martes, 30 de junio de 2020

La viruela de 1891

(Es continuación del artículo de ayer)

Mas de mil niños y adultos se han vacunado y revacunado durante los dos últimos meses en los estudios de los Sres. Zerolo y Espinosa, llevando la Junta de Sanidad su celo hasta el extremo de disponer la vacunación á domicilio para evitar los consecuencias de la apatía ó de la indiferencia de alguno, de la que con razón sobrada se queja el Sr. Gómez.

Desde que se dio el primer caso desgraciado de viruela en esta Villa, se han tomado todas las medidas de precaución que aconseja la ciencia en estos casos, y la incomunicación mas rigurosa, y la desinfección mas constante y hasta la quema de los objetos que estuvieron en contacto del enfermo, nos han puesto á cubierto, en lo posible, de nuevas y lamentables infecciones. Después de ese primer caso, solo hemos tenido cuatro atacados, dos adultos y dos niños, los cuales, sometidos también á una completa incomunicación y visitados á todas horas por el facultativo titular de esta Villa, han pasado con felicidad los diversos períodos de la enfermedad variolosa, creyendo nosotros que las medidas adoptadas, en unión de la suavidad y demás condiciones salutíferas de nuestra privilegiada comarca, nos librarán en término breve, de la zozobra en que actualmente vivimos.

Otra de las pruebas que hablan muy alto en pro del celo desplegado en esta ocasión por nuestra autoridad local y por la Junta encargada de la salud pública, es la acertada prohibición de la popular fiesta de San Isidro, y de la no menos popular, si bien más pacífica, de la Octava del Corpus, fiestas que atraen á esta Villa gran número de forasteros, y reúnen en determinado espacio á muchos miles de personas. Pues bien; como es sabido que toda aglomeración de individuos es causa abonada para el desarrollo de las enfermedades epidémicas, el Sr. Alcalde, de acuerdo con la Junta de Sanidad, ha dispuesto que dejen de celebrarse ambas festividades (en su parte cívica se entiende) prestando con esta medida de precaución un verdadero servicio á la salubridad del pueblo que administra.

Conste, pues, que en la Villa de Orotava se presta el debido homenaje á los dictados de la ciencia, y que si no podemos librarnos de la viruela, no será por faltas cometidas por los encargados de la salud pública, sino porque causas superiores á su voluntad así desgraciadamente lo han permitido”.

Este prolijo comentario, que viera la luz en El Valle de Orotava, 26 de mayo de 1891, año IV, número 158, página 2, nada desmerece de la situación actual. Las concomitancias son más que evidentes. Aunque hoy prime lo audiovisual, los párrafos anteriores nos conducen, inexorablemente, a pasajes bien recientes. Pero hay más:

“La Alcaldía de esta Villa, velando con un celo que la honra, porque la enfermedad variolosa no adquiera desarrollo en esta localidad, como hasta hoy se ha conseguido merced á las medidas de precaución y de aislamiento que se han adoptado, y á la vacuna y revacunación á domicilio en la población y por los campos, ha publicado un edicto previniendo que en el corriente mes se quiten del casco del pueblo y coloquen á una distancia de dos kilómetros por lo menos, los estiércoles que se tengan depositados dentro de aquel; que los cerdos sean trasladados al campo; que los dueños de estanques los limpien inmediatamente, renovando el agua con frecuencia; que no se vendan frutas inmaduras, bebidas adulteradas y comestibles insalubres ó en descomposición, que solo se lave en los lavaderos públicos de las nueve de la mañana á las seis de la tarde; que se limpien diariamente los estercoleros, vertederos de basuras, cocheras, cuadras, establos, corrales, etc.; que el barrido de las calles se haga en todos los dias que están señalados, regándolas previamente; y, en fin, que en las casas y habitaciones haya la más perfecta limpieza, tanto interior como exteriormente, que las letrinas no estén al aire libre ni despidan olores molestos, y que los sumideros se hallen en condiciones convenientes. Aplaudimos las medidas de la autoridad local, y excitamos al vecindario á que las cumpla puntualmente en beneficio de la salud pública”.

De El Valle de Orotava, 26 de junio de 1891, año IV, número 162, página 2. Y qué te voy a comentar que ya tú no estés pensando, tras estos meses de ‘entretenimiento’ que llevamos.

Al respecto, asimismo, dos últimos botones del muestrario:

“Según nuestras noticias, el Sr. Gobernador de la provincia telegrafió hace pocos dias, al Sr. Alcalde de esta Villa preguntándole si era cierto lo que se le había dicho de que en la misma se estaba padeciendo la difteria con carácter epidémico; lo que demuestra que en la ciudad de la Laguna, donde se halla residiendo S. S., ha cundido esa falsa noticia, corroborándolo el hecho de haber servido de motivo, entre otras cosas, al corresponsal en dicha población de nuestro estimado colega El Liberal de Tenerife, para dirigir un telegrama á este citado diario.

Ignoramos el objeto que se persiguiera con tan inexacta aseveración; pero de todos modos debemos hacer constar que los casos de difteria que aquí han ocurrido han sido muy pocos, tan pocos que no han debido llevar la alarma á ningún pueblo; y que hoy la salud pública en éste es completamente satisfactoria”.

Ahora serían otros (piensa mal y acertarás) los encargados de similares comportamientos. Y ya que hemos vuelto a esa ‘nueva normalidad’, va la restante:

“A propósito de salud pública, nos es muy grato consignar también que en el vecino Puerto de la Cruz ha mejorado de un modo notable, hasta el punto de que según nuestros informes, que estimamos fidedignos, solo queda un varioloso en franca convalecencia, aislado y perfectamente asistido; por lo cuál y por las medidas higiénicas y de precaución que ha adoptado el celoso Sr. Alcalde de la expresada localidad D. Sebastián Fernández Montañez, no es aventurado considerar radicalmente extinguida en ella la enfermedad de que tratamos.

Nuestro aplauso al Sr. Fernández, que esperamos no desmaye en la obra sanitaria que ha emprendido para tranquilidad y fomento de esta comarca”.

Publicadas ambas en El Valle de Orotava, 3 de octubre de 1891, año V, número 175, página 3. Cuando escuchemos aquello de que la historia se repite, no miremos a otro lado.

lunes, 29 de junio de 2020

Nieves, peleas y viruela

Como llega julio y aún no tengo claro si tomarme unas buenas vacaciones veraniegas –merecidísimas, por supuesto–, seguí unos ratos más sumergido en Jable y rescaté otras curiosidades. Que ahora te expongo en el convencimiento de que alguna te causará interés. He comprobado que las reseñas relatadas la pasada semana –más por parte de los amigos que las comparten que por méritos propios– siguen alcanzando excelentes dígitos en el número de visitas. Así que, vamos allá:

“Una gruesa capa de nieve cubre actualmente la cumbre de este delicioso Valle, extendiéndose á gran parte de las laderas que, de noche principalmente, cuando la luna riela sobre aquella dilatada y pocas veces interrumpida faja de plata, rematada á Occidente por el gigante Teide, inmenso pilón de azúcar que amenaza dejar envuelto en su glacial dulzura al osado que trate de probarlo, forman un admirable conjunto capaz de inspirar al peor poetastro y al menos hábil pintor. Con este motivo se siente entre nosotros un frio relativamente intenso, que ha hecho descender la temperatura á unos grados centígrados sobre cero á la sombra, lo cual indica calor si se compara con el frio que se esperimenta en Toulouse (Francia) donde el termómetro ha marcado hasta 21 grados bajo cero.

Sin embargo, este pequeño descenso de temperatura que se observa en la Orotava, no nos produce ninguna desagradable sensación, pues la contrarresta el extraordinario calor con que aquí se ha tomado este año la cuestión política, olvidada ya en el Valle, con motivo de las próximas elecciones de Diputados á Cortes. Y valga lo uno por lo otro”.

Son de agradecer estos fríos recuerdos tras un invierno y una primavera que no nos dejaron las tan deseadas lluvias.

“Hemos sabido que un hermoso can que se hallaba suelto hace pocos dias en la calle de San Juan de esta población, acometió y metió el diente á un joven que pasaba por dicha vía, rompiéndole el pantalón y no sabemos si causándole alguna ligera herida.

Estamos enterados de que hay defensores de los perritos sueltos, pero contra esa defensa creemos que estarán el Sr. Alcalde y los agentes de policía, y que el primero no tardará en pronunciar su fallo castigando la enunciada infracción de las ordenanzas y las demás de igual naturaleza que están en el deber de anunciarle sus referidos dependientes”.

Fueros sueltos publicados en El Valle de Orotava, 26 de enero de 1891, año IV, número 142, página 2. En la actualidad también existen animales sueltos. Muchos. Incluso en lugares bastante extraños. Razón por la que siempre aconsejo a la juventud para que estudie Veterinaria.

Las peleas en los bailes y verbenas han sido motivo, incluso, de pasajes de nuestra música folclórica. Atentos a las siguientes notas:

“En el vecino pueblo de Santa Úrsula ocurrió en la noche del 30 del pasado un desagradable accidente. Parece que fuera de la casa donde se verificaba un baile, se armó una reyerta entre varios jóvenes, que hizo necesaria la presencia del Teniente de Alcalde D. José Hernández; y que habiendo mediado algunas palabras entre dicha autoridad y los Guardias provinciales que llegaron al sitio del suceso, se exaltaron los ánimos y se entabló una lucha, en la que se dispararon tiros y de la cual uno de los referidos Guardias salió un poco herido de palo.

