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miércoles, 28 de febrero de 2018

Rarezas

Me sigue llamando mucho la atención algunas maneras de titular una información. Que si se trasladaran a entornos más cercanos, seguro que provocarían más de un quebradero de cabeza. Te pongo dos ejemplos y luego hacemos la oportuna extrapolación:
Susana Díaz sigue perdiendo peso en Andalucía. Ada Colau saca pecho en Barcelona. Son recientes, no creas que he debido remontarme meses atrás. Como hace unas semanas tuve la oportunidad de ver un vídeo en el que una jovencísima Cristina Valido, actual consejera de Empleo, Políticas Sociales y Vivienda del Gobierno de Canarias, presentaba un festival de variedades en La Florida (La Orotava), y si la misión de un periodista es comunicar libremente información veraz, ¿te imaginas que se me hubiese pasado por la cabeza trocar los nombres de la presidenta andaluza o la alcaldesa de Barcelona por el de la villera nacida en Las Palmas? Porque cambios ha habido en el aspecto físico. Como te pasa a ti y a mí, sin ir más lejos. Lo que puede llevarle a uno a pensar que es cierto el hecho de que la política permuta a la gente. Y ya está, que yo sé luego lo que pasa. Que si esto, que si aquello, que si lo de más allá.
Otra: La editorial sigue apostando por escritores “nóveles”. El entrecomillado es de un servidor.  Como el fallo sea de la empresa editora, mejor que se dediquen sus empleados a sembrar plátanos. De ser el vocablo esdrújulo fruto de quien redactó la noticia, mejor que se proponga para raspar platanera. O a cortar farulla. Cuán necesitados de una buena varahada (léase aspirada la h y confúndala usted, sin temor alguno, con una buena j; como hace con hediondo, sin ir más lejos) están algunos. Deja ver si alguna de las borrascas que nos visitan me hace el favor. Lo mismo le toca a la de mi nieta: Emma.
Pero vamos con asuntos más enjundiosos. Como el de la cesta de la compra en La Gomera. Algo que parece preocuparle a la diputada Melodie Mendoza. Se queja de que la isla no cuenta con cámaras frigoríficas ni almacenes donde guardar las mercancías, hecho que podría abaratar los costes. Nada alega de los precios de los combustibles, porque el transporte está subvencionado al 100%. Me extraña, además, que no haya sido capaz de preguntarle a su jefe y mentor el porqué de tanta inversión desperdiciada en obras que constituyen auténticos pufos. Hay una formación política que los tiene clasificados y cuantificados. Y no suman cuatro pesetas sino bastantes millones de euros muertos de risa. ¿O es que su máster en Bolsa y Mercados Financieros lo tiene reservado para asuntos particulares? No quisiera pensar que ya se le han adherido (qué fino) los modos y maneras de quien dirige el cotarro en los predios colombinos desde poco después del tagoror de Chinguarime. Por si alguno está perdido, la señorita aludida es uno de los tres votos más codiciados de estas peñas atlánticas. Como ayer escribí del que se chinga cada domingo con sus epístolas, puede que todo se pegue.
Las consejeras del Gobierno de Canarias (ese que se sostiene con 18 diputados, y 3 apéndices, gracias a que los 39 restantes también cobran, y bien, por hacer oposición, es decir, se enfrascan para luego acabar con un leche y leche) se suman a la huelga del 8 de marzo. Sigo sin tener conocimiento de la postura de las concejalas populares de mi pueblo. Espero que hagan público el descuento en su nómina mensual. Porque si van a seguir percibiendo íntegro el sueldo, mejor es que se dejen de pantomimas y no acudan a las manifestaciones a ponerse en primera fila.
Rarezas, en fin. Se acaba febrero. Que vino lluvioso y se va por los mismos derroteros. Qué pena que se vaya tanta al mar, que ya tiene bastante. Nos vemos en marzo. Y a perdonar la poquedad.

