020

Asociación de la Prensa de Tenerife (1)

Se pone uno a husmear en las hemerotecas digitales, que nos brindan las dos universidades canarias, en busca de cualquier curiosidad de años idos y cuando se da cuenta te hallas sumergido en una vorágine de datos de la que es difícil desembarazarte. Mucho más para un curioso innato. Máxime cuando una cosa te lleva a la otra. Al final debes poner los pies en el suelo, darte un baño de realidad y decidirte por uno u otro camino. Así que, y de ahí el titular del artículo, habiendo leído una pequeña reseña informativa relacionada con la iniciativa de crear un gremio periodístico, me centré en echar una visual a los ejemplares publicados entre 1900 y 1902.

No es el presente tratado de rigor alguno. Para ello se requieren otros mimbres más sólidos que los de un jubilado, cuya única pretensión es que la única neurona decente no se anquilose. Se trata, simple y llanamente, de un somero repaso a un parto que se hizo de rogar. No sé si atravesado, de culo o de pie, pero lo cierto es que algún periódico tinerfeño ya se quejaba del adelanto en este particular –como en otros tantos, añado yo– de lo que más tarde sería la otra provincia. Y te aclaro, asimismo, que bastaron unas horas de varios días para pergeñar estos párrafos, sujetos, por supuesto, a estudios de mayor empaque, que, a buen seguro, deberán figurar en soportes variopintos.

Establezcamos, pues, la secuencia cronólogica pertinente y arranquemos:

Gente Nueva fue un semanario editado en Santa Cruz de Tenerife y cuyo primer número vio la luz el 9 de octubre de 1899. Comienza con la clásica salutación a la prensa canaria, muy en boga en aquel entonces, y que es del tenor literal siguiente:

“Nuestra humilde publicación cumple con un religioso deber al saludar cortesmente á toda la prensa de la provincia; significándole, al llenar este cumplimiento de caballerosidad, que nuestro semanario únicamente se inspira en un desinteresado amor al país y que son nuestros propósitos no mezclarnos en nada que pueda interpretarse como adhesión á un determinado bando político y hacer justicia, en lo que al alcance de nuestras fuerzas esté, dando á Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar”.

El 15 de enero de 1900, página 6, Gente Nueva, bajo la firma de R. R., inserta el siguiente manifiesto:

“Los periódicos de la Provincia se vienen ocupando, si bien muy de tarde en tarde, de las ventajas que reportaría á la patria canaria, el fundar una Asociación de la prensa.

Más, como casi siempre sucede en casos análogos al que nos ocupa, los artículos publicados en tal sentido por la prensa de la provincia, hicieron el mismo efecto que predicar en decierto, como se dice vulgarmente.

Poner de manifiesto los beneficios que á la prensa y al país todo prestaría la repetida Asociación, sería empresa larga y que se halla fuera de nuestro intento.

Por eso haremos solo ligeras consideraciones sobre el objeto.

Prescindiendo de la parte teórica, de lo bello que resultaría el estar unificados todos los periódicos, y de tener comunes aspiraciones, hallamos los beneficios prácticos de la dicha institución.

La prensa es el reflejo de la opinión, y si no lo es, debe serlo; la opinión es el punto de mira que debe mover á obrar á los que mandan. Por consiguiente, si la prensa no refleja unánimemente una tendencia, una aspiración del pais; si la prensa aparece dividida en sus apreciaciones sobre una innovación que trate de hacerse, la voz del pueblo llegará falseada á las esferas superiores y lo que fácilmente hubiera podido conseguirse, se obtiene difícilmente ó no se obtiene, con notable perjuicio de los intereses públicos.

Una cosa es la política y otra cosa es el bien del país; el que anteponga la primera al segundo no es buen hijo de su patria.

