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miércoles, 27 de noviembre de 2019

Si yo fuera rico

¿Acaso creías que yo no lo pienso? Igual que tú. Pero yo lo digo y no me lo callo como un zorro. Y pienso compartir con los familiares más cercanos. Aclaro lo de contiguos, no sea que se apunten hasta los primos segundos, terceros y cuartos que uno ya no conoce sino en el entierro de algún pariente lejano.

Recuerdo aquella película de El violinista en el tejado. En la que se interpretaba la canción que da titulo al presente. Ya que no hago referencia a esta película reciente del director Fernández Armero. Estos ricos más modernos, metidos en líos, no me van. Avaricioso no soy.

Todos hemos soñado en más de una ocasión con la cantinela de turno. Y hemos hecho planes al respecto. Lo mío sería viajar. Me sobraría hasta la casa actual. Con lo que Manolo –cuánto lo siento– no podría cobrarme el incremento en el recibo de la contribución. Es más, regalaría el coche, porque para tenerlo parado en el garaje. Y como no es eléctrico ni híbrido.

Yo tenía que haber sido camionero en vez de maestro de escuela. Y pasarme la vida haciendo kilómetros por esas carreteras. Lo malo es que cuando conduzco durante los periodos vacacionales –que después de la jubilación son todos– suelo ir por carreteras secundarias, o terciarias, porque las autovías me agobian con las prisas. Debe ser la edad. Y cuando te adelanta una guagua cargada de pasajeros, te entran hasta malos pensamientos por si se le revienta un neumático. O un “diosmático”, que decía cierto conocido cuando lo utilizaba para el baño en la playa de Los Roques en aquellos tiempos en que la arena llegaba al rozo. Así mentábamos la unión de la superficie playera con el acantilado que la circunda. Y como deduzco que proceda de rozar o roce, así lo dejo.

Como uno es un observador nato, deduzco que en política también existen muchos ricos. A tenor de las sonrisas –cuando no carcajada limpia– con que nos deleita en cada intervención pública la alcaldesa de Santa Cruz, verbigracia, debe poseer Patricia un caudal inmenso que la hace inmensamente feliz. De igual manera, creo, les pasará a los que ocupan varios cargos (alcalde y diputado, alcalde y senador, presidente de cabildo y diputado…). En todas las formaciones políticas. Incluyan la mía, por favor. Y ponemos el grito en el cielo si una moción de censura, por ejemplo, retira confianzas. Porque resulta que el malvado era un pan de leche unos meses atrás. Un servidor se ha opuesto desde siempre a ese tipo de riquezas. Uno, que ya va de vuelta en la vida –jugamos la prórroga, que sostiene un amigo– entiende que más que una demostración de altas capacidades, implica carencias notorias, amén de ansias de figurar en cuantos más sitios mejor. Como si la cantidad fuera sinónimo de calidad. Y como en mi pueblo lo llevo viviendo desde ha la tira, voy servido.

Ay, si yo fuera rico, dubi, dubi, dubi, dubi, dubi, du. Cuánto viajaría. Pero no me atraen los grandes periplos. Soy de cercanías. Y en este país hay mucho por conocer. Me apena todo aquel que va presumiendo de haber visitado lugares exóticos allende los mares y reconocer, al mismo tiempo, que no ha pisado la isla de El Hierro. Me dan ganas de tupirlo a quesadillas. O rapaduras, si de La Palma se tratase.

Sigo jugando la Primitiva cada semana. La esperanza me mantiene. Lotería de Navidad, ni en pinta. Sólo el décimo que comparto con tres puntales educativos. Por cierto, debo bajar a La Longuera a buscarlo. Y es que, a veces, no tengo tiempo con tanto viaje. ¿Tienes envidia? Ya sabes.

Termino. ¿Habrá o no gobierno? Lo pregunto por si voy a seguir cobrando la pensión. Pa´ La Gomera me da. Ay, si yo fuera rico.

¿La foto? El Duero a su paso por Soria.

viernes, 18 de octubre de 2019

¡Nueve millones!

O más. Somos los pensionistas que soporta (aguanta, sufre, sobrelleva, resiste, tolera) este país. Y esa ingente masa humana es demasiada carga para cualquier institución. Esto es un “descándalo”, que dijera cierto exalcalde de una villa bien cercana a esta otra villa (la de Viera). Y lo peor es que la inmensa mayoría goza de una energía (lo que se traduce en viajes y cuchipandas varias) no bien disimulada, lo que, obviamente, causa la sana envidia del resto de seres vivos de dos patas.

Se abre la veda del Imserso y al par de minutos de estar la aplicación informática operativa, de las plazas ofertadas, ni jumo ni pelo. Y es más, no solo están tiesitos como una vela, sino que, además, ya saben manejar ordenadores y otros artilugios con una maestría digna de… un par de cachetones. Los cuadros que señalan lo de plazas libres, en color verde, se tornan rojos (todo ocupado) a velocidad de vértigo. Si atisbas algo vacante (color azul) es por puro milagro. ¿A mí me lo vas a contar, que estaba desde antes de las 8 de la mañana con el dedo preparado para darle al enter?

Esta situación de privilegio tiene que ser solventada de inmediato. No se puede tener mantenido a tanto gandul, mano sobre mano, y pagándole religiosamente allá por el día veinticinco de cada mes. Y están al loro. No pierden el tino ni por equivocación. Claro, así nos encontramos con sesudos analistas que estudian la manera de seguirles abonando la pensión, en vez de buscar fórmulas alternativas para que presten servicios a la comunidad. Como el de cronista oficial, verbigracia. Hecho que el ayuntamiento de mi pueblo va a poner en práctica. Figura para la que se exige formación académica universitaria y no se le va a pagar ni un céntimo. Trabajará por amor al arte y se le requerirá una memoria anual de su quehacer. Al revés que los concejales. Cargo que puede ocupar cualquier tronco a cambio de unos tres mil más o menos.

El sistema no puede mantenerse y urge hallar ocupación para tanto aprovechado. No hay derecho a que debamos darle otro hachazo al fondo de reserva de la Seguridad Social –nada menos que unos 3.500 millones de euros– para poder abonar la inminente paga extra navideña. Porque, esa es otra, arriba disfrutan de tan buena dentadura que no le hacen ascos al turrón. Y del duro, no vayas a pensar solo en el blando.

Tantas idas y venidas con el ordeñador en la mano, sobre todo con gobiernos del PP, han posibilitado que la hucha de las pensiones se halle bajo mínimos. Quedarán unos restos a fin de año de unos 1500 millones de euros. Que comparados con los que había en 2011 (casi 70.000 millones), ya me dirán. Como siempre recurrimos al mal de todos, consuelo de tontos, súmenle, para que luzca un poco, los algo más de 6.000 millones que restan de un préstamo del Tesoro a la Seguridad Social de no ha mucho y que ascendió a 13.830 millones.

Si ustedes se fijan bien en la foto que ilustra este artículo de hoy, capturada en Besalú (Gerona) –a perdonar catalanes, independentistas o no, pero aún no alcanzo el nivel suficiente para escribir Girona– se preguntarán, y con toda la razón del mundo (yo también lo hago), cómo es posible que con esa cara de satisfacción y esa animosidad impepinable pueda esta gente vivir de garbeo casi permanente por cuatro perras. No hay derecho. Si las condiciones físicas de las personas, gracias a los adelantos en la medicina, permiten licencias tales, habrá que convenir en retrasar la edad de jubilación hasta cuando ya no puedan ser una pesada carga para el erario público. Hay que tomar ejemplo de una trabajadora nata como Celia Villalobos (excepto cuando se entretiene jugando al Candy Crush), porque a este paso serán más los años de no dar gongo que los cotizados.

