lunes, 13 de noviembre de 2017

Chiquito

Falleció Chiquito de la Calzada, genio del humor y renovador del idioma español. Ese fue el titular que utilizó cierto periódico para dar a conocer el óbito de quien marcara una nueva tendencia en los asuntos de hacer reír al personal. Se pudo haber compartido su puesta en escena, sus formas o sus maneras, pero durante años significó un nuevo concepto que la sociedad puso en valor, independientemente de consensos y disensos. Como bien expresó el tocayo Jesús Farráis: “Podría gustar más o menos, pero consiguió definir como nadie un estilo propio, único y diferente”.

Ahora bien, como simple maestro de escuela entiendo que el periodista se pasó, y no un pelín, con lo de haber sido renovador del idioma español. Porque no creo que ninguna de las acepciones del verbo renovar nos valga para la presente ocasión. En todo caso, puede que todo lo contrario. Puesto que las ocurrencias y variantes léxicas introducidas en sus chistes buscaban la complicidad del público a través de la deformación, de la distorsión intencionada del rico y amplio vocabulario de nuestro idioma.

Es otro ejemplo más de querer enganchar desde el encabezado informativo, sin que, como contrapartida, se aporte elemento alguno en el desarrollo que venga a ratificar tal aseveración. Solo faltó al cronista reprochar a la RAE por no haberlo nombrado académico con acomodo en el sillón H (de humor) mayúscula.

Si te contara, no obstante, que no era mi intención comentar línea alguna de tan luctuoso suceso, me reprocharías por haber cometido error semejante al que cuestiono en los párrafos precedentes, máxime cuando ilustro el presente con una foto del tristemente desaparecido. Pero te juro (o puedo prometer y prometo) que la neurona pensaba en chiquito laja que está hecho el Arturo Mas, quien pasara de muy honorable a muy fuerte liviano, sin visos de haber dejado el mangoneo de Convergencia en el entramado del 3%.

Como tiene pendiente depositar otros 2,8 millones de euros por haberse extralimitado en sus funciones presidenciales, no se le ocurre mejor cosa que inventarse su particular crowdfunding para recaudar lo que los tribunales le demandan. Es más, el señor Mas, sin caérsele los morros de vergüenza, hace cuentas previas y calcula que si todos los que secundaron su particular huida hacia adelante se rascan un poco el bolsillo, conseguir tal cantidad no implicaría mayor problema. No entra en su arqueo la posibilidad de que responda al requerimiento con su patrimonio. No, esa contingencia no se pone sobre el tapete. El mesías no está para asuntos tan terrenales. De las menudencias que se encarguen los subordinados. Menuda jeta se gasta el susodicho.

Con ser digna de toda reprobación la actitud del sujeto, mayor culpa tienen aquellos que secundan a estos impresentables que se han mamado (mamar es vocablo rico en significaciones)  el dinero a manos llenas con sus trapicheos, andorranos o no, y siguen el juego de esta extravagante ruleta rusa, con la salvedad de que jamás toca la bala a los responsables del desaguisado.

Y peor aún el conglomerado de ideologías tan dispares que se han subido al mismo carro. Porque el compartir asiento significa evidenciar desmanes y desfalcos. ¿El fin justifica los medios? That´s the question.

Pues nada, me alegro de que la vaya bonito a Mas con su colecta ciudadana. Ya Puigcagón recauda en las comunidades flamenca y valona la parte proporcional por si encontrara (o encontrase) en un futuro problema similar. Pero le salen significados competidores en la peculiar disputa del caganer 2017. Y presiento que no va a ser Forcadell la única. Chiquito circo.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Dimita usted, señor Domínguez

¿Soy yo, acaso, el único realejero que se preocupa por la salud mental del alcalde? ¿No hay nadie capaz de pensar que a una persona de cualquier edad cronológica, aunque aparente ser joven aún, hay que procurarle bienestar? ¿Vamos a seguir dejando pasar el tiempo sin que pongamos nuestro granito de arena para intentar acabar con este calvario? ¿Seremos tan malvados como para permitir que el trastorno vaya a más? ¿Ustedes no leen prensa, escuchan radio o ven la tele y captan los mensajes contradictorios de quien ya no sabe dónde le queda la mano derecha? ¿Van a esperar, pacientemente, a que explote… la situación?

Ahí los tienen en la instantánea, contentos y felices. Cuando dejen de lado la falsedad del bien quedar, los despropósitos vuelven a entrar en liza. Aunque debo reconocer que Carlos Alonso va ganando la partida. Se le ve más curtido en este tipo de batallas. Puede que sea, incluso, más inteligente. Cuando le interesa, deja un huequito para la golosina de la foto. Y eso a Domínguez le puede, no resiste la tentación. Todo ello a pesar de las permanentes incoherencias en las que tropieza el pluriempleado –deberá ser por eso– sin que sea consciente –y de ahí la gravedad del problema– de que mete la pata (o las dos) con pasmosa facilidad.

Viene a cuento la ilustración gráfica (Diario de Avisos), con la que complemento este artículo, porque se ha descolgado el presidente insular tinerfeño del PP (y a ratitos escasos, alcalde de Los Realejos, y a otros más raquíticos, consejero del Cabildo) y vocal de la Comisión Ejecutiva Nacional, con unas declaraciones en las que solicita dimisiones a troche y moche porque las carreteras están de pena. Y no hay derecho a soportar colas interminables. En resumen, que lo está haciendo rematadamente mal ese presidente (no olvidemos que se pasó del PP a CC) que, como contrapartida, está salvando los muebles a muchos ayuntamientos del Norte, aunque sigamos embarcados en la dinámica de que estamos abandonados. Si no fuera por el Cabildo, y puede ser uno de los tantos ejemplos, Puerto de la Cruz se moriría de asco. Puesto que si esperamos a que se le encienda la bombilla a Lope (y compañía), aviados vamos.