Inmediatamente fueron conducidos por estos, á disposición de la autoridad militar de esta villa, que instruye el oportuno sumario, el citado Hernández, Francisco Padilla Febles y Sixto de León Rodríguez, que provisionalmente han ingresado en la cárcel pública de este partido”. (El Valle de Orotava, 3 de abril de 1891, año IV, número 151, página 2)

“Además de los tres individuos que citamos en el último número de nuestro periódico, ha sido detenido en la Cárcel pública de este partido el vecino de Santa Úrsula D. Bartolomé León por consecuencia de los hechos ocurridos en dicho pueblo la noche del 30 de Marzo.

Aun parece que no se conocen los verdaderos culpables, pero ha causado extrañeza que la guardia provincial, encargada de auxiliar á las autoridades locales en las cuestiones de orden público, haya prendido á un Teniente Alcalde –que se dice estaba ejerciendo accidentalmente las funciones de Alcalde en esa fecha– cuando interponía su poder legal para restablecer la tranquilidad un tanto perturbada, con motivo de cierta riña.

El sumario, en su dia, justificará ó condenará tan extrema medida, que solo abonarían hechos constitutivos de graves delitos, ejecutados por la autoridad citada”. (El Valle de Orotava, 11 de abril de 1891, año IV, número 152, página 2)

“Ha sido excarcelado Francisco Padilla Febles por no resultar culpabilidad contra él en la causa que se instruye por consecuencia de los hechos ocurridos en Santa Úrsula que ya conocen nuestros lectores”. (El Valle de Orotava, 26 de abril de 1891, año IV, número 154, página 3)

Pobre teniente de alcalde. Qué otra cosa decir. Porque de él no supe más en los números consultados.

Y como la pandemia del coronavirus nos ha convertido en consumados especialistas (existe un importante foco en los alrededores del Barranco de San Felipe), comprobemos que hace 129 años también hubo encontronazos.

“Hemos leído un artículo, inserto en el número 1364 de nuestro estimado colega el Diario de Tenerife, y suscrito por el Sr. D. Ramón Gómez, en el cual dicho señor se queja amargamente de la incuria y abandono de las autoridades y de la indiferencia del público como causas de la propagación de la viruela entre nosotros, y aunque el Sr. Gómez puede tener razón tratando de censurar la conduela de ciertas autoridades y de ciertos pueblos, no la tiene con respecto á esta Villa, tocándonos á nosotros rectificar la general aseveración del articulista haciendo constar, que desde los primeros momentos en que se tuvo noticia de la proximidad del enemigo, y, mucho mas, después que un pobre sirviente contrajo la viruela en el cercano Puerto, de la cual sucumbió en el periodo de supuración, no se ha omitido medio por nuestra celosa autoridad local y por los médicos que residen entre nosotros, para extender la vacuna como único medio de extirpar la terrible epidemia variolosa. (finalizamos mañana)

viernes, 26 de junio de 2020

Educación popular (y 2)

Y ¿cómo dirán algunosvamos á oponernos á que en una reunión más ó menos numerosa se falte por varios ó por muchos á lo que de ellos exige la mas rudimentaria educación? La autoridad tiene sus agentes, y estos deben ser advertidos para que, bajo ningún pretexto consientan la transgresión de los preceptos más sencillos de la moral y de la higiene. En los Estados Unidos; en la populosa ciudad de New-York, no se consiente que individuo alguno permanezca ebrio en ningún sitio público, y menos que falte á los demás con palabras ó ademanes groseros. Los policemens se encargan de separarlo del concurso, sin ruido, sin altercado, de una manera delicada y conveniente, y allí, donde hasta los borrachos prestan respetuosa obediencia á la autoridad, la libertad individual es omnimoda mientras no traspase las conveniencias sociales. Aquí, en estas tierras monárquicas, donde parece que debiera empezar el más cumplido respeto al superior, se toma por insulto la reprensión, y por vejamen la medida represiva del escándalo. Seamos menos petulantes, y seremos más libres; respetemonos más á nosotros mismos, y nos veremos más respetados por los demás. Y estas amonestaciones van encaminadas particularmente á los jovencitos á quienes antes hemos hecho referencia.

No hay edad mas peligrosa que la de los quince años. Si una inteligencia recta ó una mano cuidadosa no se oponen al vicioso desarrollo de esas tiernas plantas, prontas á inclinarse del lado que sopla el vendabal, el árbol crecerá torcido. No todos los padres, por desgracia, pueden servir de buenos jardineros. Reemplácelos, pues, la administracion pública, y en la calle, y en el café, y en la plaza, y en la festividad, enséñese á conocer á los jóvenes, que la sociedad es respetable; que no en vano pueden romperse los lazos que con ella nos ligan, y que asi como el hombre que entra en una reunión debe guardar los miramientos que le son debidos, del mismo modo debe comportarse en todo sitio público, donde, si puede hallarse algún pobre y desgraciado ser digno del anatema de sus semejantes, aun por ser hombre debe ser respetado, debiendo hacer abstracción de sus reprobados hechos. Mañana, cuando hayan ascendido al noble puesto de ciudadanos; cuando sean padres de familia y hayan sido llamados á desempeñar destinos y cargos públicos por delegación de sus convecinos, conocerán entonces que aquellas enseñanzas y aquellas reprensiones eran indispensables para hacer de ellos hombres dignos y constituir un pueblo culto, que no lo es tan solo porque se le vea asistir á misa todos los domingos y fiestas de guardar, sino por la elevación de sus sentimientos y por la noble rectitud de sus miras. Agradeceremos, pues, á nuestra celosa autoridad local que en solemnidades cívico-religiosas no sigan dándose espectáculos tan poco dignos, no ya de hombres medianamente cultos, sino de toda sociedad regularmente organizada”.

Independientemente de filiaciones políticas o sentimientos religiosos, el mensaje, con los matices de rigor, podría ser fácilmente extrapolable. Como uno tuvo la oportunidad de sumergirse en archivos y hemerotecas, durante largas estadías, para pergeñar un pequeño tratado de cómo la prensa reflejó el fenómeno de la instrucción pública, tan deficiente y cuestionada, en el periodo comprendido entre los ciclos republicanos de esta España nuestra, y más concretamente en el espacio geográfico del Norte de Tenerife, cada vez está más convencido de que no hay nada nuevo bajo el sol (sub sole nihil novi est). Y leer, por ejemplo, una memoria anual de cualquier maestro que ejerciera en aquel entonces, y compararla con la situación actual, donde los cambios legislativos implican más de un quebradero de cabeza, diera la impresión de que ciertos tiempos no han corrido paralelos a los avances en otros campos.

Espero y deseo que hayan disfrutado de estos pasajes de años idos que esta semana hemos sacado a colación. Seguiremos hurgando. Hasta la próxima.

Nota aclaratoria: Las fotografías que ilustran las entradas de ayer y hoy pertenecen al fondo de Fedac (Fundación para la Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía Canaria), organismo dependiente del Cabildo de Gran Canaria.

jueves, 25 de junio de 2020

Educación popular (1)

En ese repaso que llevamos efectuando esta semana, nos tropezamos en El Valle de Orotava, 30 de septiembre de 1889, año III, número 91, página 1 con un amplio artículo que, a modo de editorial, incide en algo que no difiere demasiado de espectáculos poco gratificantes que hoy podemos contemplar en romerías y otros eventos festivos multitudinarios. El contexto ha cambiado, por supuesto. Los avances sociales han permitido que el nivel de instrucción se eleve considerablemente con respecto a la sociedad analfabeta de hace más de 130 años. Pero mejor lo dejo a tu consideración y realiza las valoraciones que estimes conveniente. Bajo el epígrafe de Educación popular, era del tenor literal siguiente:

“Si el periodismo es, ó debe ser, una tribuna desde la cual se ha de levantar la voz en tono resuelto, pero comedido, pidiendo mejoras ó demandando justicia á los que, colocados en los primeros puestos, manejan á su antojo los destinos de la Nación, también debe convertirse alguna que otra vez en cátedra, cuando los pueblos, entregados á si mismos, es decir, sin más guia que sus propios instintos, y obedeciendo tan solo á esos rudimentarios preceptos que se les inculcan en el seno del hogar doméstico, y que fácilmente olvidan cuando la pasión los avasalla, descienden al resbaladizo terreno de las inconveniencias ó de la despreocupación que hoy tanto priva entre todas las clases sociales.