Bueno, los dejo. Voy a mirar si puedo pescar algún otro viaje de los que se van arrepintiendo. ¡Ah!, ya fui al urólogo. Como la analítica estaba perfecta, no tuvo que hacerme aquello. Jolines, y yo que me estaba acostumbrando. Hasta la próxima.

miércoles, 16 de octubre de 2019

Qué vida más sacrificada

La del jubilado. Me tienen ocupado para todo. Desde chófer a chico –qué ilusión– de los recados. Y agente de bolsa, ni te cuento: la basura, el pan, la verdura… Por eso ayer no tuve tiempo de subir a La Corona y alongarme un fisco al Valle. De pintor toda la mañana. De compras después de comer. Y para rematar el día, no solo reubicar lo que hubo que desalojar de la habitación acicalada, sino que me correspondió colocar barra y riel nuevos para las cortinas. Y eso supone taladro, tacos, tornillos, regla (nivel no tenía), escalera… En fin, qué contarte.

Y como no me quedó tiempo, hoy se van a ir de rositas los políticos, los periodistas y la madre de la botifarra amb mongetes. También los qataríes Xavi y Guardiola, porque no insulta quien quiere sino quien puede. Entreténganse con otras pelotas y dejen las mías en paz. Y en esta mañana de miércoles me toca la revisión anual del urólogo. Como me haga aquello que te estás imaginando, lo mismo me enfado.

Así que hasta mañana, si es que estoy más descansado. Chacho, me voy a tener que desjubilar.

lunes, 10 de junio de 2019

161: Nos fuimos a Los Garrafones (y 2)

Y como poco parece
la cita primaveral,
con un encuentro otoñal
el estrés desaparece.
Así que noviembre ofrece
el complemento adecuado
y nos hemos convocado
en lugar a convenir,
que cuando toque partir:
¡Que nos quiten lo bailado!

En prueba de gratitud,
a Carricondo entregamos
un detalle que estimamos
compense la gran virtud
de acudir con prontitud
al despliegue consabido,
pues él desde siempre ha sido
un verdadero puntal,
el soporte principal
de un grupo bien avenido.

Y orla también tuvimos
cuando el condumio acabó,
por eso te digo yo:
¡Con estos mimbres seguimos!
Allá muy tarde nos fuimos
cada cual a su lugar,
previa cita para hablar
el veintitrés de noviembre,
y que el grupo siempre siembre
para poder cosechar.

domingo, 9 de junio de 2019

160: Nos fuimos a Los Garrafones (1)

Se cumplió de nuevo el rito
del grupo bien ensamblado,
que otra vez quedó citado
y pasar un buen ratito.
A las fotos me remito
para plasmar el buen rollo,
siendo adalid del meollo
el amigo Carricondo,
a cuyo envite respondo
metiéndome en fuerte embrollo.

Porque glosar un evento
a base de versear,
tiene tela que cortar,
pues no es cosa de un momento.
En espinelas te cuento
el encuentro victoriero,
que organizó con esmero
un amigo incombustible,
un Carri insustituible:
Muchas gracias, compañero.

En la cita pertinente
del mes de junio, señores,
olvidamos los dolores
para indicarle a la gente
que aún le hincamos el diente
al bistec o al solomillo,
─y de postre, un buen quesillo─
que saltar la norma un día
denota la rebeldía,
ya que aún nos queda brillo.

(Concluimos mañana)

domingo, 2 de junio de 2019

153: Se lo merece

Ayer hubo reunión
de un grupo ya jubilado,
que en las aulas ha dejado
esfuerzo y dedicación.
En la presente ocasión
tuvimos cuestión de fondo, 
y por ello correspondo
con décima pertinente
a quien es muy buena gente:
¡Muchas gracias, Carricondo!

viernes, 8 de febrero de 2019

39: Jubilaciones

Pongamos una empresa cualquiera, pública o privada. En la que se jubilan el mismo día cuatro empleados. Y a uno de ellos, por cualquier razón que el propietario considere conveniente, se le rinde trato especial en una red social, sin que se aluda siquiera a que tres compañeros concluyeron con él la travesía de toda una vida dedicada al servicio de los ciudadanos. Me parece, como mínimo, una descortesía en toda regla. Salvo que exista prueba en contrario. Y lo manifiesta un escéptico de los reconocimientos y detalles (¿un reloj, para qué?), quien también se jubiló en silencio, con la satisfacción del deber cumplido y que no quiso ser partícipe de actos de ningún tipo. Cuando vi la publicación, porque me une amistad de muchos años, felicité y deseé toda clase de parabienes. No podía ser menos. Como desconocía lo restante, vaya ahora mi enhorabuena y cordial saludo a los omitidos. Es de justicia.

Si cuatro se han jubilado,
no parece conveniente
que solo a uno se mente
y tres se dejen de lado.
A un servidor no ha gustado
que en un mensaje oficial
no se trate por igual
a todos los que cumplieron
con la labor que ejercieron
en su vida laboral.