martes, 23 de enero de 2018

Crónica negra

A lo peor es algo exagerado el titular. Pero esta batería de breves creo que se lo merece. Unos de tinte más opaco y otros no tanto, pero el conjunto tiende, como mínimo, a cierto aspecto grisáceo. O como se estila en otros ámbitos del planeta, a marrón. Vayamos de más suave a más espeso.
Lleva un artículo de opinión varios días en un digital de este archipiélago que comienza con un sugerente “Nunca digas de este agua no beberé…” que me hace patinar las neuronas cada mañana cuando me desayuno con la ración de lectura diaria. Y es que hasta el corrector ortográfico del ordenador se percató y cuando lo tecleaba, ipso facto, y sin yo decirle media palabra, me colocó “esta agua”. Porque el que me suene cacofónico “la agua” (Word volvió al aviso correspondiente), no indica que el cambio de artículo conlleve que también deba hacerse con el demostrativo. Pero son tantos, y muchos en televisión, los que persisten en la matraquilla de “este agua”, que alguno va a terminar enchumbado (ensopado, empapado).
Las restricciones de agua en Tenerife, a la vuelta de la esquina. Conclusión de una entrevista a Wladimiro Rodríguez Brito. Con quien, casi siempre, coincido en sus certeros planteamientos acerca de la problemática agrícola de nuestro territorio. Lo malo es que el profesor palmero carga siempre contra los malos gestores que rigen los destinos políticos de las instituciones canarias. No se ha hecho nada en este sector y las medidas adoptadas solo han añadido inconvenientes a una problemática ya de por sí bastante peliaguda. No lo cuestiono, pero olvida su paso por el Cabildo de Tenerife. Fueron muchos años en los que bien pudo convencer a sus compañeros (nacionalistas) de viaje. Alguna cuota de responsabilidad habrá tenido en los desaguisados que ahora pone en solfa. O puede que una vez abandonados los quehaceres como cargo público haya retornado a sus principios comunistas.
Hacia un futuro peor con la reforma de la ley electoral, sentencia el pluriempleado Casimiro. Porque lo dice él, y punto. El añadido de ‘los restos’ solo beneficiará a Tenerife y Gran Canaria. Aparte de sedes gubernamentales, universitarias, sanitarias, aeroportuarias (y más arias), por lo visto pretende que La Gomera (y de paso El Hierro) tenga más diputados. Con lo que el disputado voto incrementará su valor y a más chantaje, más infraestructuras inútiles a sembrar. Mientras, para ratificar su política del mercadeo, reúne a varios centenares de viejos en La Villa, ameniza la función con el polvorete de Pepe Benavente, y a mantener el vivero en buenas condiciones que a la vuelta de la esquina alcanzamos mayo de 2019.
Sigo a la espera de la carta de Rajoy. La que me comunica cada mes de enero que mi pensión se va a incrementar tal cantidad de euros que luego me paso todo febrero dándole vueltas al coco para distribuir todo ese dinero. Ya saben que el capítulo de gastos más importante va a la partida de viajes. Y como hace casi un año que no me doy un salto desde Los Cristianos (Fonsalía aún no está operativo), lo mismo recalo en Alajeró (a pedir asilo político al amigo Nicolás), o me doy un garbeo por Chipude (que van a celebrar la Candelaria en unos días), o paso por el Cabildo a saludar… a los que conozco.
Me he percatado de que los reportajes fotográficos de Manuel Domínguez (y ayer, San Vicente, fue fecha propicia) caen estupendamente bien en un amplio sector femenino. Sobre todo el de tipo Sálvame o similares. Y si se ofenden, que no escriban boberías en los comentarios. Es que tiene look, posee gancho, es un crack (me imagino que no harán referencia a la droga, o a lo peor sí). Lo que nos cuesta  mensualmente, es lo de menos. Rentabilidad obtenida por el salario abonado, es lo de menos. Que el Cabildo nos saque las castañas del fuego, es lo de menos. Que nuestro patrimonio se caiga a cachitos, es lo de menos. Que el tráfico en la población nos saque de quicio, es lo de menos.
Celia Villalobos, popular como el grupo de gobierno de mi pueblo, a sus 68 años, está divina de la muerte. Contemplo sus fotografías y, será producto de su inmensa caradura, la observo más deteriorada que un servidor, con 69. Debe ser que yo me veo con buenos ojos. Y eso que cuenta con la ventaja de estar menos desgastada. O que las sobadas del Congreso no le sienten. O que juega mucho mientras Mariano discursea. Luego, cuando la trincan en tales renuncios (foto incluida), se le desata la lengua y suelta disparates a mansalva.
¿A quién le extraña que en el estreno del AVE Valencia-Castellón la máquina deba parar 22 minutos? Con la presencia de Rajoy, casi todo queda explicado. ¿O no recuerdan lo del helicóptero en Madrid? Además, como algún iluminado invitó a Rita Barberá a esta inauguración, lo mismo se detuvieron a esperarla.