Nunca hemos podido presenciar con indiferencia, antes por el contrario, hemos sentido lastimadas nuestras más profundas convicciones, cuando en fiestas religiosas ó civico-religiosas, como ha dado en decirse para autorizar la orgía y el desencadenamiento de todos los vicios, vemos que la juventud y el pueblo, en general, no creen haber cumplido con lo que de ellos exige la solemnidad del dia, sino buscan en la embriaguez una careta con que disfrazar el escándalo. Y no es preciso que la festividad de éste ó del otro santo, venga á servir de pretexto para que el pueblo se entregue á esas licenciosas bacanales. Durante la noche; cuando el labrador y el artesano debieran buscar en el descanso reparación á sus perdidas fuerzas, el deseo ardiente de hallar en una excitación dañosa, los goces que no pueden ó no saben encontrar en los brazos de la esposa amante, ó en el círculo de sus inocentes hijos, les obliga á encerrarse en infectos tugurios, donde los azares del juego pueden llevar á sus labios la escandecida copa, génesis, muchas veces, de la cárcel y del presidio.

Es más. Hay una edad en el hombre, esa edad que empieza á descubrir ante nuestros ojos un mundo lleno de seducciones, de encantos desconocidos; esa edad en que aspiramos á sacudir el intolerable yugo que nos imponen los autores de nuestros dias, queriendo asirnos, en cambio al verdaderamente insoportable que nos imponen las pasiones; en cuya época, no basta á nuestros sentidos el natural vigor de que nos hallamos posesionados, sintiendo arder en nuestras venas una sangre riquísima en principios vitales y correr por todo nuestro organismo el fluido nérveo con rapidez vertiginosa, sino que, ganosos de equipararnos á los hombres ya duchos en el espinoso camino de los placeres, apelamos al antihigiénico y reprobado medio de la embriaguez, para lucir mejor nuestra precocidad y lanzarnos con mayores bríos á la consecución de lejanos y engañosos espejismos.

Pues bien; ¿puede ser indiferente á las personas constituidas en autoridad, desde el Gobernador civil de la Provincia, hasta el último Alcalde de la más insignificante aldea, que estas costumbres se toleren, se aplaudan y hasta se secunden, desconociendo los incalculables perjuicios que con ello se irrogan á la colectividad? Puede nadie, que de mediano pensador se precie, calcular que la orgia organizada, que la bacanal, con éste ó el otro pretexto llevada á cabo, pueden conducir a otros puntos que á la desmoralización y al olvido de todas las conveniencias?

Y no es esto querer decir que nosotros nos opongamos en absoluto á las fiestas cívico-religiosas, tan frecuentes en esta época del año. Creemos que los pueblos, como las familias, como los individuos, necesitan ciertos momentos de expansión para olvidar en lo posible los continuos afanes de la existencia; pero de esto, á permitir el desenfreno de las ficciones y del lenguaje hasta un extremo que choca contra todo principio de una regular educación, hay una inmensa diferencia. Permítanse al pueblo honestas distracciones que lo civilicen y lo dirijan por el camino de su perfeccionamiento, pero seamos todos intolerantes con la desvergüenza y el escándalo. (continuará)

miércoles, 24 de junio de 2020

Pasa más hambre que un maestro

Continuamos en el mes de mayo (El Valle de Orotava, 22 de mayo de 1889, año II, número 77, página 2), con un incendio en San Juan de la Rambla y otra reseña de las fiestas villeras:

“En la noche del 17 del corriente, tuvo lugar una sensible desgracia en el pueblo de San Juan de la Rambla: la casa que habitaba D. Benigno Torres ardió completamente, siendo devorada por las llamas otra más pequeña inmediata á la anterior. Fué tal el incremento que tomó el incendio en poco tiempo, que los habitantes del referido edificio que ya estaban durmiendo cuando se declaró el siniestro, no pudieron sacar ni sus ropas más precisas. Ignoramos la causa que produjo dicho incendio, aunque la suponemos casual, toda vez que no hemos oido afirmaciones en sentido contrario”.

“Empiezan ya los preparativos para las fiestas de San Isidro que se verificarán en los dias 9, 10 y 11 del próximo Junio. Habrá exposición de ganado, habiendo sido nombrado presidente de la comisión organizadora D. Estanislao Lugo; premios á los niños de las escuelas, cuyo acto será organizado por los Sres. D. José L. Baute, Don Francisco Alvarez y D. Vicente Martínez de la Peña, y se construye un globo que tiene seis metros más de altura que el elevado el año último en las fiestas de la Exposición de Horticultura. En el próximo número publicaremos el programa de los festejos”.

Pasamos a El Valle de Orotava, 6 de junio de 1889, año II, número 79, página 2, que, en otro suelto, anuncia:

“El globo que se elevará el dia 10 del corriente, con motivo de las fiestas de San Isidro, ha llevado siete mil pliegos de papel y es de mayor volumen que en el que hizo su ascención el capitán Infante”.

Pero, a tenor de lo que se menciona en otro apartado de El Valle de Orotava, 14 de junio de 1889, año II, número 80, página 2, el gozo (del globo) en un pozo:

“La festividad de San Isidro se ha celebrado en esta Villa en los días 8, 9 y 10 del corriente con animación y brillantez. La banda de música de San Juan de la Rambla que tocó el dia 9, lo hizo con gran afinación y gusto, distinguiéndose notablemente su director D. Temistocles Díaz que ejecutó unas variaciones en el bombardino que fueron con justicia aplaudidas.

La banda de «El Liceo» tocó el dia 10 con verdadera precisión, siendo notables el brillante pasodoble de introducción en la tocata de por la noche y el dúo de tiple y tenor de la ópera Atila, cuyas piezas fueron elogiadas por todos los inteligentes, recibiendo plácemes por ello el director de dicha banda, D. Agrícola E. García. En fin, que en cuestión de música no se pudo desear más de las bandas, según sus facultades respectivas.

La exposición de ganados verificada el 10 fué notable; cada dia reviste más importancia este acto que en un plazo no remoto se convertirá en verdadera feria que es lo que hace falta entre nosotros.

El globo magnifico y subió magestuosamente; pero á unos quinientos metros de altura no pudiendo el papel resistir la fuerza de la enorme masa de aire caliente y humo contenida en tal débil envoltura, se abrió por un lado, bajando rápidamente, antes de que las flores que conducía el aeróstato, pudiesen caer, según estaba proyectado.

Los paseos del 9 y 10 por la noche sumamente concurridos y muy bien iluminados. El discurso del Sr. Sirvent notable.

Nota. Hubo que suprimir algunos actos anunciados en el programa, por haberse presentado dificultades imprevistas para ello; entre los suprimidos se hizo notar el repique de campanas del 8 por la noche que no se efectuó hasta el 9 por la mañana".

Concluimos este somero recorrido con unos botones de El Valle de Orotava, 22 de julio de 1889, año II, número 82, página 3, donde vuelve a ser protagonista un pobre maestro de escuela, para hacer bueno el consabido lema que da título al presente artículo:

“Según nos informan de la villa de Icod, el 14 del corriente tuvo lugar un hecho que acusa verdadera imprudencia en el uso de armas de fuego, imprudencia que desgraciadamente se repite frecuentemente, no bastando las desgracias que ocurren, para justo escarmiento.

Hallábanse dos amigos dispuestos á salir al campo de paseo y en la mejor armonía, cuando uno de ellos cogió una escopeta que había en la habitación en que estaban é hizo ademán de apuntar al otro que se hallaba sentado, el cual no tuvo tiempo más que para levantarse y decir: mira que está cargada; pues antes de pronunciar las últimas palabras, salió el tiro, recibiendo éste último la perdigonada en los muslos y vientre. Al salir el disparo y enterarse del daño producido, quedó consternado el autor del hecho, lamentando como el que más la imprudencia por él mismo cometida”.

Y variados son los ejemplos que tengo recogidos de las peripecias en torno a los miseros sueldos, y casi nunca abonados, de los infelices maestros:

“El maestro de la villa de Santiago D. José Hernández, ha tenido que abandonar dicha población por carecer en absoluto de medios para la subsistencia, á causa de los muchos atrasos que se le adeudan. Para poder vivir se ha dedicado á las ocupaciones del campo, á las cuales suponemos se hallen dedicados también los alumnos, por cuya instrucción debe velar, en cumplimiento de su deber el ilustrado municipio de Santiago”.

Por último, me asalta la duda del significado del adjetivo ‘cargadas’ (¿con una jace de leña, verbigracia, o con una buenas cuartas de vino?):

“Sería conveniente que los agentes municipales encargados del orden público, no permitiesen que las personas cargadas transitasen por las aceras, interrumpiendo el paso de los transeúntes. Esta prohibición, que es ley en toda población culta, está además incluida en las ordenanzas del municipio; y creemos que debe llevarse á la práctica sin que por ello se consideren lastimadas las personas á quienes nos referimos”.

martes, 23 de junio de 2020

Fiestas y trapiche

Ahora que la pandemia ha imposibilitado la celebración de multitud de acontecimientos, detengámonos en el ejemplar de  El Valle de Orotava, 6 de mayo de 1889, año II, número 75, páginas 1 y 2:

“El Valle de Orotava. Fiestas en La Orotava. Dos son las festividades que se celebran principalmente en esta población: la de San Isidro Labrador y la de Corpus, denominada de las flores.

Las fiestas que en general se verifican en las más de las localidades, reflejan en mucho el modo de ser de las mismas; así es que los pueblos marinos veneran á San Telmo, á quien invocan en los terribles lances que produce la lucha con el mar y con las tempestades; los pueblos en que los riegos son escasos, festejan al Santo Cristo de las Aguas, á quien imploran cuando la pertinaz sequía agosta los sembrados; y los antiguos reinos de nuestra España que se distinguían por su carácter guerrero, rendían fervoroso culto á Santiago y á San Jaime, en cuyo nombre se lanzaban á la pelea en defensa de la Patria y de la Religión, atacadas por los invasores musulmanes.