martes, 13 de noviembre de 2018

Otro encuentro

Fue una excepción. Que lo mismo se convierte en la segunda reglada. Porque se había convenido que el primer sábado del mes de junio, a las puertas del verano, unos jóvenes y entusiastas maestros, criados y ensolerados en la Escuela Normal de La Laguna, se darían cita para intercambiar opiniones, contarnos batallitas y comer distendidamente en cualquier lugar de la geografía canaria.
Y este año nos trasladamos a Lanzarote el día 2 del precitado mes. Allí nos encontramos con un anfitrión de lujo. Por la zona de Masdache, en el municipio de Tías, el compañero, pero mejor amigo, Cándido, el bonachón conejero que siempre se halla al pie del cañón y acude solícito a cada llamada, preparó una de campeonato.
Y allá a las tantas de esa memorable jornada, cuando la luna ya iluminaba el paisaje volcánico pero aún seguían sonando los temas musicales que nos retrotraen a épocas de inmejorables recuerdos, se concertó que en noviembre procedía otra convocatoria. La acogida y las horas de convivencia que disfrutamos en un magnífico entorno, con los aderezos sonoros y gastronómicos pertinentes, bien merecían que hiciéramos un esfuerzo para un nuevo encuentro antes de que el año finalizara.
Este pasado sábado nos vimos en El Realejo. Que así lo mentamos no solo los del pueblo sino aquellos conocidos, como estos compañeros de promoción, que nos sitúan de esta guisa: Jesús (o Teobaldo, o Grillo, o Adela, o Domingo…), el del Realejo.
Y si me apuras, del Rialejo. En la Sociedad que lleva el nombre del ilustre Viera y Clavijo, en el Casino de Realejo Alto, estupendamente atendidos por un grupo de directivos de la entidad, con José Domingo al frente, y cazados nada más entrar en las instalaciones por el incombustible Carricondo, un victoriero de pro, para la foto de rigor. Ellas y ellos, o la viceversa, inmortalizados para siempre jamás. Y el archivo va aumentando. Menos mal que las tarjetas tienen cada vez más capacidad. Bueno, que pasamos otro rato (mejor, unas cuantas horas) de lujo, sin duda alguna, casi obvio es manifestarlo.
Es de bien nacidos ser agradecidos. Es lo que nos recuerda el refrán. Y dos compañeras se encargaron de recaudar unos euros con los que intentar corresponder mínimamente a quien tanto desvelo, cariño, esfuerzo y entusiasmo puso hace unos meses. Tampoco me olvido de Pedro Maestre, que curró de lo lindo. Ni de quien, guitarra en ristre (Abraham), nos hizo un exhaustivo repaso por la música de todos los tiempos. Así, a los postres, se entregó un pequeño detalle a Cándido como muestra de obligado reconocimiento al excelente despliegue habido en su tierra natal en la anterior ocasión. Por lo bajini me confesó que esto no va a quedar en tablas y lo mismo nos sorprende dentro de poco. Me lo creo. Capaz es.
Siempre es difícil mencionar a los concurrentes. Con tal de que se quede uno, por muy involuntario que sea el motivo, se lía el asunto. Pero, y no creo que la tropa se enfade, al tiempo que debemos justificar ausencias por razones de fuerza mayor, parece conveniente resaltar que contamos aún con algunos miembros activos: Carlos Casanova, que ejerce de inspector educativo en La Gomera; Humberto Hernández, profesor en la Universidad de La Laguna (Periodismo) y actual presidente de la Academia Canaria de la Lengua; y Rafael Yanes, Diputado del Común. Los demás, salvo error u omisión, felizmente jubilados y agricultores a tiempo parcial. Alguna jaqueca, unas pastillas para tensión y colesterol y poco más. No puedo ni quiero olvidarme del sentido recuerdo a los que ya nos abandonaron y a los que se dedicó un emotivo vídeo, obra del manitas del grupo. ¿Quién si no?: don Manuel Afonso Carricondo.
Que lo mismo maneja un ordenador, que una cámara, que agarra un timple, una guitarra… Un multiusos, vamos.
Y nos dirigió unas palabras el huarachero Fernando, hombre avezado en lidiar con públicos. Acudió (don) Avelino, nuestro profesor de matemáticas, quien a sus ochenta años sigue al pie del cañón. Y recordando andanzas y teoría de los conjuntos de aquellos tiempos por Heraclio Sánchez. En fin, si algunos de los no mentados, o todos, piensan que debieron ser incluidos en nómina, como el atleta Carballo, despreocúpense y a darse por aludidos. O impónganme el castigo de abandonar estas lides de escribano barato y mándenme para cierto sitio. O a cultivar jaramagos. Y más: no me lean.
¿Las fotos? ¿De quién van a ser? Hay muchas más. Dejo en sus manos el publicarlas o no. A lo peor nos hacemos famosos a estas altura de la vida. Qué ilusión.
Hasta la próxima, estimados. ¡Ah!, un servidor todavía no ha entrado en ese círculo vicioso del lenguaje inclusivo o no sexista. Entiendo que con su uso no se arreglan los problemas de discriminación que aún existen en la sociedad. Si se obrara ese milagro, desde mañana entraba en la dinámica del los-las. Lo de la @ ya es demasiado. Y no tengo ganas de que Humberto me tire de las orejas. Así que, chicas, que siguen siendo más, qué sería de nosotros sin ustedes.

martes, 6 de noviembre de 2018

Imserso, otra vez

Asier Antona ha descubierto la pólvora. Y lanza fuegos de artificio en sus giras isleñas. Parece que a los populares se les enciende la bombilla cada vez que los avatares del destino juegan en su contra y deben pasar un tiempo en la oposición. Aunque aquí, en Canarias, siempre es complicado saber cuándo se está en un lugar o en otro. Ahora mismo, y a sus declaraciones me remito, alcanzaremos el próximo mes de mayo, cita electoral, porque el PP ha marcado la senda presupuestaria a seguir y a Clavijo no le quedará más remedio, si no quiere que se lo lleve la grúa por estar mal aparcado, que continuar casado con el palmero-bilbaíno.
Se nos fue nuestro protagonista de paseo por Lanzarote y El Hierro a pregonar a los cuatro vientos que no hay derecho a que los habitantes de esas islas se hallen en desigualdad de condiciones con respecto a los viajes del Imserso. Mientras Rajoy fue inquilino de la Moncloa, y en las etapas en que populares y coalicioneros fueron de la mano en el gobierno de estas ínsulas, no existió, por lo visto, anomalía alguna. Pero acaba de darse cuenta de que los jubilados de las islas no capitalinas han de desplazarse a estas para tomar los aviones que los trasladarán a los destinos elegidos en el programa de turismo social. Y ello, obviamente, supone un sobrecoste. Seguro que en La Gomera no se atreve a abrir la boca, porque sabe que Casimiro subsidia todo aquello que le ayude a mantener el vivero de votos.
Lo que debería hacer el presidente regional del Partido Popular es proponer un cambio radical en la política de estos viajes. Porque se los siguen llevando los menos que se lo merecen. Entre ellos, yo. Es decir, aquellos que disponen de las pensiones más altas. Y a los que también les quedan unos euros en el bolsillo para el salto a Gran Canaria o Tenerife. Máxime cuando los billetes en las aerolíneas insulares están bajo mínimos. Claro, como al señor Antona le sale todo gratis, a lo peor es que no se entera. Nada raro, de otra parte, en muchos políticos. Los que lanzan globos sondas, como la candidatura de Lope al Cabildo de Tenerife para comprobar cómo respira la gente o por qué esquina salta el conejo. No ha sido capaz de levantar Puerto de la Cruz y se nos quiere ir a desgraciar la isla completa.
Arbitren medidas, enésima vez que sostengo este planteamiento, para que cada jubilado pueda disfrutar de un viaje al menos una vez cada temporada. Y ello se consigue estableciendo un baremo que vaya en consonancia con lo que se percibe a final de mes. Muchos pensionistas no pueden permitirse el lujo de detraer un céntimo de sus necesidades perentorias para este particular. Y si hay que regalárselo, hágase. Debe ser que los cargos políticos con responsabilidades de gobierno no pasan el día 25 de cada mes, o unos días después, por un establecimiento del ramo de la alimentación a comprobar a qué se dedica la pensión de los viejitos.
Se observa que los destinos de los Viajes Culturales no duran un suspiro una vez levantada la veda. Y a los pocos minutos de que se abra el plazo de solicitudes, ya no encuentras nada de nada. ¿Por qué? Muy sencillo: A pesar de que son algo más caros y con una duración inferior a los de Costas o Islas, el usuario sabe que lleva incluidas las visitas a los diferentes lugares contenidos en la programación. En los otros, elegir unas cuantas excursiones supone un gasto muchas veces superior al desembolso inicial para el traslado y alojamiento. Salvo que, lo que hacemos muchos, se alquile un coche y se vaya cada cual por su cuenta a donde crea conveniente.
No es de extrañar, por consiguiente, que cada vez haya más malentendidos, protestas y quejas, porque muchos no se sujetan a las normas y directrices que marcan los guías para los recorridos por monumentos y lugares de interés. Para evitar suspicacias te lo explico con otro ejemplo: Imagínate a un cojo que se apunta a los denominados como Turismo de Naturaleza. A la segunda pateada estará echando chispas. Y el que no haya sido testigo de cualquier “altercado” por disconformidad ante tanta iglesia y tanto convento, se deberá a que, sencillamente, no ha ido.
Antona haría bien en reunirse con la cúpula de su partido y establecer otros criterios para cuando tengan responsabilidades de gobierno llevarlas a cabo, ponerlas en práctica. Se trata de obrar con algo más de equidad. Y no hacer como con la rebaja del IGIC, que beneficia más a quien más tiene.  La igualdad no se alcanza con la implantación de tabla rasa. A los desiguales hay que tratarlos de manera diferente, porque si no agrandamos las brechas. Y en el Imserso, como cada año se suben las cantidades de lo que debe aportar el pensionista, prueben ustedes, los que también niegan incrementos en el salario mínimo, a vivir con unos cientos de euros al mes. Que de cinismo y poses del bien quedar sabemos algo en mi pueblo.
O más fácil aún. Ahora que gobiernan otros, propónganlo en el Congreso. Y si en Canarias presumimos de superávit, como en la Villa de Viera, no hace falta ir pregonándolo por las islas. En sus manos está el arreglarlo. En vez de que unos cuantos vayan a varios, redistribuyamos y que todos vayan a uno. Yo estoy dispuesto a pagar por el mío unos euros más. ¿Sería usted capaz, señor Antona, de aportar algo? La misma pregunta para los bien pagados de mi ayuntamiento.