Nos indica la reseña informativa que, con cargo al Programa Insular de Mejora y Acondicionamiento de Instalaciones Deportivas, se va a invertir más de un millón de euros en Los Realejos. El montante más importante de la cuantía económica de los proyectos en el Pabellón Basilio Labrador y en el estadio Iván Ramallo corre a cargo de la institución que preside Carlos Alonso.

Parece olvidar el señor Domínguez cuando arremete (ahora y para subirse a la ola de las protestas que han hecho acto de presencia, fundamentalmente, en las redes sociales) contra colapsos y retenciones –la coyuntura de que el Partido Popular no forma parte en la actualidad de los gobiernos de Canarias y de Tenerife viene como anillo al dedo– que la historia de esta Comunidad es muy corta. Y con estas estocadas también embiste contra cargos de su formación que en un pasado reciente tuvieron tanta responsabilidad en sus cometidos como estos otros para los que demanda un cese fulminante.

Aunque a los realejeros nos duele, molesta y cabrea la dificultad para trasladarnos a la zona capitalina, también nos enerva que la Avenida de Canarias lleve cerrada ni se sabe. O que la carretera de El Castillo, de competencia municipal, se parezca a cualquier cosa menos a una vía que debe soportar un tráfico notable. Y de los asuntos más caseros, don Manuel Domínguez, no sabe o no contesta. Los obvia, pues es consciente (¿o ya no?) de que él está cometiendo idéntico pecado al que denuncia.

Transcribo literalmente dos pasajes de sus declaraciones: “Al menos en los dos últimos años, aunque este es un debate que dura ya tres décadas, lo único que ha hecho el Cabildo de Tenerife ha sido echar balones fuera, porque sus dirigentes solo asumen responsabilidades cuando le interesan, es decir, cuando tiene rédito electoral”. Y esta otra perla: “Se ha utilizado para montar el numerito de subirse a una guagua, dar rueda de prensa y hacerse fotos, pero cero soluciones hasta el momento”.

Sr. Antona, en el supuesto caso de sentirse capacitado (tengo mis dudas), haga algo, mueva ficha. Don Manuel no se encuentra bien. Le pueden los celos que siente cuando sale de su territorio. Es como el gallo expulsado de su corral que se ve como uno más ante la competencia que se le echa encima. El rey de las fotos, de montar numeritos, de buscar réditos electorales, hasta cuando la mujer lo manda a comprar a Mercadona de La Gañanía, se descuelga con afirmaciones que deberán aplaudir sus numerosos asesores del amplísimo espectro de mercadotecnia de que se rodea, pero que al más común de los mortales que se halle en su sano juicio le provoca vergüenza ajena. Ya me pregunto cómo demonios pudo licenciarse en Wyoming.

Por los mismos hechos que pone en solfa, señor Domínguez, usted se ha erigido en tan acreedor en Los Realejos, como Alonso en Tenerife, para que presente la dimisión ipso facto. No tiene legitimidad alguna para exigir a nadie lo que usted incumple en el pueblo que le paga tan generosamente. Siempre que la cabeza le esté funcionando adecuadamente. Asunto que dudo cada vez más, pues los desdobles de personalidad le juegan malas pasadas con intervalos cada vez más cortos. Y el particular no se arregla con eliminarme de Facebook. Como algún catalán. No esconda la testa como el avestruz. Esto es como el amor, ciego para el afectado, pero los demás lo notamos muchísimo. Cada vez que le hagan una entrevista o usted realice cualquier declaración, yo estaré al acecho. Y como diga o critique algo que usted contraviene en el pueblo, ahí me tendrá para echárselo en cara. Y hay muchos que me siguen directamente en el blog sin pasar filtro alguno. Como usted, o alguno de sus asistentes.

Pida la dimisión de Carlos Alonso, de Fernando Clavijo (al que va a apoyarle en los presupuestos) y de quien le venga en gana. Pero sea consecuente y dimita usted también por delitos similares. ¿Le sonaría la frase de ‘váyase, señor Domínguez’?

