jueves, 17 de agosto de 2017

Se va a echar a perder

Ignoro la fiabilidad de los contadores de visitas que te permiten conocer qué cantidad de lectores se han asomado a las entradas del blog. Lo manifiesto porque como cada día me señala algunos centenares, estoy preocupado, a la par que sorprendido, por si no soy capaz de mantener el interés en los temas que son objetos de mi comentario.
El artículo que ha merecido la mayor atención se publicó el 16 de agosto de 2016, en Pepillo y Juanillo, y lo titulé La Graciosa en peligro. Ayer tarde eché una visual y señalaba la nada despreciable cantidad de 7434 visualizaciones. Ni siquiera la de Casimiro (7 de marzo próximo pasado, en Desde La Corona), que mucho revuelo armó en sede parlamentaria, alcanzó tanta trascendencia (3599 visitas).
La frase que da título al presente no es mía. Es de una de las gracioseras entrevistadas por La Sexta en el reciente programa dedicado a la isla, en el que se debatía acerca de la masificación que sufre aquel reducido espacio. El lamento es bastante significativo: Se va a echar a perder.
Este es el tercer o cuarto artículo que dedico a dar mi parecer de la presión a que está sometida la que se considera la octava isla del archipiélago. Que cada verano sufre tal avalancha de visitantes, que se baten récords en el arrendamiento de apartamentos (un año de antelación, mínimo), en el movimiento de vehículos, en el alquiler de bicicletas, en el número de viajes de las líneas marítimas, y en ‘todo lo que normalmente no vemos’ (basuras, visitas al cuarto de baño, erosión del territorio…).
No me voy a repetir en lo expuesto con anterioridad. Pero me alegro de que los habitantes tomen conciencia de que la olla puede explotar. Puede que de nada valgan los lamentos de quienes vendieron solares a foráneos que ahora regentan habitaciones, viviendas, residencias. Aunque se está a tiempo de poner coto. Porque, me temo, los dineros obtenidos están tomando otros caminos y no repercuten en mejoras para los que allí fijan su residencia durante todo el año.
Yo entiendo que ya está echada a perder, pues en este particular caso me puede el pesimismo. Mas no me gustaría perder la esperanza y seguir metiendo la mano en el agua. A pesar de las microalgas. Debidas al aumento de la temperatura a consecuencia del cambio climático. Y nos quedamos tan frescos. Como si esta secuela no supusiese la avanzadilla de la que nos espera.
Mientras, todos doctores en biología marina. Y las redes sociales ponen de manifiesto que el pueblo canario vale su peso en oro. La cantidad de másteres por centímetro cuadrado se ha incrementado vertiginosamente. No hubo necesidad de acudir a la tómbola de la fiesta del barrio para adquirir la papeleta. Nos bastó un par de dedos, y la tecnología puso el resto.
Los entendidos (me quedo patinando al no saber dónde ubico a los políticos) coligen que no existe relación entre microalgas y vertidos de aguas residuales. Y de tal suerte, carta blanca para arrojar toneladas de mierda al océano. Como llevamos haciendo varias décadas. Todavía es posible visitar calderones, pescar viejas y coger lapas. Cuando junto a las cianobacterias aparezcan más bichos raros, estudiaremos qué medidas corresponde adoptar. Y si el turista decide buscar lugar alternativo, rezaremos a la Virgen de Candelaria para que surjan más conflictos en el Norte de África y en Oriente Próximo (o Lejano).
Se va a echar a perder, dijo la señora tocada con su sombrero graciosero. Quien ha vivido allí siempre sabrá bien el porqué de la sentencia. Salvando las distancias, es lo que vengo sosteniendo con mi alcalde. Me temo que nadie nos va a prestar la más mínima atención. Seguirán llegando barcos cargados de gente a La Graciosa. Unos veinte al día. Y persistirá Domínguez en ser y no ser al mismo tiempo. Cuando ocurra una desgracia, allá y aquí, nos lamentaremos amargamente. Pero nadie se acordará de que lo habíamos advertido. ¿Adivinos? Qué va, sentido común.
Perdón por no haber publicado ayer. Razones de fuerza mayor me lo impidieron. Intentaré que no vuelva a ocurrir. Procuraré no echarme a perder. ¡Ah!, te dejo pues Clavijo recomienda que nos estemos callados no sea que se enteren por esos mundos afuera de que en Canarias… Hasta mañana.

