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martes, 6 de marzo de 2018

Internacionalización (y 2)

Al día siguiente salieron del pueblo. Y se fueron al vecino de La Villa. Para, con la foto de rigor, plasmar en un documento (mucho menos comprometido) todo aquello que aquí reniegan. Sin rubor, sin vergüenza, echándole jeta. Y lo firman y rubrican junto a los ayuntamientos de La Guancha, Icod, Puerto de la Cruz, Santa Úrsula, El Sauzal, Tacoronte y el anfitrión, La Orotava. No sé si en estos siete habrá otro talante. Porque una Red de Municipios por la Igualdad supone mucho más que un capítulo de buenas intenciones. Máxime cuando, y a los hechos me remito, más de la mitad de realejeros sabemos que aquí será hoja que se lleva el viento.
Escribir una sucesión de frases para pergeñar un compendio de propósitos es la mar de fácil. Lo complicado es ponerlos en práctica. Y en Los Realejos existe la preocupación de buscar rédito político a cualquier situación. Por lo que la mujer será considerada como un mero cuerpo para alcanzar el fin previsto.
Este es el objetivo de dicha Red:
Trabajar comportamientos adoptando acciones comprometidas con la promoción de la igualdad entre hombres y mujeres y la coordinación en políticas sobre esta materia, optimizando los recursos, ejercitando los intereses de la red ante otras instituciones e implementando actuaciones y objetivos comunes.
Qué bonito les quedó. Feliciten al del copia y pega por la vacuidad. ¿Qué igualdad y qué coordinación si les molesta que la oposición abra la boca? Si no predican en casa con el ejemplo, ¿con qué barniz van a cubrirse cuando toque actuar conjuntamente? Cuánto cinismo, mon dieu (de minúsculo).
No son capaces de aceptar una simple sugerencia y van a sacarse la foto en la escalera de acceso a la planta alta del Consistorio orotavense –el mismo lugar que eligen los novios para enmarcar el acontecimiento– para refrendar esta intención:
Crear un espacio de encuentro para el mutuo asesoramiento, orientación, formación e intercambio de experiencias y optimizar recursos en materia de políticas públicas de igualdad.
Hemos echado mano de implementar y de optimizar, y solventada la cuestión. Todo conforme. Y vamos a la pose, habrá dicho Linares. Cuídense Mariano, Moncho, Álvaro y resto de la compaña de insinuarle el más insignificante detalle a Sandra (que deberá consultarlo con Manolo y esperar su bendición; como las decenas de proyectos e ideas brillantes que llegan a sus manos desde distintos ámbitos) porque pueden alcanzar fuerte rapapolvo por tamaña ocurrencia. Vayan con sumo tacto no sea que se vean sometidos a este nuevo tipo de violencia que el legislador deberá añadir al catálogo ya existente.
Cómo se les puede llenar la boca de igualdad si no han sido capaces de cortar los culebrones burlescos, de auténtica chanza, cuando no sátira descarnada, que se producen en cierto medio de comunicación. Donde un grupo de mujeres es ridiculizado hasta decir basta, convirtiéndose en el hazmerreír de la comunidad. Donde se denigra (mancilla, deshonra, agravia, ofende, afrenta, mancha) a cargos públicos de otras localidades (si es mujer, miel sobre hojuelas) de la manera más abyecta y brutal posible, sin que los responsables (¿los habrá?) pongan coto a los desmanes verbales. ¿Llega a tal extremo la cobardía que consienten el desaguisado por aquello de ande yo caliente…? ¿Habrán leído alguna vez los estatutos por los que debería regirse? ¿Entenderán lo que significa el respeto institucional? Ese que nuestro alcalde reclama cada tres por dos en el Cabildo tinerfeño sin anestesia y sin echar una visual a cualquier espejo a su alcance. Falsos, hipócritas y, para colmo, cobardes. ¿Será posible que no se despierten conciencias? ¿Vamos a seguir engolosinados en pócimas maravillosas vendidas a forma de humo? Porque de realizaciones, más bien pocas. Hagan un repaso a todo tipo de infraestructuras llevadas a cabo en la Villa de Viera desde 1979 y después brindamos, si les apetece, con una película de indios. Una lástima que no pueda ser aquí en casa (en los cuantos que hubo) y debamos hacerlo en campo contrario.
Sigan tejiendo redes y pescando en ríos revueltos de la ignorancia. O de la ignominia; qué grande don Domingo, el de La Hoya. Y descarguen, acostumbrados están, en el mensajero todas las plagas paganas, que con lo divino tengo poco contacto.
Mañana, en el acto que deberían llevar a cabo pasado, ahí a la entrada del ayuntamiento, guarden las formas. Y si alguien pregunta por la agenda del día 8, hasta la disculpa de que van a correr con Mariano valdría. Antona las inmortalizaría en un vídeo. No venir una buena ventolera.