Por lo expuesto, no es extraño que la Orotava, pueblo esencialmente agrícola, festeje á San Isidro desde tiempo inmemorial y que su Ayuntamiento, interpretando los deseos del vecindario, consigne en sus presupuestos una cantidad para ayudar á cubrir los gastos de una fiesta verdaderamente popular. Empero; bueno es que al mismo tiempo que se tributan homenages al Santo Protector de las cosechas se unan y asocien á los mismos, festivales y actos que demuestren la cultura del pueblo que los realiza; bueno es que al mismo tiempo que se pide al cielo, el pan nuestro de cada dia para mantener el cuerpo, se pida también el pan de la inteligencia, que es una sólida y verdadera instrucción para el individuo. Creemos, pues, que la comisión encargada de organizar los festejos del presente año, no debe perder de vista el reparto de premios á los niños de las escuelas, acto que ha sido generalmente acogido por cuantos pueblos se consideran cultos y que tiene lugar que sepamos en nuestra Provincia, en las poblaciones de Santa Cruz y Las Palmas, en sus fiestas de Santiago y de San Pedro Mártir, respectivamente, siendo aplaudido unánimemente por cuantos lo presencian.

También no debe quedar en olvido la exposición de ganado que con tanto éxito ha venido celebrándose en años anteriores y que á la larga vendrá á convertirse en una verdadera feria, por las escepcionales circunstancias que para ello concurren en esta localidad, y por la época conveniente para ello, en que tiene lugar la fiesta de San Isidro.

Así como la anterior festividad de que nos hemos ocupado, tiene un carácter verdaderamente local, asi también la festividad de la octava de corpus, reviste distinta significación y aspecto, á nuestro juicio. El que contemple la numerosa y distinguida concurrencia que desde las primeras horas de la mañana del dia referido, pulula por las calles de esta Villa, afirmar puede que la gran mayoría de los individuos que la forman son forasteros de otras localidades de la Provincia, de España y aun del Extranjero que residiendo en esta Isla desean contemplar un espectáculo que jamás han visto ó ver nuevamente aquello que ha llamado vivamente la atención: las alfombras de flores, con tanta justicia celebradas.

Porque verdaderamente admira la contemplación de brillantes tapices de hermosos dibujos, construidos nada más que con ojas de flores y elementos puramente vejetales, y extendidos en una carrera de algunos centenares de metros, con colores que no puede imitar la paleta mas privilegiada. Así es que la fiesta de las flores, como vulgarmente se llama la que hemos venido refiriendo, alcanza cada dia más fama y notoriedad.

Y nos ocurre á propósito la siguiente idea. Puesto que el Ayuntamiento es dueño de las instalaciones que figuraron en nuestra Exposición de Horticultura; ¿No seria hacedero que se levantasen en ese dia dos kioscos, en la plaza del nuevo edificio municipal—llamémosla así, pues aún no tiene nombre—destinados á contener macetas con plantas y flores?

¿No seria factible que el Sr. Alcalde actual que tanto celo manifiesta por la cosa pública, invítase a las personas que tienen plantas exponibles para que las colocasen en el dia referido en las antedichas instalaciones? Creemos fundadamente que con buena voluntad, podría hacerse esto, y á los atractivos de las alfombras podrian unirse en el presente año los que produjere la instalación de una pequeña exposición local de plantas y flores”.

Y en la ya mencionada sección de Cabos sueltos:

“El trapiche instalado en la finca denominada «Las Cañas» en la Villa de Icod que se mueve á vapor, ha quedado perfectamente instalado, funcionando con gran acierto y regularidad. En el presente año está moliendo dicha máquina no solo la caña que produce la finca mencionada, sino también la producida en jurisdicciones de Garachico y Silos. De enhorabuena están tanto la casa arrendataria de «Las Cañas y «Daute» que ha instalado el trapiche, como los cosecheros en general del Norte de la Isla que pueden dedicar sus fincas á un naciente cultivo”.

“En el Puerto vecino se ha celebrado el presente año la festividad de Cruz con gran lucimiento: También en el Realejo alto hubo desusada animación, tocando las dos bandas de música de San Juan de la Rambla, de manera que la gente se halla dispuesta á divertirse”.

Como decía aquel individuo al que el cobrador de la guagua le preguntó por qué hacía el recorrido desde Puerto de la Cruz hasta La Guancha, por Icod el Alto, por segunda vez y sin bajarse del vehículo: Cuando el cuerpo pide guagua, hay que darle guagua. Seguiremos, pues, mañana con las vicisitudes de un globo y de un maestro de escuela.

lunes, 22 de junio de 2020

Sucesos y bebidas alcohólicas

Tras el descanso del pasado viernes no había coches que peritar y tuve que limpiar toneladas de tierra─ volví a sumergirme este fin de semana en el semanario ─periódico de intereses generales─ El Valle de Orotava, que comenzara a publicarse en La Orotava el 6 de septiembre de 1887, primeramente en la imprenta local de los hermanos Herreros, y posteriormente en la santacrucera de Anselmo Benítez. Fueron sus directores Miguel Espinosa, Cándido Acosta, Domingo Padrón Morales, de nuevo Cándido Acosta y Modesto de la Cruz Ledesma. Cesó el 3 de marzo de 1892. La fuente, el archivo de prensa digital Jable, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

De su sección Cabos sueltos extraemos unas curiosidades, las unas mas lúgubres que las otras, que nos relatan aconteceres de este norte de Tenerife, y que 131 años después nos pueden dar una visión general del contexto social de la época, así como de los modos periodísticos del entonces, con escasas tiradas de ejemplares (bajo suscripción siempre) y con quehaceres profesionales ejercidos por entusiastas colaboradores. Aunque, y justo es reconocerlo, a pesar de que los cajistas cometieron fallos ortográficos casi imperdonables –que fácil lo vemos ahora con correctores informáticos─ al estilo en la redacción de los textos deberíamos acudir con más frecuencia los juntaletras de ahora mismo. Me incluyo, porque puede que la comodidad y el apoltronamiento nos haya podido.

Comenzamos con unos breves de El Valle de Orotava, 30 de abril de 1889, año II, número 74, página 3:

“Ha sido conducida en uno de los dias de la pasada semana, desde el pueblo de los Silos á esta Villa, una mujer acusada de infanticidio. Sin embargo, tenemos entendido que los médicos que examinaron el cadáver del niño, no han podido precisar si nació vivo ó no, pues debido á que se hallaba enterrado hacia diez dias, presentaban los pulmones una masa en la que no era posible distinguir síntomas de una cosa ó de la otra. Esto hemos oido de público, sin poder asegurar la certeza de la noticia”.

Lo de contrastar, o beber en todas las fuentes antes de publicar, parece ser defecto aún no superado en la actualidad, a pesar de los avances habidos.

“En la villa de Icod ocurrió hace pocos dias un suceso lamentable; según nos informan, un niño de cuatro años se bebió una cuarta aproximadamente de ginebra, falleciendo al poco tiempo victima de dicha bebida”.

Y parece lógico el preguntarse si el infeliz tenía tanta sed que no se dio cuenta de que aquello que ingería no era agua, porque, desde la ignorancia de un casi abstemio, no debe saber igual.

“Ha fallecido en San Juan de la Rambla la señora Doña Rosario Oramas, la cual ha sido sentida justamente en la localidad en que residía, pues allí su nombre va unido al de casi todas las mejoras realizadas, por haber contribuido pecuniariamente á ellas, además de haber sido uno verdadera providencia para los desvalidos. Casi toda la población ha vestido luto por tan sensible falta, y desde estas columnas enviamos por nuestra parte el más sentido pésame á su apreciable y distinguida familia, rogando á lo vez por el eterno descanso de la finada”.

A buen seguro de que la figura de la ramblera de pro ya habrá sido objeto de estudios más concienzudos (algún apunte hubo también en Pepillo y Juanillo, mi anterior blog), pero ignoro si se han recopilado las reseñas periodísticas que de la misma pudieron ver la luz en los ejemplares del entonces. Indagaré al respecto.

“Por indicación de un comprovinciano nuestro que desde algún tiempo reside en Buenos Aires, los Sres. D. Estanislao Lugo y García, D. José Gutiérrez Bartlet y D. Manuel Perera, embarcarán en uno de los primeros vapores que salen del puerto de Santa Cruz de Tenerife con dirección á aquella capital, un cargamento de vinos de color dorado oscuro de sus respectivas bodegas, procedentes de los mejores viñedos de este Valle. Constandonos como nos consta que nuestros amigos han prescindido en el arreglo de los caldos de toda clase de alcoholes de mala calidad y del aguardiente alemán no solo por los precios tan altos que han alcanzado con motivo del impuesto que los grava, sino también por el daño que hace á la salud y que tan mal gusto da á los vinos, esperamos obtengan el éxito más completo en el ensayo que se proponen y que á no dudarlo redundará en beneficio de los viticultores”.

