martes, 4 de septiembre de 2018

Botaré a Carmen Luisa

“Lo que me parece triste es que se destierre ahora la figura de Franco y cuarenta años después esté otro dictador gobernando este país, que se salta la democracia y que quiere acabar con el Senado a la torera”.
Sin desperdicio el párrafo anterior. Fruto de amplias cavilaciones de alguien sin seso. Que si lo llegara o llegase a tener, agüita. Y si el PP la propone como candidata a encabezar la candidatura al Cabildo de Tenerife, que cuente conmigo. Yo la botaré. Como pienso hacer con ese personaje que se sienta a su lado en la foto, algo difuminado, así como translúcido, si hace, como se prevé, doblete, y da el salto al Parlamento. También lo botaré. Con sumo gusto, aunque no le arriendo las ganancias al pobre de Teobaldo Power. Sus cantos canarios se ahogarían en el triste lamento de una malagueña.
Creo que acabaríamos con el problema del relleno en los barrancos de la población sureña. O del este, más bien. De seguir todos mi consejo, es decir, botar en conciencia a mucho energúmeno que provoca atascos digestivos, cuando no neuronales, graves carencias resultarían subsanadas. Y de paso contemplaríamos un horizonte más expedito.
Y ahora en serio, porque uno no debe, ni puede, silenciar gilipolleces. Es subnormal, carajo. Porque una cosa es buscar notoriedad en ese prurito político de ubicarse en cualquier pericosa a su alcance, y otra bien distinta el que nuestros oídos sufran las consecuencias de lo que tanto imbécil (o imbécila) suelta sin encomendarse a San Pedro ni a la Virgen del Socorro. Si estos son los ejemplares populares llamados a dirigir los destinos de esta tierra en un futuro próximo, te juro que los componentes de la tercera juventud deberemos replantearnos si continuamos en el cómodo retiro o agarramos una escoba y nos ponemos a barrer. Chiquita falta de ignorancia. Es más, cuando algún seguidor lameculos de estos lares se percate de que los voy a botar, a buen seguro que me aplaudirá a rabiar por el cambio. Y es que para tales eminencias la ortografía es cuestión menor. Cuando los títulos se adquieren, no deben pagarse servidumbres académicas y de estilo. El abono lleva la etiqueta del todo incluido.
Y como ya está bien de Carmen Luisa Castro, la del tractor amarillo, completemos con más guindas:
“Este Gobierno de Sánchez está en minoría y tiene que dialogar”. De la señora doña Rosa Dávila, consejera de Hacienda de este archipiélago, portavoz monetaria del ejecutivo de Clavijo, sostenido por una mayoría parlamentaria tan aplastante, amén de los tres estacones gomeros, que se pueden permitir el lujo de soltar sandeces como la anteriormente entrecomillada. Dávila, otro ejemplo más de que se vale para un roto y para un descosido –basta un ligero repaso a su vida pública–, es fiel seguidora de las directrices coalicioneras de mendigar ante Madrid al más puro estilo de los que demandan limosna en las estaciones de metro. De los que, como Casimiro en La Gomera, solicita se acabe con lo que llaman financiación injusta, mientras contrata a Juanes para que luzca su camisa negra en las Fiestas Lustrales.
Por cierto, leí en varios digitales de La Colombina un reportaje sobre las orquestas gomeras que acaba con un solo curbeliano, porque, por lo visto, también sabe mucho de una de las señas de identidad de aquella isla. Y como la isla es él…
“Quiero diseñar joyas para el proletariado”. Bien por Penélope Cruz. Que ya está bien de ducados, marquesados y otras aristocracias varias. Enjoyémonos todos en la lucha final. Parece que el sello Bardem surte efectos. La actriz diversifica actividades después de que hace unas fechas confundiera “cacio” (sinónimo de formaggio o queso) con “cazzo” (que viene a ser jodido, pero que los italianos usan para referirse al pene de una forma un tanto vulgar) y se justificó alegando que la traicionó el inconsciente. Uno echa una visual a esos mundos virtuales para informarse un fisco y capta diversidad de pareceres acerca de si lo que traiciona es el inconsciente o el subconsciente. Pero como no tratamos aquí de compararnos con Pérez Reverte y resto de académicos, quede el hecho como mera anécdota.
Ahora pondré un disco y escucharé una melodía de la Wamampy, Los Bajip… Añoraré el sonido Pepe Chávez, fallecido en 2016, e invitaré a Carmen Luisa Castro al mirador de El Lance. Allí, a la sombra de los atributos del guanche, le pediré que grite bien alto lo que le venga en gana, pero que no lo imite en su salto al vacío. Acabaremos la noche en una fiesta loca del Balcón de Higa… Y hasta aquí te puedo contar.