martes, 16 de octubre de 2018

Ruta Vía de la Plata

Quizás fue en aquella lejana ocasión, cuando uno era joven y se iba a hacer campismo por tierras peninsulares en épocas veraniegas, que le comenzó la matraquilla de realizar algún día la denominada Ruta de la Plata. Y así, hace unos meses, convinimos, mi mujer y yo, que como un servidor aún se halla con las facultades suficientes y necesarias para hacer muchos más kilómetros de los que la isla nos puede brindar, no podíamos esperar a que los achaques propios de la edad imposibilitaran el proyecto.
Tras contactar, vía Internet, con la Asociación que promueve el conocimiento y potenciación de los pueblos adheridos (veintiséis), me remite el carné, o pasaporte, en el que se deberán ir sellando las presencias del viajero en los citados lugares.
Parece conveniente esbozar una pequeña reseña histórica, aunque en su página web podrás encontrar cuanta información desees ampliar. Desde la antigüedad más remota existía una ruta, un corredor natural, que articulaba el occidente de la Península Ibérica, lo que permitió comerciar al pueblo tartesio con el norte de la meseta en el siglo VII a. de C. Ruta que utilizaron las tropas romanas para avanzar hacia el norte. En las épocas de Augusto, Trajano y Adriano ya se configura como una calzada que unía en sus inicios Emerita Augusta (Mérida) con Asturica Augusta (Astorga) y que continuaba por la XXIII, Iter ab Ostio Fluminis Anae Emeritam Usque (hasta Sevilla) y por la Vía Carisa (hasta Gijón); esta última impulsada por el general Publio Carisio y cuyo objetivo era unir los asentamientos militares de tierras leonesas con el mar Cantábrico. Se seguirá usando a través de los siglos, desempeñando un importante papel en la red de comunicaciones. La riqueza del pasado histórico de la Ruta de la Plata (deriva del árabe balat: camino empedrado) se pone de manifiesto en los innumerables vestigios que jalonan se recorrido. Uno, modestamente, cargó con la cámara fotográfica y se trajo varios centenares de instantáneas. Los abuelos somos así y a los nietos actuales no les basta con las exposiciones verbales. Y tú, ¿a qué esperas?
Con tales antecedentes elaboro un bosquejo de planificación para las tres semanas previstas, que presento a Rosi Toste (Rosi Travel), quien se encarga de dar forma al viaje: billetes de avión, alquiler del coche y estancias. Y a fe que consiguió el que se cumpliera, y con creces, el fin previsto. Ya hablaremos.
Así, el 23 de septiembre volamos a Sevilla para iniciar el trayecto desde la ciudad hispalense hasta el Principado de Asturias, donde en Gijón concluiría el periplo. Carmona (Sevilla), Mérida (Badajoz), Plasencia (Cáceres), Santa Marta de Tormes (Salamanca), Benavente (Zamora) y Mieres (Asturias), a razón de tres noches en cada hotel, fueron puntos de partida de dieciocho días en que la fotografía fue dejando constancia de hitos que inmortalizaron el cumplimiento de un reto cuando uno se halla en puertas de dar los primeros pasos como septuagenario. Que las vaya publicando o no dependerá del estado de ánimo que me queda en el cuerpo cuando echo una visual a las excelentes instantáneas de los meritorios fotógrafos del pueblo. Chacho, que hasta vergüenza me da.
El camino de regreso, para devolver el Seat León en el punto de arranque, y tomar el vuelo de regreso a la isla este pasado domingo, en tres días. Que al guardia civil que me correspondió en el control habido en el trayecto desde Benavente a Puebla de Sanabria le parecieron muchos. Me confesó que cuando estuvo destinado en Zaragoza y le concedían algún permiso, se iba a su tierra (Badajoz) en un solo día (algo más de 700 kilómetros). Aunque en la charla le hice ver que los canarios no solemos llevarnos por las prisas, entre otras cosas, como diría Manolo Vieira, porque nos caemos al mar.
¿Ventajas del jubilado? Seguro. ¿Ilusión? A raudales. ¿Atrevimiento? El justo, ni un miligramo más. ¿El costo? Siempre es caro viajar para el canario, pero en mi familia saben que euro ahorrado, euro dilapidado en dar garbeos por esos mundos.
Mi pensión debe situarse muy, pero que muy por debajo del 50% de lo que percibe mi alcalde. Y si yo cobrara lo que él, no pararía la pata. Máxime cuando Manuel Domínguez no ha renunciado a un céntimo del sustancioso sueldo, uno de los más altos del escalafón, que los realejeros le ingresamos en su cuenta corriente, bajo el epígrafe de dedicación exclusiva, cuando harto sabido es en el pueblo que si acaso destina el 25% de su jornada laboral al cargo que prometió entregarse en cuerpo y alma. Vamos, como en el matrimonio. Aunque ya se sabe que los populares, hasta en este aspecto, se comportan de una forma de cara a la galería, mientras que en la intimidad también cometen pecados mortales. En definitiva que los sesenta y pico mil del ala quedan limpios de polvo y paja, porque con los extras del Cabildo y lo que cae como presidente insular del PP, todo ello bajo un estricto criterio empresarial, va cubriendo sus necesidades más perentorias.
Menos mal que ya somos unos cuantos los que elevamos la voz ante tanto engaño y parafernalia. Solo nos queda que despierten otros tantos. Y no olviden, estimados lectores, que este grupo de gobierno está formado por militantes de la formación política que niega la pensión mínima de 900 euros porque causaría una debacle económica en el país. Para el rescate bancario, del que no se ha devuelto sino una mezquindad, a pesar de que Rajoy nos dijo que no nos costaría un duro, salieron los millones de debajo de las piedras. Y a ti, jubilado, que caes en las redes seductoras de los que te llevan de excursión y acuden a los centros sociales a seguir vendiendo humo, hazme el favor de utilizar la voz de la experiencia y actuar en consonancia con la edad que figura en tu DNI. Ponte en tu lugar y ponlos en su lugar, que ya está bien. Tus derechos no son dádivas para la pose de turno. Aprende, carajo, de este viejito contestatario. Cuando quieras, a tu disposición. Se nota que he vuelto, ¿o no?