Volviendo a hacer hincapié en que son transcripciones literales, lo de ciertos manejos en la elaboración de los vinos parece ser práctica habitual desde que aquel personaje bíblico hiciera famosos los caldos obtenidos de la uva.

Y mañana más.

jueves, 18 de junio de 2020

Ojalá que llueva café

Siempre será preferible a la tierra que cae ahora. Cuatro gotas y cualquier rincón exterior de la casa hecho un asquito, porque cada una de ellas arrastró cinco o seis kilos de polvo africano. Y lo mismo me da que sea del Sahara que de una latitud más baja. Los balcones y la azotea han quedado dispuestos para sembrar papas. Solo me queda pendiente elegir la variedad. El martes por la mañana me dio por pasar un trapo –imagínate cómo quedó el pobre– y por la tarde me dieron ganas de llorar. Tanto me enfadé que me senté ante el ordenador para teclear esta bobería que estás leyendo tú el jueves. Porque ya tenía programadas las tres entregas de La Gorvorana, ese divieso en el trasero de todos los que han gobernado en este municipio desde que José Vicente firmó el convenio urbanístico que vendió muchos chalés en aquella zona y el ayuntamiento pasaba a ser propietario de una ruina. Preñada de historia, pero una devastación. Ay, si Francisco Bonnín Guerín levantara la cabeza y observara el desaguisado en sus frescos del corredor o galería. Pero como no hay mal que por bien no venga, lo mismo nos hemos levantado con lluvias más decentes. De esas que limpian también el espíritu. De tal posibilidad algo le escuché a Vicky Palma.

En mi particular caso, que venga servida a modo de cortado. Por pedir que no quede. Y como aún no se ha resuelto la denuncia por la supuesta contratación ilegal en torno al concierto carnavalero de Juan Luis Guerra, asunto en el que se halla implicada la Cadena Ser, o Radio Club Tenerife, cuestión sería de que se pinchara dicha canción al menos cuatro veces cada cuarto hora a ver si se limpia la atmósfera y puede uno respirar con fundamento. Porque está claro que con ese olorcito a café recién hecho, se te queda el cuerpo relajado. Aunque luego no duermas por la noche.

Donde también sería conveniente que cayera un buen aguacero es en los alrededores del palacio que le pagamos al Borbón descarriado. Sí, torcido porque las caderas ya no le aguantan tanto trulenque y cambado por una línea de actuación tan empenada como sus oscuros intereses. Y desde aquí elevo mi formal protesta por haberse unido el PSOE a PP y Vox en el rechazo a la comisión de investigación. Aunque soy el primero en reconocer, y ya lo he manifestado en ocasiones anteriores, que las comisiones parlamentarias no sirven sino para que sus señorías añadan un plus a sus esmirriados sueldos, ya va siendo hora de que se ponga coto a tanto desmán. El inviolable permanente sigue riéndose a mandíbula batiente de los paganinis. Y como las leyes, también la Constitución, no pueden ser asideros a conveniencia, cámbiense, deróguense o mándenlas para cierto sitio, pero ya está bien. Como si la historia borbonil ya no arrastrara la losa suficiente como para que el cazador de elefantes, y de otros animales de menos patas, pusiera la guinda del pastel sin que los poderes del Estado muevan un dedo.

Ojalá, pues, que llueva café. En el campo y en las zonas urbanas. Y que lo deje todo negro. A lo peor así, ante tan oscuro panorama, despertamos y tomamos otros derroteros. Para encauzar un mundo que va a la deriva. En el que nos tropezamos con unos dirigentes que requieren unas buenas enchumbadas.

Voy a ver si me distiendo un poco o me tomo unas vacaciones. Porque esta vida de jubilado me trae de un estresado subido. Ni el virus ha sido capaz de que me desacelere un fisco. Y menos mal que le puse freno a las redes sociales. Que ahora solo utilizo (Facebook) como trampolín del blog y no como vehículo de encontronazos con los pesados. Porque algunos –sé con qué ánimos pero no lo manifiesto– se empeñan en pintar muros ajenos sin percatarse de los posibles daños y perjuicios que pueden causar. Y como las capacidades de aguante tienen sus límites, a seguir el consejo de mi padre: cortando aquello se aprende a lo otro.

Hasta mañana, que ya es viernes y toca en Punta Brava. Nosotros nos entendemos. Otra semana más y el curso finiquita. Aprovechen los meses de verano para conocer Canarias. Pero sin necesidad de volverse loco, que con una ya tuvimos de prueba.

miércoles, 17 de junio de 2020

La Gorvorana, otro garbanzo negro (y 3)

Relacionado con el siempre sugestivo y atrayente campo de la instrucción pública (algo, o bastante, tenemos recogido sobre ello), observamos en el Progreso, 3 de octubre de 1921, página 1, una misiva que desde Realejo Alto dirige a varias autoridades (Al Excmo. Sr. Ministro de Instrucción Pública, a los Iltmos. señores Director General y Delegado Regio de primera enseñanza, al Sr. Gobernador Civil de Canarias, al Sr. Inspector y a la Junta Provincial de primera enseñanza) el concejal síndico Miguel Hernández García y que también guarda alguna relación con nuestra Gorvorana. Es del tenor literal siguiente:

“Con todo el respeto, con toda la consideración que sus elevados cargos merecen, el que suscribe, concejal sindico de este Ayuntamiento, tiene el honor de exponer lo siguiente:

Primero. Que la Junta local de primera enseñanza no celebra las sesiones ordinarias mensuales que previenen sus funciones, conforme el artículo 16 del Real Decreto de 5 de Mayo de 1913.
Segundo. Que carece de libro de actas.

Tercero. Que ha más de cuatro años que el Ayuntamiento no ha designado concejal vocal de dicha Junta. (Artículo 12, regla 2, y articulo 14 del citado Real Decreto.)

Cuarto. Que al mismo tiempo que a los maestros de escuela pública no se les invita a elegir de su seno, el vocal respectivo; ni el Alcalde Presidente a propuesto padres o madres de familia para el mismo nombramiento. (Regla 7ª, art. II.)

Quinto. Que en la escuela nacional de niñas, la Junta local de primera enseñanza no ha mandado á hacer  el blanqueo y reparaciones necesarias, por lo que la maestra que actualmente regenta la escuela lo ha hecho de su peculio, por cuyo motivo es acreedora a un voto de gracias.

Sexto. Que se creó una escuela de niñas en la Cruz-santa, aldea de este término municipal, y que se le han quitado los bancos a la escuela de niños de dicha aldea, con el fin de que funcione aquélla.

Séptimo. Que con este motivo, la escuela de niños de la Cruz-santa sólo tiene dos bancos paro una numerosa asistencia: uno, propiedad de dicha escuela, y otro, facilitado por un vecino; quedándose la infancia sin instrucción.

Octavo. Que se creó una escuela más de niños para esta población, se designó casa en el barrio de la Carrera para su funcionamiento, y hasta la fecha no tiene bancos.

Noveno. Que la casa destinada a vivienda del maestro de la Gorborana, sita donde llaman la Longuera, no reune la capacidad y decencia debidas, señaladas, por la regla 1ª del articulo 191 de la Ley de 9 de Septiembre de 1858; indicando que él y su familia componen solamente tres personas viéndose su esposa en la necesidad de vivir en otro pueblo muy distante.

Décimo. Que el Alcalde, Presidente de la Junta local, se ha negado a proporcionar, a las niñas, la papeleta de admisión en la escuela, para que en ellas certifique el médico la vacunación, según determina la R. O. de 28 de Abril del presente año, y Decretos anteriores, y

Undécimo. Que a consecuencia de esta actitud desusada e inexplicable del Alcalde, las niñas están sin clase, mientras la maestra permanece solitaria en la escuela, durante las horas de enseñanza.

Suplica el dicente, a las autoridades en el epígrafe mencionadas, su necesaria intervención en el asunto, en la inteligencia de que la justicia y el derecho quedarán amparados y se obligará a todos al cumplimiento del deber, contribuyendo con la actividad en la resolución, a que la educación de la niñez no soporte por más tiempo, el bochornoso y lamentable estado de cosas, punible abandono de quien prevarica. Es gracia que no duda obtener de la rectitud de aquéllas”.

Y finalizamos, por ahora, para dejar algo de tiempo a que el ayuntamiento actual –alcalde y concejales de Patrimonio (dos), Hacienda, Urbanismo, Relaciones Internacionales, Discapacidad, Servicios, Medios de Comunicación (fundamental), Vivienda, Servicios a la ciudadanía, Sugerencias y Reclamaciones– convoque una reunión en El Bosque –el ágape lo pagamos entre Gabriel, el cura, y yo– para debatir en profundidad si contratamos un detective privado (ya Marrón tiene mucho trabajo) para que averigüe dónde demonios se metieron los estudiantes de la Universidad villera y si compramos unos kilos de goma-2 para acabar con el sufrimiento. Muerto el perro, se acabó la rabia.

La última en La Prensa, 12 de mayo de 1925 (martes), página 1. Un accidente que provoca varios heridos:

“El domingo último ocurrió en la carretera del Norte, un sensible accidente automovilista, que pudo haber tenido fatales consecuencias.