viernes, 3 de noviembre de 2017

Alumbrado deficiente

Lo prometido es deuda. Y en el comentario anterior lo dejé bosquejado. Solo he incrementado el calificativo de insuficiente a deficiente. Porque si el primero significa no apto o idóneo (a saber, la capacidad de un servidor para captar los mensajes de las personalidades bipolares), el segundo sube un grado de categoría y pasa a ser falto o incompleto. O mejor aún: Que tiene un defecto o que no alcanza el nivel considerado normal.
Algo parecido ocurría en el sistema de calificaciones de años atrás, de cuando uno transitaba todavía por las aulas. Ya el muy deficiente era el último escalón, al que, normalmente, nadie descendía. Aunque si se rescatase el procedimiento, me temo muy mucho que el ayuntamiento realejero sería digno acreedor de una calabaza de tales dimensiones. Algo así como la suma de todas las que he podido vislumbrar en los días postreros del finiquitado octubre.
Como el PP sigue a pie juntillas que lo privado funciona mejor que lo público (salvo en el apartado de liberarse todos para cobrar de manera harto generosa de la ubre con más tetas de los contornos), tuvo a bien encargar a la empresa de Luis Soria (el hermano del panameño José Manuel) la gestión del alumbrado público realejero.
Como la concejala de Participación Ciudadana nos recomienda que nos hagamos amigos del alcalde en Facebook (para que pueda presumir de amplia nómina) y que a través de su muro le hagamos llegar propuestas y sugerencias, cuestión sería que la susodicha acudiese a cualquier gabinete psicológico para hacérselo mirar urgentemente. Porque si ella (y Manolo) no han visto la cantidad de quejas que, desde todos los rincones del pueblo, han elevado los abnegados sufridores de la noche por los reiterados cortes (algo que con la plantilla municipal, desde los tiempos de Jaime, jamás ocurrió), nos tememos que vamos a sufrir idéntica consideración con la que tratan a los concejales de la oposición en las sesiones plenarias, es decir, ni puñetero caso.
Sospecho que acabaremos pagando de nuestros impuestos la reposición de tendidos y farolas. Aunque después quieran vender, como en los paradigmáticos casos de los edificios de aparcamientos, que al consistorio no le cuesta un euro. Seguro que la empresa alegará cualquier excusa para justificar su postura ante las deficiencias en la red. Ya encontrará un resquicio en las cláusulas del contrato para seguir engordando la cuenta de resultados. Y es que con tanta oscuridad, los beneficios van a salir por la puerta del banco donde tengan domiciliados los ingresos. Oh, fíjate tú que no puedo indicarte el lugar de la foto porque no vi nada.
Triste, penoso el espectáculo que cada noche podemos (no) contemplar por la amplia geografía municipal. Señala la Wikipedia que negro es la percepción visual de máxima oscuridad, debido a la inexistencia de fotorrecepción, por falta total de luz. Se asemeja a la coloración del carbón. Y cantidades industriales de este mineral van a descargar los reyes magos cuando el cinco de enero bajen de La Cruz Santa, uno de los tantos núcleos víctimas de la privatización.
Pero la permanente campaña de mercadotecnia suple carencias tan graves como la que dejamos reseñada. A pesar de que traigan al señor Antona a contar mentiras (como la canción infantil de las excursiones) cuando  el alcalde eclipsó la reelección presidencial de Adolfo con el anuncio de que volvía a presentarse, porque usted lo había decidido al más puro estilo de la formación política “digital” por excelencia. Yo voy el primero y que la del Realejo Alto y el de San Agustín se disputen el secundar mi innegable prestancia.
Cuidado, no obstante, con los empalagos. Y el hastío se va palpando. Porque para mantener servicios y esquemas que ya signaron corporaciones anteriores, no es necesario tanto dispendio. El organigrama político en la Avenida de Canarias acabará siendo más numeroso que el funcionarial. Y más costoso. Para unos resultados demasiado negros. Tanto o más que los sobacos de un grillo. Con parches y lunares esparcidos por los 57 kilómetros cuadrados del territorio.
Y si la concejala aludida añade el programa electoral popular como el segundo vehículo de intervención en los destinos municipales, ya me veo en el flamante hipódromo, reconvertido en auditorio al aire libre, proclamando, cual avezado jinete, que mi pueblo dispone de unos accesos increíbles, de un escape de la zona industrial, de un teatro, de unas casonas que dan fe de una etapa histórica interesante… ¿Sigo?
Más sombras que luces. Muchas más. Pesan excesivos marrones. Y uno se congratula de que la alternancia esté en un horizonte próximo. Las tortillas de besos han empachado a más de uno. Y a más de una. Las demasías son así.
En fin, no nos pongamos “sementales”, que diría un amigo, y roguemos para que llueva. Pero que no se repita lo de noviembre de 1826. Entonces sí que la oscuridad sería absoluta.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Alumbrado insuficiente

No acabo de entender –algo bastante normal en este corto de entendederas– cómo inteligentes analistas, de los que han resuelto el denominado problema catalán en tantas ocasiones como los vaivenes de Puigdemont (Puigcagón, para los íntimos) han puesto sobre el tapete, caen con una facilidad digna de análisis psiquiátrico en los planteamientos pueriles que la competición futbolística, española o europea, les excita. Creía que era materialmente imposible. Pero sería cuestión de matricular a tales ejemplares en cualquier escuela superior de prestidigitación. Porque los malabarismos superan con creces los ejercicios de funambulismo que aún pueden contemplarse en los escasos circos que recorren pueblos y ciudades de esta España nuestra. Bueno, por lo menos mía, sí. Nadie soy para atribuirme la representación de todos los que vivimos en El Realejo. Nativos, y a los que hemos dado cobijo. Porque cada  cual es libre de fijar su residencia donde crea oportuno. Incluso en país extranjero.
He podido repasar con suma atención las crónicas que han proliferado en las redes sociales. Y me alegro de seguir sin móvil, por lo que me he ahorrado el trabajo de sumergirme en los guasapeos. De lo contrario, dada mi innata curiosidad, puede que no haya podido sobrevivir ante la avalancha. Cuánta sabiduría se halla desperdiciada entre los teclados de cualquier artilugio. Cómo sabe la gente de lo que le echen. Se lo traga como el célebre burro Sarguito hacía con el millo. Los hay que entran en debate, allá por la línea veinticinco, y se lanzan a la aventura sin haber repasado los pareceres precedentes, con lo que se entra en un bucle la mar de curioso.
Debo reconocer, no obstante, que mis luces (si acaso de cruce) deben ser repuestas de manera inmediata. Tendré que intercambiar opiniones más a menudo con todos aquellos que van conformando la historia a través de mensajes cortos, de frases inconexas, pero de enjundiosos contenidos. Tan profundos en sus diseños políticos, que la historia será estudiada por las generaciones venideras en un compendio de recomendaciones casi telegráficas. Eso sí, de un calado que bien pudiera equiparase al de cualquier portacontenedores. Casi tocan fondo, por lo que hay que dragar diariamente.
A la par, y de ahí mi congoja y mi aflicción, activada la espoleta de un silbato y puestos a correr dos grupos de personas en calzoncillos, mientras otro, dotado del sonoro pito precitado, y que, supuestamente, debe dirimir diferencias entre los contendientes, se obra una transformación cerebral de tal calibre que la fuga de neuronas hacia los bajos fondos de los instintos más primarios, guarda una increíble semejanza con un reguero de hormigas que se guía por los dictados del primero de la fila sin que la opción de la discrepancia esté contemplada. ¿Analfabetismo funcional? Ya lo quisieran.

Se obnubila la razón de tal manera que aquel sujeto que por la mañana fue capaz de establecer causas, razones, motivos, premisas, hipótesis, porqués, pábulos, antecedentes, indicios… con unos fundamentos solo al alcance de mentes privilegiadas, no es capaz después de mediodía de entender que los apasionamientos no son buenos consejeros. Y se transforman, que es un disgusto, a peleles y guiñapos. Veletas que se mueven sin brisas ni alisios.

