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jueves, 20 de febrero de 2020

Problema técnico

Es de bien nacidos el ser agradecidos. Y vaya, en primer lugar, mi enorme gratitud por la fidelidad demostrada con este blog. Las entradas de martes y miércoles, anteayer y ayer, con 604 y 581 visitas, respectivamente, a la hora de programar estas líneas, siete de la tarde del 19 de febrero, son muestras evidentes de que algún interés despiertan los artículos que de lunes a viernes surgen en lo alto del Macizo de Tigaiga. Y se extienden los reconocimientos a los incondicionales que cada día comparten los comentarios en las redes sociales. Esperemos que no perdamos las mañas, ni ustedes ni yo.
Hace tiempo que no escribo nada de mi querida isla de La Gomera. Después de que Casimiro, dueño y señor de ASG y demás predios colombinos, forma parte del gobierno que preside Ángel Víctor Torres, me cae más simpático y no caigo en la tentación de “meterme con él”, como sí continúo haciéndolo con Manuel Domínguez. Eso es lo que la gente me suelta por ahí y yo, a su vez, lo suelto por aquí.
Transcribo la información que cierto medio de comunicación impreso nos señala acerca de un problemilla habido con un vuelo que debía salir de aquella isla:
“Un avión de una compañía aérea sufrió en la tarde de ayer un problema técnico que le impidió realizar el vuelo previsto desde el aeropuerto de La Gomera, por lo que sus pasajeros y la tripulación debieron pernoctar en la mencionada Isla.
Según una de las personas afectadas por dicha situación, la aeronave tuvo un conato de incendio en el motor derecho. Ante dicha situación, la compañía optó por realojar a su personal y a sus clientes en La Gomera para en la jornada de hoy efectuar el vuelo previsto, según la información confirmada por fuentes de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA).
El incidente se produjo alrededor de las 18:15 horas en el recinto aeroportuario, que está situado en el término municipal de Alajeró.
Una de las hipótesis es que, debido a la hora en que ocurrió la referida incidencia, desde la compañía aérea se descartó la posibilidad de enviar otra aeronave al aeropuerto gomero, por lo que el vuelo saldrá hoy. Algunos de los afectados por el fallo técnico son ciudadanos naturales de Fuerteventura”.
Como uno se va de gira de vez en cuando por aquellos lares, sabe de primera mano que la suspensión de vuelos es moneda corriente. En muchas más ocasiones de las deseables el avión de Binter ni sale de Los Rodeos. Y cuando leí la información arriba entrecomillada, me puse en el pellejo de alguien que tenga menos datos que yo al respecto y pensé que por “un” avión de “una” compañía aérea no se iba a caer el cielo. Hasta recordé el episodio de la quiebra de Thomas Cook.
El conato de incendio en el motor derecho del ATR binteriano, incidente producido cuando ya la tarde declinaba, tuvo como consecuencia al realojo (volver a alojar) de pasajeros y tripulación. Me quedé algo patidifuso con la utilización de este verbo transitivo, porque, esa impresión da, parece que ya estuvieron alojados con anterioridad con cargo a la compañía aérea. Y no veo yo a Binter tan generosa como para tal hecho. Es verdad que nos regalan una ambrosía, y cuando vuelas a la Península algo más (menú de cortesía), pero de ahí a que te puedas acomodar en el Tecina por dos veces, y gratis, va un fuerte abismo.
Y el final de la nota es de traca: algunos de los pasajeros eran ciudadanos naturales de Fuerteventura. Es decir, majoreros, añade un servidor. Y cabría preguntarse que si hubiesen sido conejeros o herreños, en qué cambiaba el asunto. Ya sospecho que esa “una de las personas afectadas” procedía de Maxorata, que se fue de vacaciones con la familia y que tuvo la inmensa suerte de quedarse un día más de gorra. Pero como estamos acostumbrados a quejarnos de vicio y el periodista no tenía otra cosa en la que entretenerse –una cabra trepada en el risco de Teguerguenche, por ejemplo– se mataron varios pájaros de un tiro sin percatarse de que podrían ser especies protegidas.
Menos mal que solo hay dos vuelos diarios a Tenerife. Que si no tendríamos que instalar un gabinete de prensa exprofeso. Entre esto y el guineo venezolano del derechío político, manda aquello. A lo peor es que estas raras sensaciones, que me afectan de cuando en vez, solo se trata de un problema técnico.

lunes, 19 de noviembre de 2018

Un cachondeo

Fue presentado el pasado septiembre a bombo y platillo. Sí, el bono de residente canario. Las fotos dan fe. Las hemerotecas, también. Y todo ha quedado en un cachondeo, en otra solemne burla a quienes entienden que la solución a los gravísimos problemas de tráfico en estos peñascos pasa por potenciar el transporte público.
Viene a resultar que dos meses después de los posados y los despliegues propagandísticos habidos, la consejera de Hacienda del Gobierno de Canarias, Rosa Dávila (también presente en el acto que daba cuenta de la (in)feliz iniciativa en la isla de Tenerife), se ha venido a dar cuenta de que los millones que iba a inyectar el Ejecutivo Autonómico –creo que diez millones– para este proyecto no están contemplados en los presupuestos de este ejercicio económico y habrá que esperar a que se incluya la partida en los de 2019.
Uno, ingenuo e ignorantón, se pregunta si este particular no lo sabía cuando, junto al consejero de Obras Públicas y Transportes, amén de los otros representantes políticos presentes, se prestó a posar ante las cámaras, y es ahora cuando se ha venido a percatar del fallo. ¿Qué puede uno pensar ante tal desaguisado? Se me ocurren dos planteamientos: O nos toman el pelo miserablemente o son tan ineptos que no merecen sino que los botemos a la marea en estos días de olas de seis metros.
Coalición Canaria está necesitada, urgentemente, de una cura de humildad. Que debe pasar por una temporada más o menos larga en la oposición. Porque ha demostrado en estos años de llevar las riendas de Canarias, que su corto alumbrado no ha sido capaz de resolver las cuestiones perentorias del archipiélago. Y el mentado consejero, Pablo Rodríguez, más preocupado en salvar los muebles en Gran Canaria, apoyándose en Bravo de Laguna (el del pijama londinense) y Bernarda Barrios (ay, lo que decían de ella hace unos años los jóvenes nacionalistas canarios), que ha sido cuestionado, incluso, por Carlos Alonso, se ha retratado como un nefasto gestor. Y es que CC se  debe al pago de cuotas por islas y pone al frente de las naves a pilotos tan inexpertos como aciagos. Ahí tienen, y es otra guinda, a su portavoz, que ni siquiera hace gala de su condición de herreño y habla tan atropelladamente que ni se le entiende. A lo peor lo eligieron, precisamente, por tal cualidad. Quizás les convenga un desastre como el habido en mi pueblo y poder así demostrar que son capaces de resurgir de las cenizas. O, en caso contrario, indicar que solo sirven para permanecer agarrados a la teta del poder. Y sobreviven solo si la susodicha da buenas raciones de leche.
Y ahora, para continuar con el cachondeo, vamos con otros breves:
¿Quién soporta una retransmisión de un partido de fútbol por la Televisión Canaria con un comentarista chillón, más útil para cantar barreno en cualquier cantera de las islas que de ponerse delante de un micro a cumplir con el cometido de no romper los tímpanos de los sufridos espectadores? Chacho, baja el labio.
La bajada generalizada de impuestos en todos los ayuntamientos, hecho que se pone de manifiesto en la elaboración de los presupuestos, ¿es debida a que hay elecciones en mayo de 2019? No, mera curiosidad.
He leído tantas veces en cierto digital que el aeropuerto de El Hierro crece en no sé qué tanto por ciento, que me pregunto si los núcleos de El Tamaduste y La Caleta sigue existiendo o han quedado sepultados ante el avance incontenible de la citada instalación.
La composición escrita –y el uso de la coma, en particular– del encargado de redactar los comunicados de San Juan de la Rambla Somos Todos merece un desarrollo curricular específico. Si se trata de quien sospecho, tardando está en quitarse la etiqueta de periodista que adquirió en la tómbola de ciertas fiestas marineras. Y si de camino convence a quienes le acompañan en componendas de dudoso gusto…
Serán los mayores presupuestos de la historia, cantan al unísono los concejales de hacienda y los alcaldes de casi todos los municipios. ¿Acaso podría esperarse otra cosa?
¿Servía o no el muro de San Telmo (Puerto de la Cruz) a la vista de lo acontecido con la mar en la noche del pasado sábado? Técnicos, políticos, ¿algo que declarar?
Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, tuvo que abandonar repentinamente la rueda de prensa celebrada el pasado jueves con motivo de la séptima cumbre entre Sudáfrica y la Unión Europea. Ante la marcha con cierta dificultad y paso cansino del dirigente, los medios de comunicación especularon con un resfriado que arrastraba el pobre hombre. Otros fueron más lejos y se aventuraron en vislumbrar que sus zapatos eran de color diferente. Y añado yo que si caminaba con problemas sería debido a que uno le quedaba estrecho. Vamos a ver, ¿a ti no te ha dado un buen retortiño de barriga en lugar inadecuado? ¿Cómo se te queda el cuerpo? ¿Puedes caminar o vas con sumo tacto, no sea que se te salga la mercancía durante el trayecto hasta el baño más cercano? Pues ya está, el hombre iba aguantando para no echar a perder el acto, ni el atril, ni ensuciarse los zapatos… Vete tú a saber si el que vieron canelo… Ya está.