lunes, 14 de agosto de 2017

Despistes

Me asalta la duda de si podemos definir a Rajoy como el prototipo de hombre despistado. Porque sus lapsus (resbalón, desliz, error) no pueden deberse a falta de capacidad intelectual para afrontar, con ciertas garantías de éxito, el más mínimo enfrentamiento verbal (sin plasma). Pero como se atorrolla (Explicación: Lo tenía todo bien aprendido, pero cuando salió ante el público se atorrolló de mala manera) más de la cuenta, uno duda.
Despistes, y despistados, existen para dar y tomar. Mentes lúcidas en la historia han adquirido fama no solo por sus indudables valores, sino, además, por distracciones que han marcado época. Ejemplos, a porrillo. Y sin ser ningún genio, ¿a quién no se le han extraviado las llaves? Mejor, ¿quién no las ha buscado hasta decir basta y las tenía en el bolsillo, o, quizás, en el lugar de costumbre? ¿Cuántos se han roto los cascos pensando dónde demonios se halla el lápiz –que hasta hace un segundo estaba ahí– y pasea con él en la oreja durante buen rato. O aparcar el coche y no acordarte en qué lugar. Ya lo del burro, estando montado en el animal, me parece demasiado.
Sé de uno que se bajó a comprar una caja de cigarros, se entretuvo hablando con unos amigos, y cuando regresó, a lugar equivocado, armó la marimorena porque se le habían llevado el auto con la mujer y el hijo dentro. Y se fue a denunciar el hecho a la policía. Y entre todos lo encontraron… donde lo había dejado estacionado. Solo había cambiado algo la cara de pocos amigos que ahora presentaba la parienta.
Leí hace unos días las peripecias de cierto motorista italiano que recorrió no sé cuántos kilómetros sin percatarse de que el paquete –su pareja– se había quedado en la gasolinera donde repostaron y estiraron las piernas. Y recordé que no hace falta ir tan lejos. Te cuento:
Varias décadas atrás, en el lugar de la foto (El Penitente), tuvo Chicho su herrería. Donde también se hallaba el mercado municipal. Y donde un servidor hizo las prácticas con la Autoescuela Casanova para sacar el carné de conducir (finales de los sesenta). Pues bien, nuestro protagonista de hoy, el susodicho Chicho, era el vivo ejemplo del despistado elevado a la enésima potencia.
Cierto día, concluida su jornada laboral, cuando estaba a punto de coger la moto para regresar a su domicilio en El Toscal (La Ladera, para ser más exactos), se tropezó con Pepe (era, junto a su hermano Manolo, fontanero del ayuntamiento) y se prestó a llevarlo para el barrio (estos vivían bien cerca, en Los Beltranes, del domicilio de aquel). Dicho y hecho. O tal vez no.
–Súbete.
Tira Chicho carretera adelante y cuando alcanza el destino…
–Bueno, ya llegamos, bájate.
Y mira para detrás. Ya sabes que para apearse de este tipo de vehículo, debe hacerlo primero el de atrás. Como nadie respondió, casi ni pone el pie en el suelo…
–Coño, ya Pepe se cayó y yo no me di cuenta. Me cago…
A deshacer el camino. A todo lo que la moto daba por aquellas estrecheces de La Dehesa (cincuenta años atrás) y rezando para que no le hubiese pasado nada. Mientras le daba al magín porque él no había escuchado ninguna caída ni grito alguno.
En el Salto del Barranco vislumbra a Pepe que venía caminando y sin magulladura aparente.
–Chacho, ¿qué te pasó? Traigo unos nervios…
–No, a mí no me pasó nada, porque ni siquiera esperaste a que me montara, saliste como una escopeta y allí me quedé yo como un tolete. No me diste tiempo ni para pegarte un chillido.
Al segundo intento sí lo llevó. Y ahora viraba el ojo de vez en cuando. Por si acaso.
Esos son despistes famosos y no los que ahora te brinda Internet. Haz la prueba y observarás que todos se reducen a que tal o cual enseñó algo. A ligerezas interesadas yo no juego. Seguro que tú podrás reseñar otros muchos ejemplos.

sábado, 12 de agosto de 2017

Niágara de versos y prosas

Han transcurrido dos meses largos. Porque fue el 5 de junio próximo pasado, y en la piscina municipal, cuando Álvaro Hernández Díaz me hizo entrega de un ejemplar del libro que se deja reseñado y cuya portada ilustra este post de hoy sábado 12 de agosto, onomástica de Agilberta (confesor), Alejandro -el Carbonero- (obispo, mártir y patrón), Aniceto (mártir), Casiano (obispo), Crescenciano (mártir), Digna (mártir), Esteban (confesor), Eunomia (mártir), Euplo (diácono y mártir), Euprepia (mártir), Eusebio (obispo), Felicísima (mártir), Felicísimo (mártir), Félix (mártir), Fotino (mártir), Gerardo (mártir), Gratiliano (mártir), Herculano (obispo), Hilaria (mártir), Juan (mártir), Julián (mártir), Juliana (mártir), Largión (mártir), Macario (mártir), Muredac (obispo), Nimia (mártir), Porcario (abad), Segene (abad) y Sergio (confesor). Quién hubiera trincado (sin dobles) esto de la Internet cuando era uno más joven. ¡Ah!, ¿Tú no has leído, verbigracia, aquello de que este libro se terminó de imprimir (en nuestro caso Tipografía García, de La Perdoma) el 29 de enero, día de San Sulpicio Severo? Pues eso.
Le adelanté al autor en el propio vaso piscinero que me había gustado el prólogo del otro Álvaro, el junior. Quien labró el terreno para que el senior sembrara la simiente, lamentándose, al momento de soltar los bártulos de la labor, por si no lo preparó adecuadamente, aunque sostiene, y de casta le viene al galgo, que “puedo prometer y prometo que aré lo que pude”.
Parida la criatura en el año de la sexagescencia, se me invita en la dedicatoria a dar mi parecer (Espero tu crónica; ya tú verás) y a ello se dispone este otro componente del Mester de Juglaría, no sin antes demandar clemencia por la tardanza. Pero el no haber perdido la manía de tener sobre la mesa de noche varios ejemplares  ̶ ahora me dio por (re)leer una colección de 100 volúmenes, Ediciones Orbis, más o menos del año de la pera ̶  me retrasó el cometido. Pero como nunca es tarde, si la niña está buena (que decía un amigo), heme aquí ante la pantalla del ordenador. No ha tanto quedaba bien lo de un folio en blanco.
Consta el compendio (muestrario, antología) de 26 poemas, 16 relatos, 6 humoradas, 2 obras teatrales y 16 crónicas, paridos –y paridas– en el “silencio orfebre y la fértil soledad”, y que se exponen a la “pública vergüenza”, no sin reclamar la consabida indulgencia. Por cierto, ¿ya lo adquiriste? En las librerías del pueblo se halla. Y barato. Cómpralo, hombre, y fomentamos el comercio local. Porque no pretenderás que yo te lo cuente de pe a pa, como hacíamos antes cuando salíamos del cine y le dábamos a la lengua hasta las tantas con las andanzas del fulano y ese final apoteósico cuando la chica despierta de su obnubilación por el malo y se queda para siempre jamás con... Y me dejo de películas, que me enrollo.
Nos deleita Álvaro en sus poemas con una variopinta temática y amalgama en apacible crisol rimas, sentires y, en suma, el fruto de años de paciente quehacer. Collage de fuegos, evocaciones, coplas, poemillas en flor, amores, querencias, amistades, juegos, lugares, rincones… Y la chispa, una constante.
Relatos de aquí y de allá, a vuelapluma o cargados de profundas reflexiones. Desde unas sugerentes tardes con Aline a las historias de Cayetano. Me quedo con estas. Y la invitación para que en próxima entrega conozcamos las peripecias al completo. Que no sé si fueron paridas en los tiempos de la vieja Olympia, la macabir que balbuceaba el pequeño o ya son fruto de avances informáticos.
Las ocurrencias de quien maneja el humor en cualquier situación no podían faltar en el compendio. Quienes entendemos, me incluyo, que sacarle chispa (me repito por si no captaste antes su inclusión) a la vida es el más sano ejercicio para el peregrinaje vital, las humoradas constituyen  el contrapunto perfecto. Poco importa que el meollo sea el sastre de Tarzán o una singular Campanitas en versión macarrones. Los angelitos negros de Antonio Machín se echarían unas risas. O se mandarían unas carcajadas.
Conocíamos, por su estrecha relación con el Pago de Higa (zona orotavense), las dos obras de teatro que se incluyen en el libro. Muchos parajes perdomeros fueron recorridos por quien estas líneas suscribe en frías noches de villancicos en el mes de diciembre de algunos años idos. Por lo tanto, El Cerrudo (Belén viviente), así como la intermediación de José Manuel Ramos en la compraventa de una cosecha de papas, con la chiripitifláutica celebración “donde las chicas guapas”, nos conducen al buen hacer de Teatruva.
Por último, un conjunto de Crónicas que ponen brillante remate a una exquisita degustación. Desde la remembranza de don Víctor, el salesiano cura de Los Altos, hasta la explicación de cómo se da el paso (atrás) para continuar compartiendo saberes a través de la figura de Cronista Oficioso, que no Oficial.
Variado, atractivo, divertido. Buena cosecha de las gavetas de un coleccionista nato y de un curioso impenitente. Un símil para los que ya presumimos de cierta edad: como las ventas de antes. Caudal, torrente (también cinéfilo convicto y confeso, que Facebook dé fe), un buen chorro de pipas  ̶ me faltaba el aderezo autóctono ̶  con que regar la platanera del saber (porque había que traslucir la vena gorvoranera, o dejaría de ser yo).
Gracias, Álvaro, por la entrega. A la espera quedamos del próximo alumbramiento, que ya metido a editor, pa´lante.