lunes, 3 de septiembre de 2018

Estamos de vuelta

Tras un alto en el camino durante el mes de agosto, y cumpliendo con lo prometido, aquí estamos de nuevo. No sé si con renovados bríos, pero al menos con la sana intención de contar cosas. Que no es poco en esta aldea global. Y donde las nuevas tecnologías han posibilitado tal avalancha periodística, que dudo de si realmente sabemos más de lo que ocurre en el mundo o, por el contrario, sufrimos un revoltillo mental de imprevisibles consecuencias. Caos en el que las redes sociales juegan un papel de suma trascendencia. Casi siempre, por desgracia, para mal.
Para dar comienzo a este viaje, dos pinceladas de sendas informaciones aparecidas en la prensa de estas ínsulas en los últimos días del pasado mes. La primera guarda estrecha relación con mi pueblo. La segunda, con esa otra isla que ocupa parte importante de la componente sentimental de mi existencia.
Parece que se retoma la idea de que somos el pueblo con más fiestas populares de toda la geografía española. Como son varios los periódicos que dan cuenta de tan magno acontecer, supongo que habrá partido el comunicado desde algún responsable del equipo de gobierno. De nuestro alcalde, por ejemplo, que es el prototipo de personaje que anda de ferias casi todo el tiempo. Solo se le espera en la villa cuando desde protocolo le indican que debe acudir a felicitar a fulanita o menganita en su centenario o a ir con Noelia porque toca empichar unos metros cuadrados.
Dicen que son ochenta los regocijos festivos. Si alguien fuese tan amable y me elaborara la relación pertinente, se lo agradecería infinitamente. Porque llevo bastantes años en la tarea y nunca me han salido las cuentas. Claro, a lo peor es que uno es más de letras. Asimismo, como no ha tanto fuimos conocidos por ser el destino turístico más barato de Canarias, siento algo de vergüenza al no  acreditársenos por otros méritos. Pongamos, verbigracia, que culturales o relacionados con el patrimonio. Aspectos en los que se vive de las rentas del pasado, pero que no se avanza. Y no quisiera pensar que sea debido a significativas carencias en quienes dirigen el cotarro, a pesar de la abundancia de cargos que cobran de las arcas públicas.
Me temo que la campaña de márquetin aconseja seguir en esta línea para el boato y realce de cierta figura. Tanto que en determinados actos de alguno de los festejos han debido recibirse instrucciones para que se obvie la presencia de representantes públicos de formaciones políticas sin tareas de gobierno. Flaco favor de las comisiones a la misma pluralidad que aportaron los dineros para el divertimento.
Y ahora, para La Gomera. Donde el presidente del Cabildo Insular sigue empeñado en hacernos tragar que solo lleva en el cargo desde que echó a funcionar su particular juguete: ASG. En ese aspecto de querer olvidar lo que no le interesa, guarda estrecha relación con mi alcalde y su estribillo favorito de haber llegado al equipo de gobierno en 2011. Teme que le echen a perder el elixir de la eterna juventud si se le recuerda un periodo de 16 años.
Lean ustedes, háganme el favor, los escritos dominicales de Curbelo y se estallarán de risa si, como yo, se dan un salto por aquellos lares de vez en cuando. En el publicado el 26 de agosto, que tituló El futuro de La Gomera, se centró en el avance de las que él llama islas turísticas (Gran Canaria, Fuerteventura, Lanzarote y Tenerife) y el estancamiento de las restantes (La Palma, La Gomera y El Hierro). De La Graciosa, por ahora, ni mu. Por lo que aboga por una mayor presencia de foráneos en sus predios –sí, allí no se menea un conejo silvestre sin pedirle permiso– como medida de que el progreso, y, por ende, el que la juventud no busque posibilidades de éxito en otros lugares, inunde las ahora baldías tierras y se produzca el despegue definitivo. Palabra de quien se montó (varias acepciones), allá por 1983, en la guagua rumbo a Vallehermoso y parece que aún no ha llegado a Tamargada.
“Es necesario un irreversible crecimiento de la actividad turística”. Que corra paralelo, por supuesto, al desarrollo agrícola. Y lo mezcla con la “escasez o ausencia de masa crítica”. Me sobrepasas, Casi, porque ya son 35 años, que junto a los que piensas echar a partir de 2019 alcanzaría la cuarentena. Que también significa aislamiento preventivo. Hecho que podría convenirte ante tantos desvaríos.
“La pelea consuetudinaria por la importancia entre las dos grandes islas propende a concentrarlo todo en el oligopolio institucional que ejercen las dos cocapitales de Canarias”. Manda huevos, Papi. Te salió a ti solito o el negro hizo horas extras en lo alto de Argodey. Chiquita jartada de guarapo. O indigestión de almogrote. ¿Masa crítica? ¿Oligopolio institucional? ¿Más turistas?
Lo dejo. Me propuse no sobrepasar las 800 palabras y ya incumplo el deber. Pero me voy a dar un salto a La Laguna para consultar si es posible una nueva tesis doctoral: Manolo y Casimiro (o Domínguez y Curbelo): análisis experimental del comportamiento organizacional de un par de embajadores paradigmáticos en el devenir chiripitifláutico de unas ínsulas baratarias. Con un subtítulo más escueto: Guárdenme un cachorro.

