Me sigue llamando mucho la atención algunas maneras de
titular una información. Que si se trasladaran a entornos más cercanos, seguro
que provocarían más de un quebradero de cabeza. Te pongo dos ejemplos y luego
hacemos la oportuna extrapolación:
Susana Díaz sigue perdiendo peso en Andalucía. Ada Colau
saca pecho en Barcelona. Son recientes, no creas que he debido remontarme meses
atrás. Como hace unas semanas tuve la oportunidad de ver un vídeo en el que una
jovencísima Cristina Valido, actual consejera de Empleo, Políticas Sociales y
Vivienda del Gobierno de Canarias, presentaba un festival de variedades en La
Florida (La Orotava), y si la misión de un periodista es comunicar libremente
información veraz, ¿te imaginas que se me hubiese pasado por la cabeza trocar los nombres de la presidenta andaluza o la alcaldesa de Barcelona por el de la
villera nacida en Las Palmas? Porque cambios ha habido en el aspecto físico.
Como te pasa a ti y a mí, sin ir más lejos. Lo que puede llevarle a uno a pensar
que es cierto el hecho de que la política permuta a la gente. Y ya está, que yo
sé luego lo que pasa. Que si esto, que si aquello, que si lo de más allá.
Otra: La editorial sigue apostando por escritores “nóveles”.
El entrecomillado es de un servidor.
Como el fallo sea de la empresa editora, mejor que se dediquen sus
empleados a sembrar plátanos. De ser el vocablo esdrújulo fruto de quien
redactó la noticia, mejor que se proponga para raspar platanera. O a cortar
farulla. Cuán necesitados de una buena varahada (léase aspirada la h y
confúndala usted, sin temor alguno, con una buena j; como hace con hediondo,
sin ir más lejos) están algunos. Deja ver si alguna de las borrascas que nos
visitan me hace el favor. Lo mismo le toca a la de mi nieta: Emma.
Pero vamos con asuntos más enjundiosos. Como el de la cesta
de la compra en La Gomera. Algo que parece preocuparle a la diputada Melodie
Mendoza. Se queja de que la isla no cuenta con cámaras frigoríficas ni
almacenes donde guardar las mercancías, hecho que podría abaratar los costes.
Nada alega de los precios de los combustibles, porque el transporte está
subvencionado al 100%. Me extraña, además, que no haya sido capaz de preguntarle
a su jefe y mentor el porqué de tanta inversión desperdiciada en obras que
constituyen auténticos pufos. Hay una formación política que los tiene
clasificados y cuantificados. Y no suman cuatro pesetas sino bastantes millones
de euros muertos de risa. ¿O es que su máster en Bolsa y Mercados Financieros
lo tiene reservado para asuntos particulares? No quisiera pensar que ya se le
han adherido (qué fino) los modos y maneras de quien dirige el cotarro en los
predios colombinos desde poco después del tagoror de Chinguarime. Por si alguno
está perdido, la señorita aludida es uno de los tres votos más codiciados de
estas peñas atlánticas. Como ayer escribí del que se chinga cada domingo con
sus epístolas, puede que todo se pegue.
Las consejeras del Gobierno de Canarias (ese que se sostiene
con 18 diputados, y 3 apéndices, gracias a que los 39 restantes también cobran,
y bien, por hacer oposición, es decir, se enfrascan para luego acabar con un leche
y leche) se suman a la huelga del 8 de marzo. Sigo sin tener conocimiento de la
postura de las concejalas populares de mi pueblo. Espero que hagan público el
descuento en su nómina mensual. Porque si van a seguir percibiendo íntegro el sueldo,
mejor es que se dejen de pantomimas y no acudan a las manifestaciones a ponerse
en primera fila.
Rarezas, en fin. Se acaba febrero. Que vino lluvioso y se va
por los mismos derroteros. Qué pena que se vaya tanta al mar, que ya tiene bastante.
Nos vemos en marzo. Y a perdonar la poquedad.
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