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viernes, 18 de octubre de 2019

¡Nueve millones!

O más. Somos los pensionistas que soporta (aguanta, sufre, sobrelleva, resiste, tolera) este país. Y esa ingente masa humana es demasiada carga para cualquier institución. Esto es un “descándalo”, que dijera cierto exalcalde de una villa bien cercana a esta otra villa (la de Viera). Y lo peor es que la inmensa mayoría goza de una energía (lo que se traduce en viajes y cuchipandas varias) no bien disimulada, lo que, obviamente, causa la sana envidia del resto de seres vivos de dos patas.

Se abre la veda del Imserso y al par de minutos de estar la aplicación informática operativa, de las plazas ofertadas, ni jumo ni pelo. Y es más, no solo están tiesitos como una vela, sino que, además, ya saben manejar ordenadores y otros artilugios con una maestría digna de… un par de cachetones. Los cuadros que señalan lo de plazas libres, en color verde, se tornan rojos (todo ocupado) a velocidad de vértigo. Si atisbas algo vacante (color azul) es por puro milagro. ¿A mí me lo vas a contar, que estaba desde antes de las 8 de la mañana con el dedo preparado para darle al enter?

Esta situación de privilegio tiene que ser solventada de inmediato. No se puede tener mantenido a tanto gandul, mano sobre mano, y pagándole religiosamente allá por el día veinticinco de cada mes. Y están al loro. No pierden el tino ni por equivocación. Claro, así nos encontramos con sesudos analistas que estudian la manera de seguirles abonando la pensión, en vez de buscar fórmulas alternativas para que presten servicios a la comunidad. Como el de cronista oficial, verbigracia. Hecho que el ayuntamiento de mi pueblo va a poner en práctica. Figura para la que se exige formación académica universitaria y no se le va a pagar ni un céntimo. Trabajará por amor al arte y se le requerirá una memoria anual de su quehacer. Al revés que los concejales. Cargo que puede ocupar cualquier tronco a cambio de unos tres mil más o menos.

El sistema no puede mantenerse y urge hallar ocupación para tanto aprovechado. No hay derecho a que debamos darle otro hachazo al fondo de reserva de la Seguridad Social –nada menos que unos 3.500 millones de euros– para poder abonar la inminente paga extra navideña. Porque, esa es otra, arriba disfrutan de tan buena dentadura que no le hacen ascos al turrón. Y del duro, no vayas a pensar solo en el blando.

Tantas idas y venidas con el ordeñador en la mano, sobre todo con gobiernos del PP, han posibilitado que la hucha de las pensiones se halle bajo mínimos. Quedarán unos restos a fin de año de unos 1500 millones de euros. Que comparados con los que había en 2011 (casi 70.000 millones), ya me dirán. Como siempre recurrimos al mal de todos, consuelo de tontos, súmenle, para que luzca un poco, los algo más de 6.000 millones que restan de un préstamo del Tesoro a la Seguridad Social de no ha mucho y que ascendió a 13.830 millones.

Si ustedes se fijan bien en la foto que ilustra este artículo de hoy, capturada en Besalú (Gerona) –a perdonar catalanes, independentistas o no, pero aún no alcanzo el nivel suficiente para escribir Girona– se preguntarán, y con toda la razón del mundo (yo también lo hago), cómo es posible que con esa cara de satisfacción y esa animosidad impepinable pueda esta gente vivir de garbeo casi permanente por cuatro perras. No hay derecho. Si las condiciones físicas de las personas, gracias a los adelantos en la medicina, permiten licencias tales, habrá que convenir en retrasar la edad de jubilación hasta cuando ya no puedan ser una pesada carga para el erario público. Hay que tomar ejemplo de una trabajadora nata como Celia Villalobos (excepto cuando se entretiene jugando al Candy Crush), porque a este paso serán más los años de no dar gongo que los cotizados.