Con algunos he hablado, pero es batalla perdida. Como le enseñes un balón o le menciones al club de sus amores, salta un resorte y se convierten en autómatas. Y aquel ser, quizás hasta cargo público pasado, presente o futuro, que mostraba una lucidez digna de encomio, se deja arrastrar por la corriente del borreguismo más infame hasta el punto de no ser capaz de hilvanar dos líneas con un mínimo de sentido común. Balbucea, masculla entre dientes y plasma por escrito sandeces como la copa de un pino.

Deja Facebook, me espetó el último. ¿Y no sería más productivo y conveniente que lo hicieras tú? Puede que se despeje el terreno de juego y no existiría tanto offside.

À la prochaine. Fins la proxima. Until next time.

Nota aclaratoria: No te preocupes. Puede que en otra ocasión aproveche idéntico título para comentar las excelencias del alumbrado público realejero. El ahorro ya alcanza cifras de récord. Effico se sale en el capítulo de beneficios. Y Manolo, como siempre, ausente. El bobo, se va a sacar la foto al oscuro.

lunes, 30 de octubre de 2017

Bienestar social

Leí hace unos días en Diario de Avisos una información que me llamó la atención por el sugerente titular: La segunda juventud sexual. Para que luego digan algunos sesudos analistas que lo importante es el meollo. De la información, que te fuiste por lo otro. O enganchas de entrada al lector o no te comes un rosco. Máxime en estos tiempos en que se impone la prisa. La prueba la hallamos en las redes sociales. Twitter limita el número de caracteres y Facebook te avisa con el cartelito de ver más.

Se viene celebrando en La Laguna unas charlas de sexualidad y afecto en las personas mayores. En efecto, la psicóloga y sexóloga Indira Alcalá, encargada de tal menester por la concejalía de Bienestar Social, señala que “tenemos el concepto de que los mayores no tienen  sexualidad y que ya no pueden tener sexto (la negrita es mía), y resulta que no, que la sexualidad y el erotismo son parte de nuestra naturaleza humana hasta que nos morimos”.

El lapsus de sexto no sé si se debe al informador o a la informante. Como hace muchas décadas que dejé de estudiar el catecismo, me pierdo en aquello de los actos impuros que servía de pretexto a los curas de la época para sacarnos todos los detalles en las confesiones de semana santa. Menudo interrogatorio. Tanta inquisición solo logró despertar más apetitos.

“Ha sido un exitazo; la asistencia ha sido masiva. En la primera fueron más mujeres que hombres y se abrieron muchísimo”. Vuelve a ser cosa mía lo de la negrita. Vaya con el verbo. Muy explícito. Muestra palpable de los laureles del encuentro. Menos mal que las ventanas estaban cerradas, que si no vuelan algunas de las prendas consideradas de recato o de reserva. Como ya cumplo los requisitos de la edad, estoy pensando seriamente matricularme para la segunda entrega, que deberá ser la de la fase práctica.

Mucho bienestar social debe existir, asimismo, en la isla de La Palma, pues el Cabildo Insular quiso contratar a 40 desempleados de más de 40 años y que no estuvieran percibiendo prestación oficial, para la campaña de erradicación del rabo de gato. Puso en conocimiento el particular del Servicio Canario de Empleo, organismo que se vio en la necesidad de llamar a más de 200 personas porque la inmensa mayoría rechazaba el contrato de 1000 euros al mes. Luego ponemos el grito en el cielo cuando el presidente de Fepeco declara que el binomio cáncamos-paga del paro está resultando altamente beneficioso para mucho aprovechado. Un servidor, en esta especial casuística, si tuviese cualquier responsabilidad, no dudaría en utilizar rotulador negro para quienes por la cara no dudan en el uso fraudulento de las arcas públicas. Me los imagino en un cargo público. Qué peligro.

Tiempo atrás, fuentes dignas de todo crédito, me revelaron que Manuel Domínguez no solo se ausenta del puesto por el que cobra espléndidamente en su pueblo (no) natal, sino que suele utilizar idéntica táctica en las sesiones plenarias del Cabildo tinerfeño. Reparte los papeles, da las indicaciones pertinentes y se va a ejercer el cargo orgánico. Hace unos días tuvo lugar cierta trifulca dialéctica entre el presidente, Carlos Alonso, y el portavoz popular en aquel momento, el también realejero Sebastián Ledesma. Bueno, mejor, multiusos. Que si se tercia proclamar en la Punta del Viento su genética ranillera, keine Probleme.

Si fue expulsado o él se marchó motu proprio es cuestión de matices. Si se le calentó el pico o no es asunto que quizás pueda desvelar el superior jerárquico, quien ha alcanzado tal grado de bienestar social que puede permitirse tan espléndidas vacaciones. Porque quien tiene al fuego enorme muestrario de calderos, difícilmente puede evitar cualquier chamusquina imprevista.

Y háganme el favor de no estar preguntando por la carretera de El Castillo. El cálculo de los plazos de ejecución no es tan simple. Cuando se tiene la mente puesta en mayo de 2019, puede que en el día de la romería, se cierra el grifo de la participación ciudadana (de todos) en beneficio del bienestar social (de unos pocos).