viernes, 7 de septiembre de 2018

Superávit

Viene a significar, grosso modo, sobró. Y el DRAE nos traslada tres acepciones: En el comercio, exceso del haber o caudal sobre el debe u obligaciones de la caja; en la administración pública, exceso de los ingresos sobre los gastos; abundancia o exceso de algo que se considera necesario.
Hecha la pertinente aclaración, observo que algunas instituciones públicas alardean con gran satisfacción que al cierre de los presupuestos anuales existe un notorio montante de dinero sobrante. En la Comunidad Autónoma Canaria, por ejemplo, la nada desdeñable cantidad de 598 millones de euros. Aunque en el ayuntamiento de Los Realejos, es decir, el mío, se jacta sobremanera el señor alcalde, don Manuel Domínguez, más conocido por estos lares como El Ausente, de que también se le viene rebosando el cochinito en sus años de mandato unos buenos puñados. Y sin subir impuestos, presume. Para que me voten por mi cara bonita. Que los incrementen los demás, que ya me beneficiaré yo a la hora de los repartos cabilderos, autonómicos y estatales. Y si me sancionan por ello, echaré la pataleta y le contaré a los electores que nos maltratan.
Me preocupa la visión empresarial de bastantes dirigentes. Lo importante es materializado en beneficios. Y no debe ser ese, en manera alguna, el enfoque de un buen gestor político. Porque siento lástima y vergüenza al comprobar cómo la propia consejera de Hacienda del Gobierno de Canarias reclama al Ejecutivo Nacional que flexibilice su postura para poder “invertir” esos millones en sanidad, educación y políticas sociales, para atender, alega, las verdaderas necesidades de la ciudadanía, para cumplir con los servicios públicos esenciales. Y sostiene este rebenque de la platanera, a saber, yo mismo, que si tuviste las partidas correspondientes en el ejercicio económico y no fuiste capaz de llevar a la práctica su desarrollo, no vengas ahora a llorar para que te brinden una segunda oportunidad. Si en el transcurso de los doce meses del año no te percataste de cómo se iban administrando los diferentes capítulos –y mira que se realizan modificaciones de crédito en todos los organismos; basta, para cerciorarse, con echar una visual a las publicaciones en los Boletines Oficiales– mal asunto que se deba llegar a estos planteamientos.
Claro, tenemos el problema de que la inmensa mayoría de cargos quieren repetir –lo demandan casi siempre en las campañas electorales– para poder acabar con los asuntos pendientes, con los proyectos que no se han podido llevar a cabo. Y aquí entra, parece ser, el que los responsables de las arcas públicas necesitan largos periodos de prácticas para concretar los quehaceres económicos. Es como si en una familia numerosa, y perdónenme la dureza del ejemplo, los progenitores, en el afán de equilibrar las cuentas y atender todos los aspectos que conlleva el hogar, se dieran cuenta a final de año que uno de los miembros se quedó en el camino por falta de alimentación si que nadie lo echara en falta hasta que se realizó el balance final.
Mientras existan necesidades por atender (y la casuística es amplísima), presumir de superávit solo viene a demostrar cortedad de miras. Una cosa es tener las cuentas saneadas y otra bien diferente el que los bancos sigan haciendo su agosto. Son tantos los remiendos que la sociedad demanda, que constituye una obscenidad, cuando no un insulto, el pavonearse con buen fajo de billetes. Y como en las escuelas no falta de nada, toma videojuegos. ¿Tomadura de pelo? No, lo siguiente.
Pero como se acaba la semana, vamos con otros asuntillos a modo de resumen:
Miren qué dos nos anuncian el bono al transporte público terrestre para el residente canario. Los dos más altos cargos en el escalafón del Ejecutivo de Canarias. Que no han cogido la guagua desde que cursaban educación infantil, salvo para alguna montadita electoral. Fernando Clavijo y Pablo Rodríguez nos presentan su particular 75%. Ya lo pudieron haber hecho subidos en una grúa en pleno centro de La Laguna. Y ayer se sumó Carlos Alonso con la gratuidad a los menores de 10 años. Se acerca mayo y hay que aprovechar, que el patio está medio revuelto y nunca se sabe. Si Titsa o el Metropolitano presentan números negativos en sus balances, inyección al canto, y aquí no ha pasado nada. Con todas las obras que subvenciona el Cabildo en mi pueblo, chiquito trabajo les espera a los protocolos respectivos para meterlos a todos en las fotos. Los codazos, ni te cuento…

(continuará mañana)