martes, 31 de julio de 2018

Manuel Domínguez nos estafa

Y para justificar el título debemos seguir la táctica de alguno de sus acérrimos defensores a la hora de vilipendiar al adversario con la coletilla de políticamente hablando. En mi caso, escribiendo. Apostilla que debe valer para todo. Mucho más en los supuestos en los que cualquier pregunta o asunto que se plantee siempre derivará en la misma dirección, a saber, la que interese para poner en solfa todo aquello que se mueva en otra trayectoria que no haya sido la que previamente dictó la superioridad. Estamos en ello podría ser la versión más suave del amplísimo repertorio. Aunque ya en alguna sesión plenaria se atisba más de un sesgo autoritario en quienes eran tremendamente modositos no ha tanto.
Como ya me cansé de mirar el Boletín Oficial de la Provincia, pues solo recoge los anuncios de las delegaciones del cargo de alcalde en los supuestos que la ausencia supere un tiempo prudencial, te adjunto una ilustración gráfica con una mínima muestra de los paseos del señor Domínguez. Como me siento en la obligación de recordar a los realejeros que cada fin de mes ingresamos en su cuenta corriente unos buenos cuantos miles de euros, deberán conocer los abducidos que son tantas las horas que no cumple con lo estipulado en el contrato (remontarse a cierta sesión plenaria en junio de 2015), que en cualquier empresa ya habría motivos más que suficientes como para ponerlo de patitas en la calle. Seguro que en las de su propio entorno familiar no se permiten tantas veleidades.
Lo malo es que nuestro alcalde –eso sí, a tiempo muy parcial– creyéndose dotado de una impunidad absoluta, ya transita más las calles de otros pueblos que las del nuestro. Tanto que observarás en la foto de la presentación de las Fiestas del Carmen que no está ni se le espera. Y no busques detrás del cartel porque no lo vas a encontrar. Tal es la despreocupación por la gestión de los asuntos municipales –por los que bien percibe buena soldada; sí, te lo recordaré mil veces hasta que te despiertes, zorullo del carajo, que te roban y tú tan feliz– que ya ni un acto de tanta trascendencia para los que se declaran católicos practicantes –aunque vivan en pecado en la intimidad por mor de leyes que recurrieron a altas instancias judiciales– es motivo para suprimir alguna de las múltiples giras.
Como mi agnosticismo está cada vez más potenciado, te juro que ya olvidé cuales son las penitencias para quitar la mancha de los pecados mortales. Porque veniales no son las sajadas que don Manuel nos pega cada mes. Doble en los meses de junio y diciembre. Y como todavía queda una nutrida congregación, o cofradía, que entiende perdonadas las faltas –y nunca mejor dicho, o escrito– con unos besos a lo Judas, siento deseos incontrolados de aplaudirles vehementemente en la cara a ver si con tal medicina abandonan el estado catatónico. Latente, pues no se acompaña todavía de la excitación que marcan los cuadros médicos.