martes, 16 de enero de 2018

Primer edil

Fernando Lázaro Carreter (1923-2004) fue director de la RAE desde 1991 a 1998. En su libro El dardo en la palabra se reúnen los artículos que se publicaron, con ese mismo título, en periódicos de España y América. No solo se trata de un vasto compendio del uso del idioma, sino que, además constituye una crónica, irónica y con tintes humorísticos, de la evolución de la sociedad española durante dos décadas (1975-1996).
En la publicación lleva a cabo un estudio del lenguaje de los periodistas, pues entiende que las personas que están al frente de los medios de comunicación deben ser unos buenos guías para los ciudadanos. La responsabilidad de quienes hablan o escriben para el público es de tal importancia que se requiere cierta pulcritud idiomática para el avance social.
Las faltas de ortografía y los miles de errores que se cometen, llevaron al autor a lanzar cientos de dardos. Y a pesar de escribir de deslices cometidos años atrás, y en muchos casos repite las lecciones varias veces, se lamenta de la incidencia de estos desaciertos en todos los medios.
Alguna vez me introduje en esta cuestión en el anterior blog (Pepillo y Juanillo). Y en concreto de este particular asunto de hoy, también. Pues como uno ejerció de maestro hasta no ha tanto, lleva adherida la manía –como la tuvo Lázaro Carreter– de machacar en hierro frío por si el golpe del martillo fuese capaz de subir unos grados la temperatura del material.
Leía ayer un información, cuya fuente era el Ministerio de Hacienda, acerca del sueldo de los alcaldes españoles, con especial detalle de los canarios, bajo el paraguas de un enorme titular: Los alcaldes de La Laguna y Arona encabezan el ranquin de sus sueldos. Ranquin viene a ser la adaptación gráfica para la voz inglesa ranking, según el Diccionario panhispánico de dudas, porque el DRAE aún no lo recoge, y recomienda el uso de expresiones españolas como lista, tabla clasificatoria, clasificación o escalafón. No obstante, todo se andará, porque el autor reseñado sentenciaba que los cambios en el lenguaje resultan siempre de mutaciones en la sociedad hablante, ya que un idioma inmóvil certificaría la parálisis mental y hasta física de quienes lo emplean.
Pero volvamos a la información periodística: Por su parte, el primer edil de Las Palmas de Gran Canaria… Ay, primer edil, título, precisamente, de uno de los dardos. Recurso manido de gabinetes de prensa que deberemos sumar a los consabidos grosso modo y motu proprio.