viernes, 13 de octubre de 2017

AHI

Gran alarde informativo el habido por parte del consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Aguas del Gobierno de Canarias, amén de portavoz del Ejecutivo, el herreño (de AHI) Narvay Quintero, acerca de unas jornadas formativas para obtener el certificado para el transporte animal. Que pasará a ser obligatorio para que los ganados sean cargados en los vehículos con las suficientes garantías. Seguro que pasó ahora mismo por tu mente la imagen de las múltiples romerías que tienen lugar en las islas, los concursos de arrastre (asunto que no comparto pues lo entiendo como un palmario maltrato a las bestias) y otros espectáculos (¿o debo poner eventos?) a los que tan dados somos por estos lares para hacer cumplir la sentencia de que nos gusta más una novelería que un plato de potaje.
Se van a celebrar diez cursos en todas las islas (echo en falta La Graciosa; ¿acaso no hay allí animales?) y cuando la nueva normativa entre en vigor, no habrá excusas de ningún tipo. Los transportistas deberán acreditar que se hallan autorizados para ejercer la actividad. Recuerdo la polémica habida años atrás con las precarias condiciones que eran tratados los camellos para las cabalgatas de Reyes.
El señor Quintero, aún bastante joven pero ya con una larga experiencia política (la cuota de la Isla del Meridiano, asignada a la Agrupación Herreña Independiente, expresión palpable de cómo funciona el sistema electoral en el archipiélago, ha sabido ser bien exprimida), pues comenzó siendo concejal en Valverde, luego director general de Juventud, después senador y ahora lo que al principio reseñé (el que vale, vale, y el que no pa´ maestro de escuela), es fiel reflejo de lo que Coalición Canaria entiende por política. Y si llegara a leerme (no creas que voy muy descarriado; de vez en cuando este blog se cuela por los pasillos de Teobaldo Power y se añade a las lecturas de sus señorías), lo mismo se da un salto al Realejo. Se me ocurren dos posibles hechos a tratar: levantar la cabeza de una alicaída CC y poner en funcionamiento los huertos urbanos en El Burgado (antes se llamaba La Frontera, qué curiosa la similitud con El Golfo).
Los nacionalistas (es un decir, y haz el favor de no reírte) son fieles seguidores de aquel estribillo de “si te portas bien, te voy a comprar…”. Por ello, una vez aupados al machito, no se bajan ni siquiera perdiendo las elecciones. En el supuesto de que sean desbancados, no es necesario de que llamen por teléfono a Papá Clavijo, porque en el código genético de la formación va implícito el nuevo echadero. Que ya conocen, por supuesto, los de mi pueblo, La Victoria, El Tanque, Icod de los Vinos… Y no iban a ser menos los de la patria de las quesadillas.
Hace unos días, a la socialista Patricia Hernández se le ocurrió reprochar a Fernando (a decir verdad, últimamente no se llevan muy bien) que tuviera cuidado con tanto enchufe en el organigrama gubernamental, no sea que fuera a saltar el ICP (Interruptor de Control de Potencia). Y a pesar de que tal práctica no constituye una exclusiva de CC (todo se pega, como los ‘rabodiasnos’ en la platanera), y puesto que la expresidenta del grupo parlamentario del PSOE hizo mención expresa de dos casos procedentes de ayuntamiento de La Frontera, al grupo de Tomás Padrón, quien aún sigue pesando casi tanto como Belén Allende, no se le ocurre poner argumentos sobre la mesa (es decir, valía y méritos de los realojados), sino que arremete contra la “mezquindad” de las declaraciones de la “defenestrada”. Rabieta de niña chica; como te quitaron el chupete, ahora te metes conmigo; déjanos jugar en esta esquinita, y tengamos la fiesta en paz; si intentas sacarme los colores, se lo cuento a mi primo (el de Zumosol) y le digo a todos el secreto que me confiaste ayer…
Con estos bueyes hemos de arar. Y es vez de estarme callado, voy y lo escribo. Así no podré llegar jamás a un puesto de asesor. Como tantos y tantos isleños que, de no ser la mano todopoderosa, se hubiesen ido a la cola del paro. Porque no es como antes, cuando abandonabas una institución pública y regresabas a tu puesto de trabajo. En la actualidad solo saben hacer política. Barata, pero política. No han ejercido otra actividad. Por eso aconsejan. De lo que sea, como sea y “más que sea”. La ubre posee tetas para todos. Y para todas.
Concluyo con un encarecido ruego a don Narvay Quintero Castañeda: Espero que no olvide apuntar a los cursos de formación a los conductores de todos los vehículos oficiales de todas las instituciones públicas canarias. El traslado de tan insigne recua bien merece ser realizado en las condiciones adecuadas de seguridad y confort. Y englobe, por supuesto, no solo a los cargos electos o designados, sino a todo el personal acompañante. Entre ellos, sin duda, los asesores que cumplen a rajatabla el cometido asignado, aunque en alguna que otra ocasión no lo hagan de manera presencial. Un móvil y el whatsapp hacen maravillas. No dejo de reconocer sus ventajas a pesar de ser un servidor torpe de necesidad.
Escribió usted una vez con motivo del Día de esta Autonomía: “Seamos más canarios consumiendo nuestros productos”. ¡Ay!, hay, ahí. Y tanto terreno valuto. Y tanto brazo desperdiciado. Qué verdito estaría nuestro territorio si todos los ex pasaran a cultivar coles, papayas, perejil… A criar conejos, gallinas… A ordeñar vacas, cabras… ¿Ordeñar, dijiste? Ya pisaste una bosta.
Mándeme, si no le importa, un privado que indique cómo funciona la inscripción para sacar esa licencia de transporte animal. Me hace muchísima ilusión tener otro carné. Sería capaz de comprar una huertita en Isora. Y si debo matricularme en AHI, no hay problema. Lo mismo se convertiría en mi trampolín. Aunque no se lo crea, algo valgo. Y hasta sería capaz de dedicarle una décima.
Bueno, hasta más ver. Y a perdonar. ¿Ironía? A usted se lo oigo.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Que se vayan

Fue en el ya lejano verano de 1962 cuando a este pobre platanero (de La Gorvorana) lo sacaron de sus tareas habituales durante el estío (trabajar en la finca, comida de los animales e ir alguna tarde, muy de tarde en tarde, y acompañado, a la playa de Los Roques) y lo llevaron a La Gomera. A un campamento de la OJE, en El Cedro. Sin saber lo que significaba esa organización y sin haber pisado jamás el local que se hallaba situado donde hoy se encuentra la Casa de la Cultura. Pero como faltaba uno, don Rodrigo, el médico, habló con mi padre y para allá nos embarcaron. Puede que haya influido el que ya llevaba un tiempo asistiendo al Colegio San Agustín, como uno más de los que fuimos rescatados de las escuelas para seguir ampliando el bagaje cultural en aquel bachillerato de seis cursos y dos reválidas. El cómo superamos tan duros trances en periodo vital de semejante trascendencia, sigue siendo terrible interrogante en estos tiempos en los que la modernidad nos ha vuelto medio estúpidos (tentado estuve de escribir gilipollas).
En el zaguán de la Casona de la Gorvorana (en aquel entonces empedrado y con una elegante tremenda puerta de tea), residencia de varias familias (medianeros en la finca), recuerdo a mi madre llorar desconsoladamente cuando apareció el coche de Dámaso que nos llevaría a Santa Cruz junto a los otros cinco intrépidos. “Déjalo, coño, que se haga un hombre”, fue la despedida del progenitor.
Años después, un grupo de amigos del barrio compuesto por Carmelo, Lolo (q.e.p.d.), José Manuel, Miguel Ángel, Juan Felipe y un servidor, tras reunir unas miles de pesetas mediante una cuota semanal de cinco duros y algunas rifas de las que apenas vendíamos unos pocos números, se sube a bordo del elegante navío de la fotografía para ir a patear La Palma. Este ‘Santa’, junto, creo recordar a otros dos (de las Nieves y del Pino), vino a sustituir a los ‘negros’ (uno de ellos, La Palma, fue el que me revolvió hasta la bilis en mi bautizo marinero), y con toda la razón del mundo fueron conocidos como auténticas cáscaras de nuez. Era tan insignificante su calado que cuando superaban una ola daba la impresión de que su hélice quedaba al aire. Como cuando los coches patinan, para captar la sensación.
La inveterada costumbre de anotar algunas reseñas en cada viaje ha supuesto el acopio de notas manuscritas o mecanografiadas a las que de vez en cuando, como ahora mismo, echo una visual para rememorar momentos felices de épocas difíciles. De las que escapamos con escasos medios (educativos, sanitarios, de transporte, económicos, sociales…) y en las que suplíamos carencias con ingenio y habilidad.
Salimos de El Toscal a las seis de la tarde del sábado 29 de julio de 1967, guagua de La Dehesa, para en El Puerto tomar otra rumbo a Santa Cruz. El Santa María de la Caridad partía hacia la capital palmera a las diez de la noche. Con la perspectiva actual podría deducirse que éramos muy previsores. Pero se vienen los cálculos por tierra al instante de borrar la autopista del trazado y sustituir la moderna flota de Titsa por aquellas rojas que lucían un curioso manojo de banderas en la parte alta de su frontal durante las fiestas principales de los pueblos.
“Compramos allá unos rollos fotográficos y nos fuimos para el muelle, donde estaba pescando el tío de Juan Felipe, que tenía un sargo”. Ya había hecho acto de presencia la Kodak Instamatic (aquella que se le incorporaba un flash giratorio con cuatro lámparas que daban para cuatro disparos y chamuscadas para siempre). Todo un adelanto tecnológico para quienes conocíamos un poco de rolos, bellotas y badanas. Y de cómo se aprovechaba lo que la naturaleza nos brindaba hasta el punto que no había recogida domiciliaria de basura y el mundo estaba mucho más limpio que cuando el progreso surgió de improviso.
“Barco muy ligero y movible, con camarotes separados de tres butacas, malísimos. Vimos el Norte de Tenerife, sobre todo la Urbanización Los Ángeles, de El Sauzal, y el Puerto de la Cruz. Bueno, algunos lo vimos, porque otros permanecían muriéndose abajo, como uno que me pidió una bolsa de mareo y cuando se la fui a dar estaba con aquello en las manos”. Tal cual escrito está. Cuando al año siguiente continuamos la aventura en Lanzarote y Gran Canaria, Carmelo persistía con la manía de cambiar de color (más amarillo que un gufo, se estilaba) sin que el barco hubiese traspasado la punta del muelle.
Como no se trata de relatar hazañas y peripecias de la juventud, y para no dejarte en ascuas sobre el titular, que tú relacionaste  ̶ ay, el subconsciente ̶  con acontecimientos de ahora mismo, contarte que pusimos la pata en el muelle palmero a las seis de la mañana. Y como Lolo debía llevarle un paquete a Pepote, vecino del barrio que se había ido a trabajar en la finca de los Cullen (Oropesa, Barlovento), por el camino que baja al faro de Punta Cumplida, allá nos fuimos todos en la guagua. 40 kilómetros y 25 pesetas por cabeza. La comida de piñas de millo que allí disfrutamos aún me produce cosquillas en el estómago. Madre, mía, qué delicia.
Tras toda una jornada por aquellos parajes, tras dormir en la propia casa del dueño de la finca después de una cena con papas guisadas y unas sardinas con mojo verde (parece que estoy viendo aquella mesa), tras un abundante desayuno, recuerdo con nitidez que el anfitrión al despedirnos a la mañana siguiente, orgulloso de haber atendido a unos paisanos, y ante el ruego de su mujer para que nos quedáramos otro día, sentenció:
“Que se vayan, pero jartos”.
Cuando sea rico publicaré unos cuantos libros más. Material existe. Con respecto a lo que cavilaste al principio relacionado con el “que se vayan”, creo que tienes razón. Estoy contigo. Y menudo dilema para explicar a mis nietos, ayer todos en casa, lo que significa anarquía. Porque ellos, a pesar de tan corta edad, hacen preguntas coherentes ante comportamientos adultos incomprensibles.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Rebumbio