viernes, 11 de agosto de 2017

Rumores y otros

Las tradicionales sequías informativas veraniegas –no tan acentuadas en la actualidad como décadas atrás– dan pábulo a la proliferación de rumores. Que son, eso dicen, la antesala de la noticia. Lo que me parece otra aberración más en este convulso mundo de los excesos. En el periodístico, ni te cuento.
Sostiene algún lumbrera que la acumulación de jóvenes (en prácticas) en las redacciones de cualquier medio hace disminuir la calidad del producto. Lo que viene a ser más falso que un billete de tres euros, porque ojalá más de un encumbrado alcanzase la preparación de estas hornadas universitarias. Y no me apetece poner ejemplos no sea que los ejemplares que llevan muchos años en la cosa puedan sentirse ofendidos. Como si el tiempo fuese el único medicamento para conseguir la mejoría. Conocí a un futbolista al que le repetían los entrenadores –puede que para consolarlo– que en la siguiente temporada alcanzaría el cénit de su carrera. Contaba su historia cuando debía ayudarse de bastón sin haber cumplido aquel sueño de juventud. Se quedó con las ganas.
Qué arma de doble filo este mundillo de las redes sociales. En el que nos desenvolvemos con total desparpajo y sin medir consecuencias de los peligros que entraña. Porque el vivir conectados de manera permanente nos ha provocado tal subidón de adrenalina que todos nos hemos convertido en expertos. Y de ahí a periodista o reportero gráfico, un paso.
Ayer tuvo que salir a la palestra Sanidad para señalar que el brote de hepatitis A (hecho cierto) con que estos calores nos han sorprendido, nada tiene que ver con el tan cacareado asunto de las microalgas que han poblado nuestras playas en los últimos días. Es que no hay nada más fácil que divulgar cualquier direte, etiquetar a unos amigos y que ruede el bulo. Al cuarto de hora es tema contrastado. Y si aderezamos la movida con una fotografía, aunque sea de la Cochinchina, a ponerle el cuño.
Algo parecido debió acontecer con el señor Hernández Bento. El que fuera amigo entrañable de Soria, y desaparecido de la escena política tras su fallido intento de hacerse con el mando del PP en Canarias en un proceso de primarias que fue recurrido en los tribunales, se elevó hace unas horas a candidato a la alcaldía de Las Palmas por Ciudadanos. Minutos después era públicamente defenestrado al no aceptarse su afiliación a la formación naranja. Algo que para otro medio era afer elevado a los altares desde el pasado julio. ¿Otra serpiente? Chi lo sa.
Puedo confirmar –esto no es rumor– que Juana no está en mi casa. Y si por un casual así fuese, lo primero que le recomendaría es un cambio urgente de abogada. Porque las directrices de quien lleva su triste dilema la han abocado a un camino de difícil retorno. La comisión de un delito es la peor decisión que pudo adoptar. La presión social a través de los medios de comunicación y el juego de los sentimientos no suelen ser buenos aliados ante el fundamento de la razón. Convertirse en prófugo de la justicia quizás no sea la mejor decisión para proteger a sus hijos.
El 10 de agosto de 1982 (35 años atrás), las Cortes aprobaban el Estatuto de Autonomía de Canarias. Ayer nos lo recordaba un periódico con una fotografía de Bravo de Laguna, quien en aquel entonces ya transitaba por la cosa pública y algo tuvo que ver con la redacción del documento. Nuestro hombre sigue hoy tan campante y ahora mismo estudia la posibilidad de integrar su grupito grancanario en Ciudadanos. Puede que tenga más suerte que el anteriormente citado Hernández Bento. Y espero que no vuelva a caer en la tentación de llevarse algo para casa, que ya con el episodio londinense habrá salido escaldado. Y no fue un rumor.
La viñeta de Morgan (vi su exposición en Las Palmas el verano pasado, qué maravilla) me conduce a dos temas con un denominador común: los deportes extremos. Como el de las esperpénticas carreras para coger una hamaca en la piscina del hotel (no es nada nuevo pero los canales de difusión elevan al estrellato de las visitas las tramas más nimias) y la grave preocupación (esta sí es cuestión de calado) por las exigencias a que exponemos el cuerpo, con unos esfuerzos tan inhumanos que se corre el peligro evidente de que el motor se gripe ante un sometimiento que trasciende los límites de la sensatez.
Y finiquito estos otros, que no son rumores. Se nos marcha Clavijo hasta El Líbano. Siguiendo los pasos de otros presidentes y ministros, va a girar visita al contingente militar del Mando de Canarias. Luego, entiendo, le harán un reportaje para ese maravilloso programa televisivo denominado Noveleros. Que podría extenderse al Somos costeros. A este rebenque de la platanera le gustaría que fuera a entrevistarse, verbigracia, con Eduardo Álvarez (lo nombro en representación de tantos canarios que se han ido por esos mundos en busca de un porvenir que aquí no hallaron) y sacara conclusiones de penurias y esfuerzos. Y siempre llevando la bandera de Canarias por delante. Esos valientes sí que necesitan estímulos. Lo de los otros entra en el capítulo de las obligaciones que adquirieron cuando libremente pasaron a formar parte del Ejército. Deja ver si tengo suerte y algún día nuestros dirigentes se quitan la venda y se dejan de ‘postureos’.
Lo mismo nos encontramos mañana. Ya se verá.