lunes, 5 de marzo de 2018

Internacionalización

Que a don Manuel Domínguez se le quedó corto el terreno de juego (político), lo supimos los realejeros cuando observamos que en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP) comenzaron a proliferar los anuncios por los que delegaba el cargo en sus segundos de a bordo. Tanto que empezó a ser conocido como Manolo I, el ausente. Como su ambición (política) parece no tener límites, desembarcó en el Cabildo Insular, pero fue su perdición el que Coalición Canaria optara por pactar con el PSOE, por lo que debió sentarse en los fríos sillones reservados a la oposición. Faceta esta que no está pensada para personas que padecen la rara enfermedad del gen (D4DR) del culo inquieto. No, no es broma, ve a consultar y te llevarás una sorpresa. Por todo ello, tampoco parece convencerle demasiado esta posición y en la capital persiste en hacer honor a la denominación antes mencionada. Porque a él lo que le gusta en recorrer mundo, internacionalizarse.
En la última sesión plenaria demostró, una vez más, que se encuentra muy por arriba de cualquier otro mortal. No solo indica al resto de la corporación cuál debe ser el contenido de las propuestas, ruegos, preguntas o mociones, sino que sugiere, o casi amenaza, a quien no sigue sus doctos consejos con un muy expresivo “me ha defraudado, usted”.
El grupo municipal socialista presentó, entre otras, una proposición para que el ayuntamiento adoptara una posición clara con respecto a los actos a celebrar el próximo 8 de marzo. Dado que el grupo de gobierno ha publicado el programa de los eventos (cómo no iba yo a escribir el palabro en este post) y pega espectacular brinco para que el día de marras nos se vean comprometidas las seis concejalas y lo dediquen a trabajar como antes jamás hicieron, y sin fotos en los clubes de mayores, era más que previsible que, siguiendo el pie de la letra el argumentario enviado desde Madrid, no se aceptara la más mínima sugerencia. “Gane usted las elecciones y luego venga aquí a hacer lo que le dé la gana”. Así es, con dos; o si hace falta, con tres.
Pero esta vez el señor alcalde, tan dado a no admitir todo aquello que él entienda traspasa las lindes del pueblo (sin darse cuenta –últimamente las distracciones le juegan muy malas pasadas– de sus desdobles estilos La Higuerita, rumbo al este, o Barranco de Ruiz, rumbo al poniente), se mandó un vuelo intercontinental de no te menees. Nosotros no tenemos por qué definirnos en un asunto de índole internacional. Manda aquello, lo otro y lo de más allá. Que son tres, como antes te dije.