Ruido retumbante, señala el DRAE. Pero Marcial Morera, en el diccionario del habla canaria, indica que aparte de alboroto o escándalo es, además, confusión, desorden. Y pudo ser, también, rebujato, a saber, trazo mal hecho, garabato. Porque ayer por la tarde se me acumularon varios motivos que podían ser objeto del comentario o artículo de hoy, y una vez más sentí pena de aparcar alguno de ellos. Así que, como ha ocurrido en ocasiones anteriores, aquí va un totum revolutum. Y puede que al final me lo agradezcas porque las pinceladas breves gozan de una lectura más ágil.
Cuando aún restan humos del incendio en las cumbres de Gran Canaria, leo que el Gobierno canario se plantea contar con un departamento de drones. Yo no sé qué demonios estaba pensando en ese momento, pero te juro que la confusión mental a la que me hallo sometido en estos postreros días del mes nono, me jugó tan mala pasada que me dije en voz alta que tal sección ya era una realidad aunque no contemplada, por escrito, en el organigrama pertinente. Solo basta anteponer al nombre de los minúsculos aparatos voladores un sugerente la(drones). ¿O no?
Raro me parecía que figurase San Sebastián de La Gomera en la relación de capitales con elevados índices de contaminación. Todos se debe, según el alcalde (y consejero del Cabildo; allá todos los de Casimiro están pluriempleados), a que falló unos de los medidores, el ubicado en la central eléctrica. Me imagino que no le habían cambiado el filtro y acumuló los efluvios de los voltios, amperios y ohmios. Porque si hubiese estado situado en las proximidades del Cabildo (por el parque de la foto, más o menos), tal vez habría captado los tufos políticos que por allí se estilan. Aunque en la isla abunda el silencio amordazado, que bien describiera Pedro García Cabrera, cada vez son más las voces discordantes ante las formas nada ortodoxas en la práctica de la gestión de la cosa pública. El que el presidente haya aceptado la rebaja que le propuso el fiscal por el caso madrileño del puticlub, no debe hacernos olvidar que ya van dos muescas en el historial delictivo del personaje. Y si en Canarias los procesos judiciales se dilatan hasta la eternidad, en la Colombina rozan, y traspasan, las lindes de la prescripción. Por lo que cualquiera se atreve a especular con lo pendiente.
Otro que recurrió al acuerdo con la Fiscalía fue el exconcejal portuense que realizó 2498 llamadas en el año 2011 a una misma titular con el móvil corporativo, 130 de las cuales con una duración superior a la media hora. Por la mañana, por la tarde y a altas horas de la madrugada, porque el pobre creía que disponía de tarifa plana. Y tanto lo negó que llegó a querellarse contra Jonás Hernández, concejal de IU en Los Realejos, por haber denunciado el despilfarro. Una multa de 8 euros diarios durante seis meses, suspensión de cargo y empleo público durante igual periodo de tiempo, amén del abono de las costas del proceso judicial. Hay amores que matan. La mancha queda, pero los dirigentes del PP no han dicho mu. Esperemos pacientemente para ver qué ocurre con el que tiene abierto Lope. Manuel Domínguez, quien regresó por unos instantes al pueblo para sacarse la foto con el Míster no sé cuántos, ni pío. Como me borró de la nómina, debo buscar la información por otras fuentes.
Vuelvo a La Gomera. Tanto tiempo sin nada y, de repente, todos a por la tarta. Comenzó a operar Fred Olsen en la línea marítima interior y anuncia Armas que ha adquirido un barco (Volcán de Teno, que no es volcán, pero bueno) para llevar coches a Valle Gran Rey. Que yo lo tengo más grande, habrá sentenciado. Aunque pueda parecer que la competencia juega a favor del usuario, me temo que la avaricia pueda romper el saco. Y se corra el peligro de se vuelva a las andadas y quede todo en agua de borrajas. Como ya aconteció en el pasado. Me da que no hay mercado para tales dispendios. Pero mientras dure, bienvenida sea la noticia. Si algo fallara y se retiraran las dos de golpe, se iniciaría el rodaje de nuevos capítulos del serial ‘El disputado voto gomero’.
Fraude de 21 millones de euros por la comercialización de aloe vera como si fuera canario. No entendí bien las explicaciones del consejero de Agricultura (es herreño de oratoria atípica), pero te juro que pensé en los chinos, que no solo se lo copian todo sino que ponen los productos aquí a un precio más barato que el elaborado en Tiscamanita.
Se cayó Facebook. Se cayó Instagram. Y convertimos el asunto en un drama. Tal y como están las carreteras, ¿podría esperarse otra cosa? Menos mal que se levantaron, porque cualquier día no lo van a contar.
Y termino con un titular de un artículo de opinión publicado en un digital de este archipiélago canario: “¿Democracia sí, ó, democracia nó?”. Como si no tuviera miga suficiente la interrogante, ese exceso de tildes le da un toque peculiar.

jueves, 29 de junio de 2017

75%

Esta noche (redacto estas líneas en la tarde del miércoles) no pienso pegar ojo. Tanto me han vendido el descuento para viajar entre islas, que de aquí en adelante poco voy a parar en casa. Me pondré al acecho de los billetes baratos. Que deberán ser todos, a tenor de lo escuchado durante estos últimos días. Mi iré a comer cada tres por dos a Casa Sonia, arriba en Chipude, la capital, y descansaré en La Laguna Grande, para regresar por la tarde más sosegado y tranquilo.  Y cada dos por tres, otro tanto para Las Palmas. Así que no les extrañe que deba abandonar estos entretenimientos de escribano y dedique mucho más tiempo a la vida contemplativa. Para general regocijo de la mayoría y para disgusto de los cuatro –qué digo, dos a lo sumo– incondicionales que a bien han tenido seguir mis peripecias desde hace años.
Todos aquellos que reservaron los suyos para estar en El Hierro este sábado con motivo de la Bajada, deberán estarse tirando de los pelos si los adquirieron sin posibilidad de devolución. Y los que planificaron las vacaciones desde meses atrás, tres cuartos de lo mismo. No se preocupen, yo también, casi siempre, llego tarde a lo bueno.
Se presagian avalanchas, sostienen los medios de comunicación. No lo tengo tan claro. Y como a todos nos dé por ir a la misma isla, piensa este ingenuo, los colapsos de tráfico y los encontronazos en las aceras (me imagino, verbigracia, Las Canteras) van a ser de campeonato. En vez de saludarnos en la plaza de Viera y Clavijo, lo haremos en La Cícer. Nadie alude a que los auténticos beneficiarios de esta disposición serán los empresarios de las compañías operadoras. Se llevarán bien fresca la subvención y allá cuando se les antoje subirán la tarifa alegando cualquier pretexto. Porque los gobiernos en vez de regular precios, recurren a los presupuestos que se nutren de nuestros impuestos. Con lo que, de una u otra manera, siempre pagamos los mismos.
Menos mal que esta importante rebaja solo afecta a los residentes canarios y los trasvases tendrán lugar entre estos peñascos. Imagínense ustedes que se hubiese abierto la mano para facilitar, por ejemplo, el transporte a Canarias desde el resto del territorio patrio. De haber sido así, las islas se nos hunden. Con lo que el problema añadido habría echado por tierra el éxito conseguido en la negociación presupuestaria. Que ahora todos se arrogan, por cierto. Y siguen olvidando a los canarios que han tenido que emigrar en busca de los garbanzos y que no pueden venir a saludar a sus familiares porque los pasajes les salen por un ojo de la cara, y parte del otro.
Entraríamos, entonces, en otra dinámica. La de alcanzar el punto medio entre las ventajas que el turismo nos brinda (en este supuesto, el interior) y el límite de carga de unos espacios frágiles. Porque el futuro de este archipiélago no puede pasar por elevar cada año los porcentajes de visitantes, sin más. He sostenido en artículos anteriores que La Graciosa –quizás el paradigma de la masificación– se halla en un límite bastante peligroso. Y no con ello pretendo que a los gracioseros no se les brinde la oportunidad de explotar racionalmente sus potencialidades. Pero es que la obsesión de batir récords no constituye, per se, la panacea. Si todo pintara de color rosa, habríamos alcanzado el extremo de que en esta nacionalidad no existiría el paro.
Me alegro de la noticia, por supuesto. Y sobre todo por aquellos que deben desplazarse por motivos laborales. Que son muchos. Las medidas positivas, y esta, indudablemente, lo es, siempre acercan a los canarios. El mar que nos baña no debe ser jamás un impedimento, una barrera; al contrario, debe ser el nexo de unión entre los habitantes de esta Comunidad. Caminos tiene la mar, escribí tiempo atrás. Queden expeditos, pues.
A los condenados por el denominado Caso El Trompo les han aplicado, asimismo, el 75% de descuento. Tanta suerte para algunos mientras otros debemos cumplir con las normas urbanísticas para el cuarto de lavar. Ignoro si existen diferentes raseros, pero da para pensar largo y tendido. Cosas veredes, amigo Sancho.
Por lo pronto, hasta mañana. Luego, ya se verá. Si desaparezco… es que estaré de viaje.