Ahora bien; si por dificultades de organización no pudiera entrar en la Asociación de la prensa, toda la de Canarias, que se forme con la de Tenerife; y si ni aun esto es posible; si los periódicos viejos, por seguir teorías rancias y ya en desuso no quieren prestar su cooperación, para hacer prosperar tal idea, unámonos los demás, los escritos por la gente joven, de alientos vitales é ideas salvadoras.

GENTE NUEVA, el más modesto de todos, figurará con gusto en la Asociación y prestará su humilde ayuda para formarla, como para todo lo que signifique bien y engrandecimiento del pais”.

En Unión Conservadora (Santa Cruz de Tenerife), y en la página 1 del número 121 (19 de enero de 1900), bajo el epígrafe de Impresiones y con título La unión, esta declaración de intenciones:

“Ocúpase Gente Nueva en un artículo que publica en su último número bajo el epígrafe Asociación de la Prensa Canaria, de la necesidad, más imprescindible cada día que pasa, de realizar la unión de cuantos en Canarias nos dedicamos á la ímproba tarea de escribir para el público.

Nuestro periódico no es esta la primera vez que habla de tan simpático proyecto; no es esta la primera ocasión que hemos aprovechado para tributar nuestro aplauso á los que han intentado llevar á efecto el proyecto de referencia y para excitar á los que permanecían indiferentes á que de una vez prestasen su ayuda, y esto podrá demostrar fácilmente que no es nuestra humilde publicación de las que rehuyen el asociarse, porque es la primera en apreciar y comprender los grandes beneficios que reportaría la Asociación de la prensa, no ya solo á los que á ella perteneciésemos, sino que también al pueblo de Santa Cruz, pues con mucho, acierto dice Gente Nueva que «si la prensa no refleja unánimemente una tendencia, una aspiración del país; si la prensa aparece dividida en sus apreciaciones sobre una innovación que trate de hacerse, la voz del pueblo llegará falseada á las esferas superiores y lo que fácilmente hubiera podido conseguirse, se obtiene difícilmente ó no se obtiene, con notable perjuicio de los intereses públicos.»

En un artículo que hablando de tan importante asunto publicamos hace ya algún tiempo, expresábamos que aquí, donde el compañerismo entre la gente de pluma ni se respeta ni se acata; aquí donde existen reglas repulsivas de rivalidades mezquinas, de execrable espíritu de oposicionismo sistemático, de un odio interno, incomprensible y vergonzoso que, al radicar en individualidades, se extiende y cunde dominando el conjunto y hollando la dignísima representación que todo escritor tiene desde el momento que se exhibe en las columnas de un periódico; aquí, en fin, donde el periodista es calumniado y apaleado, sería obra de titanes llevar á cabo la Asociación de la prensa; pero hoy que un periódico independiente y que representa el elemento joven, la parte sana de nuestro pueblo, de quien hay que esperar mucho, pues en sus manos está la regeneración nacional, hoy que el apreciable colega Gente Nueva echa sobre sus hombros la tarea de asociar á los escritores de Canarias, ó, por lo menos, de la isla de Tenerife, no repetiremos lo que dijimos en aquella ocasión, pues así como el cofrade ha sabido vencer obstáculos insuperables para realizar el festival Árbol de Navidad, y logró que á su llamamiento para la creación de una Escuela de Artes y Oficios respondiera toda la prensa de la provincia, hoy también que trata de realizar tan hermoso proyecto sabrá allanar dificultades y hallará en todos la adhesión más franca y expontánea que esperarse puede, quebrando las ruines reglas hasta la actualidad establecidas.

Terminen de una vez para siempre esas injustificadas y baldías discusiones de la prensa; pensemos ya con libre raciocinio despojándonos de tan ridícula y absurda máscara, y procuremos todos cooperar á la realización de la misión de los periodistas canarios, que de esa unión es de donde únicamente veremos surgir las hermosuras de un compañerismo sin hipocresías, teniendo muy en cuenta que la idea Prensa está por encima de mercantilísimos editoriales.

(Continuará mañana)