Creo vivir en un pueblo inteligente. Con gentes que presumimos de dos dedos de frente. Bueno, de uno y medio al menos. Y aunque el padrón municipal de habitantes nos sigue sorprendiendo con descensos, no hemos alcanzado aún líneas rojas como para tirarnos de los pelos. Pero me da cierto pavor con los que aguantamos aquí, porque este es nuestro pueblo y a él nos debemos. Temo que el grupo de gobierno esté echando en esos frascos pequeños algo más que el humo que nos venden como elixir del todo va bien y qué buenos somos. Ayer contemplé a un parapentista, de los que se lanzan en La Corona –y ahí lo tengo todo controlado–, cómo daba unos giros raros a la altura de El Lance. Y pensé si los posibles efluvios de las redomas provocaban algo más que amnesia temporal. Me preocupé, qué quieres que te diga. Pero, quizás, se les vire la tortilla. Y esos polvos mágicos deriven en contraindicaciones y comiencen a sacudirse ciertas modorras.
Pues sí, estimados, Manuel Domínguez nos estafa. Pero como ha vendido bien hasta la compra de un marrón, le perdonamos ausencias y deslices. Y permitimos, incluso, que no cumpla con sus obligaciones sin detraerle un céntimo. Igual que te pasa a ti en el trabajo. Como escuché hace poco: dejemos hacer a los profesionales. Le faltó añadir: lo que les dé la realísima gana.
Que mi alcalde aspira a más, salta a la vista. Que se arrima al sol que más calienta (por ahora Casado más que Santamaría), hemerotecas al canto. Y como el bilbaíno, y nacionalizado palmero, Asier Antona, ha sugerido a Pedro Sánchez que coja el Falcon para darse un volteo por las islas, pienso reunirme con unos cuantos realejeros para darnos un salto a la Avenida de Canarias y solicitar prestado cualquier vehículo oficial –a ser posible el de alcaldía– con el que recorrer el pueblo e ir anotando anomalías en las infraestructuras. Todas del pasado, por cierto, porque nuevas… Como Manolo, el ausente, no debe utilizarlo por razones obvias, qué menos que darle uso. Nos gastaremos en gasolina idéntico montante económico al que nos sisa el mandatario cada mes con sus garbeos partidarios. Es justo y necesario. Y es nuestro deber.
Ya está bien, alcalde, devuelve lo cobrado de más. Si al menos hubiésemos obtenido algún beneficio de tus rajadas. Menos mal que el PSOE actúa como cortafuego ante Carlos Alonso en el Cabildo y llegan millones al Realejo, porque si nos limitásemos a contemplar tus enfrentamientos, o cosas de chicos menudos, en las redes sociales, la Avenida de Canarias, por ejemplo, seguiría tan en standby como el proyecto de La Gorvorana. Pero de patrimonio hablaremos otro día. Cuando tú dispongas de tiempo, verbigracia.
Y tú, realejero, despierta, que la panza de burro te tiene anestesiado. ¿O es Manolo? Una buena erupción volcánica, con abundantes movimientos sísmicos previos, está haciendo falta. Amén.