jueves, 8 de junio de 2017

Combustibles caros

El miércoles es día de feliz ajetreo en casa. La institucionalizada comida familiar es norma de obligado cumplimiento. Y no es lo mismo que transiten dos por la vivienda –lo normal el resto de los días– a que corran tres nietos por patio y pasillos, amén de todos los adultos (seis) en plan vigilante por posibles tropiezos y/o caídas inoportunas. Pero es menester cambiar los hábitos siquiera una vez a la semana. Por ello, cuando Endesa me llamó hace unas semanas para una nueva oferta, que me iba a suponer un ahorro en la factura de la luz (tarifa tempo happy), no dudé en elegir este día para no pagar un euro. Al paso que llevamos, y por la poca costumbre en las otras jornadas, es posible que se nos funda la lavadora, secadora y demás aparatos del hogar. Y no sé si al final la rentabilidad se va a ir a pique. Hasta ahora funciona.
Son las ocho y media de la tarde. Y aquí estoy sin idea preconcebida de cómo afrontar la tarea que el blog me dicta. Me asaltan las dudas ante la diversa casuística que la información te brinda. Y siento que, a veces, el ánimo decae y me dan ganas de abandonar la manía. Aunque se me pasa rápidamente.
Recuerdo que en alguna que otra ocasión he tratado el asunto de los elevados precios de los carburantes en La Gomera. Y desde esta modesta plataforma he demandado a los políticos de aquellos lares que se pongan las pilas para que muevan lo que menester fuere para acabar con tal dislate. Una diferencia de hasta 14 céntimos en un litro (basta confrontar importes con las estaciones de servicio tinerfeñas) supone una cantidad importante en un periodo de tiempo no tan largo. El llenar el depósito (pongamos 50 litros) ya eleva la diferencia a 7 euros. Lo que para un transportista que deba usar el coche como herramienta de trabajo durante los días laborables, vayan sumando, o, mejor, multiplicando.
Me parece bien que la diputada socialista Ventura del Carmen Rodríguez pregunte en el Parlamento para demandar información acerca de qué tipo de control se realiza desde el ejecutivo regional. Pero no debería olvidar que su grupo ha formado parte del gobierno insular durante décadas hasta que el rifirrafe con Casimiro desembocó en el nacimiento de ASG. Y durante ese largo periodo en el que Curbelo dictó la agenda a seguir, encaminada a la política de las subvenciones y reclamar bonificaciones con las que tener al pueblo subsidiado –lo que va a seguir realizando hasta los confines de la existencia humana sobre la faz de la Tierra–, no recuerdo que se elevaran voces al respecto.
Concedamos, no obstante, el beneficio de la duda y bienvenida sea la iniciativa. Que se deba aprovechar los viajes a Tenerife para repostar en esta isla, no parece ser el índice que ponga calificación a la gestión de los que gobiernan ayuntamientos y cabildo. Más preocupados en obras de dudosa rentabilidad, y al devenir histórico me remito, y de las que no hace falta poner ejemplos porque en la memoria de todos se hallan, se ha obviado lo cotidiano; la cesta de la compra, por ejemplo. Porque si el combustible es caro, lo demás llega por añadidura.
Hemos lanzado las campanas al vuelo porque se ha logrado que la subvención al transporte interinsular se haya elevado hasta el 75%. Dinero público que irá las arcas de las compañías. Lo que no garantiza que mañana esas empresas, alegando precisamente un incremento en el precio del combustible, nos suba el precio del billete con lo que el usuario volverá a rascarse el bolsillo si remisión alguna. Todo ello por la costumbre inveterada de la política mendicante a la que tan dados son los dirigentes canarios. Siempre hemos de acudir al árbitro que resuelva las diferencias. Y lo hacemos con la mano en posición limosnera. Cuando sentimos caer la calderilla, a correr y cantar la buena nueva.
El reloj marca las nueve y cinco de la tarde-noche. He echado una visual a las redes sociales porque una foto ha causado inconvenientes y algún que otro escozor. Los iluminados siguen al acecho e intentan que no haya otras visiones desde La Corona. Con la del régimen popular debemos comulgar. Como tengo varias invitaciones para ilustrar estos comentarios (entre ellas las del amigo Carlos Hernández, con cuyas magníficas capturas muchísimo ganaría este blog) y mi archivo tampoco está tan mal, escaparemos. Y no se preocupen aquellos que bien les encantaría silencios amordazados, salvo que me suba al carro de las lisonjas, que aquí me tienen para lo que gusten. Incluso para alguna lección de gramática. De continuarles la picazón, o la desazón, basta con eliminarme del capítulo de amigos, que en Facebook no guarda la connotación tradicional.
Nueve y cuarto y voy a bajar a cenar. Parece que hay un partido de fútbol en la tele. Pero lo mío es más de salsa rosa. Tanto que estoy concluyendo y sigo sin saber de qué escribir. Ahora que me acuerdo, estuve de charla con un amigo, de los de verdad, y  entendimos que hace falta en el pueblo una obra de fundamento. Un auditorio, por ejemplo. Polivalente. Y otra piscina. Y recuperar teatros, casonas… ¿Vas a empezar? Parece que al final te echaron gasolina. La foto es mía, de este año, de mi última estancia en La Colombina. Puedes utilizarla para lo que te venga en gana. Yo no soy rencoroso. O, si lo prefieres, yo también te quiero.
Cierro el negocio con una llamada que me da norte de cómo se hacen entrevistas en cierto medio de comunicación cercano. En las facultades de periodismo van a tener que cambiar ciertos cánones que dábamos por estandarizados. Cuánto dinero público echado a perder.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Bonificación