viernes, 27 de abril de 2018

Otro repaso

Para el artículo de los viernes me suele ocurrir, con bastante frecuencia, que echo mano de lo que yo considero un repaso semanal. Que no es completamente cierto porque el comentario queda redactado en la tarde del jueves y aún queda tela por cortar. Puede que tampoco sea lo que haya trascendido con mayor incidencia en el mundo informativo, pero como de este blog, con el permiso de todos ustedes, soy el único responsable, allá vamos con este ramillete.
Me imagino que se acordarán todavía de un señor de Gran Canaria, quien fuera ministro de uno de los gobiernos de Mariano, y que tuvo que arrancar la caña por un turbio asunto de papeles relacionados con un país atravesado por un canal. Pues el susodicho José Manuel Soria, dedicado ahora al asesoramiento, sigue disfrutando de escolta policial, amén de sueldo de consolación, incluso para sus viajes privados o de negocios. El último de ellos a Lanzarote, tierra en la que se encuentra como pez en el agua, donde suele pasar vacaciones en hoteles ilegales y a la que acude para gestionar, en ayuntamientos que casualmente gobierna su partido, asuntos relacionados con recalificaciones de terrenos. Da la impresión de que los populares pretenden asegurar sus pertenencias antes de que el barco se hunda definitivamente.
No anda tampoco Coalición Canaria por este Norte muy sobrada. Ya conocerán que en Puerto de la Cruz se disputaban Sandra y Juan Carlos el honor de encabezar la candidatura para las elecciones de mayo de 2019. Los culpables de la debacle de 2015 (pasaron de ocho a cuatro concejales) dilucidaban a cara de perro –las declaraciones previas a esta cita denotaban el nivel de armonía existente en el comité local– cuál de ellos sería el (in)feliz afortunado de realizar el cuádruple salto mortal hacia atrás. La responsable política del feo asunto de Lago Martiánez ha resultado ganadora en la lucha intestina. El perdedor, para dar un poco de alegría a la alicaída parroquia, y nada más conocerse el resultado, ha soltado la guinda de que con ella ni a misa. Y como por mi pueblo Enrique lo tiene más negro que los sobacos de un grillo, pon tus barbas a remojar, estimado Paco Linares, no sea que la Villa también se sume a la fiesta subiéndose al carro de los despropósitos.
Lo de Cifuentes, con tu permiso, en dos décimas, para variar:
Se fue Cristina Cifuentes,
que vino a regenerar,
y se tuvo que  largar
por asuntos malolientes.
Unos hechos evidentes,
aunque los tilde de errores,
causan al PP dolores,
ya en el borde del abismo,
y diarreas, asimismo,
con tremendos escozores.

Bien lozana, tersa y fresca,
Cifuentes ya dimitió,
al PP regeneró
añadiendo nueva muesca.
Con esa actitud chulesca,
con que vive el caradura,
dijo con total frescura
que la crema detectada
a su bolso fue enviada
por una extraña conjura.

Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) se están convirtiendo en una vulgar subasta. Y en la misma, somos los pensionistas la moneda de cambio. Aparece y desaparece el dinero con facilidad pasmosa. Espero que seamos capaces los viejos de no volver a hacer el gilipollas y poner a tantos mercaderes en su sitio. Porque nuestro derecho no es pelota de pimpón con la que se juega alegremente. Así que ya saben, estimados mayores, abran bien los ojos. Somos muchos millones y la balanza se inclinará a nuestra conveniencia.
Las Fiestas de Mayo de la Villa de Viera, recientemente presentadas en la Casa Municipal de la Cultura, estarán dedicadas al relevo generacional. Eso leo. Y no lo entiendo. Espero que el alcalde me lo explique con más detenimiento cuando nos tropecemos en cualquiera de las superficies comerciales del pueblo. O deberé recurrir a alguno de sus voceros oficiales, de esos que inundan las redes sociales con muchas fotos y escritos que merecen un comentario de texto en las pruebas de acceso la universidad por su cuidado estilo en la composición y por constituir un dechado de virtudes ortográficas.
Sigo esperando a que alguien (consejero, diputado o similar) me explique el porqué existen estaciones de servicio en estas islas (Fuerteventura puede ser un ejemplo significativo) en las que debes ser tú el que suministres el combustible a tu vehículo. Uno no ha realizado curso alguno de preparación al manejo de sustancias altamente peligrosas. Y puedo armar un desaguisado de imprevisibles consecuencias. ¿O no?
¿La reforma electoral en Canarias o el rosario de la aurora? Como no se ponen de acuerdo, y mucho menos aceptan que todo podría pasar por una reducción del número actual, lanzo la enésima propuesta que consistiría en elevar la cantidad de sillones a los que quepan en toda la manzana de Teobaldo Power, aunque ello signifique expropiar cuantos edificios sean menester. Siempre que el montante no sea inferior a doscientos cincuenta o trescientos. Y si me apuran, trescientos cincuenta, porque no vamos a ser menos aquí que en Madrid. Así podría Casimiro fletar el Benchijigua o, incluso, llevar a cabo una sesión plenaria en cualquiera de los edificios que se encuentran en La Gomera muertos de risa porque no se han usado jamás.
Disfruten del fin de semana, que abril va con la proa hacia el marisco.