viernes, 27 de octubre de 2017

Participación ciudadana

Pude aprovechar un resquicio y aquí estoy con la primera excepción. A sabiendas de que el amigo Juan José me tirará de las orejas para reprocharme que los maestros nos hacemos de rogar. Ya llegará a la feliz etapa de la jubilación para que se cerciore de la cantidad de obligaciones que contrae cuando entre en el club. Para explicarlo con mayor detalle, ahora mismo escucho de fondo el capítulo mil ochocientos veinticinco de Pocoyó, a la par que me hallo enfrascado con un cuadernillo de ortografía para el cuarto nivel de la educación primaria, tras haber repasado los poliedros. Así que, aun con cara de polígono, vamos allá.
Menos mal que mi alcalde continúa entreteniéndome. Qué sería de mí sin él. Y como ha anunciado que piensa seguir, incluso tragándose sus propias palabras de dos mandatos por cargo (cuando finalice el presente llevará dieciséis años en el ayuntamiento), lo mismo deberá recurrir al doblete nuevamente porque cada vez son más los realejeros desencantados, y el experimento de los votos prestados dura lo que dura.
Aparte de posponer para el 2018 las obras de asfaltado y poder inaugurarlas exprimiendo al máximo los plazos estipulados en la ley electoral, va a iniciar una campaña, con la inestimable ayuda de la concejala de Participación Ciudadana (la que dispone y tutela a los viejitos para que Manolo vaya a los clubes a darles los besos de rigor, amén de metopas, ramos de flores y unos discos de Pepe Benavente), de preparación en el dominio de las redes sociales. Y es que a partir de la última sesión plenaria, el PP realejero (ya sin argumentos peregrinos para intentar diferenciarse del de la caja B) ha realizado otra pirueta circense. En consonancia con la ocurrencia, todo aparato susceptible de conectarse, vía Internet, con la realidad circundante, debe quedar a disposición de lo que el equipo de gobierno considere conveniente.
Nada de estar perdiendo el tiempo con llamadas a Radio Realejos. El sitio oficial del Consistorio tampoco será un recurso para que plasmemos dudas, consultas y, si cabe, discrepancias. El contactar con medios de comunicación privados, descartado, pues no conduce a lugar alguno. No podemos distraer al personal liberado con menudencias de escasa rentabilidad. En dos o tres semanas, todos los mayores de edad de la Villa de Viera (especialmente jubilados) serán expertos en Facebook y, lo más importante, amigos del señor alcalde. A lo grande, a lo Messi.
De los seis emoticonos posibles, solo se permite el uso de los tres primeros. Los que no alaben la excelsa figura del malabarista vendedor de humos, serán utilizados, preferentemente, para poner en solfa los presumibles comentarios de los concejales de la oposición, quienes no merecen la más mínima consideración, así como los varios millares de votos que respaldaron las respectivas candidaturas. El pueblo es mío, y si Carlos Alonso me dejara y no fuera tan avaricioso…
Si por un casual en esta sui géneris nueva versión del reglamento de participación ciudadana, que a bien han tenido brindarnos alcalde y concejala, se deba recurrir a plantear razonables dudas o poner en tela de juicio cualquier despiste gubernamental (cometido, por supuesto, sin mala intención alguna), queda terminantemente prohibido, por razones de seguridad nacional, hacerlo en “abierto”. Para tal menester se inventaron los “privados”. Que deben ser encabezados por un muy estimado y apreciado señor alcalde y una aclaración convincente del porqué se recurre al procedimiento y con una disculpa por la osadía, puesto que es harto complicado que las autoridades se equivoquen.
Vamos a ver, Manolo, Sandra y resto de la compaña. Bajen del pedestal y no intenten echarse aquello mayor que lo otro, no vaya a resultar que el alargamiento implique en el futuro una salida indiscriminada de efluvios deletéreos. Ya está bien de tomarnos por idiotas y hagan el favor de mirarse a un espejo bien grande. Han alcanzado un extremo de prepotencia tal que se creen dioses. No admiten errores y mucho menos consejos. No intenten emular regímenes que ya creíamos olvidados. Pretendieron ser en un principio corderos disfrazados, pero se les han ido cayendo caretas y atavíos para convertirse en auténticos depredadores. El resto de mortales somos, para tan ilustres seseras, ceros a la izquierda. Sigan escalando los peldaños del despropósito. Cuando peguen el rebencazo (talegazo o similares), no esperen a que acudamos solícitos a recoger los cachitos. Para ese entonces, y no lo vaticino como un hecho demasiado lejano, tengan la completa seguridad de que no estaremos en ello. Porque el que siembra vientos, a pesar de tan modositas posturas (aunque la falsedad ya transpira en cantidades industriales), acabará recolectando tempestades.
Y tenga la completa seguridad de que no voy a entrar en su perfil para dorarle la píldora. Para ello cuenta con los babosos de turno. Y el progreso del pueblo depende el esfuerzo de mucha gente. No de manera exclusiva de quienes dicen representarnos, pero que se aprovechan de manera torticera e indecente de curros ajenos a pesar de que les pagamos de manera espléndida y generosa en el convencimiento de que podían dar mucho más de sí. Y en cada pleno mensual nos demuestran que cada día dan más de no.