Ayer, aprovechando que celebrábamos el Día de Canarias y a todos se nos llenó el espíritu de sentimiento patrio, los medios de comunicación daban a conocer, con todo lujo de detalles, lo que nos costará a partir de ahora un billete para viajar entre las islas. Y nos sorprendían con un sinfín de cálculos tras el correspondiente recorrido por la página web de dos compañías: Binter y Fred Olsen.
Todo ello en base al acuerdo que Nueva Canarias firmó con el Partido Popular para que el voto número 176, el del señor Quevedo, haga posible que los Presupuestos Generales del Estado se aprueben en el Congreso de los Diputados. He escuchado a otros comentaristas que ya esta medida estaba casi consensuada por la otra diputada nacionalista (esta de derechas), que viene a ser la que marca la mitad exacta de la composición del hemiciclo (175). Comprenderán que se tratan de las clásicas disputas entre las denominadas clases influyentes de Las Palmas y Santa Cruz y que se encargan de mantener vivos los rescoldos del pleito insular para general regocijo del cuarto de millón de parados y de quienes hacemos demagogia barata con artículos pueblerinos.
Como uno se halla en estado felizmente jubilado y viaja cuando le apetece –y cuando los cuartos de pensionista se lo permiten– sabe algo de husmear a la búsqueda y captura de billetes baratos. Y en muchas ocasiones lo ha hecho con precios aun inferiores a los que se comentan ahora y una vez se aplique la bonificación de las tres cuartas partes del pasaje.
Lanzamos con alegría las campanas al vuelo y no pensamos que esa subvención a través de los dineros públicos va íntegramente a las arcas de la aerolínea o de la naviera que opera en el archipiélago. Y el mercado interinsular no está sujeto a demasiada competencia. Por lo que, y no sería la primera vez, las empresas, cuando los pagos gubernamentales se demoran, aducen cualquier motivo, casi siempre relacionados con los combustibles, para modificar los precios. Incremento que deberá soportar, única y exclusivamente, el viajero. Quien al final verá cumplido, inexorablemente, aquel dicho de mi gozo en un pozo.
Es lo que se refleja en la información casi al final de toda la perorata: “Todo esto ocurrirá si las compañías no aprovechan el descenso de tarifas, y el previsible aumento de la demanda que eso conlleva, para a su vez incrementar el precio de los billetes”. Con lo que la contundencia del argumento se ve amortiguado con la condicional pertinente. Para lo que ya Fernando Clavijo tiene la receta adecuada. Y es que el Ministerio de Fomento debe “vigilar que las compañías no quieran subir artificialmente el precio de referencia”. Dado que los cargos públicos de allá (Madrid) y de aquí no están sujetos a los vaivenes del mercado porque les sonríe la fortuna en modo de viajes gratis, sin esperas ni overbooking, estos buenos deseos quedan en meros propósitos, en otro capítulo a añadir al índice de las intenciones del bien quedar.
Había que aprovechar la minoría de Rajoy. Y sacamos pecho por ello. Como canario, al menos tanto como el que más, no me siento satisfecho con estas operaciones de mercadeo. Y no deberíamos olvidar, no obstante, que se ha firmado un acuerdo con el mayor incumplidor que ha existido desde que Franco pasó a vivir bajo una losa. No es conveniente olvidar que se está negociando con una Obligación de Servicio Público (OSP) y si no se fija un tope al precio máximo de los pasajes, ya se pueden imaginar quiénes serán los únicos beneficiarios de esta nueva medida.
El disputado voto, con cuya compra el PP se asegura una legislatura algo más cómoda, se cuantificó en bastantes más millones que los que al final se plasmaron en el documento. Y si ya antes de coger el bolígrafo se había cedido en apreciable cantidad, la coletilla de si la economía lo permite penderá cual espada de Damocles. De tener que compensarse el conflicto catalán echando mano a la caja del turrón, entiendo que no va a ser el Barça quien corra con los imprevistos.
No vayan a pensar que puedo estar triste por la noticia. Qué va. Me contrarían las formas, las maneras, el proceder mercantilista. Si Canarias debe ser compensada por su lejanía, esta no es la forma adecuada. Porque hemos quedado una vez más como el mendigo que acude a que papá estado lo compense con los mendrugos de rigor. Y ante los ojos del resto de españoles como aves de rapiña. Porque lo que nos conceden va en detrimento de otros. Y así no se gobierna, así no se administra una comunidad.
Yo, canario, señores nacionalistas de un lado y otro, no saco pecho. Y menos utilizo el Día que nos representa para esperpentos de tal calibre. La dignidad no se vende por un plato de ropa vieja. El respeto se gana en noble lid y no rapiñando. Así no me siento orgulloso de ser autóctono.
Fue ayer un día agridulce. Espero, por último, que lo ajustado del panorama político no sea excusa para justificar ausencias de duelos o para hacer valer sacrificios y abnegaciones. Y, por supuesto, viajar a la Península, y no de vacaciones, nos seguirá costando un ojo de la cara, y parte del otro. Por no ser chabacano y utilizar de ejemplo una glándula ovalada.

miércoles, 12 de abril de 2017

¿Guagua o estación?

Titular de ayer mismo en Diario de Avisos: “El Puerto de la Cruz estudia la implementación de una guagua eléctrica en la ciudad”. Aclaro, la negrita es mía. Más que nada para destacar la manía de utilizar vocablos de difícil comprensión para el usuario de la prensa. Parece que entienden los periodistas que es necesario recurrir a las modernidades lingüísticas en las informaciones de andar por casa. Puede que estén logrando dar la puntilla definitiva al formato papel, sin percatarse de que para la digital se necesita mucha menos mano de obra. Allá cada cual.
Me quiero imaginar al señor que ha ido al quiosco toda la vida a comprar el diario y se sienta tranquilamente en un banco de la Plaza del Charco a culturizarse un fisco, cuando choca con el palabro de marras. Y sin  tener a mano el viejo diccionario. Porque todavía existen personas que no se han subido al carro de las nuevas tecnologías ni están por la labor. Y no creas que es problema de falta de preparación académica, porque se lo he escuchado en reiteradas ocasiones a los mismísimos Isaac Valencia y Elfidio Alonso. Por poner dos ejemplos que pueden ser significativos dada su dilatada trayectoria.
El verbo implementar, surgido del mundo de la informática, y, por consiguiente, otro de los tantos anglicismos (entiendo que innecesario desde el punto de vista de la economía del lenguaje y de la riqueza léxica del nuestro), significa, según la RAE, poner en funcionamiento o aplicar métodos, medidas, etc. para llevar algo a cabo. Lo que viene a equivaler a dotar, proveer, equipar, implantar, surtir, introducir…
Pero dejemos las lecciones para mejor ocasión y volvamos a la guagua de marras. De la que se ha conocido que tendrá una capacidad de 24 plazas, cuyo importe asciende a unos 200.000 euros y que es un vehículo adaptado para personas con movilidad reducida.
¿Y quiénes son los ejemplares humanos que mejores características brindan como ejemplos de torpeza en los movimientos? Exacto, los miembros del equipo de gobierno. Y se subieron unos cuantos para dar una vueltita, un garbeo, una gira. Con objeto de estudiar qué zonas de la ciudad podrían ser factibles para el recorrido. Que, según el concejal responsable de Servicios Generales, Obras e Industria, se estima que podría circular por el Taoro, San Fernando, Tucán y La Paz.
Alega el señor Montañés que el consistorio busca conseguir un cambio en la movilidad del municipio. Pues bien, como el movimiento se demuestra andando, desde ya lo invito a que mueva el culo y se ponga a trabajar. Bueno, él y resto de noveleros. Como vislumbré a Pedro Delgado, lo mismo subieron a La Dehesa, a comprobar si habían recogido la basura en El Carril –el callejón de Cosme, de toda la vida–, según le comunica en las redes sociales cada tres por dos un vecino de la zona. ¿O no es así, José Alejandro?
Porque para qué demonios quieren más guaguas si no hay una mísera estación que sirva de cobijo ante las inclemencias del tiempo. Si estamos exactamente igual que cuando las cogíamos en el muelle. Sí, aquellas que se engalanaban con unas banderitas cuando las fiestas. Y con un timbre manual que volveremos a ver dentro de poco porque vamos como los cangrejos, de culo y sin frenos.
Qué pandilla, señor. Quién los vería dando brincos en esa guagüita al pasar por la calle Luis Rodríguez Figueroa. Y si en la rotonda giraron hacia el Botánico, para echarse un cortado en el centro comercial, qué pavimento, qué conglomerado asfáltico, qué (mierda de) piche.
Sé que no debo, hoy miércoles santo, decir estas cosas de sus ilustrísimas. Cuya principal preocupación es ser los primeros de Canarias en disponer de este artilugio mecánico (o eléctrico). Y se olvidan que fuimos los primeros, años ha, en ser reconocidos mundialmente por quienes nos visitaban. Que fuimos santo y seña, adelantados, pioneros. Y que en la actualidad vivimos de las rentas. Y eso que tenemos al frente de la mesnada a todo un coordinador general. Que si no, todos ahogados en la flamante piscina o en la dársena deportiva, comercial y pesquera. Y, para mayor desgracia, tragando la porquería que se vierte en Punta Brava pues las canalizaciones caducaron y muestran lindos agujeros en todo su recorrido.
De pena. Pero nuestros concejales se dieron tono. O hicieron el tonto, que ya no sé.
Bueno, me tomo un acueducto y nos vemos el próximo lunes. Sean felices. Y si columbran la guagua eléctrica en sus paseos de prueba, no la paren aún. Además, ya va llena. Más gorrones.