lunes, 12 de marzo de 2018

Felicidades

A todas las mujeres por el elevado grado de participación en los actos programados este pasado 8 de los corrientes. Ha sido, sin ningún género de dudas, una gran lección a tener en cuenta. Pero que no quede todo ahí. Es menester seguir en la brega. Porque somos muy dados a dar el callo en un instante determinado y luego volver a las andadas. Aunque entiendo que esta aldabonazo va a permanecer grabado en la memoria colectiva y significará, a buen seguro, el comienzo de una nueva época. No obstante, cabe la conveniente excepción. El papel del Partido Popular y Ciudadanos (cada día que pasa se le ve a este último idénticos rejos, que los traducen en comportamientos tan miméticos que diríase son calcos, o marcas blancas; a pesar de los postureos de Rivera y Arrimadas, hasta eso se pega) ha significado un vergüenza nacional. Más acentuada en aquellas militantes con responsabilidades en cargos públicos, que, con sus maneras de querer ocultar lo evidente, han mostrado ante la sociedad la cara más facha, carca y rancia; actitudes retrógradas en una España del siglo XXI. Sin excepción, porque ni siquiera en niveles locales han sido capaces de percatarse de un error que, ojalá, les implique notorias consecuencias en los futuros embates electorales. Para que aprendan, diríase.
A todos los pensionistas que han puesto al país en pie de guerra (lucha o combate, en sentido moral). Porque el colectivo estaría dispuesto a sacrificarse, una vez más, si se diese igualdad de circunstancias en el resto de ámbitos. Como el sistema de pensiones no se sostiene al faltar la valentía política de modificar las reglas de juego para que la contribución al fondo se haga de manera proporcional, cerramos el grifo y gastamos más en enviar las cartas de la ignominia que en incrementar la percepción mensual. Los viejos han dicho –hemos dicho– que basta ya de atropellos. Que no parece muy lógico seguir alimentando al que ya está gordo, mientras mantenemos a régimen a los que llegar a final de mes les supone seguir añadiendo cuestas a la consabida de enero o agujeros al cinturón. Ni un paso atrás. Y fuera el sambenito de conservadores. Hagamos cuentas, simplemente. Somos el partido con mayor número de afiliados. Y con diferencia.
A la nueva Junta Directiva de la Sociedad Valle de Taoro (Las Dehesas, Puerto de la Cruz) que, tras su elección en el pasado mes de enero, y bajo la presidencia de Domingo García Díaz (quien vuelve para intentar que segundas partes sean buenas) ansía a marchas forzadas que el denominado Casino no se venga abajo. Así, literalmente. Los rectores de estos últimos años casi acaban con una historia que se aproxima al siglo de existencia. Han tenido el indudable honor de erigirse como protagonistas de la etapa más oscura de una entidad que había sabido mantener viva la llama de la concordia en el barrio. No sé si sería preferible aconsejar a quien plasme en papeles los avatares de estos últimos veinticinco años (los 75 anteriores, afortunadamente, se imprimieron en su momento) que corra tupido velo o que haga público el desastre habido, siquiera sea para que no vuelva a repetirse. Cómo dejaron las instalaciones. Qué calamidad. Cuánta pérdida. Pero saldrán adelante. Seguro. Y en ello están. Para que aquellos entusiastas deheseros de los años veinte del pasado siglo no se remuevan en sus tumbas. Y para dar fe de las palabras de Florencio Sosa, quien en carta fechada el 4 de abril de 1972 al tiempo que se excusaba por no poder asistir a los actos de las Bodas de Oro, plasmaba: “Mucho tiempo, como ustedes saben, dediqué a ese Casino, y cuánto me alegra ver que sobrevive después de tantos años y peripecias, siendo actualmente la única sociedad recreativa y cultural que se mantiene en pie en nuestro Puerto de la Cruz”. ¿Y saben la última? La mayoría de miembros de la mencionada Junta de Gobierno pertenece al gremio de los pensionistas. Con lo que, indefectiblemente, volvemos al párrafo anterior, puesto que, por lo visto, nos sentimos en la obligación de demostrarle al mundo de que aún somos capaces. Ahí tienen el cuadro de presidentes hasta el año 2000. Cuando se actualice, como socio de la misma, propondré que se ponga un lazo bien negro que sintetice el periodo de esta última docena de años. O más, que lo mismo me quedo corto. No, yo no soy oriundo del lugar, pero existen lazos familiares más que evidentes.
Felicidades a mis incondicionales lectores. Porque me consta la diaria ración de lectura. Motivo que me anima a plasmar pareceres por escrito. A ellos, que me entienden, mi reconocimiento. Y a los que interpretan mis escritos en el sentido que les viene en gana e, incluso, son capaces de argumentar que yo he redactado lo que no aparece en el post, mis más cordiales saludos asimismo. Uno no debe perder la esperanza de que la comprensión lectora vaya mejorando poco a poco. Mi invitación, pues, a que sigan leyendo. Y el agradecimiento por hacerme publicidad. Les pediría, no obstante, un respetito, aunque cada cual se define como mejor crea oportuno. Tengo entendido que el derecho al insulto no está recogido en manual alguno. Cuando las visitas cada jornada alcanzan los tres dígitos (excepcionalmente hasta cuatro), qué más puedo pedir. Los periódicos al uso se rifarían tales cantidades de ventas.

miércoles, 7 de marzo de 2018

Cubrir

Ha dicho la consejera
de Hacienda hace un momento
̶ te juro que nada invento ̶
que algún varón la cubriera.
Como a mi me pareciera
un verbo inapropiado,
ruégole muy educado
que no utilice cubrir,
va mejor sustituir
en asunto de calado.

Se refería, señores,
a su labor en el día
que la mujer debería
alzar la voz sin rubores.
Y yo indico a mis lectores
que me sumo a la protesta,
pues subido aquí en la cresta,
oteando el horizonte,
pido a la gente que afronte
con decisión esta apuesta.
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Nos dijo el Padre Siverio
que no escuchaba la radio,
pues ya estaba en otro estadio
no sometido a criterio.
Ya ejerzo otro ministerio
y no pretendo hacer juicios,
no son momentos propicios
para el periodismo todo,
con difícil acomodo
y cargado de prejuicios.
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Si reconoce el pepé
que nos faltan policías,
no es que sean cosas mías,
pues nadita me inventé.
Aquí, por lo que se ve,
dinero hay buen pastón,
mas no existe especial don
para el reparto adecuado,
está vendido el pescado
y se lo come MARRÓN.
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Estallan los pensionistas,
estallan los jubilados,
protestas por todos lados.
¿Los populares? ¡Autistas!
Que somos todos cuentistas
pretendiendo equiparar
al caché particular
de eminentes señorías,
alegando tonterías
sin poderlo remediar.

viernes, 2 de marzo de 2018

Edad muy avanzada

Acusa el PP al resto de formaciones políticas por sumarse al carro del populismo y la demagogia en el asunto de las pensiones. Bastó que unos miles de jubilados se echaran a la calle –hecho que se sumó a los vaticinios de las encuestas– para que a Montoro se le encendiera la bombilla. A Mariano aún no, porque hace dos días, y sabedor de los recortes habidos, se descuelga en su cuenta de Twitter con el apoyo del Gobierno a los tres millones de españoles que padecen enfermedades raras, a los que anima con este mensaje: “Continuamos avanzando en detección precoz, investigación y conocimiento para mejorar su calidad de vida”. Primero deja morir (va con dobles el verbo) la Ley de Dependencia y luego manda flores con la tarjeta de las buenas intenciones. Yo juraría (pero esto no se lo digas a nadie porque no lo tengo confirmado; déjalo en sospecha) que él es uno de los incluidos en ese colectivo.
Ven las orejas al lobo y se da inicio a las rebajas. Y como la marca blanca (léase Ciudadanos) no solo les come el terreno sino que se permite el lujo de actuar como en estas tierras lo hiciera Nueva Canarias, a saber, fichar a cuanto descarriado se tropiece por el camino, hay que arbitrar soluciones para paliar tan terribles efectos. Que diez millones de potenciales votantes constituyen buen caldo de cultivo. Y los viejitos, conservadores per se (más vale ruin conocido), pueden inclinar la balanza con manifiesta facilidad.
Lancemos la proclama de que vamos a reducir el porcentaje de IRPF a aquellos pensionistas de avanzada edad, puesto que se supone padecen más achaques. Don Cristóbal no se percató de que no ha sido la faceta sanitaria un dechado de virtudes en los gobiernos populares. Por lo que los dardos surcaron los cielos españoles. Y como no se concreta qué significa con exactitud matemática ese concepto de edad muy avanzada (vaya usted a ver si se refiere únicamente a los centenarios), cuantificar la rebaja se antoja misión imposible.
Cuando debería abrirse un serio debate de si es lícito aplicar el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas a quien ya no ‘renta’, seguimos enfrascados en subterfugios para que este país avance a costa de los sujetos a una nómina, mientras  a grandes fortunas les sale a devolver. Y observando, para mayor escarnio, que las entidades bancarias presentan una cuenta de resultados con beneficios escandalosos, incluso en las peores etapas de la crisis.
El Partido Popular, cada vez más solo en sus cruzadas, pasa por alto que casi un 65% de las pensiones no tienen la obligación de hacer la declaración anual porque se percibe tan poco que están exentos de tal tributación. A ese porcentaje debemos añadir aquellos que superando el límite establecido padecen alguna discapacidad. Aspecto este a tener muy en cuenta por razones propias de la edad. Por lo que la supuesta novedad del ministro viene a estar contemplada de alguna manera en este apartado.
Yo no sé si estoy en el cupo. Porque ancianos existen con cuarenta años. A finales de este 2018 cumpliré setenta. Y pienso seguir dando guerra mientras la neurona progrese adecuadamente. Mis opiniones van cada día impresas en estos párrafos que doy a conocer merced a este maravilloso invento de la Internet. Ya manifesté ayer que no soy objetivo, como no los somos todos los que nos lanzamos a la aventura de emitir juicios de valor.
Por prescripción facultativa, amén de otros considerandos, jamás podré votar al Partido Popular. Tampoco me convencen las ganancias a río revuelto de C´s. Si la mayoría de los jubilados cabreados dedicara idéntico rato al que yo uso para escribir estas tonterías, a recapacitar sobre la importancia de acudir a las urnas con pensamiento crítico, a lo mejor no tendríamos que escuchar cantos de sirena en épocas, como la que vivimos, que huelen a candidaturas. A lo peor, y en tal caso, a perdonar, es que debido a mi edad muy avanzada desvarío con más frecuencia de lo que debe ser habitual.
Y vaya alegría me llevé ayer cuando un exalumno me envía un mensaje animándome a seguir en la brecha. Qué asesor se han perdido algunos. Lo siento por ellos. Feliz fin de semana.