martes, 17 de octubre de 2017

Agua del chorro

Llevo toda la vida bebiendo agua del chorro. Y aquí estoy. Es más, la que contiene la botella de plástico que pongo en el coche para echarme un trago después de la caminata de rigor, procede de idéntico lugar. A pesar de las reiteradas llamadas de atención para que no caigamos en esa tentación so pena de morir envenenados por contaminación severa. Jolines, la que tengo en el escritorio al lado del ordenador (envase de Solán de Cabras) lleva conmigo casi un mes y tanto ella como yo seguimos tan campantes. No se ganan la vida con mis aportaciones las empresas embotelladoras del líquido elemento. Corren igual suerte que las operadoras de telefonía móvil. Y cuando se me mete una cosa en el magín, el cambio se antoja complicado. Soy, en esos aspectos, de mentalidad alemana. Vale, cabeza cuadrada.
Cuando uno era menudo no existía la mayoría de los denominados adelantos tecnológicos que hoy nos supeditan hasta el extremo de habernos convertido en autómatas (iba a escribir idiotas). Hemos alcanzado un estado de dependencia brutal. En todo, no creas que pienso solamente en el smartphone. Suplíamos carencias con imaginación. Una garapa de la bellota de una piña de plátanos se convertía en elegante transatlántico que navegaba por los mares de la poceta en los días de riego. O en lancha rápida que aprovechaba los desniveles de las atarjeas. Cuando no de cacharro (los de aluminio vinieron después, que uno posee cierta edad) para el agua que bebíamos de los canales que cruzaban las inmediaciones para saciar la sed de poblaciones cercanas. Los más viejos del lugar se acordarán perfectamente de la “tajea honda”.
Todos los estudios al respecto nos señalan que el agua que nos llega a nuestras casas es potable. Sin discusión alguna. De manera unánime lo certifican los análisis correspondientes. Pero la avalancha de botellas de plástico nos ha comido el coco. ¿Agua del chorro? Ni que estuviera loco, tiene un gusto raro. Y en la escuela nos dijeron que debía ser insípida. Y ahí salimos de la gran superficie con el carro hasta los topes. El 90% del importe que hemos dejado en caja se corresponde con el envase, al continente. Puede que el contenido le haya salido enteramente gratis al proveedor.
No es necesario dar muchas vueltas para tropezar con basureros en los que predomina el plástico. Porque gran cantidad de los recipientes adquiridos no concluyen su singladura en el contenedor amarillo. Ojalá. Vamos hacia un mundo de mierda, y seguimos en el empeño de cargarnos la naturaleza. Los mares dan pena. Barrancos o cualquier oquedad valen de excusa para ocultar los adelantos de un  progreso que acabará con la Tierra sin que seamos capaces de poner remedio a tanta sinrazón.
Por si fuera poco, en Tasmania ya se envasa el zumo de nube. En mi pueblo no íbamos a ser menos. Y en el propio edificio consistorial (Avenida de Canarias) ya puedes adquirir, a módico precio, unos sugerentes y elegantes frascos bien repletos de humo. Azules y con un charrán dibujado a la altura de El Guindaste. Fuente del Teide, consta en su partida de nacimiento. En ellos puedes encontrarte desde promesas incumplidas hasta acuerdos que duermen el sueño de los justos. Unos pocos traen música incluida. Así, cuando lo destapas, se escucha una voz que se aleja (melodía de Despacito) al ritmo de ‘Estamos en ello’.
Como no tengo claro que bebiendo agua embotellada vaya a disfrutar de mejor salud –y hasta ahora no me he vacunado jamás contra la gripe– continuaré con mi particular cruzada: el agua del chorro sabe a pastillas. Y si noto que baja la calidad, acudiré, como tantos otros, a la fuente de La Vega (foto), pues me queda de camino a Las Abiertas, con el coche lleno de garrafas a surtirme para el abasto de al menos una semana. Nadie me podrá acusar del deterioro del medio ambiente.
Son tantos los carros repletos de modismos a los que nos queremos subir, que un día de estos nos vamos a olvidar de caminar. Yo creo que nos hemos vuelto demasiado mimosos. Y de ello se aprovechan los que se empeñan en que el sueldo no llegue al final de mes. A saber: espera sentado. O mejor: abre el chorro, cámbate la cabeza un fisquito para un lado, y succiona.

lunes, 16 de octubre de 2017

Los reyes del mambo

Dos asuntos llamaron mi atención este pasado fin de semana. Ambos relacionados con ese conglomerado de formación política que responde a las siglas de CC y que lleva gobernando en esta Comunidad desde hace más de treinta años sin que importe demasiado que sea el partido que más votos obtenga, o no, en cada confrontación electoral. Pueden ser los primeros, los segundos o, incluso, los terceros. Da lo mismo. Convencen a cualquiera de sus dos principales parejas y las llevan al altar de una manera asombrosa. Allá cuando les convenga, divorcio al canto.
En la actualidad, curritos como nadie, los reyes del mambo (versión cinematográfica: The Mambo Kings, adaptación de la novela Los reyes del mambo tocan canciones de amor, de Óscar Hijuelos, y que supuso -1992- el primer papel en inglés de Antonio Banderas) se balancean (como los elefantes de la canción infantil) en las telarañas de Canarias con el apoyo parlamentario más insignificante desde que somos una nacionalidad. Les basta con el sostén del grupo mixto (los aseregé de Casimiro), porque a populares, socialistas, podemitas y romanitas les trae sin cuidado cómo se guisan los potajes en estas ínsulas, mientras sigan placenteramente ubicados en Teobaldo Power en la modalidad del todo incluido.
Eso sí, de vez en cuando, por aquello de aparentar ante un electorado cada vez más desanimado, alzan la voz y se acuerdan, por ejemplo, del reparto clientelar de los fondos públicos. Y elevan una protesta que suele durar hasta que Carolina levanta la sesión. Luego se van al Mencey a echarse unos güisquitos y pelillos a la mar. De ahí, la proliferación de microalgas.
Mientras en Tenerife tenemos unas carreteras que dan pena, lástima y sentimiento, el gomero Curbelo se permite el lujo de volver a empichar tramos de vías insulares que se hallan en mejores condiciones que la TF-5, verbigracia. O echar abajo el antiguo hospital para levantar un nuevo edificio. O  sembrar infraestructuras en las tierras de Hautacuperche que duermen el sueño de los justos durante eternidades. O recurrir a la táctica de crear empleo temporal a porrillo (después a cobrar el paro) para que el agradecimiento se traduzca en la urna cada cuatro años. O derribar construcciones declaradas ilegales por la Justicia sin que se exijan responsabilidades de tipo alguno. Luego, en la encíclica dominical (loable trabajo del negro), a otra cosa, mariposa.
Y ahora, más que nunca tiene la sartén por el mango. O a Fernando agarrado por los bajos fondos. Es la manera de cubrir las grandes necesidades. Las que por lo visto no existen en Fuerteventura, donde las protestas por una sanidad deficitaria son moneda de cambio corriente. De los herreños ya escribí algo en el artículo anterior. Pues se han matriculado en una agencia de colocación tan eficaz como vergonzante.
A la par que el presidente del Gobierno prorratea de tan peculiar manera (lo que ha percibido un gomero en los ocho primeros meses de este ejercicio económico casi cuadriplica la inversión directa de un tinerfeño), se descuelga el alcalde villero, y secretario general tinerfeño de CC, Francisco Linares, con un “acuerdo de honor” que hace ‘ídem’ a su característica forma de creerse sus propias mentirijillas.
Muchos años estuve en Higa. Furrunguiando lo que buenamente me enseñaron y supe captar a pesar de mi supina ignorancia. Y fui testigo directo de algún que otro avatar en que el ayuntamiento de la Villa de la Orotava pudo haber hecho bastante más. Pongo siempre de ejemplo el Festival Internacional de Folclore Arautápala. Pero otros proyectos fueron, asimismo cercenados. Por el actual alcalde siempre se esgrimieron excusas que el paso del tiempo han ido desmontando. Cuando no la crisis, cuando no la escasa implicación de otros organismos. Como el Cabildo, que curiosamente aportaba la mayor cantidad de dinero para el precitado festival, sin que el grupo organizador tuviese jamás constancia de que hubiera cerrado el grifo y abocado a la suspensión del mismo.
Recuerdo una conversación con cierta persona que hoy es, casualidades del destino, concejal en la oposición en el consistorio villero. En el transcurso de la misma, opiniones para todos los gustos. En la conclusión, un denominador común: el señor Linares llega a creerse sus inveteradas ocurrencias, sus propinas ficciones.
Quizás haya tenido un sueño placentero tras alguna de las múltiples visitas a barrios y colectivos. Donde recibe cariñosos recordatorios de promesas incumplidas. Pero él bien sabe darle la vuelta a la tortilla. Cuando aún le escuecen las ronchas de la moción de censura icodense, va y se nos descuelga, y a las réplicas de los grupos aludidos, PP y PSOE, me remito, con un pacto de dignidad por el que no habrá más mociones de censura en Tenerife hasta 2019. No hay que restarle méritos al hombre de que fantasías le sobran. Lo malo es que a costa de tanta invención pueda seguirle creciendo la… imaginación.
Como Clavijo ve buena sintonía en PP y PSOE para aprobar las cuentas del próximo año, pensaré seriamente comprarme un chozo en La Gomera. Mejor que allí no voy a estar en lugar alguno. Para ese entonces puede que la isla se halle bajo el dominio del partido único ANSG-CCC. Y gracias al acuerdo de honor, el reparto clientelar se hará siempre en El Contadero. Lo mismo me nombran tesorero.