Un nota aclaratoria:
Cuando acabé la redacción del presente, y colgué en Facebook el adelanto del título, quedé enterado de que el amigo, y mejor maestro en estas lides periodísticas, Salvador García también había incidido en el particular. Él será, a buen seguro, mucho más comedido y elegante. Un servidor, más de campo (o más bruto que un arado), se muestra con grandes dosis de vehemencia. Luego se cuestiona el cardiólogo los motivos de la hipertensión. Yo, me temo que no.

jueves, 16 de marzo de 2017

Del amor al odio

Dicen que del amor al odio hay solo un paso. Sí, suele pasar con mucha frecuencia. El caso de Patricia y Fernando no podía quedar al margen de la casuística. Por ello andan a la greña y tirándose los trastos a la cabeza. Algo que hace unos meses parecía imposible es ahora una realidad bien tangible.
Hay que marcar diferencias cuando nos hallamos en un compás de espera. Con unos congresos convocados y a celebrar a la vuelta de la esquina, sigue siendo el PP canario objeto del deseo. De los unos y de los otros. Aunque siempre se señale a CC como la causa de todos los males durante las tres últimas décadas de nuestra historia reciente (la autonómica), en este baile a tres, o en este juego de la silla, jamás ha dejado de marcar el ritmo de la danza. Porque los otros dos del trío no han sido capaces de darle un susto, que bien merecido se lo tiene.
No alcanza Clavijo el grado de socarronería que se gastaba Rivero, pero a fe que hace sus pinitos. Ha dictado instrucciones, hace piña con el cabildero Alonso, y aprovecha cualquier resquicio para poner en evidencia a los consejeros cesados el pasado mes de diciembre.
La responsable de Hacienda, doña Rosa Dávila, que ha ocupado mullidas sillas desde poco después de haber obtenido el graduado escolar, carga contra Morera por un impago de 240 millones de euros. Vamos, una minucia. Como hubo, eso dicen los expertos, un cierre precipitado de los presupuestos, con varios meses en el limbo económico, se trata de achacar culpas sobre los hombros del que pocas posibilidades tiene a su alcance para defenderse.
El actual vicepresidente, y a la sazón consejero de Obras Públicas y Transportes, don Pablo Rodríguez, uno de los escasos activos de CC en Gran Canaria, se empeña en firmarle un contrato al Cabildo de Tenerife para que Carlos Alonso se lleve el honor y la gloria en el cierre del anillo insular. Cuestión que han puesto en tela de juicio eminentes juristas que no ven por ninguna parte el posible encaje legal del hipotético convenio. Me da que otra salida fuera de tono para poner en evidencia a la conejera Chacón.
Además, a la vista de la penosa y lamentable situación de las carreteras en esta isla, lo que vendría a demostrar que no hay dinero para reposiciones, los incrédulos nos preguntamos la procedencia de los capitales para acometer, por ejemplo, el túnel de Erjos. Porque si el Gobierno de Canarias se lo transfiere al Cabildo para que el conseguidor (no en la acepción despectiva de alcahuete que contempla el DRAE) se lleva la fama y alardee de gestión, arriéndame la ganancia. Me recuerda a cierto colaborador periodístico que se limitaba a poner la firma en cuanta crónica le hiciesen llegar.
No hay más que transitar el tramo de autopista desde Barranco de la Arena (La Orotava) hasta El Castillo (Los Realejos) para que la suspensión de tu coche se percate de las irregularidades del pavimento. O, peor aún, observa el flamante paso por los (falsos) túneles en Icod de los Vinos y ya sientes cómo las ruedas se empeñan en meterse en los huecos que afloran sin haber llegado la primavera. Y no pongo  más ejemplos porque tendría para varios días.
Pero el asunto bélico va más lejos todavía. Quien fuera concejal de urbanismo en el ayuntamiento santacrucero durante el mandato de 2011 a 2015, el socialista José Ángel Martín, ha denunciado públicamente la caducidad del expediente relacionado con el afer de Las Teresitas abierto para determinar si procedía la reclamación de 102 millones de euros. Cantidad que taparía más de un agujero en las siempre escasas dotaciones municipales. Pero hete aquí que, casi de manera simultánea, brinca el que le sucedió en el cargo, don Carlos Garcinuño, para espetarle que fue su antecesor el culpable por no haber movido la tramitación que procedía. Aunque no cierra las puertas para que mediante otros procedimientos se pueda recuperar ese dinero.
Y a todas estas, no sin cierto estupor, los que vemos los toros desde la barrera nos cuestionamos si puede existir alguien tan idiota como para poner en conocimiento de la opinión pública un turbio asunto del que es el único responsable. No parecería una postura muy lógica, a no ser que el masoquismo le dé por darse martillazos en su propia cocorota. Y no creo que el señor Martín alcance tal grado de estupidez e ineptitud.
Pues sí, vuelven a bajar turbias las aguas en Canarias. Con un ejecutivo que pende de un hilo y en un estado de interinidad tan endeble que tiemblan las paredes de las instituciones. Y ya me imagino a Carolina Darias, presidenta del Parlamento, rogando a Patricia que no se ofusque demasiado no sea que un pacto CC-PP le haga perder tan privilegiada posición. Y es que del amor al odio…
¡Ah!, y no seré yo quien ponga sobre la mesa el tema de las dislexias, discalculias y otros trastornos varios. Son como chicos menudos. ¿Nos merecemos estos gobernantes?