viernes, 23 de febrero de 2018

Colapso

Finaliza otra semana, y con ella casi el mes de febrero, y nos encontramos en situación de alerta por fenómenos meteorológicos adversos (si no fueran desfavorables, entiendo, estaríamos en la playa), pero, además, se han disparado otros avisos que nos deben preocupar aún más. Porque si llueve, bienvenidas sean las aguas que recargarán nuestros deprimidos acuíferos y pondrán un toque de elegancia en las balsas, ahora hundidas en la miseria, mas si rebrotan los sentimientos insulares más rancios (ombliguismos), mal augurio para una tierra que no necesita más fragmentaciones que las que la naturaleza ha ido configurando con el paso de los siglos.
Parece que algunos no han enterrado el hacha del pleito. Aprovechan las instituciones para afilar las armas blancas –ya pasarán prontamente a los disparos indiscriminados– y comienza a aflorar la sangre. El concepto de solidaridad se hace añicos y los presidentes de los cabildos de las islas capitalinas echan leña al fuego para avivar las emanaciones no volcánicas. Morales muestra un subidón de adrenalina sin parangón y Alonso no se calla ni debajo del agua. El primero critica a la ATI más profunda, aunque no se recata en utilizar los mismos argumentos que pone en solfa. Flaco favor a la memoria histórica.
Y este asiduo visitante de los territorios insulares, en plan observador siempre y no por motivos laborales, sociales o políticos, que compara dotaciones e infraestructuras, se pregunta si merece la pena perder tantas energías en verdaderas mariconadas (ve al diccionario, como fui yo antes, y echa mano de las acepciones malsonantes, pero perfectamente válidas para el caso que nos atañe). Cuánta pena y dolor siento que unos representantes públicos se presten de manera tan burda al juego de las oligarquías de turno. Las de Las Canteras y las de Las Teresitas, que en los pueblos pasamos de tanto guanajo suelto. Pero nos aterra que debamos pagar las servidumbres.
En la guerrilla urbana estamos cuando saltan los presidentes de los cabildos gomero y herreño para demandar pronta solución al colapso de Los Cristianos. Y no porque les haya entrado un espíritu de confraternidad sin precedentes, sino porque a los unos y a los otros, sumergidos en la vorágine de las colas para acceder al muelle, no les va a salir rentable el llenado del depósito de sus automóviles cuando, aprovechando cualquier viaje, vienen a repostar en Tenerife porque en sus islas respectivas nadie ha movido un dedo para intentar poner freno al precio abusivo de los combustibles. ¿Y por qué no, ya que tanto disfrutan con los imprescindibles votos parlamentarios, exigir el cierre del anillo insular por el Norte y acometer desde ya el puerto de Fonsalía? Si de colaborar se trata, hagan lo posible para que los repartos sean más equitativos ya que, por lo visto, las lloronas del almogrote y las quesadillas provocan menos acidez a los presupuestos de la Comunidad.
Mientras, Puigdemont sigue a cuerpo de rey en Bélgica y hasta el gobierno se pregunta que de dónde saca para tanto como destaca, los jubilados podrían –podríamos– provocar el mayor colapso habido en este país desde aquella triste famosa huelga de los controladores. Pero manifestándonos en el lugar adecuado. Los hechos simbólicos de ayer, desgraciadamente, mañana no tendrán eco alguno. Se habrán apagado los efectos transitorios y a los autores del desaguisado les bastará con manifestar que otros están aún peor. Qué consuelo para los sufridores, porque no parece que a Hernando le importe demasiado. Y dado que Ciudadanos guarda el mutismo más absoluto al respecto, síntoma inequívoco de que si alcanzan cotas de poder nos tomarán asimismo por el pito del sereno, ya sabemos qué debemos hacer cuando nos convoquen a las urnas. Si somos muchos para cuando corresponde actualizar pensiones, también lo seremos para inclinar la balanza hacia donde nos convenga. El problema radica en que más de uno de los que se quejan por el 0,25% volverá a depositar la papeleta de quienes nos recortan sin reserva. Podemos presumir de ser un colectivo en el que todos, sin excepción, tenemos derecho al voto. Y somos tantos que no hemos asumido el poder que se halla en ese simple gesto de introducir el sobre en la raja del recipiente transparente. De no ser así, me temo, al día siguiente de las elecciones volveremos a escuchar por la calle que nadie votó por los que han cargado los efectos de la crisis en los de abajo, como siempre. Así, y solo así, estaremos en condiciones de argumentar que estamos en pie de guerra reclamando asignaciones dignas. No hay que colapsar la entrada al Congreso de los Diputados. Lo que procede es no dejar sentar en el hemiciclo a los seguidores de “eso no toca”. Tan simple, tan sencillo y tan fácil.
Cuídense del mal tiempo. Y de los colapsos.