jueves, 10 de agosto de 2017

Crisis de los huevos

No está clara (ni yema) la cuestión. Las gallinas, ajenas a la problemática, a lo suyo: a poner.  Y a inundar el mercado sin ser conscientes de que nos pueden estar envenenando. Porque al humano –el más irracional sujeto que habita el planeta Tierra– no se la ha ocurrido mejor solución para combatir plagas de pulgas, garrapatas, cucarachas, pero, sobre todo, las de piojos rojos, que utilizar cierto insecticida denominado fipronil. Que, como todo producto tóxico, nos ofrece la otra cara de la moneda. Lo que es haz para los insectos reseñados, se convierte en envés para los animales y domésticos. Y las aves no solo pueden contaminarse, sino que nos pueden regalar los efectos nocivos del producto a través de… los huevos.
Alemania acusa a Bélgica y Holanda de falta de transparencia. A su vez, Bélgica lo hace con los Países Bajos por ocultar sus huevos desde noviembre del pasado año. Da la impresión de que el Benelux ya no es lo que era. Y que la Unión Europea hace aguas. O tiene los huevos aguados. O duros, como la cara de algunos dirigentes. Y yo, en lugar de escribir unas líneas para poner en solfa a cierto digital herreño que nos informa de la concesión del premio Leoncio Morales a Narvay Quintero, consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Aguas, amén de portavoz del Gobierno de Canarias, sin que exista la más mínima referencia a los otros 18 galardonados, me sumerjo en la huevonada (necedad en el lenguaje coloquial de varios países americanos) y desvío mi atención al amplísimo espectro léxico del vocablo en cuestión.
Aunque, y con carácter previo, la imaginación me trasladó a Venezuela (Nicolás Maduro) y Corea del Norte (Kim Jong-un), países que en la actualidad pueden ser el paradigma, en su enfrentamiento con el vecino del ático, Estados Unidos (Donald Trump), de la comprobación testicular (acepción 5ª del DRAE) del que los tiene (o produce) más grandes y batir el récord mundial de confección de tortillas, con o sin papas. Porque estos tres ejemplos (qué digo, ejemplares) sí que son una verdadera crisis de huevos y no la posible salmonelosis proveniente de las gallináceas europeas. Y no hay verano que se precie sin varios brotes de salmonela. Los huevos no iban a ser menos y siempre se descarría alguno.
Nos ahogamos, a veces, en un vaso de agua, o con un huevo frito (o pasado), con supuestas crisis que solo son el resultado de las batallas económicas por ocupar espacios de mercado en un mundo cuya principal finalidad consiste en consumir sin ton ni son. Tesitura similar a cuando se pone en solfa a un medicamento. Cuando en realidad solo se trata de una operación de mercadotecnia del laboratorio de la competencia. Por qué desgraciarlo tú cuando lo puedo hacer yo.
Suele ser en época estival cuando surgen informaciones de este estilo. No digo que sea otra de las clásicas “serpientes”, pero da que pensar. Lo tomaremos como un huevo de Colón (cosa que aparenta tener mucha dificultad pero resulta ser fácil al conocer su artificio), también llamado huevo de Juanelo (no mi amigo de San Juan, debe ser otro). Aunque si estuviésemos en invierno no nos calificarían de beodos si sostenemos que se trataría de un huevo pasado por agua (huevo tibio, se estila por las Américas) siempre que las lluvias hagan acto de presencia.
Si hemos de volver a la trifulca antes reseñada entre mandatarios supuestamente idos, encajarían otras expresiones al estilo de huevos bobos o huevos dobles quemados, cuando no cacarear y no poner huevo. No obstante, que no se pongan farrucos o puede que den con los huevos en la ceniza ante alguien que se eche los huevos a tuto. Lo mejor sería hacerle huevos al asunto. O, en caso contrario, machacarse los huevos. Para no comerse un huevo por no tirar la cáscara, es preferible ir pisando huevos. Como en Puerto de la Cruz, tranquilitos, empollando huevos. Tanto que nos cargamos la gallina de los huevos de oro (turismo) sin que movamos un dedo, como si estuviéramos de a huevo… Como de algo hemos de morir, qué mejor que con un par de huevos.
Todo surgió de buscar HUEVO en el diccionario. A fe que enseña un montón. Y como Internet te facilita el trabajo sin necesidad de poseer varios ejemplares en casa, cuando un huevo te siente mal y te salgan sarpullidos por todo el cuerpo, te quedará la satisfacción de estar vacunado con un fisco de cultura. Mientras, no uses fipronil indiscriminadamente. No se ha probado, creo, contra la mosca blanca ni microalgas, pues siguen ahí, tan campantes.
Cuídense de la calima. Y del viento. Y del calor. A este paso no vamos a salir de casa. Para que no se nos suden (las ideas).