Del libro en cuestión (Galaxia Gutenberg, Círculo de lectores, página 559): “De pronto, no se sabe por qué, los medios de difusión se encaprichan con una palabra, y dan con ella verdaderas palizas a lectores u oyentes. Exactamente igual que los nenes cuando les regalan un tambor o una trompeta”. Al margen de lo que venimos comentando, me acordé de evento. Porque cuando a un concejal se le mete la matraquilla, échate a correr. Los de cultura, verbigracia. Para más inri. De la ídem.
Sigo instruyéndome con don Fernando: Los veteranos sabíamos que significa concejal a secas. Los doctos podían añadir que fue una manera semihumorística y semipedante de llamar a los concejales del siglo XIX (voz latina y sin uso), a semejanza del cargo de los ediles romanos, los cuales tenían a su cuidado, según su nombre indica (derivado de aedes: edificio, casa, templo), tales cosas de la ciudad.
Y continúa: Algún avispado, agudísimo e inteligente, pensó que era un modo muy refinado de decir alcalde. Y se rubricó por escrito. Con lo que su estilo ganó en elevación, pero a costa de la dignidad aneja al más preclaro magistrado urbano, disminuido de grado con tal designación.
Mas como la inventiva idiomática nunca falta, otro ingenio cayó en la cuenta del error terminológico y se sacó del caletre ese melindre que convierte al alcalde en el primer edil. Y para enmarcar este párrafo: “No he oído ni leído que se le denomine primer concejal, por la simple razón de que se tiene claro el significado sobrio y más bien rancio de esta última palabra, y a nadie se le ocurriría jugar con ella y forjar semejante sandez; pero edil es más volátil y vagaroso, lo cual facilita el trabajo a los sandios, que son incansables”.
Como me he quedado más relajado tras releer el dardo, creo hallarme en condiciones de sostener que, de igual manera que no todo el personal se encuentra capacitado para ser concejal (edil), no se es periodista por mor de una papeleta en la tómbola festiva. Y quizás este intrusismo desmedido pueda ser la causa de tanto dislate. Porque me parece que no hay profesión en la que los que valen para un roto y para un descosido naden más a sus anchas. No tanto en el escrito, para lo que es menester ciertas valías (que van más allá de los enchufismos por afinidades políticas en los consistorios), como en el audiovisual, donde pululan ejemplares que con alcachofa en mano son capaces de subir al Pico de las Nieves (Gran Canaria) a hacer el ridículo bajo la lluvia para rogar a los telespectadores que se queden en sus casas porque hace mucho frío y pueden caer unos copos de nieve. Prodigios de nuestro ente autonómico en clave de vétete por ay.