viernes, 13 de octubre de 2017

AHI

Gran alarde informativo el habido por parte del consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Aguas del Gobierno de Canarias, amén de portavoz del Ejecutivo, el herreño (de AHI) Narvay Quintero, acerca de unas jornadas formativas para obtener el certificado para el transporte animal. Que pasará a ser obligatorio para que los ganados sean cargados en los vehículos con las suficientes garantías. Seguro que pasó ahora mismo por tu mente la imagen de las múltiples romerías que tienen lugar en las islas, los concursos de arrastre (asunto que no comparto pues lo entiendo como un palmario maltrato a las bestias) y otros espectáculos (¿o debo poner eventos?) a los que tan dados somos por estos lares para hacer cumplir la sentencia de que nos gusta más una novelería que un plato de potaje.
Se van a celebrar diez cursos en todas las islas (echo en falta La Graciosa; ¿acaso no hay allí animales?) y cuando la nueva normativa entre en vigor, no habrá excusas de ningún tipo. Los transportistas deberán acreditar que se hallan autorizados para ejercer la actividad. Recuerdo la polémica habida años atrás con las precarias condiciones que eran tratados los camellos para las cabalgatas de Reyes.
El señor Quintero, aún bastante joven pero ya con una larga experiencia política (la cuota de la Isla del Meridiano, asignada a la Agrupación Herreña Independiente, expresión palpable de cómo funciona el sistema electoral en el archipiélago, ha sabido ser bien exprimida), pues comenzó siendo concejal en Valverde, luego director general de Juventud, después senador y ahora lo que al principio reseñé (el que vale, vale, y el que no pa´ maestro de escuela), es fiel reflejo de lo que Coalición Canaria entiende por política. Y si llegara a leerme (no creas que voy muy descarriado; de vez en cuando este blog se cuela por los pasillos de Teobaldo Power y se añade a las lecturas de sus señorías), lo mismo se da un salto al Realejo. Se me ocurren dos posibles hechos a tratar: levantar la cabeza de una alicaída CC y poner en funcionamiento los huertos urbanos en El Burgado (antes se llamaba La Frontera, qué curiosa la similitud con El Golfo).
Los nacionalistas (es un decir, y haz el favor de no reírte) son fieles seguidores de aquel estribillo de “si te portas bien, te voy a comprar…”. Por ello, una vez aupados al machito, no se bajan ni siquiera perdiendo las elecciones. En el supuesto de que sean desbancados, no es necesario de que llamen por teléfono a Papá Clavijo, porque en el código genético de la formación va implícito el nuevo echadero. Que ya conocen, por supuesto, los de mi pueblo, La Victoria, El Tanque, Icod de los Vinos… Y no iban a ser menos los de la patria de las quesadillas.
Hace unos días, a la socialista Patricia Hernández se le ocurrió reprochar a Fernando (a decir verdad, últimamente no se llevan muy bien) que tuviera cuidado con tanto enchufe en el organigrama gubernamental, no sea que fuera a saltar el ICP (Interruptor de Control de Potencia). Y a pesar de que tal práctica no constituye una exclusiva de CC (todo se pega, como los ‘rabodiasnos’ en la platanera), y puesto que la expresidenta del grupo parlamentario del PSOE hizo mención expresa de dos casos procedentes de ayuntamiento de La Frontera, al grupo de Tomás Padrón, quien aún sigue pesando casi tanto como Belén Allende, no se le ocurre poner argumentos sobre la mesa (es decir, valía y méritos de los realojados), sino que arremete contra la “mezquindad” de las declaraciones de la “defenestrada”. Rabieta de niña chica; como te quitaron el chupete, ahora te metes conmigo; déjanos jugar en esta esquinita, y tengamos la fiesta en paz; si intentas sacarme los colores, se lo cuento a mi primo (el de Zumosol) y le digo a todos el secreto que me confiaste ayer…
Con estos bueyes hemos de arar. Y es vez de estarme callado, voy y lo escribo. Así no podré llegar jamás a un puesto de asesor. Como tantos y tantos isleños que, de no ser la mano todopoderosa, se hubiesen ido a la cola del paro. Porque no es como antes, cuando abandonabas una institución pública y regresabas a tu puesto de trabajo. En la actualidad solo saben hacer política. Barata, pero política. No han ejercido otra actividad. Por eso aconsejan. De lo que sea, como sea y “más que sea”. La ubre posee tetas para todos. Y para todas.
Concluyo con un encarecido ruego a don Narvay Quintero Castañeda: Espero que no olvide apuntar a los cursos de formación a los conductores de todos los vehículos oficiales de todas las instituciones públicas canarias. El traslado de tan insigne recua bien merece ser realizado en las condiciones adecuadas de seguridad y confort. Y englobe, por supuesto, no solo a los cargos electos o designados, sino a todo el personal acompañante. Entre ellos, sin duda, los asesores que cumplen a rajatabla el cometido asignado, aunque en alguna que otra ocasión no lo hagan de manera presencial. Un móvil y el whatsapp hacen maravillas. No dejo de reconocer sus ventajas a pesar de ser un servidor torpe de necesidad.
Escribió usted una vez con motivo del Día de esta Autonomía: “Seamos más canarios consumiendo nuestros productos”. ¡Ay!, hay, ahí. Y tanto terreno valuto. Y tanto brazo desperdiciado. Qué verdito estaría nuestro territorio si todos los ex pasaran a cultivar coles, papayas, perejil… A criar conejos, gallinas… A ordeñar vacas, cabras… ¿Ordeñar, dijiste? Ya pisaste una bosta.
Mándeme, si no le importa, un privado que indique cómo funciona la inscripción para sacar esa licencia de transporte animal. Me hace muchísima ilusión tener otro carné. Sería capaz de comprar una huertita en Isora. Y si debo matricularme en AHI, no hay problema. Lo mismo se convertiría en mi trampolín. Aunque no se lo crea, algo valgo. Y hasta sería capaz de dedicarle una décima.
Bueno, hasta más ver. Y a perdonar. ¿Ironía? A usted se lo oigo.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Estimado amigo Pepe