Según los informes que hemos recibido, en las últimas horas de la tarde del domingo, regresaban de Garachico, en un auto, los señores don Juan González Sanjuán, don Manuel González Jorge y don Juan Bethencourt, todos del Puerto de la Cruz, que habían marchado a aquella Villa con objeto de asistir a las peleas de gallos.

Al llegar el auto al sitio conocido por la "Gorborana", en las inmediaciones del salón de empaquetado de plátanos que en aquel paraje tienen los señores Fyffes Ltd., se fué sobre los guardacantones de la carretera, quedando inclinado sobre una zanja de una finca de don Fernando Salazar. A consecuencia del choque fueron despedidos del auto los indicados pasajeros, resultando el señor González Jorge con heridas de bastante importancia en la cabeza y los otros dos viajeros y el chauffeur con lesiones en distintas partes del cuerpo.

Los heridos fueron trasladados a sus domicilios en el Puerto de la Cruz, donde se les prestó asistencia facultativa.

El automóvil sufrió varios desperfectos.

Lamentamos de todas veras el accidente y deseamos pronta curación a los heridos”.

Más trabajo para mi hermano. Y en la foto de ayer, mi hermana Adela (hoy sería Eliana) en los tiempos que la vegetación abundaba. Y en la casa que se ve, chiquitos vientos soportamos y sufrimos. Pero aquí estamos.

martes, 16 de junio de 2020

La Gorvorana, otro garbanzo negro (2)

Manifiestan los recurrentes que estas dos fincas formaban una sola casa que fué pieza dotal del mayorazgo denominado de la "Gorborana" fundado por Doña Juana Grimón, el que, con el transcurso del tiempo recayó en la Excelentísima señora Dª. Francisca de Borja Alfonso de Sousa, Marquesa y Condesa de Mejorada, Breña, Hinojares, Arenales y de la Fuente del Saúco, á cuyo fallecimiento pasó íntegra á su nieto el Excelentísimo Sr. D. Isidro Alfonso de Sousa, Marqués de Guadalcázar y de otros títulos, cuya viuda, Dª. Josefa Núñez de Prado, heredera testamentaria del mismo, y su hermano D. Fernando Alfonso de Sousa, con el carácter de inmediato sucesor en la mitad reservable de la indicada vinculación vendieron la totalidad de la referida casa á los hermanos D Antonio y D. José Leal y Leal, quienes á su vez la vendieron á D. Agustín Espinosa y Estrada, y por fallecimiento de este, bajo disposición testamentaria, se practicó la partición de su herencia, adjudicándose á su hija Dª. María de los Dolores Espinosa y Suárez la casa principal de que se trata, en plena propiedad; y á sus otros dos hijos D. Manuel y D. Agustín Espinosa y Suárez: en igual concepto el salón bodega de referencia. En tal virtud se cita á los nombrados D. Antonio y D. José Leal y Leal, á la Marquesa viuda de Guadalcázar Dª. Josefa Núñez de Prado y Virnés de Segovia y á los marqueses del mismo título Don Isidro y D. Fernando Alfonso de Sousa, ó á sus herederos, caso de haber fallecido; y se convoca á las personas ignoradas á quienes pueda perjudicar la inscripción de dominio que se solicita, para que en el término de ciento ochenta días a contar desde la primera inserción del presente en el Boletín Oficial de la provincia, comparezcan ante este Juzgado, si quisieren, á alegar sus derechos y proponer las pruebas que estimaren convenientes”.

Vamos ahora con un telegrama que envía la Guardia Civil al Gobernador y que publicó El Progreso, diario republicano autonomista, el 27 de marzo de 1912 (miércoles, año VII, número 1978), en su página 2. Seguro que mi hermano cuando lea la noticia se pondrá a peritar los daños:

“Automovilismo. Comandante puesto Guardia civil á Gobernador civil. Tenerife. Orotava 27—8'20 Automóvil viajeros 47, empresa Camachos, chocó ayer á las 15 y 15 horas con un árbol, parte derecha carretera kilómetro 3, frente Gorborana término Realejo Alto, rompiéndose estribo derecho, motor, freno y torcido eje, quedando inutilizado. Pasaje sin novedad y conducido otro auto misma empresa, Villa y Tacoronte. Fué debido el choque á encontrarse en medio carretera una piedra que para salvarla conductor viró izquierda, y al volver centro patinaron ruedas no obedeciendo frenos. Debido poco encontrarse en curva no hubo catástrofe. Se ignora si piedra fué colocada intencionalmente. Se practican averiguaciones”.

El actual Bosque de La Gorvorana no tiene árboles. Y su extensión es proporcional a la poca vergüenza de quienes permitieron el desaguisado. La excusa de la variante de Toscal-Longuera, con el mirar para otro lado del ecologista mayor del reino, Wladimiro Rodríguez Brito, consejero del Cabildo tinerfeño en ese entones, fue el detonante para que otras reseñas históricas fuesen a tomar viento fresco. Aunque, a decir verdad, tampoco mueve un dedo el actual equipo de gobierno en el ayuntamiento realejero para adecentar la miseria que nos dejaron. Por cierto, tendré que preguntar por la propiedad de las dos casas que aún quedan de lo que fue la enorme finca de platanera.

Fue en años idos El Bosque un lugar de encuentro. En La Prensa, diario republicano (hoy tan monárquicos todos), en su número 1672 (año V), del 15 de agosto de 1915 (domingo), nos tropezamos con:

“Puerto de la Cruz. Atentamente invitados por el respetable jefe de los señores Yeoward Brothers en dicha población D. Francisco Artus, hoy á las 7 de la mañana habrán salido de excursión al hermoso bosque de «La Gorborana» los jóvenes exploradores del expresado pueblo. En tan ameno sitio permanecerán hasta las 4 de la tarde, regresando al Puerto por la carretera general del Estado y camino de San Antonio. Por el señor Presidente y demás miembros del Concejo local en la ya citada población se hacen activas gestiones para conseguir un edificio en condiciones para su domicilio social, con objeto de dar conferencias, clase de gimnasia y todo aquello que se crea útil y educativo para los pequeños Boy-scouts”.

Este Mr. Artus también utilizó El Bosque para mítines políticos. Se cita en una enorme crítica a la figura del Gobernador, Sr. Centaño, por parte de Gaceta de Tenerife, diario católico, en su número 1574 (año VI), correspondiente al 18 de noviembre de 1915 (jueves), en un artículo que, a modo de editorial, titula El desastre de los conservadores, y comienza de esta guisa:

“Se han verificado las elecciones de concejales, y una vez más puede decirse que la desvergüenza, el desenfreno, el soborno, la coacción, la prostitución más escandalosa del sistema sufragista, se han impuesto en las urnas electorales”. Y en otro pasaje carga contra el Gobernador, por arrimarse demasiado a los liberales y republicanos:

“Habíamos visto a propio Centaño acudir a banquetes (ejemplo, el de la Gorborana dado por Mr. Artus) para fomentar el poderío de las izquierdas…”.

Y con El Bosque seguimos. Ay, quien te ha visto y quién te ve. La Prensa, 24 de septiembre de 1920 (viernes, año X, número 3383), página 1:

“De La Orotava. De las maniobras.

Cumplimentando el programa anunciado, esta mañana a las siete salió de esta plaza el batallón de maniobras que, distribuido por Compañías, se dedicó a la práctica de requisa de elementos de transporte.

Al efecto marchó la primera compañía al Realejo alto por el camino de la Perdoma, la segunda por Tafuriasfe al Realejo bajo, la tercera, en unión de la de ametralladoras y sección de explosivos al Puerto de la Cruz, y la cuarta a San Juan de la Rambla.

Una vez realizado por dichas unidades su respectivo cometido, auxiliadas por los Ayuntamientos de las expresadas localidades, se reunieron en el bosque de la "Gorborana", donde comió la tropa un suculento rancho, teniendo lugar, además, el juicio crítico de las maniobras realizadas el día anterior. En el mismo ameno sitio comió la oficialidad y cuando terminó la comida, se presentó en el bosque una representación de la casa Yeoward, arrendataria de la finca, compuesta por Mr. Alfred Brabyn, don Francisco Bethencourt del Río y don Luis Herreros y González, que, en nombre de la acreditada casa comercial, obsequió con champagne a la brillante oficialidad del 64. Hizo el ofrecimiento en elocuente discurso el señor Bethencourt del Río, al que contestó el capitán Ayudante del Regimiento, señor Edel, agradeciendo el agasajo y entonando un canto al trabajo y a la unión del pueblo y el Ejército, como base para la grandeza de la patria. Los oradores fueron muy aplaudidos. A las 3 regresó el batallón a su alojamiento de esta Villa. La oficialidad del Regimiento obsequió con un banquete, por la noche, en el hotel Victoria, a los señores antes citados, amenizando el acto la banda de dicho cuerpo”.