miércoles, 9 de agosto de 2017

Coplas

En el periódico Gaceta de Tenerife (14 de mayo de 1927, página 2) nos tropezamos con una amplia reseña del Festival de la Copla establecido por el Ateneo de La Laguna. Se trató de un concurso, según rezaba el acta correspondiente, al que se admitieron 479 composiciones (para isas o folías), y fue tal el éxito obtenido que el jurado propuso a la entidad organizadora aumentar el número de premios hasta veinticuatro, en lugar de los doce originalmente previstos en la convocatoria.
El acto tuvo lugar en el Teatro Leal, donde los galardonados leyeron sus composiciones y recibieron los obsequios donados por diversas entidades, amén de instituciones públicas y algunos particulares que generosamente aportaron donativos al respecto.
La información aclara que el orden en que se reseñan no implican preferencia alguna y que los regalos fueron atribuidos mediante sorteo. Entre los distinguidos se encuentra nuestro insigne “realejero” José Galán.
Llama la atención entre los trabajos laureados varias composiciones que han marcado impronta en el mundo de la música folclórica canaria, así como los autores de las mismas, personajes de especial relevancia en el mundo de las letras. Me permito transcribir las estrofas merecedoras de la distinción, porque 90 años después de aquel acontecimiento siguen vivas en la memoria e interpretadas en los escenarios festivos de las islas. Y como uno estuvo metido en ese mundillo hasta el otro día, a veces afloran recuerdos. De ahí la foto con los componentes de la A.F. de Higa.
Al escucharte cantar / unas folías, mujer, / la copla quisiera ser / para tus labios besar. (Elvira Machado)
Lejos del terruño amado / unas folías canté, / y oí gemir la guitarra / cuando a mi madre nombré. (Saturnino Tejera)
Dicen los que no han querido, /  que no se muere de amor, / pero se vive muriendo / y así es como vivo yo. (Antonio Ribot)
En lo brazos de su madre / el pobre niño murió, / y creyendo que dormía / le cantaba el arrorró. (Diego Crosa)
Esta copla de folías / es un  ataúd florido, / en donde yace mi amor, / al que ha matado tu olvido. (Juan Pérez Delgado)
Cuando se canta una copla, / sin poner el alma en ella, / hasta la guitarra sufre / y desafinan las cuerdas. (José Galán)
Eres entre las canarias / una pérfida excepción, / llevas nieve en el semblante / y nieve en el corazón. (Luis Álvarez Cruz)
A “disile” que la quiero / no me atreví en “too” el día, / al “escuro” de esta noche / se lo dirán las folías. (José Casanova)
Arrorró me cantó a mí, / folías le canté yo, / ella desde que nací / y yo desde que murió. (Blas González González)
Al monte de la Esperanza / por leña subí una vez, / y como verde la hallara, / triste y sin leña bajé. (Veremundo Perera)
Por una copla del pueblo / de tu engaño me enteré, / bendita sea la copla / que borró nuestro querer. (Nicolás Mingorance)
Una viña matancera, / un trigal en La Laguna, / y por la noche, a la luna, / bailar la isa en la era… / ¿para qué mayor fortuna? (José Casanova)
Fuiste el sábado a vender / violetas a Santa Cruz, / pero vendiste una rosa: / la rosa de tu virtud. (Modesto Novajas)
Si el recuerdo de la tierra / te entristece en otro mar, / con la tristeza en el alma, / pon el alma en tu cantar. (Juan Reyes Bartlett)
Para mí que ando perdido, / eres cual faro en la noche, / como en el risco la hoguera, / como la esquila en el monte. (Antonio Ribot)
Al Cristo de La Laguna / mis penas le conté yo, / sus labios no se movieron / y sin embargo me habló. (Rafael Hardisson Pizarroso)
Te he visto en Guía, en Los Silos, / en Güímar, Fasnia y La Cuesta, / si en tantas partes te encuentro / es porque “sos” turronera. (Rafael Hardisson Pizarroso)
Un sábana, unas cañas, / carne de cerdo, buen vino, / pan, aceite y un brasero: / Ya está en planta el ventorrillo. (Rafael Hardisson Pizarroso)
Lloraste ayer como niña, / y como esposa después, / y mañana como madre: / siempre llora la mujer. (Antonio Ribot)
Me declaré y no me quiso, / mas le canté y me aceptó, / no la vencieron razones / y una copla la ganó. (José Pérez Vidal)
¿Dices que en la era anoche / se te perdió una medalla? / Cosa más grande perdiste / y no le das importancia. (Eduardo Díez del Corral)
Toda copla debe ser / el noble sentir del alma, / por eso son las folías / la voz del alma canaria. (Antonio Lugo y Massieu)
Nadie sabe cuando canto / a quien canto mi cantar, / lo sabes tú y lo sé yo, / qué me importan los demás. (Juan Pérez Delgado)
Veo un barco de emigrantes, / cuántos dramas calla el mar, / y pienso en las que se quedan / llorando a los que se van. (Diego Crosa)
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Me apuesto 50 céntimos a que más de una habrás escuchado alguna vez. Y una reflexión: ¡Cómo pasa el tiempo!