Bueno, los dejo. Voy a mirar si puedo pescar algún otro viaje de los que se van arrepintiendo. ¡Ah!, ya fui al urólogo. Como la analítica estaba perfecta, no tuvo que hacerme aquello. Jolines, y yo que me estaba acostumbrando. Hasta la próxima.

martes, 6 de noviembre de 2018

Imserso, otra vez

Asier Antona ha descubierto la pólvora. Y lanza fuegos de artificio en sus giras isleñas. Parece que a los populares se les enciende la bombilla cada vez que los avatares del destino juegan en su contra y deben pasar un tiempo en la oposición. Aunque aquí, en Canarias, siempre es complicado saber cuándo se está en un lugar o en otro. Ahora mismo, y a sus declaraciones me remito, alcanzaremos el próximo mes de mayo, cita electoral, porque el PP ha marcado la senda presupuestaria a seguir y a Clavijo no le quedará más remedio, si no quiere que se lo lleve la grúa por estar mal aparcado, que continuar casado con el palmero-bilbaíno.
Se nos fue nuestro protagonista de paseo por Lanzarote y El Hierro a pregonar a los cuatro vientos que no hay derecho a que los habitantes de esas islas se hallen en desigualdad de condiciones con respecto a los viajes del Imserso. Mientras Rajoy fue inquilino de la Moncloa, y en las etapas en que populares y coalicioneros fueron de la mano en el gobierno de estas ínsulas, no existió, por lo visto, anomalía alguna. Pero acaba de darse cuenta de que los jubilados de las islas no capitalinas han de desplazarse a estas para tomar los aviones que los trasladarán a los destinos elegidos en el programa de turismo social. Y ello, obviamente, supone un sobrecoste. Seguro que en La Gomera no se atreve a abrir la boca, porque sabe que Casimiro subsidia todo aquello que le ayude a mantener el vivero de votos.
Lo que debería hacer el presidente regional del Partido Popular es proponer un cambio radical en la política de estos viajes. Porque se los siguen llevando los menos que se lo merecen. Entre ellos, yo. Es decir, aquellos que disponen de las pensiones más altas. Y a los que también les quedan unos euros en el bolsillo para el salto a Gran Canaria o Tenerife. Máxime cuando los billetes en las aerolíneas insulares están bajo mínimos. Claro, como al señor Antona le sale todo gratis, a lo peor es que no se entera. Nada raro, de otra parte, en muchos políticos. Los que lanzan globos sondas, como la candidatura de Lope al Cabildo de Tenerife para comprobar cómo respira la gente o por qué esquina salta el conejo. No ha sido capaz de levantar Puerto de la Cruz y se nos quiere ir a desgraciar la isla completa.
Arbitren medidas, enésima vez que sostengo este planteamiento, para que cada jubilado pueda disfrutar de un viaje al menos una vez cada temporada. Y ello se consigue estableciendo un baremo que vaya en consonancia con lo que se percibe a final de mes. Muchos pensionistas no pueden permitirse el lujo de detraer un céntimo de sus necesidades perentorias para este particular. Y si hay que regalárselo, hágase. Debe ser que los cargos políticos con responsabilidades de gobierno no pasan el día 25 de cada mes, o unos días después, por un establecimiento del ramo de la alimentación a comprobar a qué se dedica la pensión de los viejitos.
Se observa que los destinos de los Viajes Culturales no duran un suspiro una vez levantada la veda. Y a los pocos minutos de que se abra el plazo de solicitudes, ya no encuentras nada de nada. ¿Por qué? Muy sencillo: A pesar de que son algo más caros y con una duración inferior a los de Costas o Islas, el usuario sabe que lleva incluidas las visitas a los diferentes lugares contenidos en la programación. En los otros, elegir unas cuantas excursiones supone un gasto muchas veces superior al desembolso inicial para el traslado y alojamiento. Salvo que, lo que hacemos muchos, se alquile un coche y se vaya cada cual por su cuenta a donde crea conveniente.
No es de extrañar, por consiguiente, que cada vez haya más malentendidos, protestas y quejas, porque muchos no se sujetan a las normas y directrices que marcan los guías para los recorridos por monumentos y lugares de interés. Para evitar suspicacias te lo explico con otro ejemplo: Imagínate a un cojo que se apunta a los denominados como Turismo de Naturaleza. A la segunda pateada estará echando chispas. Y el que no haya sido testigo de cualquier “altercado” por disconformidad ante tanta iglesia y tanto convento, se deberá a que, sencillamente, no ha ido.
Antona haría bien en reunirse con la cúpula de su partido y establecer otros criterios para cuando tengan responsabilidades de gobierno llevarlas a cabo, ponerlas en práctica. Se trata de obrar con algo más de equidad. Y no hacer como con la rebaja del IGIC, que beneficia más a quien más tiene.  La igualdad no se alcanza con la implantación de tabla rasa. A los desiguales hay que tratarlos de manera diferente, porque si no agrandamos las brechas. Y en el Imserso, como cada año se suben las cantidades de lo que debe aportar el pensionista, prueben ustedes, los que también niegan incrementos en el salario mínimo, a vivir con unos cientos de euros al mes. Que de cinismo y poses del bien quedar sabemos algo en mi pueblo.
O más fácil aún. Ahora que gobiernan otros, propónganlo en el Congreso. Y si en Canarias presumimos de superávit, como en la Villa de Viera, no hace falta ir pregonándolo por las islas. En sus manos está el arreglarlo. En vez de que unos cuantos vayan a varios, redistribuyamos y que todos vayan a uno. Yo estoy dispuesto a pagar por el mío unos euros más. ¿Sería usted capaz, señor Antona, de aportar algo? La misma pregunta para los bien pagados de mi ayuntamiento.