Canarias se mueve. Su tierra tiembla. Puede que sean signos evidentes de habitar sobre un suelo volcánico. Me imagino que el amigo Javier Dóniz se halle rogando al maligno Guayota que siga con los meneos. Disfrutaría como un chico menudo con una erupción. Terrestre mejor que submarina. Que nos muestre la magnificencia de una naturaleza desatada.
Cuando los ruidos del famoso Bicho de Godínez, algunos establecieron relación con el palmero Teneguía. Ayer por la tarde, para olvidarme de otros ruidos, recurrí al consejo de Juan José González, aunque las fiestas perdomeras ya deben haber finalizado, y le presté atención para “picar” al amigo José Herrera, quien todavía ejerce de cajista formando galeradas con sus volanderas en Tipografía García. Con quien compartimos alguna manía decimal y nos entretenemos, con la parsimonia del canario, en contar boberías. Dicho lo cual, y escrito lo pertinente, cambiamos hoy de tercio, y no salimos de esta zona atlántica. Tan privilegiada que muchos vienen y se quedan. Nada que objetar, pero un respetito es muy bonito.

Estimado amigo Pepe:
Nos indica Juan José
que últimamente no ve
una décima que trepe,
aunque alguna quede “repe”,
por estas redes sociales,
para aliviar nuestros males
y tan convulsos momentos;
dejémonos ya de cuentos
y a trabajar a raudales.
Con esto de Cataluña
veo nervios por doquier,
donde es perito cualquier
animal que meta cuña.
Disponga o no de pezuña,
cada cual juega sus bazas
repartiendo calabazas
de forma indiscriminada,
pues entienden la mesnada
cual borregos por la traza.
Es lo nuestro más cercano,
sin mayores ambiciones,
mejoren las condiciones,
sepamos tender la mano.
No hay que llegar más temprano,
pero hay que saber llegar,
lo importante es renunciar
a batallitas pueriles,
pues argumentos a miles
la meta deben fijar.
Explicar temas en verso
puede que a todos no agrade,
pobre de aquel que se enfade
o que me llame mastuerzo.
Yo pienso seguir bien terso
y dispuesto con la rima,
porque habrá otros cuya estima
me insufla mucho coraje,
como el plato de potaje
que nos sacia y nos anima.
Jamás vi por estos lares
tanto elemento sabihondo,
que saben del cante jondo
y de juegos malabares.
Proliferan centenares
adalides del saber,
que debieran conocer
es consejo gratuito
que está bien de buen rollito
prendido con alfiler.
¿Legitimidad, respeto,
cuando a degüello tratamos?
Para esto mejor nos vamos
a entrenar el inteleto.
Cree siempre el alfabeto
sentirse muy por arriba,
debiera verse la giba
y no presumir en vano,
no sea caiga de plano
y acabe en una sorriba.
De godos enteradillos
sabemos por estos lares,
aunque ya de sus piares
estamos un tanto hartillos.
El que seamos sencillos,
no impide que a los felones
mostremos que a socarrones
no nos gana el más pintado:
váigase usted pa´otro lado
a colgarse medallones.
No crea que aplatanado
es problema de actitud,
se trata de una virtud
que causa buen resultado.
No vengas, pues, aquí inflado,
y vete bajando el tono,
si te encanta hacer el mono
equivocaste lugar,
aquí hay que saber estar,
que si no me envalentono.
Esta tierra hospitalaria,
de carácter siempre abierto
ha sido destino y puerto
de manera bien palmaria.
Es que la gente canaria
presume de bonhomía,
mas puede llegar un día
que estalle como un volcán,
pues no soporta al rufián
con toda su letanía.
Así que, Pepe, reglemos
que la décima es salud
y aunque no es en sí virtud
neuronas entretenemos.
Si en La Perdoma nos vemos,
al sellar nuestra amistad
“más que sea” en Navidad
con un buen vaso de vino,
diremos siempre con tino:
abajo la vacuidad.