martes, 8 de agosto de 2017

Salutaciones

En ya no me acuerdo qué año de la década de los noventa –estaba un servidor impartiendo clases en el colegio Toscal-Longuera– me advierten desde cierto medio de comunicación (Antena 3 TV, cuando disponía de centro emisor en Santa Cruz de Tenerife) que la salutación del programa de las fiestas patronales de Arafo era una copia íntegra de la publicada en las de mayo de 1987 en Los Realejos. Se había limitado el calco sureño a cambiar el nombre del santo (San Agustín en lugar de San Isidro) y… viva el vino. Por aquella época regentaba la alcaldía en aquel municipio el sempiterno Domingo Calzadilla, quien hizo caso omiso a los requerimientos del periodista que se puso en contacto conmigo. Y como el autor de estas líneas también fue el responsable del saluda objeto de la repetición, sí que me trasladé a la capital para dar fe de la autoría. Eran difíciles aquellos tiempos del final de las segundas corporaciones democráticas, por lo que pensar en asesores, secretarios particulares y otros cargos del estilo constituía una verdadera utopía. En suma, que debías ejercer el cargo, elaborarte los escritos y realizar tantas funciones que si los actuales tuviesen que pasar por semejante tesitura, lo mismo… nos iría mucho mejor que con la generosa sangría  del presente en el apartado de cargos públicos del capítulo I de los presupuestos municipales.
Todo quedó en una anécdota. El concepto de propiedad intelectual ha sido desarrollado con posterioridad. Es más, cómo demonios iba yo a demostrar que aquellos párrafos surgieron en la soledad de una noche de insomnio. Y cómo iba a discutir un simple maestro de escuela con el todopoderoso alcalde arafero, quien se hallaba en la cresta de la ola. Tanto que se permitía el lujo de presentarse en cada elección por un partido diferente y ganaba de calle. Además, yo, felizmente retornado a las aulas, deseaba vivir tranquilo. Ahora no, después de jubilado me he vuelto revoltoso.
Este pasado domingo me entero por el alcahuete de Facebook que un vecino de la Cruz del Castaño, el amigo Javier Dóniz, mejor persona y excelente conocedor del mundo de los volcanes, pone el grito en el cielo (minúscula porque ya saben de mi religiosidad) ante la contemplación del escrito de don Manuel Domínguez en el programa de las fiestas de aquel rincón realejero. Vino a situarlas en julio, en vez de en septiembre. Pero no es el único pecado del mandatario, puesto que el mensaje no era inédito; ya había visto la luz en otra ocasión. Constatado, al menos, en el de Las Toscas de Romero. Y no sé, pero me da que la memoria me intenta llamar la atención hacía algún otro lugar y no en este año, precisamente. Como el pueblo presume de ser el más fiestero (amigo de fiestas) de España, y no poseo el archivo de todas esos programas, no soy capaz de poner la mano en el fuego (también somos expertos pirotécnicos) por si la clonación ha sido más que un duplicado.
Repetirse no es malo per se. Seguro que en los centenares de artículos, Jesús lo ha hecho en vete a saber cuánto. Pero los ayuntamientos de ahora, las corporaciones de ahora, los equipos de gobierno de ahora, cuentan con infinidad de recursos. Y es probable que el alcalde de mi pueblo, entre su equipo de consultivos, disponga de una persona encargada de redactar estos saludas. No digo que sea trabajo específico, pero casi. Por lo que estos deslices no tienen justificación alguna. Vamos, que es pecado mortal.
Son, por otra parte, las consecuencias de las múltiples ocupaciones de quien cobra religiosamente cada fin de mes, en generosa cuantía, de los impuestos que apoquinamos a la hacienda pública, sin que obtengamos la debida contraprestación del regidor traducida en dedicación exclusiva, como sería, en pura lógica, su principal obligación. Como se halla en otras cosas casi de manera permanente, cada vez que debe acudir a firmar lo hace sin las debidas garantías. Tardando está, por consiguiente, en delegar, asimismo, esta faceta que se antoja primordial en los meses veraniegos. Sería lo más lógico, lo más normal. Bastante sacrificio le supone el hecho de mirar los ingresos en su cuenta corriente entre tanto trajín partidario y cabildero.
Qué importancia, qué trascendencia tiene este pequeño desliz, se preguntarán votantes y seguidores. Muchísima, porque demuestra el escaso interés demostrado. Salvo las fotos del bien quedar. Hecho por el que pierde, si menester fuere, parte de su anatomía (la que normalmente no sale en el retrato). Los Realejos se merece un alcalde a tiempo completo. La situación de ahora es un esperpento de interinidades. Y el sueldo asignado, una burla, amén de un robo. Todos los electores que en 2015 dieron la espalda a CC por sus luchas intestinas, y recurrieron al voto fácil, se tiran de los pelos. Jamás pensaron que los postureos alcanzaran tal magnitud. Y es bastante significativo el comentario de alguien que ostentó cargo, e importante, en el anterior mandato (2011-2015): “No es oro todo lo que reluce”. Él, mejor que yo, sabrá el porqué. Si les pica la curiosidad, dirijan las miradas hacia Icod el Alto.
Quedan fiestas a porrillo. ¿Pondrán más atención en los saludas a partir de ahora? Puede que sí. Este blog, modestia aparte (cómo te imito, Manolo; contrátame, que ironía no va a faltar hasta 2019), y al número de visitas me remito, va viento en popa como conciencia crítica. No abundan los me gusta, pero se lee en las trastiendas. En las populares también, lo que supone un peligro evidente.
[Aclaración final: Una vez redactado este post, me confirman, gracias a las pertinentes pesquisas, que la salutación de marras se ha venido repitiendo en los programas de las fiestas de al menos media docena de lugares. Y lanzo este envite: ¿A que no se atreve el señor alcalde, o la señora concejala de fiestas, a repetir sus respectivos saludas de las Fiestas de Mayo en las del Carmen. Y si no ven la foto demasiado nítida, echen la culpa al tiempo atmosférico del día de ayer]