jueves, 11 de enero de 2018

Manolo y Casimiro, vaya par

Hay días en los que el dilema para elegir un tema con el que matar el gusanillo bloguero se vuelve peliagudo. Y ayer fue uno de ellos. Largo rato estuve por la tarde dándole vueltas al magín. Y no creas que me llevé el consabido ‘qué necesidad tienes’ con el que algún familiar me sermonea de vez en cuando. Si fumara, pienso, me estaría haciendo mucho más daño. O si empinara el codo más allá de lo recomendable, también.
Se me encendió la luz (mentira cochina porque soy cliente de Endesa y el miércoles es, precisamente, mi día Happy) a las tantas. Y vinieron a sacarme del aprieto los dos personajes que han concentrado la mayor cantidad de opiniones en estas últimas fechas, amén de ser los culpables de que las visitas a Desde La Corona aumenten significativamente cada vez que aparecen sus fotos ilustrando los párrafos con los que me alongo, de lunes a viernes, al parecer y criterio de los que siguen mis andanzas periodísticas.
Vamos por orden. Primero el más cercano. O quizás no. Porque salvo las cortas estancias para las sesiones del posado, escasos son los momentos que el paganini (o pagano) pueblo realejero goza de la oportuna contrapartida. La relación contractual deberá llevar implícito que si te abono religiosamente buena pasta a fin de mes, tú corresponderás con el trabajo que el cargo conlleva, para el que fuiste elegido. Pero son tan notorias las ausencias y tan escandalosas las comparecencias públicas en horario intempestivo que no te podemos conceder siquiera el beneficio de la duda.
Ayer nuestro alcalde time sharing se asomaba a Facebook para enviar al presidente del Cabildo su enésima carta de amor, tras “alegrarse sinceramente” (falso, falso y falso) de que el Tribunal Supremo haya reconocido la deuda del Estado para con esta comunidad autónoma, por flagrante incumplimiento del convenio de carreteras. Y nos pone sobreaviso [sic] de que los millones pendientes no van a servir para nada. Deduzco, pues, que el regidor municipal entiende que da lo mismo que los envíen para Galicia a fin de que Feijóo organice una buena mariscada con sus amistades peligrosas.
Mientras, como en esta villa norteña todo marcha sobre ruedas, no hay retenciones a las entradas y salidas del pueblo, los pavimentos de nuestras calzadas gozan de mejor salud que las carreteras de Casimiro, las conexiones directas del polígono industrial con la autopista permiten el tráfico fluido de los vehículos pesados, el alumbrado público cumple, con creces, los ratios establecidos para evitar la contaminación del cielo y un amplio etcétera (que no menciono en aras de que la lectura no sea demasiado cansina), el edil necesita más amplios horizontes y se mete en berenjenales de mayor porte dejando abandonado su propio gallinero. No sé si ponerlo “sobreaviso” para que los pollos no se le solivianten. Si ya uno de los relegados, por no dar el perfil de niño bueno, osó manifestar que no es oro todo lo que reluce, mejor haría en recular un fisco, no sea que se incrementen los cacareos. Como él está en otra onda.
Después de escuchar en la tele que una webcam en La Orotava era capaz de girar 365 grados (seguro que es una cámara anual no bisiesta) y leer que Pedro González, concejal popular portuense, acusa a la oposición de solo estar pendientes de sacarse la foto (casi me descojono = desternillo o troncho de risa; cógete el tren de cercanías, sí, el que pasa por La Dehesa, y llega a Realejo Alto), me relajo con las ocurrencias de Curbelo, quien exige responsabilidades a Endesa por dejar La Gomera sin luz durante veinte minutos, reconoce favorablemente la precitada sentencia del TS, y pide, pide, pide y vuelve a pedir. Igualito que como beben los peces en el río.
Él (Casimiro) no ha sido capaz de asumir culpabilidad alguna en todas las obras llevadas a cabo en la isla y que o han sido derribadas por sentencias judiciales (embotelladora de Taguluche) o duermen el sueño de los olvidos más profundos como  el Jardín Botánico y piscinas en Vallehermoso, el denominado Audillón de La Villa, Centro de Artesanía en Gran Rey, Centro de Talasoterapia en Hermigua, hoteles rurales, miradores, quesería… Precioso currículum como para demandar débitos.
Y por si fuera poco, dos veces condenado. Pero bien se ocupó de que su nuevo juguete (ASG) no estuviese sujeto a código ético alguno. En la época que estudió Filosofía y Letras, la Ética era optativa. Y él se decantó por la Economía de mercado. Lo mismo antes de fin de mes me doy un salto. Me prometieron una varas de flor de mundo en Los Aceviños. Y de camino pararé un momento en Las Rosas para comprar un tarro de miel. Cuánta hipocresía. Con todo el dinero botado, ni desempleo existiría.
Tranquilos. En Fitur se estrecharán todos las manos, correrán un par de noches locas (alguno ya es especialista) y… Parece que ya estoy más relajado. Hasta mañana.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Rebumbio