martes, 18 de septiembre de 2018

Sin respuesta, me imagino

¿Cómo es posible que con todas las inyecciones económicas que recibe Casimiro Curbelo a cambio del voto de los tres diputados de ASG, el paro siga incrementándose de forma notable en La Gomera?
¿Interesa más el subsidio de la Administración (normalmente, papá Cabildo) durante seis meses –luego paro, cáncamos y demás parafernalia– con lo que se garantiza el voto cautivo y no se alcanzan tasas decentes de empleo estable?
¿Teme, acaso, el encargado general, con mando en plaza, que, de estabilizarse el personal currante, acabe por darle la espalda al tiempo que recita aquello de más alto subió la palma?
¿Qué peregrinas posturas defenderán Partido Popular y Ciudadanos ante el anuncio de reforma constitucional, dado a conocer ayer por la mañana, para acabar con los aforamientos?
¿Por qué algunos movimientos feministas deben recurrir a descubrirse el torso para elevar sus protestas? ¿Se miden los reparos en función de volumen, peso o forma? ¿Para cuándo los argumentos en consonancia con las altas capacidades neuronales de toda mujer que se precie?
¿Se van a desempolvar archivos en la Carrera de San Jerónimo dado que el 11% del arco parlamentario en el Congreso de los Diputados es doctor y el 22% ha cursado algún máster?
¿No morirán atragantados, por un ictus verbal, muchos de los que ven pajas en ojo ajeno y no vigas en el propio?
¿Para cuándo un cambio sustancial en la política de viajes del Imserso que permita a aquellos pensionistas de rentas exiguas poder acceder al menos a un traslado en la temporada, aunque haya que dejárselo gratis, cargando esos importes a los que disfrutan de rentas más elevadas y que son los que, de manera sistemática, acaparan los paquetes vacacionales?
¿Por qué deben felicitarme algunos realejeros por escribir lo que escribo, sin tapujos, y califican este derecho constitucional (artículo 20, apartado a) como un ejercicio de valentía?
¿Qué diferencia existe entre los Sálvames de Telecinco y las intervenciones de Inda y Marhuenda en La Sexta?
¿Cuál es el motivo por el que el corrector ortográfico de Word, tras escribir unas dieciocho mil veces el adjetivo realejeros, se empeña en no reconocer a los ilustres hijos de la Muy Noble e Histórica Villa de Viera y me sugiere cambiarlo por realojaros o relojeros?
¿Ya habrá encontrado Ciudadanos la persona dispuesta a encabezar la candidatura a las elecciones municipales en mi pueblo?
¿Por qué corre el runrún de que un sector de Izquierda Unida de Los Realejos está llevando a cabo negociaciones conducentes a que la formación liderada por Alberto Garzón disponga de los dos primeros puestos, alegando que en la actualidad tienen dos concejales, si no ha tanto se me porfió que no habría candidatura conjunta con Podemos?
¿Cómo se retractarían, entonces, de planteamientos anteriores de que no es no? ¿Actuarían con idéntica contundencia al reproche habido a Borrell, tema en el que no les quito la razón, por sus declaraciones armamentísticas, obviando la postura de Kichi, alcalde gaditano, quien avala el contrato sin reservas?
Sean benévolos con este bloguero rural y contesten a las interrogaciones sin acritud. Pausadamente. Con reflexión, tino y buenas maneras, a pesar del título. Aunque estoy dispuesto a renunciar a esta actividad (opino de todo, y de todos) de las jornadas laborales (lunes a viernes), si los buenos amigos que puedan sentirse aludidos se comprometen a formar parte de la plancha que tengo entre ceja y ceja. Habilito de siete a ocho de la mañana del próximo domingo para perfilar detalles, que no serán discutidos en las redes sociales por prescripción médica.
Feliz martes, y hasta mañana.