lunes, 7 de agosto de 2017

Dineros

Algo, o mucho, falla en la sociedad actual. Los contrastes son cada vez más evidentes y es tan notoria la dicotomía que urge hallar un término medio que ponga fin a este sinsentido. Mientras mueren de hambre millares de personas por mor de sequías, conflictos bélicos y falta absoluta de solidaridad, tropezamos con situaciones que no tienen cabida en cabezas bien amuebladas. Lo que me lleva a colegir que de racionales no tenemos mucho. Y me lo confirman los magníficos documentales de la 2 –recurso exquisito ante la pésima oferta del amplio espectro televisivo– en los que otros seres vivos ponen a caer de un burro a unos bípedos que más piensan con el final del aparato digestivo que con una masa encefálica venida a menos.
Extraigo de ese vasto abanico de las redes sociales el siguiente texto: “Une société qui dépense 250 millions d´euros pour un jouer de foot et qui en même temps laisse dormir des gens à la rue ne peut être qu´une société malade”. No es necesario, siquiera, la traducción. En todo caso, contener la rabia y morderte la lengua para no herir susceptibilidades.
Puede ser el fútbol el paradigma de una locura sin límites y sin freno. Una espiral de incongruencias en la que la ética, la moral y las buenas costumbres sucumbieron en el lodazal de la corrupción más abyecta. ¿Qué será lo próximo? Y se me importa el pimiento de rigor que se trate de este brasileño, del portugués Ronaldo o del presidente Villar. Al que debo añadir el tinerfeño Padrón. Que no ha cobrado jamás un céntimo (a sus declaraciones me remito), al tiempo que reconoce poseer los 300.000 euros exigidos como fianza (depositados por el amigo Clemente), pero que no pudo disponer de ellos por tenerlos ‘congelados’ por la Justicia. Vamos, hombre, que ya lo del maná divino parece que no cuela. Ni la lotería de Zerolo. Cuatro décadas y media y todo por amor al arte. Mis respetos a los provectos años, pero no me engañe (Calero dixit).
A la hora de buscar culpables, no es cuestión de escurrir el bulto. Creo que, en mayor o menor medida, lo somos todos. Los unos por acción y la mayoría por omisión. Hemos perdido el sentido crítico en aras del acomodo. Parece importársenos todo el pito del sereno. Y retornado al laissez faire et laissez passer, le monde va de lui même (dejen hacer, dejen pasar, el mundo va solo). Lo malo es que unos pocos, amparados en la apatía, el pasotismo y la abstención de los más, han capitalizado los repartos económicos y desviados los dineros (que sí hay) hacia contados bolsillos.
Aspectos que aparentan nimiedad, deberían hacernos reflexionar. Y como voy de didáctico y pedagógico (reminiscencias de un pasado no tal remoto), lo ilustro con dos ejemplos:
El Cabildo tinerfeño ha creado un Consejo Sectorial de la Indumentaria Tradicional de la isla. Medida que constituye un aldabonazo a una industria azotada por la competencia foránea. Y que defiende y pone en valor los estudios llevados a cabo en estos últimos años. Loable iniciativa, desde luego. Pero se corre tupido velo al proyecto, condenado casi al ostracismo, de la Casa de Carta en Valle de Guerra. Con aquella guagua (que murió aparcada en las afueras del noble ejemplo de arquitectura canaria) que recorría los diferentes pueblos de Tenerife y que bien pudo significar un estímulo para los escolares (tan dados, por otra parte, a recurrir a los chinos). Y ahora pretendemos volver a lo que ya tuvimos. Fácil manera de jugar con dineros ajenos (públicos). El amigo Juan de la Cruz deberá preguntar a las dignísimas autoridades si podrá recuperar el tiempo perdido, porque el dinero va a ser imposible. Seguro que lo nombran asesor. Por enésima.
Lo malo de estos vaivenes monetarios, que sumados pueden equiparse al tesoro de Moctezuma, es la extraña sensación de estar dirigidos por unos gobernantes adocenados. Quien fuera responsable de la Hacienda en el ayuntamiento de Santa Cruz, y ahora consejero del Cabildo, Alberto Bernabé (quien lleva en la cosa pública desde que salió de la Universidad; los multiusos que te comentaba en artículo anterior), nos deleitó con esta sentencia: “Bajar el sueldo a los concejales puede traer a la política a gente sin talento”. Comentarios ante esta guinda se me ocurren muchos, pero los dejo a la consideración del lector. El sobrado de Bernabé viene a confirmar que dinero tenemos. El problema radica en si circula convenientemente. Este apoltronado, de los que subidos al machito no bajan ni para mear, hombre de enorme capacidad (según él mismo reconoce), a buen seguro comparte y justifica los despilfarros monetarios. Y puede que alguien con menos talento que él, no obstante, sepa de economía doméstica lo que no está escrito en los manuales.

sábado, 5 de agosto de 2017

Trastorno bipolar

El viernes defendí ante el pleno del Debate del estado de la Isla en el Cabildo de Tenerife la visión de una isla diferente, donde se planifiquen las infraestructuras, el urbanismo sea un aliado y no un enemigo, se acometan las tan necesarias obras de saneamiento, todos nuestros mayores y dependientes sean atendidos con dignidad, se recupere el respeto por los representantes municipales, se abandonen boberías como la nueva TV insular, no se ‘apuesta’ en la ruleta financiera, se detenga el afán intervencionista de la corporación, actuemos unidos como oferta turística y apoyemos a todos nuestros deportistas y clubes. Finalmente formulé un deseo: Que en la foto de la Isla del próximo año aparezca ya el inicio de las obras del muelle deportivo, turístico, pesquero y comercial del Puerto de la Cruz. Creen que lo conseguiremos?
Manuel Domínguez, consejero del Cabildo de Tenerife, grupo popular, y presidente insular de su partido, cuelga en su muro de Facebook el texto que en cursiva quedó reseñado. Tal cual (copia y pega). Hago la salvedad de que los pasajes en negrita los señala un servidor (unas pinceladas apenas, porque a punto estuve de hacerlo con todo el conjunto) para recordarle al opositor cabildero que en nuestro pueblo ostenta la máxima representación municipal. Sigue siendo el alcalde, a pesar de las múltiples delegaciones en sus segundos de a bordo. Cuestión de la que se olvida con pasmosa facilidad cuando atraviesa la línea divisoria por Barranco Ruiz o La Higuerita. De la zona de El Burgado no digo nada pues en estos momentos el otrora motor del Norte se debate en la incertidumbre de si es Lope el hombre elegido o ha encomendado quehaceres portuenses en el vecino del poniente o en el regidor del ayuntamiento tinerfeño.
Cuando ocurra una desgracia y deba acontecer un ingreso hospitalario (privado, por supuesto), algunos se echarán manos a la cabeza. Pero será tarde para darme la razón. Y no estaría de más que en la sede del Palacio Insular, alguno de los presentes en las sesiones plenarias de la institución, y ante las intervenciones del autor de las líneas al principio plasmadas, tuviese la osadía de preguntarle: ¿No es usted, acaso, el alcalde de Los Realejos? ¿Cómo es capaz de solicitar aquí lo que otros le demandan en su pueblo sin que les preste el más mínimo caso?
Como hoy es sábado, día en el que no me asomo al blog desde ha bastante, y con el añadido de estar en periodo vacacional por excelencia, no quisiera extenderme demasiado. Y entiendo que con la anotación de advertencia esgrimida anteriormente se hallan ustedes en perfecta disposición para captar el meollo del mensaje. Si los siete concejales de la oposición en el ayuntamiento realejero se han dedicado a recopilar disparidades de criterios en los diferentes episodios de presencias y de ausencias, seguro que, de haber leído la declaración de marras, estarán repasando sucesos en los que las carreras de Manolo para situarse en uno u otro platillo de la balanza han sido una constante desde los actos solemnes de constitución de las corporaciones en las que el joven empresario se embarcó a mediados de 2015. Cuando no la desfachatez de pretender ubicarse en ambos (platillos) a la vez. Por estos lares ha quedado como mera anécdota el salto al vacío de Bentor ante los brincos del licenciado.
Para MI pueblo yo también deseo que TODA la corporación actúe unida, que se planifiquen las infraestructuras para que el urbanismo (concretémoslo en el Plan General) dé sentido y ordene el caos actual (en ello mucho habrá que alegar en conjunto), que se recupere el respeto hacia los millares de votos de quienes, libremente, optamos por que nos representaran otras expectativas políticas, que desaparezcan la avidez de protagonismo y el afán intervencionista de un equipo de gobierno, y que en la foto no se refleje, solamente…
Claro que me repito, pero la objetividad que me (auto)impongo en las miradas Desde La Corona me señala que no puedo permanecer de brazos cruzados ante esta peligrosa dolencia. Y los estimados lectores no deben abandonarme en esta contienda. Luchemos con denuedo hasta sacar a nuestro alcalde del terrible dilema, no permanezcamos impasibles ante el desdoble, saquémosle de la burbuja que trastoca su personalidad, démosle unos cachetes (suaves pero continuados) hasta que despierte, aunque el aterrizaje pueda ocasionarle algún desperfecto. Que, en todo caso, no será peor que la disyuntiva actual. ¿Ironía? Ojalá. Más serio que nunca.
Así, y solo así, podremos disfrutar de un feliz fin de semana.