Ruido retumbante, señala el DRAE. Pero Marcial Morera, en el diccionario del habla canaria, indica que aparte de alboroto o escándalo es, además, confusión, desorden. Y pudo ser, también, rebujato, a saber, trazo mal hecho, garabato. Porque ayer por la tarde se me acumularon varios motivos que podían ser objeto del comentario o artículo de hoy, y una vez más sentí pena de aparcar alguno de ellos. Así que, como ha ocurrido en ocasiones anteriores, aquí va un totum revolutum. Y puede que al final me lo agradezcas porque las pinceladas breves gozan de una lectura más ágil.
Cuando aún restan humos del incendio en las cumbres de Gran Canaria, leo que el Gobierno canario se plantea contar con un departamento de drones. Yo no sé qué demonios estaba pensando en ese momento, pero te juro que la confusión mental a la que me hallo sometido en estos postreros días del mes nono, me jugó tan mala pasada que me dije en voz alta que tal sección ya era una realidad aunque no contemplada, por escrito, en el organigrama pertinente. Solo basta anteponer al nombre de los minúsculos aparatos voladores un sugerente la(drones). ¿O no?
Raro me parecía que figurase San Sebastián de La Gomera en la relación de capitales con elevados índices de contaminación. Todos se debe, según el alcalde (y consejero del Cabildo; allá todos los de Casimiro están pluriempleados), a que falló unos de los medidores, el ubicado en la central eléctrica. Me imagino que no le habían cambiado el filtro y acumuló los efluvios de los voltios, amperios y ohmios. Porque si hubiese estado situado en las proximidades del Cabildo (por el parque de la foto, más o menos), tal vez habría captado los tufos políticos que por allí se estilan. Aunque en la isla abunda el silencio amordazado, que bien describiera Pedro García Cabrera, cada vez son más las voces discordantes ante las formas nada ortodoxas en la práctica de la gestión de la cosa pública. El que el presidente haya aceptado la rebaja que le propuso el fiscal por el caso madrileño del puticlub, no debe hacernos olvidar que ya van dos muescas en el historial delictivo del personaje. Y si en Canarias los procesos judiciales se dilatan hasta la eternidad, en la Colombina rozan, y traspasan, las lindes de la prescripción. Por lo que cualquiera se atreve a especular con lo pendiente.
Otro que recurrió al acuerdo con la Fiscalía fue el exconcejal portuense que realizó 2498 llamadas en el año 2011 a una misma titular con el móvil corporativo, 130 de las cuales con una duración superior a la media hora. Por la mañana, por la tarde y a altas horas de la madrugada, porque el pobre creía que disponía de tarifa plana. Y tanto lo negó que llegó a querellarse contra Jonás Hernández, concejal de IU en Los Realejos, por haber denunciado el despilfarro. Una multa de 8 euros diarios durante seis meses, suspensión de cargo y empleo público durante igual periodo de tiempo, amén del abono de las costas del proceso judicial. Hay amores que matan. La mancha queda, pero los dirigentes del PP no han dicho mu. Esperemos pacientemente para ver qué ocurre con el que tiene abierto Lope. Manuel Domínguez, quien regresó por unos instantes al pueblo para sacarse la foto con el Míster no sé cuántos, ni pío. Como me borró de la nómina, debo buscar la información por otras fuentes.
Vuelvo a La Gomera. Tanto tiempo sin nada y, de repente, todos a por la tarta. Comenzó a operar Fred Olsen en la línea marítima interior y anuncia Armas que ha adquirido un barco (Volcán de Teno, que no es volcán, pero bueno) para llevar coches a Valle Gran Rey. Que yo lo tengo más grande, habrá sentenciado. Aunque pueda parecer que la competencia juega a favor del usuario, me temo que la avaricia pueda romper el saco. Y se corra el peligro de se vuelva a las andadas y quede todo en agua de borrajas. Como ya aconteció en el pasado. Me da que no hay mercado para tales dispendios. Pero mientras dure, bienvenida sea la noticia. Si algo fallara y se retiraran las dos de golpe, se iniciaría el rodaje de nuevos capítulos del serial ‘El disputado voto gomero’.
Fraude de 21 millones de euros por la comercialización de aloe vera como si fuera canario. No entendí bien las explicaciones del consejero de Agricultura (es herreño de oratoria atípica), pero te juro que pensé en los chinos, que no solo se lo copian todo sino que ponen los productos aquí a un precio más barato que el elaborado en Tiscamanita.
Se cayó Facebook. Se cayó Instagram. Y convertimos el asunto en un drama. Tal y como están las carreteras, ¿podría esperarse otra cosa? Menos mal que se levantaron, porque cualquier día no lo van a contar.
Y termino con un titular de un artículo de opinión publicado en un digital de este archipiélago canario: “¿Democracia sí, ó, democracia nó?”. Como si no tuviera miga suficiente la interrogante, ese exceso de tildes le da un toque peculiar.