(finalizamos mañana)

lunes, 15 de junio de 2020

La Gorvorana, otro garbanzo negro (1)

Como cambié la foto de portada en Facebook y puse una de lo que conocimos como el corredor en la Casona de La Gorvorana (hoy traigo otra para ilustrar este comentario), me acordé de aquella pomposa rueda de prensa en la que Manuel Domínguez, hace ya cinco años, nos comunicaba que un grupo de estudiantes de la Universidad Europea de Canarias, sita en Inocencio García, 1, de La Orotava, privada toda ella, se hacía cargo del estudio correspondiente para que este emblemático entorno de la Villa de Viera pasara a engrosar la larga lista de edificios felizmente restaurados y convertidos en envidia de nuestros visitantes, como, por ejemplo, la casa natal del viajero ilustre, la elevación de Gordejuela, la de Agustín Espinosa, el Cine Viera, los molinos de Realejo Bajo y sigue tú porque a mí me da risa. Lo que demuestra, bien a las claras, que merece la pena tener tantos concejales liberados, porque los realejeros podemos disfrutar de los frutos de una gestión con fundamento.

Los precitados estudiantes debieron sumergirse tanto en viejos legajos que perecieron ahogados. Mejor, asfixiados. O, lo más probable, ya finalizaron sus estudios y se hallan a la espera de que el alcalde realejero los nombre asesores con idéntico sueldo al del jefe de seguridad y emergencias. Sí, hombre, ese que ves cada día haciendo el mismo recorrido y con el móvil en la oreja. Aunque no te lo creas, va calculando el mejor sistema de evacuación del pueblo en el hipotético supuesto de que El Teide se ponga a escupir.

En serio, ¿tú sabes algo del anteproyecto? Que luego debería pasar a ser proyecto. Y aprobarlo. Y buscar financiación para llevarlo a cabo. Y… ¿cuántos años me dijiste que habían pasado ya desde que se dio a conocer la buena nueva? No, por nada, es para hacer un cálculo aproximado de si mis tataranietos podrían ser algunos de los afortunados testigos de la colocación de la primera piedra con la foto de quien tú sabes.

Bien podría el ayuntamiento encargar un estudio detallado de la historia de La Gorvorana desde los remotos tiempos en que se hicieron los repartimientos tras la conquista, a saber, desde Francisco de Gorvalán. Peritos en la materia, bastantes en el pueblo. Y sin necesidad de recurrir a estudiantes privados.

Un servidor, como simple husmeador de periódicos viejos, aporta pinceladas con las que se va tropezando. Simples granos de una prolija montaña. Y como allí viví unos cuantos diciembres, me quedo anonadado por haber compartido paredes con personajes de tan altas alcurnias. Que volverían a estirar la pata si por un casual pudiesen atisbar cómo se encuentra en la actualidad lo que fuera su hacienda. Lo mismo no votaban por el encargado (o mayordomo) de la propiedad actual: el ayuntamiento, más preocupado de su ego que de viejas historias.

Va una primera reseña que se relaciona, a tenor de lo que se expresa en el edicto del juzgado, con la otra parte occidental de La Gorvorana, propiedad de los herederos de los hermanos de la Cruz Chauvet (Juan y Antonio), conectados, asimismo, con el negocio cinematográfico. En fin, Manolo, si se enlaza una cosa con la otra, y a la viceversa, cuánto trabajo pendiente para tus concejales de patrimonio. Sí, dos, pero a tenor de lo visto, a precio de saldo ‘ambos dos’.

Comenzamos con el Boletín Oficial de la Provincia de Canarias, 14 de enero de 1910 (viernes), número 6, páginas 3 y 4.

“Juzgado de Partido. Orotava.

Don Aurelio Pérez y Laredo, Juez de primera instancia de esta Villa y su partido. Por el presente hago saber: Que en este Juzgado se ha promovido expediente por parte de los hermanos, Dª. María de los Dolores, D. Manuel y D Agustín Espinosa y Suárez vecinos los primeros, del Puerto de la Cruz, y del Realejo alto el tercero, á fin de que se declare á favor de la Dª. María de los Dolores el dominio de una casa de tres plantas, señalada con el número cuatro de la calle de Iriarte, antes de Venus, del citado Puerto de la Cruz, cuyo solar mide novecientos setenta y un metro cuadrados y linda por Este ó izquierda entrando, con la plazuela Concejil y casa de los herederos de D. Francisco Gervasio de Ventoso; por la espalda ó Sur con otra casa que fué de D. Luis Marinas y Lavaggi y hoy pertenece á D. Francisco Renshaw y Peroso; por la derecha queda al Oeste con el salón bodega que luego se describirá, y por el Norte ó frontis la expresada calle de Iriarte; y al de los otros dos hermanos D. Manuel y D. Agustín, por mitad y proindiviso, el de la otra finca urbana constituida por un salón bodega, situado en la misma calle de Iriarte, sin número de gobierno, cuyo solar mide ciento setenta y nueve metros cuadrados y linda al Este ó izquierda, con la casa descrita anteriormente, y por la derecha y espalda ó sea Oeste y Sur, con casa que perteneció á Dª. Ana y Dª. María Grijalba, en la actualidad á D. Gustavo y D. Guillermo Wildpredt y Duque.

(seguimos mañana)

sábado, 13 de junio de 2020

El problema de las cabras

Como a los pobres animales no se les brindó jamás la oportunidad de  matricularse en una escuela, pública o privada, están de un confuso subido. Saben que tiempo atrás fue dictado un bando municipal por el que se prohibía el tránsito por las vías del pueblo. Porque cuando lo hacían –bueno, siguen en ello– aprovechaban que se pusiera a su alcance cualquier mata para emprender una campaña de mordiscos de padre y muy señor mío.

Y para concluir las reseñas de antaño (130 años atrás), vaya esta carta al director de El Valle de Orotava, 11 de junio de 1890, año III, número 112, página 2, que nos viene a demostrar que no hay nada nuevo bajo el sol, todo se inventó tiempo ha. Con llamamiento, incluso, a la intervención militar. Y como recuerdo haber escuchado de la existencia de una familia apodada los abejones por la zona de la Calle Nueva o San Antonio… En fin, lean ustedes:

“Comunicado

Sr. Director de EL VALLE DE OROTAVA.

Muy señor mio: ha cerca de un año me vi en la necesidad de hacer público, por medio de su ilustrado periódico, los abusos que venían cometiendo algunos cabreros del vecino Puerto de la Cruz, con el fin de que las autoridades civiles ó militares dictasen las órdenes conducentes á evitarlos; pero como quiera que hasta hoy nada de esto se ha conseguido, me voy á permitir formular nueva queja por si esta vez alcanza mejor resultado.

Es el caso que los señores abejones continúan, sin descanso, haciendo suyas todas las heredades situadas en la costa, desde el punto denominado San Amaro, que corresponde á la jurisdicción del citado Puerto, hasta el del Ancon, perteneciente á la de esta Villa, pues sin ningún reparo al derecho de propiedad introducen á pastar en dichas fincas todas sus cabras, que llegan próximamente al número de trescientas, destrozando sembrados é inutilizando árboles y arbustos con los mordiscos de los referidos rumiantes.

Los propietarios ó medianeros que esto observan á cualquier hora del día ó de la noche, ya nada pueden decir á los aludidos señores, porque además de la burla que emplean en sus contestaciones, las amenazas llueven y nadie tiene el valor bastante para embestir á esos cuatro forzudos homes tan temibles como los leones del desierto.

Ahora bien, ¿qué remedio cabe contra esos que con intimidación y contra la voluntad de sus dueños, por no darles el vergonzoso nombre que se merecen, entran en las propiedades particulares con su numeroso ganado, para aprovecharse de lo ageno y hacer los daños que les da la gana? El que desde un principio he propuesto, y es a saber: que como aquí no existe guardia rural para protejer la propiedad de los ataques de ese enjambre tan desastrozo, los Sres. Alcaldes del Puerto y de esta Villa soliciten de la autoridad militar competente que la Guardia provincial de ambos puestos, convenientemente armada, vigile toda la zona donde los referidos abejones hacen sus fechorías y los prenda y entregue al Juzgado correspondiente, para que de una vez cese tan irritante osadía y tan inmoral ejemplo como están ofreciendo al público, y especialmente á sus propios hijos y otros pequeñuelos que les acompañan en la ejecución de tales hechos.

Creo que en esta ocasión no se perderá mi voz en el vacío, como la vez de marras, pues si las autoridades no toman parte activa en semejantes desmanes que pueden revestir los caracteres de delitos, quizá la paciencia de muchos se agote y el crimen sea la ilegal justicia de los actos denunciados.

Suyo aftmo. s. s. q. b. s. m. Un suscritor. S/c Junio 6 de 1890”.

Está claro que 130 años (y dos días) después, el particular no ha sido resuelto. O se le acabó la munición a la guardia civil, o no ha habido entendimiento –¿voluntad?– entre las diferentes administraciones. O que los cabreros sean los más listos de la clase y solventen los inconvenientes con un buen queso fresco. Feliz fin de semana y a perdonar la incursión sabatina.

viernes, 12 de junio de 2020

Emigración

En primer lugar, podemos afirmar con certeza que en la actualidad no falta ocupación en esta isla al obrero laborioso y honrado. Las obras de los puertos de Santa Cruz y de Icod en construcción; la del Gran Hotel del Puerto de la Cruz, los trabajos agrícolas emprendidos en Icod y Silos por la casa comercial de Latburi y compañía, ofrecen ocupación á cuantos trabajadores lo soliciten y siempre hemos oido quejarse á las empresas de falta de brazos para las distintas obras emprendidas.