Lo que las mujeres de todo el mundo más o menos civilizado organizan para este jueves es un acto egoísta y marcadamente elitista. Las féminas realejeras –con Sandra, Noelia, Isa, Laura, Olgui y Carolina a la cabeza– no están por la labor. Tonterías, las justas. ¿Qué van a hacer ese día las desempleadas? Si ya están paradas por obra y gracia de los que administran ahora mismo el cotarro, ¿qué? ¿Se van a tumbar a la bartola? A fregar los platos, carajo, que nosotras, salvo las que disfruten del privilegio del cargo público, nacimos para eso.
Sí, a tenor del silencio que marca el reglamento, ese parece ser el sentir de las afiliadas del PP. Muy afortunadas todas ellas en el mundo laboral. Con una posición social envidiable merced a generosos emolumentos que todos abonamos con la derrama oportuna y que volcamos en los presupuestos de las diferentes instituciones, hecho que les permite vivir con total desahogo en cualquier faceta de la vida. ¿Una ley para la igualdad salarial? Maldita falta que nos hace con lo bien que estamos nosotras: buena alimentación, vestimenta excelente, sueldo asegurado, dietas por diversos conceptos, coche oficial, retratista gratis, personal a mi disposición para imprevistos y otros… Y la huelga, paro o reivindicación es cosa de una élite minorista (Cospedal dixit). No, es imposible que tengan la neurona en su sitio.
La sociedad ha avanzado en décadas. Se supone a nuestras gentes una capacidad para discernir que hasta no ha mucho era pura entelequia. Atrás quedaron años de analfabetismo feroz. El acceso a la educación y a la cultura, el adelanto que ha supuesto el ingente aporte de las nuevas tecnologías, los medios de comunicación, las publicaciones no periódicas y un amplísimo espectro más, han posibilitado un incremento porcentual elevado en la capacidad de raciocinio a la hora de valorar alternativas o decantarse ante una situación determinada. Pues no, y vamos ahora en plan coloquial, une merde. No es que habitemos en un pueblo abducido, como dejé caer días atrás. Es que seguimos conviviendo con auténticos gilipollas (necios y estúpidos). Si algún abuelo levantara la cabeza, la palmaría de nuevo. Sobre todo aquellos que lucharon con denuedo por un sistema de libertades que vemos cercenado en cada reunión del pleno de nuestro ayuntamiento. Donde el borreguismo hace acto de presencia hasta extremos denigrantes. Los floreros quedan bien en otros contextos, pero no en un salón que deberán llamar noble por otras sublimes consideraciones. Y un poco de luces, please, a los colectivos, sobre todo de mayores, que se dejan mangonear (mangoniar, en canario) y bailan al antojo de la concejala de turno para que esta luzca palmito en la foto del bien quedar.