lunes, 8 de mayo de 2017

100

Hemos alcanzado la primera centena. Estrujando la sien (o las dos), pero aquí estamos. Y seguimos. Como no han sido cien años de soledad, sino que he contado con la complicidad de unos cuantos (bueno, vale, unos buenos cuantos), el camino se ha hecho mucho más llevadero. Y mientras la neurona carbure, desde La Corona continuaremos lanzando dardos por si se despiertan conciencias. El folio y pico será tarea a resolver al menos cinco días a la semana. Y a la de hoy, lunes 8, le ha correspondido el inmenso honor de tan bonito número. Que me recuerda aquella moneda de veinte duros. Elegante, hermosa y que daba para tanto. Déjate de sentimentalismos (no te pongas semental, que dice el amigo) y arranca.
Cuando leas estas líneas, estoy a punto de regresar de Gran Canaria. He pasado ocho días (siete noches) en Patalavaca (Mogán). De la mano de Mundiplan (Imserso), en uno de esos viajes (sin transporte) que nos brindan a los viejitos en cada temporada. Como llevar el coche hasta Las Nieves (Agaete) es bastante fácil, para allá me fui. Y me perdí los fuegos. Pecado mortal. La estancia en el Hotel Green Beach, una semana a cuerpo de rey (traduce: pensión completa), me salió por 185,87 euros, es decir, 26,55 euros/día. A mi mujer, otro tanto, claro.
Ya recorrí, por consiguiente, el nuevo tramo de la carretera de San Nicolás de Tolentino (La Aldea), con ese impresionante túnel que por estos lares (prolongación de la TF-5 hasta Icod de los Vinos) no queremos porque se deterioran los ecosistemas. Vayan a Madeira.
Las entradas quedaron debidamente programadas. Fue un trabajo extra, pero valió la pena. Gran Canaria me gusta. Y La Gomera. Y Lanzarote. Y El Hierro. Y Fuerteventura. Y La Palma. La Graciosa, no tanto porque ya no soporta la carga. Y la mía, qué contarte si vivo en ella. Pondré, por supuesto, algunas fotos. Esta de hoy es de hace tres años (8 de mayo de 2014). Con rabo de gato en tan bello paraje de Mogán.
Me apetece contarte unos cortos que se me ocurrieron mientras me tiré a la bartola. Qué mal suena, pero a estas edades… El significado de la expresión se lo puedes preguntar a don Google. Va de animales:
Se acostaron en un confortable colchón de plumas y durmieron plácidamente durante unos casi eternos dos minutos. Cuando despertaron aún era de noche. El mosquito seguía zumbando. Se posó en la mesa de noche junto a un viejo bolígrafo. Y firmó su sentencia de muerte.
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Aquel grupo de tortugas se dirigía apresuradamente hacia la mar océana. El suave batir de las olas en la arena de la playa era el reclamo perfecto. La guía marcaba el camino hasta que se cansó. De improviso, media vuelta y todas a deshacer el trayecto. En ello estaban cuando el agua las alcanzó. Sí, a la viceversa. Las mentan como mareas vivas.
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Dos pulgas esperaban pacientemente la llegada de cualquier animal que les sirviera de transporte. Pasaron perro y perra. El uno levantó la pata. La otra bajó los cuartos traseros. Prosiguieron y ni se percataron de la presencia de un polizonte en cada lomo. Cuando reponían energías en la tranquilidad del hogar, notaron más hambre que en día anteriores. Una analítica hubiera detectado el trasvase de un buen puñado de glóbulos rojos a sendos bancos de sangre.
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El oso acechaba. El salmón, ya muy agotado tras el peligroso viaje, no. Un salto, otro, y… todo negro. Así pudieron escapar centenares. Las unas con muchas huevas. Unos pocos, jadeantes, demacrados, prestaron el postrer servicio con un vaciado de protamina. Y murieron a gusto. ¿O de gusto?
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El bisonte se vio de pronto acorralado por aquellos dos lobos hambrientos. En la inmensa pradera, donde comenzaban a caer los primeros copos de nieve, se entabló la batalla. Cuando parecía que los carniceros se iban a salir con la suya, se dibujó en el horizonte un enorme disco luminoso. Y permutaron su fiereza por aullidos lastimeros. El cíbolo se alejó al trote en busca de la manada que, bien pertrechada a la otra orilla del río, entonaba the moon song.
Juan Luis Calero, a través de unos de sus personajes, preguntaría: ¿Te gustó? De no ser así, lo seguiré intentando. Cabezudo, o cabezota, que es uno. Hasta mañana.