jueves, 15 de junio de 2017

Vaya fundamento

Creo que me voy a tomar un descanso porque Blogger sigue empeñado en fallar más de la cuenta. Y los problemas se plantean en aquellos blogs que, como el mío, incluyen fotografías o cualquier otro tipo de ilustración. Habrán pensado los responsables de dicha plataforma que para lo que cobran, bien servidos vamos. Vaya fundamento.
Anteayer no tuve tiempo de preguntarle al alcalde de mi pueblo qué había ocurrido con el proyecto por el que se pretendía remodelar el barrio de La Montaña (o La Montañeta), excluido del denominado Plan de Barrios, porque el grupo de gobierno se jugó el todo por el todo a la carta  del DUSI (Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado), que es un modelo de financiación con fondos europeos. Y no cuajó el particular. Como tampoco se ha sabido nada del proyecto para la rehabilitación de Rambla de Castro que Cañete se llevó a Europa y que recogió el tocho de manos de Adolfo y Manolo en el Mirador de San Pedro. Y no tuve tiempo, como te señalaba, porque el hombre estuvo entretenido en dar besos a cuanta fémina se cruzaba en su camino por los pasillos. Estarán conmigo que lo importante es el postureo, y si los habitantes del populoso barrio realejero deben seguir esperando, que lo hagan. Y no se preocupen que en el próximo programa electoral (2019) se incluirá una promesa llamativa y a votar por el nuevo cabeza de lista popular. Vaya fundamento.
¿Por qué nuevo cabeza de lista? A Domínguez le queda un suspiro en la Villa de Viera. Lo han nombrado miembro de la comisión negociadora (junto a Australia Navarro, Jorge Rodríguez, Luz Reverón, Gabriel Mato y Lope Afonso) que perfilará los detalles del nuevo pacto CC-PP. Ya mañana viernes arrancan las conversaciones. Por la mañana, con la fresca, que se dice. Otro motivo de ausencia más. Solo faltó que Linares se sumara a la nómina formada por Barragán, David de la Hoz, Rosa Dávila. Beatriz Calzada, González Taño y el sempiterno Ruano, para que el Valle de la Orotava estuviera magníficamente representado. Y a lo que iba. Como el primer punto de la agenda es el de repartir las consejerías, todas las cartas juegan a favor del licenciado en Wyoming. Con una bala en la recámara, por si acaso salte el PSOE del Cabildo de Tenerife. Así que Noelia ostenta muchas posibilidades porque a Adolfo se le ve cansado. La tercera vía sería que la fiscalía actuara con más diligencia en turbios pagos publicitarios a televisiones ilegales, pero los tiempos de la justicia exasperan al más pintado. Vaya fundamento.
Leí en El Día unas declaraciones de Cristina Valido, mujer que como su apellido indica, vale para cualquier cargo. La consejera manifiesta que dentro de unos años seremos medio millón los mayores de 65 años. Y que como no nos ponemos enfermos, la expectativa de vida es tal que podemos vivir más años de jubilados que los que pasamos en activo, por lo que el sistema de pensiones se resquebraja. A trabajar hasta los 80, como le insinué ayer al amigo Salvador García. A un servidor no lo habrán visto sentado en los bancos de la plaza. Si te digo que estoy molido como un zurrón por unos entretenimientos caseros, lo mismo me crees. Vaya fundamento.
¿Ya acabó el debate de la moción de censura? ¿Tú te has fijado cómo aplauden las respectivas aficiones? ¿Y para qué, me pregunto, si el culto al jefe es requisito primordial de toda fuerza política? Y pobre de aquel que no se levante y bata palmas como un descosido. Me quedo con este titular: “Rechazo unánime del Congreso a que Iglesias sea presidente” (La Razón). Son las visiones de Marhuenda. Va siendo hora de que cambie de gafas. O que aprenda a contar. Y a no tergiversar. Vaya fundamento.
No nos quedamos atrás por estos peñascos. “Los lanzaroteños a favor de la donación de Amancio Ortega” (Lancelot TV). Me armé de paciencia y le eché una mirada al vídeo. Para cerciorarme. Y contemplé atónito que interrogaron a cuatro personas. Suficiente muestra para que el medio de comunicación se lanzara al Charco de San Ginés y proclamara a los cuatro vientos (ya se sabe que el viento de Lanzarote es un viento enardecido) que los habitantes de la Isla de los Volcanes, en peso, aplauden con las orejas el gesto benemérito del filántropo gallego. Y con tal afirmación se cierra el debate en las redes sociales acerca de sus otros procederes empresarios. Vaya fundamento.

lunes, 12 de junio de 2017

Una más

Este pasado sábado (10 de junio), y en un lugar a caballo entre el muelle de Los Cristianos y la playa de Las Vistas, una buena hornada de maestros de escuela se dio cita para la obligada comida anual, para el encuentro de la remembranza y de las conversas luengas y distendidas. Porque a estas alturas de la vida, cuando canas y ausencias capilares constituyen apostilla destacada, ya nadie nos pide prisa. Y como acudimos con la tarea hecha, con los deberes cumplidos, le pegamos a la hebra en el convencimiento de que todo lo que platiquemos irá en beneficio del pertinente aseo neuronal que la edad nos exige.
Los escasísimos ejemplares de esta fauna que aún permanecen en activo –y vaya como fehaciente muestra estas fotografías del victoriero Carricondo– de tal manera se confunden en la cosecha que diera fruto en los albores de los setenta del pasado siglo, que se antoja embarazosa tentativa el descubrir quiénes están en ambas lindes de la barrera que marca el estado jubiloso. Bueno, gozosos y placenteros se nos ve a todos. ¿Barriguita llena, corazón contento? ¡Ah!
Hubo el alto ineludible para levantar nuestra copa y brindar por el amigo recientemente fallecido. A José Luis Díaz, un icodense de pro, el recuerdo de quienes por aquí seguimos en la brega cotidiana. Porque cuando nos traslademos al estadio de la eternidad, a buen seguro que ya tendrá preparado, junto a los compañeros que también abandonaron esta dimensión, el lugar donde fijaremos la sede perpetua de las citas.
Guardo de él siete relatos breves, que me remitió hace unos años, pues pensaba que los podía insertar en mi blog. Cuando le indiqué que solo lo había abierto para desahogo personal, me rogó que los guardara. Y eso hice. Ahora se los remitiré a Humberto (quien sigue al pie del cañón en la Facultad de Ciencias Políticas, Sociales y de la Comunicación, en la sección de Periodismo) para que les eche una visual. En ellos vislumbré la especial sensibilidad y la vena artística que siempre demostró José Luis. Ignoro si alguna vez los llegó a publicar en cualquier medio. Sus familiares nos sacarán de la duda.
Fue, como lo ha venido siendo desde que celebramos las bodas de plata, un momento –qué digo, osado de mí, mil de ellos– para echar la vista atrás y sacar a colación avatares de la vieja Normal, de cientos de anécdotas que quedaron grabadas en nuestras retinas, de las andanzas posteriores por escuelas, colegios e institutos de estas islas…
Y cómo se llamaba aquella, sí, hombre, que estaba en la clase de … y se sentaba con…; vaya, se me fue el santo al cielo… No importa, me acordaré. ¿Por qué esbozas esa maliciosa sonrisa? ¿Acaso no te ha ocurrido algo semejante?
Tuvimos la oportunidad de congratularnos por el premio Viera y Clavijo concedido a Carlos Casanova de Ayala, quien desde el curso 2008-2009 se halla al frente de la Inspección Educativa en la isla de La Gomera. Uno de los reducidos ejemplos activos, como antes señalé, y cuyo galardón viene a significar el reconocimiento a un quehacer con el que nos sentimos identificados. Así que, amigo, con tu venia, lo hacemos nuestro. Y como la distinción lleva el nombre de tan ilustre realejero, sabes que somos muchos los de este pueblo que impartimos magisterio por estas peñas atlánticas. Complacencia doble, pues.
Alguna jaqueca, pequeños achaques, contadas intervenciones quirúrgicas, visitas periódicas para revisiones… Como cualquier coche que se precie y que cuente con varios años a sus espaldas. Pero lo narramos. Y disfrutamos. Comemos y bebemos. Luego, en la soledad del hogar, tiempo habrá para las pastillas, pócimas y brebajes. Esos aspectos colaterales quedan en la intimidad de cada cual.
A los postres, y a indicación de Miguel Delgado, uno de los organizadores del evento, junto a Chicha, correspondía elegir mediante sorteo el nombre de al menos dos afortunados que se encargaran de la preparación de la próxima convocatoria. Salvo que cualquier voluntario asumiera dicha tarea. Y hete aquí que el conejero Cándido Armas nos propone que el primer fin de semana del mes de junio del año 2018 nos fuésemos para Lanzarote. Y aprobada por mayoría cualificada quedó la propuesta. Con la advertencia de que, con casi toda probabilidad, no vayamos a disponer de suficiente espacio temporal con un día.
Amigos y compañeros,
con los encuentros sigamos,
síntoma es de que aquí estamos
felices, dicharacheros.
Que nos guíen los senderos
con lucidez y armonía,
destaque la bonhomía
de grupo bien avenido,
pongamos coto al olvido,
haya siempre sintonía.
Adelante, y hasta la próxima. Que a la vuelta de la esquina se halla.