(Finalizaremos mañana)

lunes, 26 de febrero de 2018

Un mal trago

Durante la pasada semana hubo dos hechos bastante significativos que han debido escocer sobremanera al grupo de gobierno en el ayuntamiento de Los Realejos. Tanto que el propio alcalde estuvo desaparecido y ni siquiera hizo acto de presencia en el homenaje que cada 21 de febrero se le rinde a Viera y Clavijo, con lo que se priva (complacer o gustar extraordinariamente) por una foto nuestro hombre.
De una parte, los jubilados han plantado cara a la formación política que rescata bancos mientras sume en la miseria a millones de personas que, tras entregar buena parte de su vida al trabajo, comprueban ahora que su pensión no corre paralela al coste de la cesta de la compra. Asunto que se agrava en infinidad de hogares cuya única tabla de salvación es el abono que el abuelo percibe. Para comprobarlo basta con acudir en los últimos días de cada mes a cualquiera de las grandes superficies comerciales del pueblo. En este mes de febrero no se ha podido localizar al señor Domínguez en Mercadona, Lidl, La Hucha (por citar solo a los que se ubican en La Gañanía) repartiendo sus consabidos besos a todas las doñas que transitan por sus pasillos.
El PP –y el realejero no constituye un hecho diferencial– ha repartido su argumentario y hay que seguirlo al pie de la letra. Con respecto a los “yayoflautas”, mutismo absoluto. Será Mariano, y así lo ha llevado a cabo este fin de semana en Zaragoza, el que cuestione a los atrevidos, populistas e ilusos que sugieren un incremento en consonancia con la subida del IPC, el cómo van a buscar los capitales para semejante despilfarro. Porque la recuperación portuguesa, a base de potenciar el consumo y hacer que pague más el que más tiene, es un invento de los malvados partidos de izquierda, que ahí justo al lado sí fueron capaces de mirar al ciudadano y considerarlo como el fin o la meta de su gestión.
Las seis concejalas populares del Consistorio de la Villa de Viera, tan dadas a los arrumacos con los mayores (de tal palo…), no las tienen todas consigo. Se las ven y se las desean para explicar que no somos los de cierta edad los que más sufrimos la crisis, según les ha indicado el vicesecretario más progre de sus filas, el señor Maroto. Y, claro, cuando se vive la realidad de un pueblo, donde todo es más cercano, qué difícil se hace el matrimonio entre lo teórico y lo práctico. Pero del vitoriano podemos esperar cualquier cosa desde que sentenció que en el PP hay muchísimos gays y lesbianas, porque si todos estuvieran en la Izquierda ni habría habido avances, ni, probablemente, existiese el matrimonio igualitario. Son capaces de recurrir al Tribunal Constitucional y luego, en inverosímil cuádruple salto mortal hacia atrás, negar la mayor.
Pero lo más complicado para este grupo de mujeres será el afrontar la huelga del próximo 8 de marzo. Aunque les bastará una indisposición repentina para desaparecer. Cuando más lejos de todo acto público que reivindique la igualdad, mejor que mejor. Si ya el consabido argumentario significa una pesada losa, el que la supuesta cuota más liberal, encabezada por el ya mentado Maroto (algo a lo que el PP realejero se ha intentado apuntar desde siempre para buscar la diferencia con el sector duro nacional y mantener ese equilibrio casi imposible cara a la opinión pública) ordene no apoyar la movilización (de Pablo Iglesias y Podemos, según él, sin percatarse de que el peligro político real de su partido no pasa por ahí), pocos argumentos tendrá esta media docena de representantes locales.
Y como, asimismo, callan (o a lo peor ríen gracietas) las burlas y tomaduras de pelo a las que se somete a un conjunto de señoras, con el agravante de la amplificación etérea, mejor harían en tomarse un largo fin de semana y volver el lunes 12 como si nada hubiese pasado. Si ya lo hace el jefe de forma asidua, por qué no un impasse para las subordinadas. Aprovechen los días de asueto para trazar estrategias que compensen el desgaste madrileño, porque puede ser toda una novedad que diez millones de jubilados (mucho más de la mitad jubiladas) tengamos en nuestras manos el poder decisorio. Ya el voto mío, verbigracia, lo perdieron. Mi mujer se lo está pensando. Y yo no soy de los que sostienen que en las locales es diferente porque los de aquí son buenos chicos (y chicas). Tienen una magnífica oportunidad para demostrarlo haciendo caso omiso a las directrices de la capital del reino. ¿Se atreven? Me temo que perder la pasta mensual supondría un dolor de incalculables consecuencias. Peor que un cólico nefrítico. Cuánta tristeza que Cospedal argumente que las que van a la huelga constituyen una “élite feminista y no un conjunto de mujeres reales con problemas cotidianos”. Qué incongruencia, por no escribir qué necedad.
¡Ah!, eso excede las competencias municipales. ¿Y pagar casi cinco mil euros mensuales por estar desaparecido no lo es? ¿Robo, caradura, desvergüenza, cinismo, desfachatez…? No, gilipollez de un pueblo abducido por vendedores de humo que quizás no superen un sencillo test. ¿Ya dimitió?