viernes, 4 de agosto de 2017

Lo cotidiano

He manifestado hasta la saciedad que no comparto la política de los organismos públicos de liberar a cuanta más gente mejor. Según la teoría de los partidos, ello contribuye a una gestión eficacísima al poder destinar mucho tiempo a los cometidos que el cargo implica. Y todos conocemos el estribillo de que se dedican en cuerpo y alma las veinticuatro horas del día, que se hallan a disposición del ciudadano otras tantas (o más). Vamos, que si duermen es un milagro. Acaso una cabezadita y va que chuta.
Sin embargo, cuando te los tropiezas de frente por la calle, jamás observarás en su rostro un ápice de cansancio o unas tremendas ojeras. Algo que sería lógico en consonancia con el exceso de trabajo que tanto proclaman. Es más, con esa losa encima durante cuatro años, el cuerpo debería acabar hecho un asquito. Porque no hay organismo que resista los embates de tanto enfrentamiento diario con infraestructuras, presupuestos, personal, servicios, fiestas y circunstancias meteorológicas adversas.
Se obra, no obstante, raro sortilegio y la mayoría repite. Por lo que echar mandatos a sus espaldas no les supone carga añadida. Qué va. Y se cambian obligaciones y cometidos, con lo que todo el mundo es válido para cualquier menester. Puede ser concejal delegado de la basura en la actualidad y en la próxima lo vislumbramos regentando urbanismo, cuando no ostentando la responsabilidad de la hacienda municipal. Son multiusos, multifuncionales, multidisciplinares, multigrados, en suma, multicopistas.
Pero la triste realidad es tozuda. El espejo de lo cotidiano en nada hace coincidir esos planteamientos teóricos con los tropiezos del día a día. Las declaraciones grandilocuentes de nuestros mandatarios chocan, irremisiblemente, con suciedades, invasión y ocupación de aceras, cortes de alumbrado, instalaciones con notables deterioros… La casuística es amplia. Porque quienes perciben generoso sueldo de las arcas públicas se han acomodado. Viven en sus despachos pendientes del móvil. Y no para atender las demandas que les llegan a través de las redes sociales, sino para regocijarse ante los “me gusta” de familiares y amiguetes (o de algún profesional de la comunicación) por la foto de las fiestas del barrio o de la entrega de la papaya al ajillo.
Como se pierden y gastan preciosas energías, además, en discusiones bizantinas acerca de grandes proyectos que no veremos en décadas, a los munícipes se les ha olvidado lo cotidiano, el mantenimiento de aquellos servicios con los que los contribuyentes tropezamos en paseos e idas al trabajo.
Que hay rabo de gato o cualquier otro mato que no te deja pasar, haz un esfuerzo y cruza de lado, pero no te quejes al concejal del barrio, al que conoces de toda la vida, porque en un lenguaje desconocido y con unas formas más propias de boda de alto rango que de servidor público, te espeta que el asunto compete a la empresa pública y ellos guardan un orden y una planificación que… Claro, tú te enfadas porque llevas chiratos hasta en el cuello de la camisa y le largas aquello tan canario de vétete por hay (con o sin hache, según culturas y saberes). Como si en el pliego de condiciones no estuviesen estipuladas las encomiendas.
De los municipios del Valle quizás sea Puerto de la Cruz el que más abandonado tiene este capítulo. No se destaca por el adecuado mantenimiento de lo diario. Pero es que si al frente del organigrama se halla un edil que argumenta que la ciudad está sucia porque se caen las hojas de los árboles, estarán conmigo en que o le echamos de comer aparte o ratifican mi tesis de que no por mucho liberar cargos vamos a obtener mejores beneficios. En mi pueblo, tiempo atrás, alguien se dirigió al concejal de su zona para señalarle una incidencia relacionada con la delegación que ostentaba y este le señaló el camino de las oficinas de las empresas para que hablara directamente con el gerente. Es de locos.
Con lo fácil que sería un bloc en el bolsillo y anotar una farola fundida, una loseta levantada, una pared que se quiere venir abajo, una papelera hasta los topes, un bache en la calzada, un coche abandonado… Sí, a la antigua usanza, porque no veo yo que con tanto adelanto tecnológico la situación de limpieza, decoro, buen gusto y demás haya corrido paralela a los avances. Es más, vamos de culo. Y como lo hemos diversificado todo para mantener parcelitas de poder, cada cual mira para otro lado. Falla, pues, estrepitosamente, el día a día. A los oftalmólogos les espera un gran trabajo porque los concejales solo ven el sueldo a fin de mes. Aunque son capaces de reconocer que se han visto mermados los servicios porque había que devolver la salud financiera al municipio. Como siempre a costa de los hombros más débiles. Ellos quedaron a buen recaudo de los recortes. Tanto que los enchufados no dejaron de crecer. A nosotros nos asfixiaron por el cogote mientras ellos lo hacían por el tobillo.
Hasta mañana. Para llevar la contraria a estos privilegiados, y tras un mes en la estacada, estaré con ustedes, asimismo, mañana sábado.