¿Y como se explica, nos dirán, que emigren trabajadores que se quejan de falta de ocupación apropiada á sus aptitudes?

Pues sencillamente, porque esos individuos no son amantes del trabajo, ó tendrán vicios que hagan que los alejen los directores de las construcciones y emigran suponiendo que en América se hallan las calles empedradas con monedas de cinco duros y que se atan los perros con longaniza.

Verdaderamente estos emigrantes no hacen mucha falta que digamos, pero su ejemplo contagia á otros buenos trabajadores que abandonan este país y cuya falta se hace bastante apreciable y sensible.

La segunda de las causas apuntadas es la que ciertamente arranca más convecinos de sus queridos hogares en dirección del Nuevo Mundo. La aspiración del hombre es insaciable é ilimitada como su espiritu, y no hay esperanza mas halagadora que la de ser rico; por ella se afrontan las mayores privaciones y se imponen los mas grandes sacrificios y por ella, en fin, se abandona la querida patria, para quizás no volverla á ver jamás.
¡Pero cuantas decepciones sufren estos incautos al pisar el suelo americano!

Allí, bajo un cielo tropical que enerva sus fuerzas; en medio de populosas ciudades en las que la vida es sumamente cara; sin tener una mano amiga que guie sus pasos en aquellas desconocidas regiones, pronto se siente el desaliento que impone la realidad de las cosas y se vé palpablemente que el cielo de color de rosa que se había soñado, ni es cielo, ni tiene el color de las bellas flores citadas, teniendo que exclamar el incauto, parodiando al poeta: «Lástima grande, que no fuera verdad tanta belleza.»

El arrepentimiento llega tarde; la miseria cierne sus negras alas sobre el emigrante que concluidos sus pocos ó muchos recursos llevados de reserva, tiene que mendigar un pedazo de pan con que saciar su hambre, y feliz él si encuentra algún caritativo paisano que le mantenga durante meses hasta conseguir la deseada colocación, que muchas veces no viene, ó que promueva una suscripción para hallar medios con que volver á la abandonada patria.

Esto no es elucubración de la fantasía; esto es la realidad amarga, fea y triste, pero exacta. Léase la prensa y se verá los inmigrantes que desde Buenos Aires regresan á los distintos puertos de la industriosa Cataluña, en doble número en los meses del presente año á los que emigran en dicha Provincia; adquiéranse noticias de nuestros paisanos residentes en América del Sur y se comprenderá la decepción que han sufrido muchos infelices que sin pan que dar á sus hijos, duermen al raso en parques  y plazas de la gran ciudad, sostenidos únicamente con la limosna que les suministran las sociedades y las personas caritativas.

Presumimos que se nos objetará para destruir nuestros argumentos, que muchos de nuestros paisanos han regresado ricos de América, habiendo salido pobres de estas islas, hecho que no podemos negar; pero aparte de que esas improvisadas fortunas se hicieron en épocas mejores para América que las presentes, en las que la crisis económica es general en los distintos territorios latinos de la misma; aparte de que muchas de esas riquezas se deben al azar de la suerte, en el juego de lotería, por ejemplo; es lo cierto que esas fortunas son muy pocas, son insignificantes, comparadas con el enorme número de emigrantes de estas islas, de los cuales muchos pierden la vida en aquellas apartadas regiones, y otros se quedan allí viviendo pobremente, sin recursos para inmigrar nuevamente á estas tierras y los menos vuelven á ellas sin capital, sirviendo de befa y chacota á los desocupados que se burlan de la plancha realizada por aquellos ilusos soñadores.

Respecto á la tercera de las causas referidas deploramos sinceramente que exista, debida á la mala administración de nuestros gobiernos; pero el bracero es el menos que siente el mal, pues apenas le alcanza: esos impuestos no se le imponen y en caso de que les graven, no los pagan, por la sencilla razón de que no tienen de donde.

Por estas razones creemos que la emigración, tal como hoy la vemos planteada, es un verdadero vértigo que se ha apoderado de nuestros convecinos, sin motivos bastantes que la apoyen: piensen bien los emigrantes el paso que dan abandonando sus hogares y tomen ejemplo en los que hoy lloran expatriados su impremeditada marcha.

(concluiremos mañana)

jueves, 11 de junio de 2020

Infecciones y epidemias

Ahora que la pandemia del coronavirus nos acerca al nonagésimo día del estado de alarma, se me ocurrió, en ese husmear en las hemerotecas digitales de las universidades canarias, buscar posibles informaciones relacionadas con enfermedades infecciosas. Así, en La Opinión, 11 de junio de 1890, año X, número 704, páginas 3 y 4 (se cumplen hoy 130 años) me tropiezo con estas dos pinceladas dentro de un apartado que denominaban Sección Provincial. Transcribo literalmente:

“Como ya estamos en pleno verano y el desarrollo de los calores favorece grandemente el de los gérmenes infecciosos que tan nocivos son a la salud, nos permitimos llamar la atención de nuestra digna autoridad local hacia cuanto se relaciona con la higiene y salubridad del vecindario, para que con el celo que la distingue redoble su vigilancia y adopte todas aquellas medidas que estén dentro del círculo de sus atribuciones, á fin de alejar hasta el más ligero motivo de peligro para el supremo bien de la salud que afortunadamente disfrutamos.

En todo tiempo, pero muy especialmente durante la estación canicular, debe evitarse que existan dentro de poblado criaderos de cerdos, corrales, depósitos de estiércoles y otras materias pútridas que puedan viciar y descomponer el aire, asi como las charcas y depósitos de aguas sucias cuyas emanaciones contribuyan á aumentar el peligro de que tratamos; y aunque sabemos que en este sentido se han dictado por la Alcaldía las prevenciones más terminantes, no estará de más reiterarlas con severísimos apercibimientos para evitar que por descuido ó negligencia de sus agentes puedan dejar de cumplimentarse en algún caso.

Otro de los puntos en que debe fijarse cuidadosamedte la atención de nuestra Autoridad municipal es en el de los alimentos que se destinan al consumo público y que como las carnes, los pescados, las frutas y las bebidas, son más susceptibles de descomposición en esta época y pueden acarrear graves é irreparables perjuicios si se expenden en mal estado. Cuando había Gobernadores que se preocupaban menos de hacer administración pero que se mostraban más celosos del bien estar moral y material de sus administrados, los preceptos higiénicos se recordaban á menudo y se les dedicaba la preferente atención que por su importancia merecen. Pero como los tiempos han cambiado y no hay que esperar al presente nada provechoso de nuestros estériles gobernantes, los lectores de LA OPINIÓN nos perdonarán que hayamos dedicado á este asunto las breves líneas que anteceden, llevados por nuestro buen deseo de procurar que todos, gobernantes y gobernados, se penetren de la necesidad de observar una buena higiene y de exijir rigurosamente el cumplimiento de los preceptos que atañen á la salubridad pública, para no tener que deplorar los males que pudieran sobrevenirnos de relegar al olvido cuestión de tan capitalísima importancia”.

Y la segunda, algo más corta:

“Aunque por fortuna no ha tomado mayor incremento la epidencia variolosa que se padece en el pago de la Goleta del pueblo de Arúcas, el mal ha ocasionado sin embargo algunas víctimas y todavía el día cuatro, según parte de la Alcaldía, tuvo lugar una nueva invasión y quedaban en tratamiento once atacados de dicha enfermedad.

Quiera Dios que pronto se vean libres nuestros hermanos de Arúcas del peligro de tan contagioso mal y que ningún otro pueblo de la provincia esperimente las deplorables consecuencias de la funesta imprevisión que ha debido ser causa de las aflictivas circunstancias que se atraviesan en aquella localidad”.

De la misma fecha (11-junio-1890), pero en Valle de Orotava (año III, número 112, página 1), periódico de intereses generales, un artículo, a modo de editorial, que bajo el título La emigración realiza un singular enfoque de ese peculiar fenómeno:

“Uno de los males mayores que experimenta la isla de Tenerife en los actuales tiempos, es la emigración de sus hijos á los diferentes países de América, emigración que de continuar en la progresión creciente en que se desarrolla, dejará nuestros campos sin brazos útiles para el trabajo, y nuestras poblaciones sin sirvientes domésticos: tal es el ansia vertiginosa que se ha apoderado de nuestros paisanos.

Empero; tal emigración en una escala como la indicada, no se halla en manera alguna justificada, y asi lo deducimos de los siguientes razonamientos.

La emigración se desarrolla, entre otras causas de menor importancia, á nuestro juicio, por las siguientes:

1. Por falta de ocupación en el país, para los obreros y trabajadores de toda clase.

2. Por la aspiración de enriquecerse que sienten muchos de esos individuos con la que constantemente sueñan y  

3. Por los impuestos y trabas que el Estado decreta y que agobian verdaderamente al trabajador.

Examinemos, pues, las anteriores causas y veamos que no todas se dan hoy entre nosotros, no hallándose justificada por tanto la emigración que sinceramente lamentamos y que de seguro servirá de concausa á nuestra ruina más ó menos inmediata…

(seguiremos mañana)