miércoles, 14 de febrero de 2018

Solo para mujeres

Éramos pocos y parió la abuela. Cuando había entretenimiento con la proliferación de polvos carnavaleros en cualquier rincón de Canarias, con las claridades en el disfraz de la concejala de transparencia gaditana, con el bailoteo de Mariano en una boda (yo vi un vídeo en el que un señor, tieso como un palo, daba dos pasos pa´lante y dos pasos pa´tras –el pasacatre del folclore de toda la vida– a los acordes de Mi gran noche, de Raphael), con la supuesta alopecia de Trump cuando una ráfaga de viento le levantó en la escalerilla del avión su frondosa pelambrera (en vez de preocuparnos por si debajo de esa corteza tiene o no cerebro), con el yo, yo, y solo yo con el que Domínguez piropea a Alonso, nos aparece de nuevo otra de las genialidades de la alcaldesa güimarera.
Carmen Luisa Castro, la de Sálvame, la de la raya azul y otras poquedades, pone al ayuntamiento, que supuestamente dirige, en un nuevo brete. Ahí pueden ver el cartel que anuncia una genialidad de la Comisión de Fiestas del barrio de Fátima. Y bien visible el escudo de la ciudad sureña. Porque el consistorio figura como colaborador en la velada (nocturna, of course) que “solo para ellas” va a celebrarse en el perdomero Balcón de Higa. Bien lejos se vienen. ¿Para que no las reconozcan?
Será, me imagino, una noche loca. A la que acudirá, cómo no, la alcaldesa, en esa velada del próximo 3 de marzo, para más señas, sábado. Y dado que no se especifica si existen excepciones, entiendo que participará en la elección de Mis Licenciada en Follometría, Miss Cachonda y Miss Estrecha. Se me antoja que lo de cachonda (acepción coloquial de burlona, divertida, bromista; en las otras, por razones de cortesía, no me meto) le va al pelo. Aunque lo de follo…nes, también al cabello.
No sé qué pensarán los puritanos populares de esta nueva arrancada de Carmen Luisa. De cuya gestión se conoce más bien poco, por lo que, deduzco, necesita estos entretenimientos para estar en el candelero. Ignoro si habrá invitado, por razones de cercanía, al presidente insular, perdón, perdón, que es solo para mujeres, y corrijo, a las concejalas de igualdad, bienestar social, educación, cultura y pasatiempos varios de los ayuntamientos portuense y realejero a que se den un salto por el Pago de Higa en fecha tan señalada y compartan experiencias teóricas y periciales.
A quien no traerá, con total certeza, es a la protagonista de las fiestas para la que estarán destinados los fondos recaudados: la Virgen de Fátima. Intuyo que no ha de ver con buenos ojos el que se le organice una fiesta con dineros obtenidos de manera tan ligera. Le preguntaré al amigo Gabriel, güimarero de pro, su opinión al respecto.
Pues sí, cuando aún no se han apagado los ecos de la polémica surgida en torno al vocablo portavoza, cuando proliferan los mensajes de todos los colectivos demandando una equiparación real entre mujeres y hombres en todas las facetas de la vida, llega el popular ayuntamiento de Güímar (gobierna con el apoyo de CC) y destina parte de su presupuesto a espectáculos en los que se hablará mucho, y se pondrá en práctica mediante la oportuna votación, de cómo se logra la igualdad a través de tías (pongan todas las connotaciones que crean menester) estrechas, cachondas o expertas en el arte de follar (soplar con el fuelle).
De asistir las concejalas anteriormente mencionadas, espero y deseo que no compartan las experiencias del evento en los Clubes de Mayores, a los que tanto acuden en busca de complacencias en la urna, no sea que ocurra lo que en aquel convento cuando la madre superiora amenazó a las subordinadas, por su algarabía desmedida, en volver a colocar el sillín a la bicicleta.
¿Y qué quieres que haga? ¿Me lo tomo en serio o sigo con el cachondeo? Por todos los santos y vírgenes, a esta alcaldesa hay que echarle de comer aparte. No le falta un agüita, se postula para un buen chubasco. Y ya está. Punto final.

viernes, 9 de febrero de 2018

"Las miembras portavozas"