lunes, 30 de julio de 2018

Nuevo impulso al Casino

Este próximo sábado, 4 de agosto, celebrará la Sociedad Valle de Taoro una asamblea general extraordinaria (junta general que se decía antaño) con el fin de adecuar sus estatutos a la legislación vigente, a saber, Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación, Ley 4/2003, de 28 de febrero, de Asociaciones de Canarias y el Decreto 12/2007, de 5 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento de Asociaciones de Canarias.
Y se preguntarán ustedes, estimados y amables lectores, cómo se ha dejado transcurrir tanto tiempo para este trámite. Recuerden que en comentarios publicados los días 22 de enero y 11 de abril de este mismo año, y cuyos enlaces te dejo a continuación por si no tuviste la oportunidad de leerlos en su momento, o te apetece el repaso de rigor, aludía a la penosa situación en la que se encontraba la actividad social y al completo estado de abandono de sus instalaciones y pertenencias.
La nueva Junta Directiva, surgida de la Asamblea celebrada el 21 de enero, ha tenido que bregar duro para adecentar un patrimonio que se ha ido forjando con el tiempo desde aquel ya lejano 8 de abril de 1922, fecha en la que los 31 socios que figuran en la relación que se contempla en la ilustración adjunta, pusieron los cimientos del que popularmente se ha conocido siempre como el Casino de La Dehesa.
Y todo ello (impermeabilización de la cubierta, nuevas canalizaciones de luz y agua, pintura, limpieza en profundidad…) partiendo de la negra perspectiva de un capital social que solo ascendía a deudas contraídas en mandatos directivos tan opacos como nefastos. Tanto que estamos hablando de unos cuantos miles de euros que poco a poco se irán enjugando, gracias a la buena voluntad de quienes abonaron en un solo pago la cuantía anual de la cuota y de las entidades acreedoras, que han recurrido al viejo adagio de donde tanto hemos esperado…
A los requerimientos de la Dirección General de Transparencia y Participación Ciudadana del Gobierno de Canarias (Consejería de Presidencia, Justicia e Igualdad), la anterior Junta Directiva (o más bien, al decir de los más allegados, órgano unipersonal) sí remitió copia de supuestos nuevos estatutos, sin aprobación previa de la Asamblea General (si no había ni socios, que otra cosa podía esperarse), en los que se reconocía como única actividad el juego del dominó. Y en los que no se contemplaba un principio que desde los inicios ha significado un santo y seña en la entidad: la cesión de los bienes sobrantes, en el hipotético caso de disolución, y tras la designación de la pertinente Comisión Liquidadora, al Hospital de la Inmaculada Concepción de Puerto de la Cruz. A lo peor se pretendía por parte del dueño del chiringuito (a perdonar la comparación) vender el destartalado edificio sin tener que rendir cuentas a nadie.
No te rías, que no es cuestión de guasa, aunque pudiese aparentarlo, porque me estoy quedando muy corto. Y es que el respeto hacia las personas, por muy erradas que hayan sido sus conductas, es norma de obligado cumplimiento. La trayectoria de casi cien años de historia avala la ejemplar dedicación de directivos que se  desvelaron porque el Casino siempre fuera santo y seña de este barrio portuense. Por todos los que dedicaron tiempo y esfuerzo a tan noble causa, y por quienes han tomado las riendas en momentos tan difíciles para encaminarse a ese primer centenario, que ya está ahí, casi a la vuelta de la esquina, merece la pena correr tupido velo, hacer de tripas corazón y arrimar el hombro para que la Sociedad sea capaz de reverdecer viejos laureles.
Se han acomodado los estatutos a los tiempos actuales, pero se han sabido mantener los pilares de siempre, los que han sustentado un amplísimo itinerario, cuyos hitos, puestos los pros y los contras en los platillos de la balanza, serán patentes, a buen seguro, por un fiel inclinado hacia el de los aspectos positivos.
Corresponde olvidar –o enterrar, mejor– unos años nefastos. E impulsar la nave hacia ese puerto del 2022. Cada cual aportando lo que a su alcance esté. Hagámoslo por aquellos que lo hicieron posible en un contexto de necesidades y penurias. El primer paso, sacar al enfermo del estado de coma, está dado. Ahora, a mirar el futuro con optimismo. A partir del sábado volveremos a ser legales. Que no es poco. Hasta ese punto de la fosa habíamos descendido.
Concluyo con un párrafo extraído de aquella misiva que Florencio Sosa dirigiera desde Sevilla con motivo del 50º aniversario:
“Mis votos más entusiastas porque sigáis todos los socios actuales manteniendo este Centro de esparcimiento y cultura, orgullo de nuestro tan querido barrio, lugar de unión, paz, pasatiempo y sana alegría para todos. ¡Viva la Sociedad Valle de Taoro!”. ¿Vamos a defraudar su memoria?