miércoles, 1 de marzo de 2017

Unos brochazos

Perdonen por el trazo tan grueso, pero el término pinceladas ya creo haberlo utilizado con anterioridad. Así que dejé a un lado el pincel y agarré la brocha. Vamos allá con la muestra:
Urdangarin fue multado la pasada semana en Ginebra cuando huía a toda velocidad en su bicicleta. Parece que unos periodistas, que salían de una rueda de prensa, se toparon de frente con el interfecto y quisieron hacerle unas preguntas acerca de su preferencia penitenciaria. Lo malo es que en su intento de escapatoria casi mata un gato que dormitaba tranquilamente en el bordillo de una acera y el maltrato animal está muy mal visto en Suiza, y penado duramente. En otra latitudes más al sur, los susodichos (animales) son cosas.
Espero que la enfermedad detectada en las palmeras de la plaza del ayuntamiento villero no haya subido las escaleras y accedido a los despachos de los grupos políticos. Aunque amplios sectores de la sociedad orotavense demanda una buena tala, no sería esta la mejor manera de cortar por lo sano. Existen procedimientos menos invasivos y dolorosos.
Una senadora de Nueva Canarias ha presentado unas mociones para que a partir de ahora los mapas de España dejen de ser rectangulares apaisados y pasen a confeccionarse en sentido vertical. Y que se dote a los receptores de televisión el mecanismo adecuado para cuando la mujer del tiempo dé la información meteorológica podamos observar con total nitidez cómo las borrascas no llegan a Canarias y así continuemos presumiendo de eternas primaveras. Que ya está bien de recuadros debajo de Baleares o, a lo más, en el Golfo de Cádiz. Y arriba, en la mayoría de las ocasiones, quedamos tapados por el culo de la presentadora, lo que nos distrae aún más.
Irene Montero y Pablo Iglesias, por fin, juntos, sin edredones (¡uy!, ¿era errejones?) por medio. Me acordé de la Botella de Aznar. Y del otro Botella (Pepe) de Bonaparte. Y de los Consejos de Administración. Y de las puertas giratorias. Y de parientes al poder. En fin, de nepotismo puro y duro. ¿Cambiamos? No, cambiemos cromos.
En el acto institucional de homenaje a la figura de Viera y Clavijo celebrado el pasado 21 de febrero, el alcalde realejero manifestó que se trata de “una personalidad con quien compartimos orgullosa cuna, quien hace hoy mismo 204 años se nos iba de este mundo, pero dejando a buen recaudo para nuestra educación, nuestra historia y nuestra investigación miles de escritos que se han posterizado y que han terminado siendo base de nuestro devenir”. Aclaro que la negrita en el supuesto participio es cosa mía. ¡Ah!, qué antiguo soy. De póster, posterizar. Y de cartel, cartelizar. Y de avión, avionizar. Y así. De todas maneras, gracias al que le escribió el discurso, y en nombre de tantos y tantos (a perdonar la osadía) me apropio de este lance: “Lo escrito tiene memoria y afortunadamente en esta villa se ha escrito mucho y bien no solo de la mano de Viera y Clavijo”. No perdamos la esperanza, escribidores.
Nosotros no queremos ‘metroguagua’, ha sentenciado Alonso. Todo lo que huela a invento de la isla de enfrente le repele. ¿Cómo nos llamará a los que estamos convencidos de que Las Palmas le da dieciocho vueltas a Santa Cruz? “Seguiremos extendiendo el sistema tranviario”. Me parece bien, pero no hace falta que te alteres. Te noto arisco últimamente. Puede ser por los controles económicos de los consejeros de Podemos. Pero no te preocupes. Eso de levantar reparos de la intervención es recurso tan viejo, y tan socorrido, que todo quedará diluido en el charco de la Plaza de España. Y como siempre has presumido de ayudar al Norte, si te sobran unos euros se los puedes remitir a Lope, que tiene el hombre otra preocupación añadida: devolver lo que le cobró indebidamente a los comerciantes por ocupación de la vía pública. Hombre, y ya puestos, para la piscina, para la estación de guaguas, para el puerto deportivo…
Fue noticia destacada el robo de un camión de butano en Barcelona. Tras comprobar que el vehículo había sido ocupado ilegalmente por un sueco de 32 años, después de una noche loca de sexo y drogas, la policía considera la posibilidad de cerrar el caso porque lo único que pretendía el ladrón era una inyección de gas para seguir con el frenesí. Al quedarse sin batería, nada mejor que una bombona para seguir con el estado eufórico. No le veo mayor delito. El individuo solo quería seguir jugando unas horas más y al percatarse de la bajona, qué otra cosa podía hacer que no fuera buscar combustible para que la hoguera siguiera encendida. Demasiado despliegue para asunto tan mundano.
Curbelo admite sentirse tranquilo ante la posibilidad de verse otra vez sentado en el banquillo.  Parece que olvidamos que ya fue condenado en 1985, aunque en aquella ocasión lo juzgaron cuando se hallaba convaleciente en el hospital insular aquejado de un cólico nefrítico. Fue un asunto menor el incidente madrileño con la policía en un local de alterne. Como lo fue en su momento (1984) la detención ilegal de dos personas y por lo que fue inhabilitado un año. Dado que alega que asumirá con rigor las consecuencias que puedan derivarse de aquellos acontecimientos, a esperar tocan. Pero no creo que entre ellas, en caso de no salir lo bien parado que declara con contundencia (certeza sobre una conclusión positiva), figure la de bajarse del coche en el que lleva subido desde antes de acabar Filosofía y Letras en la universidad lagunera. Me imagino que la póliza contratada por el cabildo gomero cubrirá, en el hipotético supuesto, su entierro político. Muy difícil, pero no imposible. Más alto subió la palma y…

martes, 17 de enero de 2017

A Punta de Teno

Este pasado sábado dio comienzo la experiencia de trasladar en guagua a quienes deseaban dirigirse hasta Punta de Teno desde Buenavista. Algo dijimos en el comentario de ayer. Me imagino que el ayuntamiento de aquel municipio ya se habrá preocupado en buscar aparcamientos para los que deban dejar el coche unas horas. Con esta medida, entiendo, el comercio saldrá beneficiado, porque para hacer la espera agradable qué menos que probar un dulce y tomarte el correspondiente cortado. Mínimo.
Ayer por la mañana escuché en la radio a una responsable de Titsa que respondía a unas preguntas que Puchi Méndez le planteó en su programa Tajaraste. Y manifestó, entre otros aspectos, que al menos el 60% de los usuarios que este fin de semana utilizaron el servicio era extranjero. Lo que un servidor asocia al turismo.
Y viene a cuento de las promociones ‘políticas’ que los gobernantes de turno realizan en cuanta feria se pone a su alcance. Porque la presencia de estas personas demuestra que no es necesaria tanto ceremonial allende nuestras fronteras. Me atrevería, incluso, en calificar ciertas presencias mediáticas como pura novelería. Obvio lo del gasto para no enfadarme más.
Utilicé en dos ocasiones el denominado tráfico marítimo interior en la isla de La Gomera. Y en ambos sentidos la presencia de foráneos marcó la pauta de la travesía entre la Villa y Gran Rey (y viceversa). Da la impresión, en las más de las veces, de que los administradores de los dineros públicos creen que todos pensamos como ellos, a saber, tarde y mal. Cuando la realidad demuestra lo contrario. Y son los que nos visitan aquellos que traen bien asumido desde sus lugares de origen el rol que debe desempeñar este tipo de transporte (público) para la conservación de un territorio frágil y siempre sujeto a los deterioros que las avalanchas humanas suponen. Que no solo se han concienciado para esa dinámica, sino que, además, ya han propuesto en tan corto espacio de tiempo que se coordinen los horarios de esta nueva línea con las que deberán conectarles con otros municipios; Puerto de la Cruz, por ejemplo. Es decir, arriba nos dan lecciones. Bueno, a sus ilustrísimas.
Es otra mentalidad. Aquí nos quitan el coche y nos da un síncope. Aunque las autoridades responsables bien poco se molestan en alternativas. Porque el impuesto de los combustibles genera suculentos ingresos. Y cuantas más colas existan, más euros quemamos y mayor porcentaje cae hacia el platillo de la talega del gofio. De la que luego saldrán dietas y traslados para ir en comandita bien lejos a vender jaramagos envasados al vacío. O jareas al cachetón (para diferenciarlas de los huevos al estampido).
Y cambiando de tercio, no creo que se hayan ido a pescar al paradisiaco lugar de la costa buenavistera los dos mil habitantes (que se dice pronto) que denuncia al grupo socialista del ayuntamiento realejero como decremento en el padrón de habitantes de la Villa de Viera. Particular que echa por tierra la disminución del paro. Ante esa notable reducción, lo de que unos cientos de desempleados hayan desparecido de las fatídicas listas no deja de ser mera anécdota. Máxime cuando, como todos imaginamos, se habrán ido a trabajar al Sur. Porque los que aquí disponen de curro no se moverán. Y en aquella zona de la isla, a pesar del importante ascenso poblacional, sí disminuye el paro. Algo, o mucho, se estará haciendo mal. Y las promesas de Domínguez, lejos de cumplirse, se derrumban como castillo de naipes. Lo que acontece en Puerto de la Cruz, a pesar de los datos positivos del sector turístico, es tema de tesis doctoral. Aunque mejor que Lope lo deje quieto, no sea que vuelva a meter la pata como sus medidas de ocupación de espacios públicos.
Esta desertización del Norte ya se nota en el paisaje. Parece que los emigrantes se llevan el verde. Me imagino que habrás comprobado cómo los paisajes sureños han cambiado de vestimenta. Aquellos parajes ocres, merced a las generosas lluvias, que también nos abandonan, se han subido al carro, o a la guagua, de la función clorofílica. Y como por aquellas bandas funciona el todos a una, por aquí nos quedamos con tímidas quejas acerca de túneles y anillos. En mi pueblo, valga de prueba, con unos gramos de piche nos conformamos. Y menos mal que las salidas del municipio no invitan a mayores alardes, que si no hubiésemos retrocedido varias décadas en censos y padrones. Me temo que a Manolo se le esté diluyendo el ‘estamos en ello’. O dicho de otra manera, con el paso del tiempo la vacuidad se hace más patente. Debería arrinconar la escopeta y darse un salto a Teno. Con todo su equipo de gobierno. Puede que algún extranjero los ilumine. O en su defecto, el faro.