Claro que un fallo lo tiene cualquiera. Y dos. Y si me apuran, un buen puñado de veces. Y los que osamos plasmar pareceres por escrito estamos sujetos a la lupa como nadie. Pero forzar la evolución del lenguaje por progresismos de tres al cuarto, me da que no.
No me sorprende que estos deslices ocurran. Ni que sean mujeres que ostentan cargos públicos las que caigan en tales errores. Porque algunos colectivos se han empeñado en que las evidentes diferencias se solventan mediante el lenguaje. No debe ser sexista. Luchan con el lenguaje por la igualdad. Y con ello, por lo visto, habremos acabado con la brecha existente. Mientras, los comportamientos sociales marchan por los derroteros de siempre.
Si portar es llevar o conducir, portavoz deberá ser el que lleva la voz, el que conduce una conversación o situación hablada. Sin especificar si es mujer, hombre, adulta, niño o anciana. Y como desconozco lo que pueda significar ‘voza’ (a no ser que se pretenda no utilizar la voz sino algo que aún no he logrado descifrar), y de seguir cayendo en ese lenguaje reiterativo que raya la ridiculez, echando por tierra que deberá ser el determinante en este tipo de casuísticas el que evidencia el género gramatical, nos adentraremos peligrosamente en una dinámica de imprevisibles consecuencias. Como que los discursos parlamentarios duren el doble de tiempo (a ver quién aguanta ese chaparrón, o chaparrona), que periódicos y libros pasen a mejor vida porque no disponemos del suficiente horario para leerlos, y así hasta el más extenso catálogo posible.
Se intenta, eso se sostiene, visibilizar (creo que otro uso incorrecto de este verbo) a las mujeres en un contexto marcado desde siempre por pautas machistas. En consecuencia, vamos a sumergirnos en una artificialidad lingüística e inventemos un diccionario paralelo, exclusivamente femenino. Porque el los y las, cuando no el símbolo de la arroba, no va a ser suficiente. Y al final se caerá en idéntico sistema al utilizado hasta ahora, pero desde la otra óptica.
Cuando anoche, en el zapeo de rigor, me tropiezo con una ‘jóvena’ que arrastraba una espectacular carreta en el escenario del recinto ferial santacrucero (Centro Internacional de Ferias y Congresos, no sea que el propietario se enfade), porque me niego a llamarlo traje (tampoco carroza por razones técnicas de movilidad), me acordé de muchas reivindicaciones feministas. Y saltaron los esquemas por los aires.
Cuando observo cómo muchas señoras son utilizadas en programas radiofónicos y/o televisivos para que el personal se ría de sus (des)gracias, volví a repasar unas líneas del artículo que ayer te señalé en mi comentario anterior (Javier Marías, El País Semanal): “El espectáculo de la mala uva, del desdén, de la soberbia o del resentimiento nunca es grato, excepto para aquellos –españoles a millares, como he dicho– que viven gran parte de tiempo instalados en ellos” [Los insultos, los venablos, los de la diaria ración de ponzoña]. Y no creas que solamente estoy pensando en Telecinco. Calcos hay a porrillo. Y bien cerca. Que bastante saben de chanchullos (y chanchullas).
El trasfondo es mucho más peliagudo, problemático. Se requieren más acciones que las meramente posturales. No solo con retruécanos discursivos vamos a lograr la equiparación. Con ocurrencias léxicas de tal porte, los cambios sociales necesarios serán pura entelequia, un esnobismo más.
Ya Lázaro Carreter advirtió que lanzar novedades al comercio idiomático es un negocio de particular juicio. E insiste que no sería injusto exigir a quien vive de la voz pública, que tenga la cortesía de usarla bien, y que, si se deja maquillar el rostro para aparentar lustre en la pantalla, bien podría atildar un poco su expresión cuando la exhibe ante el gentío.
Aserto que me vale para políticos y políticas, locutores y locutoras, personajes y personajas que son los (y las) encargados (y encargadas) de velar por el uso correcto (y la usa correcta) de nuestra lengua (y nuestro lenguo). Es lo menos.
Y en cuanto a, o en otro orden de cosas (muletillas al uso), dado que el propio Mariano le señaló al periodista que no era conveniente meterse en eso (igualar sueldos de mujeres y hombres en similar situación laboral), vamos, que no tocaba, recomendar a sus señorías (ellas) que como no hay discriminación salarial con respecto a sus señorías (ellos, ¿o debo plasmar sus señoríos?), en vez de enfrascarse en boberías del minuto de gloria propongan igual trato para el resto de trabajos. Y si los machos no prestan el más mínimo caso, presenten una iniciativa para bajarse el sueldo hasta el nivel de lo que cobra una limpiadora en los hoteles de Marichal, que como muy bien saben Celia, Soraya, Dolores, Fátima (y las de los diecisiete autonómicos) están explotadas porque quieren.
Qué demagogo soy. Y machista, por atreverme a escribir tanta sandez. En plan castigo, no me lean.